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La pareja a la que le gusta Arjona-cómo actuar ante el drama

Cada 19 de enero, cumpleaños de Arjona, la OMS propone llevar un prendedor con forma de soretito en la oreja.




Ningún hombre y ninguna mujer están exentos de encontrarse con la terrible noticia de que su pareja es seguidora e incluso fanática de Ricardo Arjona. El drama vuelve a formar parte de conversaciones, posteos en las redes sociales y consultas cargadas de angustia ahora que el poemicida guatemalteco recorre América Latina con una serie de recitales.

¿Qué hago?¿Debo dejar a la persona con la que hasta ahora compartí mis días?¿Mi pareja me puede contagiar eso por vía sexual o a través de la saliva?¿La ciencia ya encontró el modo de corregir este degeneramiento de las percepciones sensoriales y cognitivas? Son sólo algunas de las preguntas que nos hacemos cuando la realidad se nos cruza delante con su rostro más temible.

La siguiente es una guía de consejos elaborada por Angaú Noticias en consulta con distintos especialistas en la materia. Todos ellos coinciden en algo: lo más importante, si pensamos seguir vinculados con alguien que dice sentir placer al escuchar a Arjona, es mantener la calma y asumir sin dobleces que la salida a la terrible situación no llegará de un día para el otro ni mucho menos.

Lea detenidamente e intente retener los siguientes puntos:

1. No es mi culpa. Muchas personas que mantienen una relación sentimental de larga data con una persona que de repente se confiesa como admiradora de Arjona tienden a sentirse culpables de ello.

"Estos sujetos -dice el doctor en psiquiatría Epsilon Fogerty, del Instituto de Desarjonización Integral Luis Federico Leloir, de Mendoza- se adjudican a sí mismos el origen del problema, diciendo que quizás fueron ellos quienes generaron un clima propicio para el gusto por Arjona. Lo piensan por tener preferencias que consideran próximas, como el caso de hombres o mujeres que a veces escuchan baladas románticas y entonces consideran que con ello quizás plantaron el germen de lo que en el ser amado acabó siendo una inclinación muy marcada por Arjona".

Fogerty plantea que se trata de una lectura que hay que desechar de plano. "Es como pensar que porque uno le convidaba a su esposa habanitos de chocolate, ella un día se dedicó a reemplazarlos por la ingesta de excrementos de perro hallados en la vereda", compara.

"El gusto por Arjona se podría decir que tiene este único costado benigno: es tan repugnante que es intransferible", dice el profesional.



2. No autoengañarse. En contraposición al grupo anterior están aquellos que se instalan en una actitud de negación de la gravedad del problema. "Dicen 'es un gustito musical nomás, después se le va a pasar' o le creen a su pareja cuando les dice 'a mí Arjona no me controla, yo cuando quiera dejar, dejo', expresiones que no guardan ningún contacto con la verdad", advierte la psicóloga Magalí Fener, profesional de la ciudad de Corrientes que reconoce que cada vez atiende más personas provenientes de hogares destrozados por la arjonización.

Ella remarca que "el primer y principal paso para salir de esto es asumir la dimensión real que tiene la situación, y eso implica ser conscientes de que ésta es una lucha de largo aliento. Es doloroso, pero hay que salir de la burbuja de pensar que estamos ante un problema menor que se resolverá pronto. No es así: estamos ante una batalla que llevará años, quizás décadas".



3. El gusto por Arjona no se cura, pero se puede mantener bajo control. Otra verdad que duele. La Organización Mundial de la Salud, desde la aparición del SIPA (Síndrome de Inmunodeficiencia por Arjona) no tiene registrado ningún caso de remisión total del mal.

El psiquiatra Fogerty confirma el dato, pero marca la necesidad de "no caer en el desaliento. Es cierto, esto no se cura jamás, pero en algunos años ya el grupo familiar del enfermo puede comenzar a notar cambios positivos y tiempo después, si no hay recaídas, esa persona puede llevar una vida prácticamente normal. Pero la lucha es día a día".



4. Exponerlo a lo evidente. Si bien la OMS hace una constante apelación a no estigmatizar a quienes sufren el SIPA, entre sus recomendaciones terapéuticas está la de "confrontar al enfermo con aspectos que hagan reaccionar a su racionalidad", algo que puede lograrse con simples ejercicios.

Por ejemplo, un recurso es aprovechar los momentos de reunión familiar. Podría ser, si fuera el caso, el encuentro alrededor de la mesa para el almuerzo o la cena.
Si la persona afectada es la mujer, su marido puede, antes de comenzar a comer, decir a los hijos: "Chicos, quiero leerles algo, porque se me ocurrió nomás. Es la letra de Acompáñame a estar solo, de Ricardo Arjona, escuchen:

Acompáñame a estar solo,
A purgarme los fantasmas,
A meternos en la cama sin tocarnos.
Acompáñame al misterio
de no hacernos compañia,
A dormir sin pretender que pase nada,
Acompáñame a estar solo…

Acompáñame al silencio
de charlar sin las palabras.
A saber que estás ahí y yo a tu lado.
Acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto.
Tú en tu sitio yo en el mío
como un angel de la guarda,
Acompáñame a estar solo.


"La persona afectada, al escuchar la tremenda pelotudez de letras de este tipo, pero expresadas por un tercero, puede reaccionar y ser consciente de la formidable degradación mental en la que ha caído al tararear cosas como ésta o híper boludeces como 'señora, no le quite años a su vida/póngale vida a sus años'", dice la psicóloga Fener.

5. Fortelecer la autoestima de la pareja. Generalmente, quienes escuchan a Arjona son personas que no se creen con derecho a escuchar otra cosa que producciones "artísticas" aberrantes de ese nivel. Se tienen tan de menos, que internalizan la idea de que Silvio Rodríguez o Ismael Serrano no son para ellos.

"Por ello -indica Fener- es útil aplicar algunos tips sencillos, como por ejemplo poner en el equipo de audio del coche o del hogar un CD de Serrat y decirle, con un gesto de cariño como por ejemplo tomarle el rostro entre las manos, 'cariño, tú también tienes derecho a no comer mierda', y luego brindarle un gesto de afecto, como un beso en la frente".



6. No ilusionarse con lo que ya no será. Todos los especialistas consultados por AN, finalmente, hace una advertencia dura pero que consideran totalmente necesaria: la vida de pareja nunca más será la misma.

"Se podrán alcanzar ciertos niveles de 'normalidad' cuando el SIPA vuelva a un estado latente -señala el médico chileno Raúl Fidán Egberlen, considerado una eminencia en la materia-, pero jamás la situación será igual a la etapa previa a la aparición del mal. Y es importante saber esto, porque quien lucha por la recuperación de su pareja debe saber que esta cruel enfermedad siempre deja secuelas. Por ejemplo, los hombres que escuchan Arjona y luego logran controlar el SIPA, de todos modos tienden a padecer intensas crisis de llanto cuando ven telenovelas (a las que, por otro lado, suelen volverse adictos), y vi mujeres que cubrieron todas las paredes de sus casas con azulejos llenos de ositos con corazones, y que a veces, en los atardeceres, se quedan chocando una y otra vez contra algún rincón, durante horas".



Mientras tanto, la ciencia trabaja por encontrar una cura definiiva, que todavía no está a la vista. Sólo resta ser fuertes y seguir.




Eso es todo amiguitos.
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