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La Soberbia Kirchnerista




La soberbia, el pecado mortal del kirchnerismo

La forma de ser de la presidenta Cristina Fernández siempre ha sido objeto de comentario por parte de los analistas políticos. Por qué la gente ve a la Jefa de Estado como “soberbia” y los intentos del Jefe de Gabinete, Sergio Massa, para intentar revertir esta imagen que Cristina tiene en la sociedad



En las últimas semanas, desde el gobierno nacional se vienen realizando denodados esfuerzos para mejorar la imagen presidencial, que según las últimas encuestas, no superaría el 25 por ciento de aprobación. Pero uno de los temas que más preocupan en los asesores de imagen de la presidencia, es la calificación de “soberbia” que recibe la presidenta Cristina Fernández a la hora de preguntarle a la gente sobre las actitudes que tiene la Jefa de Estado.

La llegada de Sergio Massa a la Jefatura de Gabinete, trajo aparajeda una sensación de “aires nuevos” a la administración kirchnerista, y el ex intendente de Tigre ingresó con ideas nuevas que sirvieran para reinstalar a Cristina Fernández en la sociedad. Uno de los cambios más novedosos que introdujo, fue la incorporación de la metodología de las conferencias de prensa en un gobierno que no estaba acostumbrada a ellas, y que durante cinco años se había negado a realizarla y aceptar preguntas de los periodistas, y que sólo se comunicaba con la población a través de los atriles en los actos de gobierno.

La forma de expresarse que tiene la presidenta, le significó muchos dolores de cabeza hasta el momento al gobierno nacional; basta recordar el discurso que dio el 25 de marzo donde habló de “piquetes de la abundancia” sobre los cortes de rutas que organizaban los ruralistas en todo el país, y que le significó el primer cacerolazo en contra en su gestión. Las personas que marcharon con sus cacerolas en manos en muchas ciudades del país, a la hora de preguntarle por qué salían a la calle, respondían que salían por la “soberbia” y la “pedantería” que había demostrado Cristina en sus palabras a la hora de expresarse ante un problema tan grave que vivía el país.

Que la población tuviera esa visión de las actitudes y palabras de la presidenta, preocupó mucho en la Casa Rosada, que vio que el discurso presidencial no era entendido por la mayoría de la sociedad, y trataron por todos los medios de revertir esta sensación en la ciudadanía, sobre todo a través de campañas mediáticas que no tuvieron el efecto esperado.

Durante el conflicto con el campo, la imagen de la Jefa de Estado cayó a niveles muy bajos, incluso con menos popularidad que Fernando de la Rúa en sus primeros seis meses de gestión, lo que hizo que el gobierno diera un cambio de timón en su relación con la sociedad, y la incorporación al gabinete nacional de un hombre joven, con empuje y con ideas nuevas como es Sergio Massa, sirvió para instalar la imagen de aires renovadores dentro del propio gobierno y darle un poco más de margen de acción a la administración kirchnerista ante la sociedad.

El Jefe de Gabinete intenta revertir la imagen que dejó el gobierno durante el conflicto con el campo, que fue el contestar constantemente desde la negación de la realidad, la soberbia y la confrontación constante, y trata de instalar el diálogo y el consenso como una manera de hacer política, diferente a la que tenía el kirchnerismo hasta ahora. Hay que ver si el carácter del matrimonio presidencial, poco adepto al diálogo y al consenso, le deja un margen considerable al joven funcionario nacional para entablar una nueva relación con la sociedad, que sirva para sacar al gobierno de la encrucijada en la que se encuentra.

El kirchnerismo tiene un origen soberbio, ya que desde su llegada al poder, siempre intentó ponerse por encima de los demás, creyéndose superior en todos los sentidos, lo que hizo que en el conflicto con el campo se topara contra un callejón sin salida, del cual le está siendo muy difícil salir. El soberbio no permite que otro tenga razón en un tema en el cual él tiene una mirada distinta, y el temor a una derrota, tal como terminó sucediendo con el oficialismo luego en el Senado, hizo que se llevara la situación a una tensión y a una confrontación de la cual era imposible volver atrás, ya que era a “todo o nada” y no admitía una solución a la crisis que no fuera una victoria total sobre el adversario de turno, en este caso el campo.

El célebre filósofo español, Fernando Savater, asegura que “en materia de autoestima y de búsqueda de la cima ante los demás, los soberbios siempre están a la cabeza. Pero sus caídas suelen transformarse en tragedias que no pueden superar en sus vidas”. Estas palabras del gran escritor español, sirve para graficar claramente al gobierno nacional en estos momentos, sobre todo al ex presidente Néstor Kirchner, donde ante una mala situación, como es la época post-votación de Cobos en el Senado, quisieron tirar la toalla y dar un paso al costado, sin pensar en los serios costos que le traería al país una reacción de ese tipo.

El gobierno y en especial el matrimonio presidencial, al mostrarse tan soberbio ante la realidad, no hicieron otra cosa que exhibir una gran debilidad que quedó resaltada luego de la derrota por el tema de las retenciones móviles en la Cámara Alta, y la falta de diálogo y de aceptación de la realidad, lo llevó a un extremo en el cual no les quedó otra que cambiar su actitud y entablar una nueva relación con la sociedad.

Si esta nueva estrategia del kirchnerismo, planteada por el Jefe de Gabinete, sirve para volver a reinstalar la imagen de la presidenta en la sociedad, triunfará la cordura, la sensatez y la imagen de la presidenta y del gobierno en general podrá revertirse y encarar una mirada al futuro que será beneficiosa para todos los argentinos; en cambio, si la soberbia, la pedantería y la arrogancia se imponen por encima de la razón, el gobierno entraría nuevamente en un estado de confrontación con la sociedad difícil de superar, y el abismo sería inevitable.




La Legisladora mendocina Laura Montero también criticó la soberbia con la que se caracteriza el gobierno y los simpatizantes kirchneristas:
“Nos someten a este tipo de sesiones bajo su presidencia porque el kirchnerismo no tiene memoria y no reconoce errores. El kirchnerismo actúa con soberbia y con prepotencia, es por eso que no han sido capaces en estos últimos 10 años de tratar los proyectos que presenta la oposición, muchos de los cuales les podrían haber salvado la gestión”, aseveró la senadora mendocina.


También el dirigente ruralista de la Federación Agraria de Entre Ríos y pre candidato a senador por la oposición, Alfredo De Angeli, aseguró que "la soberbia kirchnerista está destruyendo el campo" y estimó que "ya fundió a más de 60.000 pequeños productores".

Argentina de pie ante la Soberbia Kirchnerista

Una multitud -calculada en 8.000 personas- se concentró en Plaza de Mayo, al grito de consignas duras hacia el gobierno nacional por las medidas que perjudican al campo. Momentos de gran tensión se vivían esta madrugada luego que piqueteros K al mando de Luis D’Elía hicieron una contramarcha y chocaron con la gente (muchas familias) que pacíficamente se manifestaba.

El mensaje de Cristina crispó más las relaciones y agudizó la crisis, en un momento en que el bloqueo de rutas en por lo menos 400 sitios del país cumple hoy 14 días y se prolongará por tiempo indefinido, según resolvieron ayer las cuatro entidades rurales. Ya comienza a sentirse el desabastecimiento de productos en las góndolas, sobre todo la carne.


ANALISIS: Soberbia

Era de esperar. Cristina Kirchner siguió los consejos de su marido y fue a fondo contra la protesta. “No vamos a aceptar presiones”, sentenció la mandataria al inició de su discurso.

Los productores esperaban una señal conciliadora para sentarse a conversar. La ansiedad fue en vano. El Ejecutivo, lejos de escuchar los reclamos, cerró con soberbia las puertas a cualquier tipo de negociación.

Las retenciones están golpeando de lleno en la rentabilidad del sector y, en muchos casos, los números del campo con esta nueva carga impositiva quedan en rojo.

Es una realidad. Pero el gobierno se encuentra en una encrucijada: necesita de estas retenciones adicionales para poder sostener la enorme estructura improductiva del gasto, encarar inversiones energéticas y cancelar las obligaciones financieras que vencen este año. Desde el punto de vista económico, el programa comienza a hacer agua por los desequilibrios existentes y la administración central se equivoca buscando salidas con más de lo mismo. Un defecto argentino.

Desde el costado político, dar marcha atrás en una de las pocas decisiones de peso que tomó esta nueva administración, sería -según el gobierno- un golpe para la autoridad presidencial. Lo cierto es que Cristina Kirchner con este tipo de discursos genera una profunda división en la sociedad. La estrategia de enfrentar a los hombres de campo con parte de la ciudadanía-consumidora no tendrá los efectos políticamente deseados.

Lo lamentable es ver cómo el gobierno sigue apostando a dividir y no a sumar. Los cacerolazos de anoche comienzan a expresar la preocupación por el camino que sigue la administración central.

No es solamente el campo el que está siendo esquilmado con mayores impuestos por la voracidad fiscal para sostener el gasto político. El impuesto inflacionario, comienza a extenderse sobre toda la sociedad y éste está siendo aportado por todos los argentinos.




La soberbia, la enfermedad genética del kirchnerismo

Desde que Cristina Kirchner asumiera el gobierno nacional se estuvieron realizando denodados esfuerzos para mejorar la imagen presidencial que empezó a venirse en picada, sin lograr resultados positivos.

Y ese fue uno de los temas que más preocuparon a los asesores de imagen de la presidencia, tras la calificación de “soberbia” que recibía la presidenta Kirchner a la hora de preguntarle a la gente sobre las actitudes que tiene esta mujer que ocupa la jefatura de Estado.

El kirchnerismo tiene un origen soberbio desde su llegada al poder, siempre intentó ponerse por encima de los demás, creyéndose superior en todos los sentidos y ahora deberá pagar las consecuencias.

El soberbio no permite que otro tenga razón en un tema en el cual él tiene una mirada distinta.

Dada la intransigencia y soberbia de los Kirchner, que han demostrado en todos los ordenes, hoy sólo es una cuestión de tiempo para que sean echados, lo que podría darse para fines de este año, según cómo evolucionen los factores externos de las cuentas fiscales y los equilibrios locales de poder.

El célebre filósofo español, Fernando Savater, aseguraba que “en materia de autoestima y de búsqueda de la cima ante los demás, los soberbios siempre están a la cabeza. Pero sus caídas suelen transformarse en tragedias que no pueden superar en sus vidas”.

Estas palabras del gran escritor español, sirven para graficar claramente al gobierno nacional en estos momentos, sobre todo al ex presidente Néstor Kirchner, que aparece desequilibrado e irascible en sus manifestaciones públicas.

Estuvo jugando demasiado contra los molinos de viento como para no quedar afectado en su psiquis y ahora ha entrado en un camino sin retorno.

Hoy ya nadie se pregunta si caen los Kirchner. Ya no es una cuestión de «si» los Kirchner serán derrocados, sino de «cuándo» lo serán.

El gobierno y en especial el matrimonio presidencial, al mostrarse tan soberbio ante la realidad, fueron acorralándose solos sin hacer otra cosa que exhibir una gran debilidad por el temor a una derrota factible el 28 de Junio, lo que los ha llevado a dar un salto al vacío de jugar al “todo o nada” lo que se puede convertir en un verdadero desastre.




Las bestias no aprenden: El regreso de la soberbia Kirchnerista

Como todos sabemos, los seres humanos nos diferenciamos de las demás criaturas del reino animal, entre otras cosas, por poseer el uso del raciocinio. Esto hace, sencillamente, que el hombre haya evolucionado a través de los siglos y llegar, por ejemplo, a alargar la expectativa de vida, sólo por citar un caso. Pero parecería ser que hay seres humanos que no utilizan o, al menos, no correctamente, ese don que nos dio la naturaleza.

Tal parece el caso del kirchnerismo, que después de sufrir durso golpes donde quedó demostrado que siete de cada diez argentinos no los quieren, siguen haciendo caso omiso de la lección, que no es la primera, y todo hace creer que lamentablemente no será la última.
Cualquier persona medianamente coherente, hubiese aprendido del garrafal error cometido al querer subir las retenciones allá por marzo del año pasado.
Y cualquier persona medianamente coherente sabe que de no haber seguido hasta las últimas consecuencias con ese capricho, no les hubiese ido tan mal el 28 de junio.
Pero evidentemente, eso que nos diferencia de los animales, a veces nos juega en contra, porque sólo los seres humanos somos capaces de creernos que somos omnipotentes, creencia que se apodera sistemáticamente de algunos personajes a los que les toca manejar los destinos de una nación.
Néstor Kirchner demostró que no es la excepción a la regla, y creyó que jamás mordería el polvo de la derrota, como alguna vez le ocurriera a Carlos Menem.
El mismo domingo, Kirchner mostró al país que su soberbia estaba intacta. Minimizó la derrota, no felicitó a los vencedores y lo peor, no reconoció que el caballero de la derrota, el único responsable, es solo él.
Al día siguiente, quien hace las veces de Presidente de la Nación, la supuesta abogada Cristina Fernández, hizo lo propio, y con esa arrogancia que la caracteriza dijo una estupidez detrás de otra, incluso, vaya uno a saber si por efecto de la medicación se le ocurrió decir: “ah… pero ganamos en El Calafate, que es mi lugar en el mundo”.
Esto demuestra dos cosas: O no es conciente de cual es su responsabilidad, o nos está tomando por idiotas; o lo peor, debe ser un poco de ambas cosas.
Néstor, por su parte, luego de elaborar un corto duelo de tan solo seis días, no pudo con su genio y apareció en público. Como siempre, hizo todo lo que no debía hacer, y en lugar de bajar el perfil, llamar al diálogo, a la conciliación, comenzó a vociferar como si todavía seguía en campaña.
El lugar fue Parque Lezama, y la excusa una reunión de los intelectuales de Carta Abierta.
Y ahí empezó de nuevo a lanzar munición gruesa, y dijo entre otras cosas, frases tan lamentables como:
"Tras las elecciones se devela qué es lo que realmente pasa, con la designación de una persona como Palacios". Esto, lo dijo con tan soltura como si sus ministros o el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, fuesen dignos de destacar.
También cargó con dureza contra el senador por Santa Fe, Carlos Reutemann, por decir que Cristina “no digirió la derrota”, y lo desafió a “que se anime a disputar por las ideas del país”. En primer lugar, hay que reconocer que Reutemann se quedó corto, porque no solo Cristina no digirió la derrota, tampoco la digirieron él, Scioli, D`Elía, Moyano, Aníbal Fernández, De Vido, Randazzo… en fin, ningún kirchnerista. Pero lo curioso, además, es que recién ahora se acuerda de desafiar a alguien a debatir, cuando en los meses de campaña se rehusó cobardemente.
Luego aseveró: “Esto no es una carrera de automóviles ni un partido de fútbol. Acá estamos peleando para construir un país distinto. Ya lo veremos a él disputando por las ideas del país si es que tiene alguna idea”.
Francamente, habría que avisarle al buen Néstor que quien planteó esta elección como si fuese un partido de fútbol, fue él, ni más ni menos, y que la inmensa mayoría de la población está esperando verlo en la cámara de diputados para ver cuantas ideas se le caen a él, ya que en seis años de gobierno no se le cayó ninguna, por lo menos buena.
"Espero que algún día se anime, que juegue de cara al sol...". También, advirtió: "Sería importante que aclare su participación en los hechos del 2001, en las inundaciones de Santa Fe y todos aquellos problemas que hubo en Rosario... los argentinos tenemos memoria. Que sepa que la Presidenta tiene fuerza, coraje, decisión y que va seguir con todas sus fuerzas adelante gobernando la Argentina".
Entonces, sería bueno que el aclare que pasó con los fondos de Santa Cruz… sólo por recordarle algo, porque evidentemente, Néstor no es de los argentinos que tienen buena memoria.
Como dijimos al principio ni Néstor ni Cristina parecieron haber aprendido la lección, pero los kirchneristas tampoco, y lo peor del caso es que no tienen ninguna intención de aprender.



link: http://www.youtube.com/watch?v=-SOUmZhssuA

Fallo desfavorable de la Corte de los EEUU
Ni la prepotencia del poder financiero, ni la soberbia kirchnerista

Finalmente, la Corte Suprema de los EE.UU. falló en favor de los fondos buitres que litigan contra la Argentina. Es decir, optaron por dejar bien claro el mensaje del poder financiero mundial hacia nuestras naciones: no importa si las deudas contraídas son usurarias, fraudulentas o si se hipoteca con ellas el futuro de un país, hay que pagarlas como venga.
Si alguien, interesadamente o no, sostenía aun que algo había cambiado en tiempos de la globalización respecto de la relación entre los poderosos del mundo y quienes los sufrimos, allí tienen la decisión final de la justicia norteamericana sobre el conflicto con nuestro país para tomar nota. La política imperial sigue vivita y coleando, en cuanta ocasión tienen nos agarran del cuello y nos ahorcan en función de sus intereses.
Debiéramos tenerlo bien en cuenta a futuro, particularmente en eso de tomar compromisos bajo legislación extranjera o seguir siendo parte del CIADI. Ahí están a la vista las consecuencias de ello.
Por cierto que la otra gran enseñanza que nos deja esta complicadísima situación a la que hemos sido llevados y que en distinto grado afectará a todos los argentinos, es que la soberbia es muy mala consejera a la hora de afrontar cuestiones graves de Estado. El gobierno kirchnerista, en esto del pago de la deuda externa que heredamos del nefasto neoliberalismo -como en tantas otras-, se ha manejado no sólo con absoluta impericia, sino también con el concepto de que ellos son los dueños del país y pueden hacer con éste lo que quieren. Sin consultar, sin escuchar, descalificando y agrediendo a los que como ellos no piensan, escondiendo lo que debiera ser público.
Para muestra basta un botón: allí están las recientes y oscuras negociaciones por Repsol y con el Club de París. Se acuerdan los K del acuerdo patriótico solamente cuando el agua les llega al cuello.
Las consecuencias están, ahora, a la vista. Y las pagaremos todos, en el presente y a futuro.



link: http://www.youtube.com/watch?v=TSClJBJkZ1o




link: http://www.youtube.com/watch?v=9ys58Sck9u0






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