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La salud de Cristina



La salud de Cristina




No soy médico y las precisiones sobre la salud de la Presidenta son muy mezquinas. Como siempre, el gobierno no comunica como corresponde algo tan delicado que es un tema de estado. Solo puedo conjeturar que si suspendió un encuentro con su colega chilena Michelle Bachellet que a su vez incluía una teleconferencia con el Papa Francisco, no se trata de una simple infección con fiebre alta como se dijo. Por lo tanto debo estar atento, expresar mi preocupación y mis deseos de que Cristina se recupere pronto.





Si puedo analizar la salud política del gobierno nacional. Las informaciones de los últimos días son negativas desde todo punto de vista. El oficialismo es un paciente con graves síntomas.
Todos los indicadores económicos son desalentadores.
Mas inflación, mas cepo, menos fuentes de trabajo y, por supuesto, mas pobreza. La recesión industrial es la mas grave desde 2002: hace 16 meses que viene cayendo. Pero desde el punto de vista político, la encuesta de Managment and Fit también está sembrada de malas noticias para el cristinismo. La peor de todas es que 7 de cada diez argentinos no votarían a Cristina si ella se pudiera presentar como candidata a presidenta en el 2015. Es un número que denota fatiga con su figura, que potencia un cambio y que permitiría que cualquier opción electoral no kirchnerista triunfe con amplitud en la segunda vuelta. El 71% de los 2.400 consultados por el estudio de opinión pública de Mariel Fornoni dijo que está de acuerdo en revisar algunas leyes del actual gobierno como la de abastecimiento y la reforma al Código Civil.





Si vamos a los temas que mas preocupan a los ciudadanos aparecen justamente toda la problemática que con tosudez e irresponsabilidad el gobierno niega en forma permanente. 82,5% está inquieto por la inseguridad, que duda cabe. La inflación desvela al 61,5% y el desempleo al 53,5%. El aumento de precios fue ocultado y las estadísticas del INDEC malversadas y la creación de 5 millones de puestos de trabajo es una verdad que quedó lejos en el tiempo. Hoy hay suspensiones, 28 mil despidos y pocas esperanzas para los desocupados. Otro tema grave es que la corrupción como inquietud, está en la cabeza del 28,3% de los encuestados. Mientras la situación económica estaba tranquila, el robo y las coimas de los funcionarios estaba en el fondo de la tabla de preocupaciones. Pero ahora crecieron las demandas republicanas y éticas. Tarde pero seguro





En lo que tiene que ver con la imagen de los dirigentes, también hay datos que el gobierno y Cristina deberían tener en cuenta. El funcionaro mas desprestigiado de la Argentina es el vice presidente Amado Boudou, casi invisible por estas horas. Tiene 62% negativo de diferencial. Le siguen apareciendo mas manchas al tigre de la corrupción y al cancherito de estado. Ahora la AFIP investiga facturas truchas, igual que sus documentos, autos y sus domicilios de la empresa Action Media que tiene en sociedad con Jose María Nuñez Carmona. Y la Inspección General de Justicia que había perdido “casualmente” el expediente de The Old Fund para el caso Ciccone fue reconstruído con 20 páginas menos y con información falsa, según denunció Nicolás Wiñazki.



Pero eso no es todo. En la tabla de posiciones de mala imagen, después de Boudou que es el campeon virtual, ocupa el segundo puesto Máximo Kirchner, el tercero Jorge Capitanich y el cuarto Axel Kicillof. Recién después, en el quinto lugar aparece Cristina con 15% negativo de diferencial. Estos nombres son simbólica y efectivamente el corazón del poder político. La presidenta, su hijo y jefe de La Cámpora, el vice presidente que ella eligió con su dedo, su jefe de gabinete y el superministro de Economía. En síntesis, las 5 personas que mas injerencia tienen en la marcha del gobierno, son las mas desprestigiadas de la Argentina. Estos números están expresando algo muy profundo. Hay cierto hartazgo del modo autoritario y generador de conflictos seriales con que se viene manejando el cristinismo. Hay que estar pendientes de la salud y de la internación de Cristina en el sanatorio Otamendi. Y esperar que rápidamente se recupere. No parece ser algo muy importante. Pero lo que realmente está grave, es su salud política. La decadencia de su gobierno es muy clara. Sobre todo porque muchas veces el remedio que utilizan es peor que la enfermedad.


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