La Pascua [Historia, Definicion, Tradiciones, Recetas]

Definición

¿Que es la pascua?

La Pascua es la conmemoración anual que las iglesias cristianas hacen del misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Para celebrar el "aniversario" de estos acontecimientos, cada año, en la fecha apropiada (el domingo después de la primera luna llena de primavera), los cristianos conmemoran la Resurrección de Cristo (la Pascua).


Esta conmemoración se prepara con los cuarenta días de cuaresma y se celebra resiguiendo los pasos de Jesús hacia el Calvario.
Comienza el domingo de Ramos haciendo memoria de la entradade Jesús en Jerusalén.El Jueves Santo se recuerda la última cena de Jesús con los apóstoles donde se instituyó el sacramento de la Eucaristía. El viernes se conmemora la pasión y muerte de Jesús en la Cruz.

Finalmente, el Sábado Santo, lo pasamos esperando cerca del sepulcro de Cristo su resurrección que celebra jubilosamente aquella noche en la Vigilia Pascual, que abre las grandes celebraciones del día de Pascua, que se alargan durante 50 días hasta Pentecostés, la fiesta de la llegada del Espíritu Santo.


La Vigilia Pascual (noche del sábado al domingo) es la celebración más importante de todo el año litúrgico cristiano. Aquella noche, pasada en vela, se bendice el Fuego nuevo y el Cirio Pascual, se canta el Anuncio de la Pascua, se leen las lecturas del Antiguo Testamento que narran la historia de la Salvación, sobre todo la primera pascua, la pascua judía que se sucede con la salida de los hebreos esclavos de Egipto y su éxodo hacia la Tierra Prometida, después de pasar el Mar Rojo.

Las lecturas bíblicas finalizan con la solemne proclamación del Evangelio de la resurrección, precedida por el retorno del canto del Aleluya. Después se bendicen las fuentes bautismales, se bautizan a aquellas personas que se han preparado para ello y todos renovamos las promesas de nuestro propio bautismo. Finalmente se celebra la Eucaristía Pascual, Eucaristía que repetimos cada domingo, y sobre todo los domingos de Pascua, para revivir la Resurrección de Cristo. Centro de la fe cristiana.


¿Por qué la Pascua dura 50 dias?

Es una fecha simbólica, equivalente a siete semanas, signo de plenitud e imagen de la eternidad en que se espera obtener con la resurrección de Cristo que es señal de la nuestra propia resurrección. De hecho, el día 50, el domingo de Pentecostés, los discípulos recibieron la plenitud del Espíritu Santo y empezaron a predicar el Evangelio. Fue el principio de la vida de la Iglesia, y el inicio de la acción evangelizadora que perdura en la Iglesia Misionera.


Cuadro de Mark Chagall, representando pascuas.


Historia de la Celebración

De acuerdo a la concepción cristiana, durante la Semana Santa se evoca la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Es el momento más sobresaliente del calendario litúrgico.

Ahora bien, la pregunta es ¿qué relación tienen los íconos de la Pascua que hoy conocemos, tales como los huevos, las roscas y los conejos, con esta celebración? ¿Verdaderamente, se otorga hoy el mismo sentido religioso a este acontecimiento como en la antigüedad?

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha observado distintas festividades, consideradas sagradas para muchos feligreses. Sin embargo, con frecuencia ocurre que lo sagrado se mezcla con lo profano, formando un sincretismo de múltiples culturas. Muchas observancias paganas fueron cambiando de fecha, hasta coincidir finalmente, con la celebración de la Pascua.

El verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto, hacia la Tierra Prometida. Se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo.

En la víspera del primer día, se comían hierbas amargas mojadas en vinagre, para recordar la tristeza de la servidumbre. Y se narraban en tono cadencioso cánticos que hacían alusión a las diez plagas de Egipto.

El cordero de Pascua era escogido por cada familia. Con el tiempo, la ceremonia de inmolación fue llevada a cabo por la clase sacerdotal. El animal debía ser un macho cabrio, sano y de un año de edad. Se inmolaba al finalizar el día; y por la noche se comía con lechugas amargas. No estaba permitido romper sus huesos, ni dejar restos de carne. Por esta razón, los israelitas se reunían en grupos, para cumplir con las prescripciones de orden sagrado. Durante los siete días posteriores al 14 de Nisán (mes del calendario israelita correspondiente a marzo - abril del calendario español), el pueblo hebreo sólo comía pan sin levadura (no fermentado), al que llamaban "ázimo" o "pan de aflicción".

Por su parte, para los cristianos, la Pascua es la fiesta instruida en memoria de de la resurrección de Cristo.


El registro bíblico dice que la noche anterior a su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua judía. Posteriormente, instituyó lo que se conoce como la "Cena del Señor", y dijo a sus apóstoles "Sigan haciendo esto, en memoria de mi" (Lucas 22:19). La Cena del Señor debía celebrarse una vez al año; con ella se conmemoraba la muerte de Cristo.

La Nueva Enciclopedia Británica explica que los primeros cristianos celebraban la Pascua del Señor, al mismo tiempo que los judíos, durante la noche de la primera luna llena pascual (del día 14 de abib), del primer mes de primavera (14-15 de Nisán).

A mediados del siglo II, la mayoría de las iglesias había trasladado esta celebración, al domingo posterior a la festividad Judía. El Viernes Santo y el día de la Pascua Florida no empezaron a celebrarse como conmemoraciones separadas en Jerusalén, hasta finales del siglo IV. (Fuente: Seasonal Peast and Festivals).

Antiguamente, los clérigos eran los encargados de bendecir el cordero pascual y luego lo repartían entre ellos. Más tarde, el cordero fue sustituido por pequeños pasteles de carne de cordero, que se distribuían a los feligreses, luego de la misa.

Otros registros históricos mencionan que los orígenes de la Pascua Florida (en ingles "Easter" se remontan a la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz y la primavera, conocida como "Easter". (The Westminster Dictionary of the Bible).

La primavera era una época sagrada para los adoradores fenicios del sexo. Los símbolos de la diosa de la fertilidad; "Astarté" o "Istar" eran el huevo y la liebre. En algunas estatuas se la representa con los órganos sexuales toscamente exagerados, mientras que en otras figuras aparece con un huevo en la mano y un conejo a su diestra.

La popularidad de esta deidad, se debió en parte a la amplia difusión que tuvo en la antigüedad la prostitución sagrada, como pare del culto.

En Cartago, se descubrieron urnas de colores brillantes, debajo de monumentos erigidos en honor a esta diosa, que contenían huesos carbonizados de niños y adolescentes.

Sucede que los padres de las pequeñas víctimas (por lo general, personas de alto rango y con títulos) esperaban que los dioses bendijeran sus riquezas e influencias, mediante estos sacrificios humanos.

Según el libro Medieval Holidays and Festivals: "La celebración de la Pascua Florida recibió su nombre (Easter), en honor a Eostre, diosa germánica del alba y la primavera".

Cuenta la leyenda, que Eostre abrió las puertas del Walhalla, para recibir a Valder, conocido como el Dios Blanco, debido a su pureza y también, como el Dios Sol, porque se creía que su frente suministraba luz a la humanidad. Originalmente, estos ritos de la primavera fueron concebidos para "ahuyentar a los demonios del invierno".

Son notables las similitudes de los ritos; incluso la semejanza léxica y morfológica que tiene la palabra inglesa Easter (Pascua Florida), apenas diferenciada del nombre de la diosa pagana de la antigüedad (The Two Babilons, de Alexander Hislop).

Fue así como poco a poco, la tradición fusiona el significado cristiano con ceremonias paganas. Aquellos rituales, imposibles de desarraigar eran reasimilados bajo nuevas formas. El júbilo por el nacimiento del sol y por el despertar de la naturaleza, se convirtió en el regocijo por el nacimiento del sol de la justicia y por la resurrección de Cristo.

Los símbolos de Pascua.

La introducción de celebraciones folklóricas en la liturgia cristiana, no dejan de asombrarnos. Sin duda, de todas las costumbres pascuales, la más popular es la de los huevos de Pascua.

Durante mucho tiempo, estuvo prohibido comer en Cuaresma; no solo carne, sino también huevos. Por eso, el día de Pascua, la gente corría a bendecir grandes cantidades de ellos, para comerlos en familia y distribuirlos como regalo, a vecinos y amigos.

Durante la Edad Media, en Semana Santa, era común que los censos feudales se pagaran con huevos. Y se estipulaba que el día de pago fuese el domingo de Pascua.

En Francia, por ejemplo, los estudiantes organizaban la "Procesión de los Huevos". Se reunían en parques y plazas y de allí partían hasta la iglesia principal. Durante el trayecto, golpeaban las puertas de las casas, para que cada familia les regalara huevos, que a posteriori serian bendecidor por un Cura párroco.

En esa época renacía el espíritu festivo. De las iglesias colgaban cientos de banderas y panderetas. Y cada joven llevaba colgado de su cuello, un cesto de mimbre lleno de huevos. Los más adinerados se hacían acompañar por jóvenes pajes, vestidos con telas multicolores de razo o de seda. La mayor parte de la colecta se destinaba para los hospitales de leprosos, o para los indigentes.

El ayuno era obligatorio. Por esta razón, se adopta la costumbre de cocer huevos y almacenarlos. Recién en la época del rey Luis XIV, se introdujo la idea de pintarlos, para después venderlos.

Entre los siglos XVII y XVIII, a la salida de la misa pascual, se ofrecían al monarca cestas cargadas de huevos dorados y decorados artísticamente.

En Hungría, era común que el lunes de Pascua, los pretendientes acecharan desde el amanecer a las jóvenes de su aldea, para llevarlas junto a las fuentes. Jugueteaban con ellas, las tomaban desprevenidas y les arrojaban en la cabeza un enorme cubo de agua. No conformes con esto, los muchachos reclamaban a sus víctimas una retribución, asi que la joven debía entregarle a su pretendiente un huevo y un beso. Ciertamente, esta costumbre estaba mucho mas asociada con los festejos de primavera que con el verdadero significado cristiano de la Pascua.

En cuanto al sentido religioso, en la historia, el huevo ha sido un elemento muy importante, dentro de las cosmogonías más primitivas.

En la India y en países semitas de la región oriental, el huevo ha representado el germen primitivo, escondido en el agua.

En la cosmogonía védica se cree que las aguas originarias se elevaron y dieron origen a un huevo de oro, del cual salió el creador del mundo.

En Egipto, el simbolismo del huevo se asemeja al mito griego de la Caja de Pandora. Se cree que el dios Osiris y su hermano, Tifón, lucharon respectivamente e introdujeron todos los bienes y males del mundo en un huevo. Al romperse el mismo, todos los males se distribuyeron por el planeta.

También en Persia, como en Grecia y Roma, era muy común pintar huevos y comerlos en las fiestas, en honor a la primavera.

Las hogueras de Pascua.

Originalmente, el incendio de hogueras, durante la época de la Pascua fue prohibido por la iglesia, por ser considerado como un símbolo pagano.

Sin embargo, en Irlanda, San Patricio introdujo esta práctica, con el fin de sustituir la costumbre de los druidas, de encender hogueras en honor a la primavera, por el símbolo del fuego religioso y cristiano, en honor a Cristo.

Este rito llegó a ser tan popular, que los Papas no tuvieron mis remedio que incorporarlo a la liturgia de la iglesia occidental, hacia las postrimerías del siglo noveno. (The Easter Book, de Francis Weiser, S.J.).

Tradiciones Pascuales alrededor del mundo.

La Pascua tiene distintas manifestaciones, en diversos lugares del planeta.

En Jerusalén (cuyo nombre significa "Doble Procesión de Paz", la celebración comienza con una serie de procesiones. El Viernes Santo, miles de feligreses cristianos reconstruyen las últimas pisadas de Jesús. Más tarde, los peregrinos visitan el Santo Sepulcro; la tumba donde, según la tradición se colocó a Cristo. Mujeres vestidas de negro ungen la piedra sepulcral con aceite; lloran sobre ella y la besan.

En la Ciudad del Vaticano, el Papa celebra una misa especial. Para esta ocasión acude todo el cuerpo diplomático; centenares de cardenales, prelados y sacerdotes y monjas, además de miles de peregrinos, que llenan la Plaza de San Pedro.

Sin embargo, la Pascua no siempre es sinónimo de solemnidad, misa y peregrinación. Pues muchas de estas "nuevas formas" de celebración tienen raíces en costumbres autóctonas y supersticiosas.

Para algunos filipinos, por ejemplo, la Semana Santa -conocida como "Mahal na Araw''- es una época para infligirse castigo. Pese a que esta práctica ha sido condenada por la Iglesia, muchos, queriendo hacer expiación pública de sus pecados, siguen practicando la flagelación.

Algunas mujeres se dirigen a distintos santuarios y limpian las imágenes de Cristo con un pañuelo. Luego, se aplican la prenda sobre el cuerpo, creyendo que de ese modo curarán alguna afección.

En ciertas regiones de Guatemala, los indios quichés oran arrodillados ante mazorcas de maíz (alimento básico de este pueblo). Sucede que la celebración de estos ritos tradicionales, en honor a la fertilidad, coincide con la Semana Santa. Su esperanza es que la Pascua les traiga una cosecha abundante.

En otros países, los agüeros influyen notablemente en esta celebración.

Los finlandeses, en la noche anterior al inicio de Semana Santa están a la caza de los gnomos..., unas "criaturas parecidas a brujas" -según narra la tradición-, que cometen todo tipo de vandalismos, contra su ganado y sus propiedades. Se cree que estos supuestos gnomos, son en realidad mujeres ancianas, que llevadas por la envidia encuentran un malicioso placer causando infortunio a los vecinos más prósperos.

Pascua a la Argentina.

En Argentina, todos los Jueves Santos, y a media mañana, se celebra la misa crismal en la Catedral metropolitana. Así se da comienzo al triduo pascual de la Semana Santa, que antecede al Domingo de Pascua.

Participan de esta ceremonia todos los sacerdotes de la arquidiócesis de Buenos Aires; ocasión en la que el clero renueva las promesas sacerdotales que realizó cuando fue ordenado.

Por la tarde se oficia la misa de la cena del Señor, en la que se rememora la última cena de Cristo, junto a sus doce apóstoles, y la institución de la Eucaristía. Durante el oficio, el sacerdote celebrante lava los pies de doce ancianos como gesto de humildad.

En tanto que el Viernes Santo -día de ayuno y abstinencia-, un obispo vicario preside la Celebración, que evoca la pasión y muerte de Cristo. Al finalizar la jornada, se realiza el Vía Crucis, en la Plaza de Mayo y se recorren distintos templos aledaños.

El sábado está dedicado al lamento por la muerte de Jesús, mientras que el domingo se celebra la máxima fiesta de la Cristiandad pues es el centro del año cristiano.

En la provincia de La Rioja, por ejemplo, los feligreses peregrinan hacia el paraje denominado "Señor de la Peña", para evocar el sacrificio de Jesús. Se reúnen en un gran peñasco de quince metros de altura, ubicado en una zona desértica llamada "Barreal de Arauco", a 86 kilómetros de la capital riojana.

En la localidad de Tilcara, por las calles se efectúa la "Procesión del Cristo Yaciente". Y en cada esquina se colocan las tradicionales ermitas, que evocan pasajes bíblicos.

Lo cierto, es que poco a poco se va perdiendo en todo el mundo, el sentido religioso de esta celebración. Y por otra parte, habrá que ver qué se entiende, tanto hoy como ayer, por "significado religioso", ya que lo religioso no es exclusivo de las religiones más importantes de la humanidad que han perdurado hasta la actualidad. La religiosidad, en todas sus formas, existe desde tiempos remotos y aunque sea reconfigurada bajo nuevas formas, nunca termina de perecer. En algunos casos, sobrevive en la exposición de este mundo caótico; pera también "otra" religión, de características antiguas, que subyace y que fluye como caldo de cultivo, desde las entrañas de la Tierra y la memoria.

Hoy la Semana Santa es para muchos, sinónimo de "mini-turismo". Y coma si fuera poco, desde el inicio de la Cuaresma, (los 40 días de preparación previos al domingo de Pascua), un tiempo supuestamente llamado al recato y a la penitencia, los obispos advierten la desnaturalización de esta conmemoración, provocada en parte por la continuidad de los festejos de carnaval.

Como quiera que sea, y pese a las distintas interpretaciones que tiene la celebración de le Pascua; este suceso continúa conmoviendo al mundo entero, creyentes o ateos. Porque más allá de lo sagrado o profano, la Pascua es una maravillosa conjunción de ritos, cultura, creencias y leyendas del imaginario y de la realidad.

Tradiciones

La Pascua tiene también sus tradiciones divertidas. ¿Sabes por qué se regalan huevos el Domingo de Pascua?. Esta es una tradición muy arraigada en Estados Unidos, en el centro de Europa y en Inglaterra. ¿Qué pinta el conejo en todo esto?. Tranquilo que tu Ángel de la Web te sacará de dudas!.


Los huevos de Pascua



Las tradiciones en esta fiesta han ido variando con el correr de los siglos hasta llegar a convertirse, para la gran mayoría de la gente, en una semana donde no se trabaja y se comen los famosos huevos de Pascua. De hecho, el Domingo Santo es uno de los dos días del año en el que se consume más chocolates (el otro es la Navidad).

Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. El huevo adiquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.

Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato, y en la Edad Media les eran regalados a los chicos durante las celebraciones. Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio el siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro.

La tradición de regalar huevos de Pascua viene de hace muchísimos siglos, más de lo que te puedas imaginar. Todo es debido a que los cristianos católicos que seguían la abstinencia cuaresmal, no podían comer huevos ni tampoco productos lácteos. Los fieles los guardaban y una vez terminada la cuaresma los regalaban (¡¡¡imagínate cuántos huevos tenían en la despensa!!!). Pero ... ya te digo que esto viene de muy lejos, porque ya en el siglo XVII, el Papa Alejandro VII , no lo tenía del "todo claro" que los huevos tenían que ser prohibidos durante el tiempo cuaresmal. Así lo manifestaba en un decreto publicado el 18 de marzo de 1666:

"No es evidente que obligue la costumbre de no comer huevos y lacticíneos en cuaresma".

Por lo tanto, ya en aquella época el consumo de huevos habría sido permitido. Cabe decir, querido cibernauta, que los tiempos han cambiado y que la Iglesia Católica recomienda solamente la abstinencia de carne los viernes de cuaresma.

La tradición de regalar huevos el domingo de Pascua continuó, principalmente en los países anglosajones, Estados Unidos y en la Europa Central. Es un regalo muy apreciado por aquél que los recibe. Están pintados de diferentes colores y se regalan en pequeñas cestas. Uno de los países europeos que más lo vive es Alemania; se sabe, curiosamente, que la tradición en Estados Unidos vino gracias a unos alemanes que promocionaron dicha costumbre en aquel país. Como que la mayoría de ellos son para los niños, no solamente hay huevos de gallina, sino también de chocolate.

Los huevos también fueron protagonistas en la época griega. Los griegos pintaban huevos y los comían en las fiestas de primavera, pero como ves, esta tradición no es la que motivó que dicho producto alimenticio fuera el protagonista de la Pascua. También los huevos en muchas culturas han significa "vida" y "fertilidad" y en la antigua Roma se regalaban en los festivales de primavera.

Si tenemos que buscar un simbolismo cristiano al huevo, este puede ser el del principio del universo y de la creación, el sentido de una "vida nueva", tal como indica la Pascua. Una vida nueva que nos la da el Jesucristo resucitado.

En la época que los huevos no eran permitidos para el consumo en el tiempo de cuaresma, todas aquellas personas que los habían guardado se reunían el domingo de Pascua delante de la iglesia de su ciudad para que el sacerdote los bendijera en la primera función litúrgica.

Existe una tradición que explica el porque de que muchos de estos huevos estén pintados de color rojo. Según esta leyenda, unos vecinos de Jerusalén dieron a unos niños unos huevos para que se los tirasen a Jesús cuando éste pasase delante de ellos camino del Calvario. En el momento que éstos los tocaron, los huevos se enrojecieron de sangre.

Existe también un juego que es el de rodar huevos sobre el césped del jardín de la casa o en el campo, intentando que estos no se rompan. La tradición popular lo relaciona con el hecho de rodar la piedra del sepulcro en el cual estaba Jesús.

En Francia y en otros país europeos era tradición que el Domingo de Pascua, los jóvenes organizaran procesiones para recoger huevos y después dárselos a los hospitales y centros de acogida.

En España y especialmente en Catalunya la tradición de regalar huevos pintados no se conserva actualmente y los únicos que se regalan en Catalunya se encuentran en la "Mona de Pascua" de la cuál tienes información en nuestro apartado de gastronomía pascual. Sin embargo, en algunos pueblos catalanes, hace muchos siglos, se había realizado el juego de "Jugar-se els ous" (Jugarse los huevos). Participaban solamente los novios y ganaba aquél o aquella que más pronto sorprendiera a su amado en la mañana del domingo de Pascua. El juego, aunque no lo parezca, es bastante divertido, ya que al amanecer los jugadores entraban en sana competencia para esconderse el uno del otro. Ganaba aquél que decía la frase: "Pasqua és vinguda; els ous són meus" (Ha llegado la Pascua, los huevos son míos).

Un conocido dicho catalán reza: "Pasqua sense ous, com Nadal sense torrons" (Pascua sin huevos, como Navidad sin turrones).

En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros. Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente los huevos. En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol. Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva. Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo pasado.


El conejo



¿Y que pinta el conejo con todo esto?. Pues muy fácil, querido cibernauta ... resulta que el conejo es el que trae los huevos de Pascua. Te lo explico: los padres esconden los huevos en el jardín y a primera hora de la mañana del domingo invitan a sus hijos pequeños para que salgan a encontrarlos. ¿Quien ha puesto allí los huevos?, el conejito!. Para que nos entendamos, el conejo es como el Papá Noel o los Reyes Magos, o el Tió (en Catalunya). La mayoría de ellos son de chocolate. Los otros huevos, los pintados, se regalan de forma particular a las personas queridas.





Recetas para Pascuas

HUEVOS DE AZÚCAR


Ingredientes:
1 taza de azúcar
2 cucharaditas de agua

Gracé Real:
1 clara de huevo
250 gramos de azúcar impalpable
1 cucharadita de jugo de limón

Preparación:

Mezclar en un bol el azúcar con las cucharaditas de agua, y agregar colorante vegetal comestible del color que desee.

Llenar un molde de huevo al ras, bien compactado, desmoldar y dejar secar, en lo posible durante algunas horas.

Luego colocar nuevamente la pieza en el molde, para proceder cuidadosamente al vaciado, ahuecando muy cuidadosa y prolijamente con una cucharita o esteca, y tratando de dejar a la vez lisa de imperfecciones, la superficie interna.

Volver a desmoldar y secar al horno unos cinco minutos.

Repetir la operación de acuerdo a la cantidad de cáscaras que desee realizar.

Agregar juguetitos o golosinas en el interior, y unir de a dos, pegando las dos mitades con glacé real.

Utilizar también glacé para adornar con ramilletes de flores, o arabescos, o figuras de pajarillos.

Glacé Real:

Unir la clara de huevo con el azúcar impalpable. Añadir el jugo de limón. Batir durante unos minutos. Si queda muy blando, agregar más azúcar impalpable.

Separar porciones para darles distintos tonos con una gotita de colorante consumible.


FLAN DE NARANJA



Ingredientes:
1 lata de leche condensada
1/2 litro de jugo de naranja
8 huevos
1 cucharada de manteca
2 cucharadas de azúcar

Crema:
1/4 litro de jugo de naranjas
100 gramos de azúcar
Ralladura de naranja
1 cucharada de fécula de maíz
1 chorrito de cognac

Preparación:

Unir bien el jugo de naranjas con la leche condensada, y luego agregar los huevos batidos aparte.

Enmantecar una flanera y espolvorearla con el azúcar. Verter allí la preparación y cocinar en horno a baño María durante una hora. Desmoldar una vez frío.

Preparar la salsa, de la siguiente manera: calentar el jugo de naranjas, añadir el azúcar, revolver hasta que se disuelva, agregar la ralladura y el cognac. Dejar al fuego hasta que empiece a hervir. Agregar en ese momento la fécula de maíz disuelta en un poquito de agua, y revolver bien con cuchara de madera para evitar que se pegue o se formen grumos. Hervir durante dos minutos y retirar. Colocar en una salsera para servir acompañando el flan.


Flan de leche


Ingredientes:
1 lata grande de leche condensada
1 medida de la lata de leche condensada de leche común
4 huevos
1 cucharadita de vainilla
1/2 taza de azúcar (para el caramelo)
1/4 de taza de agua (para el caramelo)


Preparación:

Acaramelar una flanera para baño de María con el azúcar y el agua. Moverla para que el caramelo de reparta uniformemente. Aparte, licuar el resto de los ingredientes. Verter todo dentro de la flanera acaramelada. Colocar al baño de María por 45 minutos o hasta que, al introducir un cuchillo salga limpio.

Puede hacer este flan en horno Micro Ondas. Póngale 12 minutos a máxima potencia. Debe tener cuidado de que el molde acaramelado no sea metálico.


HUEVOS DE CHOCOLATE


Elementos:
500 gramos de chocolate cobertura blanco o negro
Confites de colores
Glacé real
Moldes especiales

Preparación:
Rallar el chocolate con cuchillo y colocarlo en un tazón. Poner éste en un recipiente con agua caliente hasta lograr derretirlo. Retirar y dejar enfriar un poco.

Volcar el chocolate derretido en el molde de cáscara de huevos, expandir a toda la superficie y volcar el excedente.

Llevar a la heladera hasta que esté solidificado y desmoldar. Así, colocar de a dos cáscaras boca abajo sobre una placa algo caliente. Al derretirse los bordes, colocar en el interior los confites y pegar las dos mitades.

Decorar esta unión con glacé real, y decorar los huevos.

No caliente demasiado el chocolate, pues no podrá despegarlos del molde si se excede en temperatura.



Mousse de Chocolate


Ingredientes:
8 barritas de chocolate para taza
200 cc de crema de leche
2 sobrecitos de gelatina sin sabor
8 claras
8 yemas
8 cucharadas de azúcar

Preparación:

Separar las claras de las yemas de los huevos. Batir las yemas. Derretir el chocolate a baño de María y agregarlo a las yemas mezclando bien. Aparte hacer una crema chantillí, batiendo la crema y añadiéndole tres cucharadas de azúcar. Batir las claras a punto de nieve. Agregarles el resto del azúcar en forma de lluvia sin dejar de batir.

En un recipiente amplio unir las tres preparaciones, revolviendo lentamente.

Agregar agua a los sobres de gelatina y hervir por un minuto. Añadir luego a la preparación, mezclando suavemente.

Volcar en un molde humedecido y pincelado previamente con gelatina sin sabor para facilitar el desmolde y llevar a la heladera durante 5 o 6 horas.

Desmoldar (Pasando por agua caliente) y decorar a gusto.


Rosca Rellena Trenzada


Ingredientes:

Masa:
500 gramos de harina
150 gramos de manteca
40 gramos de levadura de cerveza
4 cucharadas de azúcar
2 huevos
media taza de leche
1 cucharada de agua de azahar
ralladura de limón
1 cucharadita de sal

Relleno:
200 gramos de pasta de almendras
100 gramos de azúcar impalpable
200 gramos de nueces
1 clara de huevo
2 cucharadas de cognac
huevo batido para pintar (opcional)

Preparación:
Deshacer la levadura con leche tibia, incorporar unas cucharadas de harina y unir con cuchara de madera. Añadir la manteca y el agua de azahar y seguir trabajando la preparación. Agregar la ralladura de limón, el azúcar, los huevos, la sal y el resto de la harina. Unir bien. Amasar con las manos todo hasta formar el bollo liso. Colocar en un recipiente y dejarlo reposar en un lugar tibio, tapado con un repasador.

Cuando la masa haya aumentado dos veces su volumen, volver a amasarla para extraer el aire, dividir en dos partes y dejarla unos momentos hasta amasar. (Hay quien la realiza con tres partes para trenzar).

Relleno y armado:

Preparar la pasta de almendras , amasando con el azúcar impalpable, el huevo y el cognac. Hacer rollos para rellenar.

Estirar la masa levada, con el palote, hasta obtener dos rectángulos alargados.

Colocar en el centro de cada uno, el rollo de pasta de almendras, colocar encima las nueces picadas.

Arrollar sobre este relleno, cada uno de los rectángulos de masa. Luego realizar con los dos rollos de masa (que contienen adentro la pasta y las nueces) y formar una trenza. Unir los extremos, para dar forma de rosca, (Puede poner un cortapastas en el centro para mantener la forma) y colocar en una placa enmantecada y enharinada.

Así, dejar levar nuevamente. Si es de su gusto, puede colocar huevos duros en la parte superior, atados con tiritas de masa.

Pincelar con huevo batido y hornear a temperatura moderada durante media hora a cuarenta minutos, hasta que esté dorada.

Si es de su gusto, puede agregar mermelada, o crema pastelera para complementar el adorno.





http://www.youtube.com/v/http://youtube.com/watch?v=18Zku-mOXjE
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nosé, para el que se quiera informar un poco



nunca viene mal un poco de info