La Risa, Es Salud?

Burlarse de todo parece que es, hoy, la única forma de hacer humor. Burlarse de los políticos, burlarse de las figuras públicas, burlarse de la gente común, burlarse. Décadas atrás hacer humor consistía en: hacer reír y pensar a la gente, hoy solo se trata de ridiculizar y caricaturizar. Si bien el humor y la crítica política siempre estuvieron más o menos ligados (dependiendo del gobierno de turno). En nuestros días esa crítica se traslada a la personalidad, a las características físicas y no a las decisiones políticas. Y cuando los dirigentes no alcanzan caen en manos de los humoristas, tanto otros artistas como gente común.
Esto es lo que quiere el público? El chiste fácil, el creerse mejor porque otro cae en la trampa de alguna cámara oculta, el que alguien por educación no responda alguna pregunta desubicada o subida de tono del notero de turno.
Parece que sí, porque en la televisión son esos programas los que más éxito tienen.
También son los que nuestros gobernantes quieren, porque es preferible que la gente hable y se ría de la cirugía de tal funcionario, antes que mediante la crítica política el pueblo vea que la inflación no es la que el gobierno nos presenta o que una privatización no era la decisión más acertada.
Nos creemos superiores o más inteligentes cuando vemos que una persona mayor es víctima del gracioso de turno? Ver en uno de los programas de mayor rating de nuestra televisión que en la entrada de un estacionamiento le hacen realizar una serie de operaciones falsas para activar un sistema inexistente a gente que está trabajando.
Otra clase de humor es posible, no caigamos en la mediocridad de reírnos de los demás, de nuestros pares, busquemos un humor distinto donde lastimar al otro no sea necesario.
Tuvimos y tenemos ilustres de profesionales de la risa.
La risa es salud, pero el humor enfermo no nos hace bien.