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La tecnología detrás de un partido de fútbol





Detrás de cada retransmisión de un partido de fútbol hay una gran cantidad de tecnología y de fases. Os contamos cuáles son y su importancia.





El fútbol es el deporte más seguido del mundo. De eso no hay ninguna duda, pues los datos lo demuestran. Por ejemplo: el partido de octavos de final de la pasada Copa del Mundo en Brasil, que enfrentó a EEUU con Bélgica, fue seguido por 21.6 millones de estadounidenses por televisión. De la misma forma, la final de la Copa del Mundo de Sudáfrica, que enfrentó a España y Holanda, fue seguida, sólo en España, por unos 17 millones de espectadores (91% de cuota de pantalla).

En ese intenso seguimiento de este deporte, juegan un papel fundamental los proveedores de televisión, quienes son los encargados de recoger la imagen del terreno de juego y llevarla al salón de tu casa de una forma enriquecida –ya sea con multicámara, con comentarios de personas relacionadas con este deporte… etc.–. Y, aunque pueda parecer sencillo su papel, no lo es. Es mucho más complejo de lo que puede parecer desde fuera.

En primer lugar, encontramos las cámaras de televisión, una pieza fundamental de este puzzle. Dependiendo del torneo y del partido, el número de cámaras puede variar desde solo 10 hasta incluso 60 –para una misma retransmisión, claro–. De la misma forma, los tipos de cámaras son muy variados: encontramos desde las clásicas cámaras de televisión hasta otras integradas en drones voladores, pasando por cámaras dentro de los balones de fútbol –sí, eso existe y lo desarrolló Adidas–. Como es obvio, todas ellas se encargan de capturar la imagen que después llegará a nuestras pantallas.






Por otra parte, encontramos a la realización. Generalmente, en todos los partidos de fútbol retransmitidos por televisión, encontramos dos realizaciones y producciones diferentes: la propia del canal y la del torneo.


  • La realización y producción del torneo. Se encarga de procesar la señal “base” (conocida como señal internacional). Las decenas de cámaras repartidas por el estadio son controladas por la realización del torneo. Ellos eligen qué imagen muestran en cada momento –escogiendo entre todas las cámaras disponibles–, cuándo introducen repeticiones de jugadas y controlan los rótulos que aparecen en pantalla (como los marcadores o las estadísticas de juego). Esta misma señal es proporcionada a todas las cadenas de televisión que hayan pagado por los derechos y que, obviamente, deseen retransmitir el partido en directo.
  • La realización y producción del canal. Se encarga de proporcionar valor añadido a la señal “base”. Entre otras muchas cosas, incorporan el audio de los comentaristas y del narrador del partido, hacen los cortes publicitarios (cuando son necesarios) y conectan con su juego propio de cámaras en momentos concretos (como en la previa del partido, en el descanso o una vez finalizado el partido). Eso sí, en algunas ocasiones, también pueden controlar la señal proporcionada por el torneo y elegir qué imagen mostrar en cada momento –aunque no es lo más habitual–.


La realización y producción del torneo, por lo general, se produce en una sala específica dentro del estadio. En dicha sala existen multitud de pantallas, cada una con la imagen de una de las cámaras repartidas por el estadio, de forma que el realizador puede escoger qué imagen es la más adecuada en cada momento.







Esta señal pasa después a la unidad móvil de la cadena de televisión –situada normalmente en los exteriores del estadio–, donde se realizan los ajustes necesarios y añade valor a esa señal primaria. Una vez completado ese proceso, se envía vía satélite o terrestre a la unidad central de la cadena de televisión, donde se realiza la producción final incorporando, entre otras cosas, los rótulos publicitarios –en caso de que los haya–.

Una vez finalizado este proceso, la unidad central se encarga de enviar la señal a los espectadores. ¿Cómo? Las tres vías más frecuentes son: por satélite, mediante ondas electromagnéticas y por internet. Las diferencias:

  • Por satélite. La señal digital llega desde la unidad central hasta un satélite que orbita alrededor de la Tierra. Este reenvía dicha señal a todos los consumidores del servicio. Requiere que todos los consumidores cuenten con una antena especial compatible con esto (conocida como antena parabólica).
  • Por internet. Es una vía cada vez más empleada y, en mi opinión, la más versátil, pues no requiere ningún tipo de antena especial y la calidad de imagen y sonido es excelente. Por no hablar de la ausencia de interferencias y de la posibilidad de disfrutar del contenido en cualquier dispositivo –móvil, tablet, ordenador… etc.–. Una de las compañías que más están apostando por esta vía es Telefónica con su producto Movistar TV, el cual aprovecha las conexiones de fibra óptica de alta velocidad para llevar la televisión a sus clientes. Además, recientemente han inaugurado su canal Movistar Fútbol (dial 54), en el que podremos ver todo el fútbol que deseemos, incluyendo la fase de clasificación para la Eurocopa de Francia de 2016 con todo lujo de detalles –en directo, alta definición, con programas especiales entre los partidos…–. Es decir, una experiencia a la altura de la intensidad con la que sigues los colores de tu equipo.
  • Por repetidores terrestres. Es la más popular. La señal digital se envía desde el emisor hasta el receptor mediante ondas terrestres, las cuales pasan por diferentes repetidores de señal para poder llegar a lugares más lejanos.


Una vez llega esta señal al receptor, es procesada por un descodificador, siendo este el último paso. Si la transmisión se ha producido por satélite o por internet, tendremos que conectar un descodificador externo a nuestra pantalla. Si la señal ha llegado mediante repetidores terrestres, bastará con conectar la antena a nuestra televisión, pues esta ya incorpora –generalmente– un descodificador para ese tipo de señal.

Como han podido comprobar, realizar una retransmisión de un partido de fútbol no es nada simple. Requiere una sucesión exitosa de una gran cantidad de procesos y subprocesos en un intervalo ínfimo de tiempo. Todo ello con la presión de millones de espectadores ansiosos por ver los goles y las jugadas de su equipo de la mejor forma posible.
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