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Las 3 novelas graficas más complejas de entender al 100%












Realmente, el quid de la cuestión acerca de la calidad de la obra de Morrison está en el mensaje que transmite. ¿Pastiche multirreferencial o Estructuración holística? ¿Innovación continuista o Collage improductivo? ¿Personajes profundos o Clichés planos?… en definitiva ¿Abstracciones originales o antiguas?. Si partimos del hecho de que los lectores aplican, aún de forma inconsciente, la misma escala de valores que Ayn Rand (y ya es mucho suponer) y que están de acuerdo en que el desarrollo de recursos formales no es nada del otro mundo (sólo un vehículo contextual y aséptico), podremos ver cómo, en función de la orientación de las preguntas anteriores, tenemos una escala binaria o de absolutos según la cual estaremos hablando de “basura popular [ininteligible y carne del gafapastismo]” o de “buena literatura [profunda y referencial]” al referirnos a Los Invisibles.
A partir de este instante, se acabó la reseña analítica… intentaré exponer de forma lógica gran parte de las fuentes de las que bebe Morrison, aunque seguramente se me quedarán en el tintero más de las que pueda citar (cuento por tanto con la inestimable ayuda del lector atento). Mi interés es que surja cierto debate en los comentarios porque, si de algo estoy seguro es que de este cómic se tiene que hablar, y no sirve de nada dogmatizar. Cada punto de vista es crucial para entender otro detalle y para poner piezas en el ejercicio intertextual de Morrison.
Y creo, que no hay nada mejor para empezar que atacar el concepto de raíz: ¿Quién o Qué es un Invisible? Es un rebelde social, un icono de la contracultura sesentera y, como tal, un puro arquetipo conceptual. Y en tanto en cuanto actúa como un icono, Morrison lo define con pocos rasgos, evitando hacerlo multifacético porque sólo le interesa destacar un aspecto: su carácter transgresor. Esa voluntad de rebeldía, de elevación por encima de la masa hace que pensemos en un Übermenschnietzcheniano que a través de la ruptura con los valores morales es capaz de forjarse una ética propia; ética que prima el individualismo sobre el bien social pero que, a diferencia de übermensch, no precisa para su realización el aprovechamiento de la sociedad de la que se afirma independiente. El superhombre de Nietzsche lo es porque los demás no lo son; el Invisible, lo es porque se autodefine como tal, bastándose a si mismo. Es así, por tanto, un héroe netamente objetivista y por tanto no puede tener fisuras que maticen su personalidad. Sólo a través del personaje de Dane encontramos tonos de grises morales, ya que él no es un Invisible; está en proceso de convertirse en uno (de ahí que todo Invisible adquiera un nuevo nombre al entrar en el grupo, pues se redefine).
¿Y qué mejor forma de retratar a un rebelde que usando una estética punk? El punk, el anarquista por excelencia, que se separa de la sociedad no sólo por sus ideas, sino por sus formas. Que altera cuerpo y apariencia para intentar acercarse, mediante el aspecto, a sus ideales. Sí es cierto: Morrison estereotipa a los Invisibles de la misma forma que Moore estereotipa a V en V de Vendetta, o Chuck Palahniuk estereotipa a Tyler Durden; es decir, con el objetivo de hacer patente un todo (formal e ideológico), que no puede verse empañado por las visicitudes de una vida personal o de una personalidad no maniquea.
Siguiendo la misma lógica ¿Cómo actúa un Invisible? ¿De qué medios se sirve? La semana pasada nos centrábamos en el carácter gnóstico de Alan Moore. Grant Morrison también ha desarrollado un gusto por el ocultismo, pero en su caso a través de la llamada Magia del Caos (o Chaos Magic), una forma de magia formulada por primera vez en West Yorkshire (Inglaterra) en la década de 1970 y que es una amalgama variada de ciencia ficción, teoría científica, ceremoniales, chamanismo, religiones del mundo y, especialmente, experimentación individual (empirismo). Esta filosofía resulta perfecta para el Invisible pues lo hace a la vez cosmopolita y tremendamente ecléctico y, por ende, universal y atemporal.
Pero el Invisible cuenta con un problema: el mundo físico que percibe no es, la mayor parte de las veces, fiable; debe trascenderlo. Y para hacerlo no elige platonismo o racionalismo cartesiano (aunque la base del mundo que engaña a los sentidos sea la misma), sino que elige, pues la Magia del Caos así lo exige, empirismo. Ahora bien ¿Cómo conseguir experimentar a través de los muros de una realidad manipulada? Es aquí el punto en el que entran teóricos como Timothy Francis Leary,Michael Paul Bertiaux (su libro The Voudon Gnostic Workbook es una referencia comprobada) oAldous Huxley, que usaban drogas como catalizadores de esa conexión con la verdadera naturaleza de la realidad. Uno de los libros menos conocidos de Aldous Huxley (que también escribió Un mundo feliz, libro con evidentes coincidencias con Los Invisibles) se titula Las puertas de la percepción, y es muy estudiado en Bellas Artes porque versa sobre las alteraciones perceptivas tras el consumo de mezcalina (algo sumamente interesante para explorar nuevas vías de expresión pictórica). Su título, que resume lo que aquí quiero expresar, se debe a una cita de William Blake: Si las puertas de la percepción fueran abiertas el hombre percibiría todas las cosas tal como son, infinitas. En resumen, a través de las drogas, la meditación o la introspección, el Invisible consigue atravesar esas puertas, esos filtros y acceder a una experimentación fiable. En ese sentido, esta portada que muestra un hombre en trance y una gallina sanguinolenta (animal que se decapita en el rito vudú), es muy representativa.
Para hacer aún más patente la necesidad de una experimentación que se aleje de los sentidos y del proceso intelectivo (manipulado en la obra que nos ocupa), a veces el guionista recurre a escritura automática, un recurso del surrealismo teórico. Aquí a mi parecer creo que falla estrepitosamente, ya que su escritura automática no es la misma que la del lector, que trata de asimilarla desde un punto de vista racional o bien que, sencillamente, no obtiene ninguna sensación al intentar comprenderla. Los inconscientes no son intercambiables, y la sugestión que Morrison pretende crear no haría, de ser efectiva, sino conseguir lo contrario de lo que se propone: demostrar que estamos alienados y que percibimos un mismo mensaje de idéntica forma y con similares efectos. Un error de forma y de concepto.
Las siguientes preguntas que nos ayudarán, siguiendo una lógica reduccionista, a diseccionar este cómic son inevitables: ¿Por qué actúa así el Invisible, Dónde y Cuándo? El concepto clave aquí es lahiperrealidad de Umberto EcoDaniel Boorstin y Jean Baudrillard. La hiperrealidad es un concepto semiótico y postmoderno según el cual la realidad no es objetivable enteramente, sino que sólo existen formas de describir la información a la que la conciencia es expuesta, y que pueden ser diferentes en función de intermediarios o manipulaciones. En concreto las teorías de Baudrillard sugieren el reemplazo de la realidad por un mundo artificial que se basa en símbolos y sensaciones, en el que el “ser metafísico” se sustituye por la identificación a través de posesiones (desarrolla una crítica feroz al consumismo). Remozando esto un poco con la fantasía conspiranoica de Robert Anton Wilson –el The Illuminatus! Trilogy supone una inspiración mayor para la obra–, y con multitud de obras de ciencia ficción tenemos el “Universo Morrison” por excelencia, con referentes que van dePhilip K. Dick (futuros angustiosos y ciertamente paranoides), a Lovecraft (Cthulhu), William S. Burroughs (imprescindible cuando se habla de Morrison), Orson Scott Card y su EnderGeorge Orwell (1984), el mencionado HuxleyAnthony Burguess (La naranja mecánica), Ray Bradbury(Fahrenheit 451) y un larguísimo etcétera.
En definitiva, el paisaje que nos pinta Morrison es el siguiente: una humanidad manipulada,fagocitada por una supraestructura específicamente diseñada para ello, controlada mediante sistemas que invaden hasta sus más mínimos pensamientos y emociones, y estandarizada en base a modelos morales preestablecidos. Todo ello al servicio de entes poderosos y arcanos que usan agentes humanos, a los que les ofrecen poder y dominio, para interactuar sin ser intuidos. La fantasía de todo paranoico: la conspiración definitiva; el control perfecto. Y frente a ellos: Los Invisibles, iconoclastas, eclécticos, individualistas, terroristas y conscientes de sus posiblidades; batallando si descanso a través de la historia.
http://www.zonanegativa.com/los-invisibles-medios-y-abstracciones/







Hace unos meses se publicó en esta sección un artículo conteniendo una muestra de las diversas referencias históricas con las que contaban multitud de obras del sello Vertigo. Tal y como se anunció entonces, hoy tenemos la segunda y última entrega de esta propuesta, dedicada exclusivamente a la colección The Sandman. Antes de entrar propiamente en materia, ubicaremos al lector brevemente sobre el tema a tratar. The Sandman es una colección que inició su publicación en diciembre de 1988 y concluyó en marzo de 1996, dejando atrás 75 números, diversos relatos aislados y un anual. Tras su conclusión el mito trataría de prolongarse con una larga estela de especiales, mini/maxi series, colecciones derivadas y un largo etcétera. Aclaro que este artículo se centrará únicamente en la serie originaria propiamente dicha más La canción de Orfeo (su anual); puesto que aplicar este filtro al universo entero iniciado por el guionista Neil Gaiman rozaría lo imposible.
De entrada, no resulta sencillo realizar cualquier tipo de análisis sobre The Sandman. Principalmente debido a que esta colección consiguió su grandeza gracias a devenir una compleja pieza de relojería de la que se pueden ir separando capas y capas; y a cuyo nivel más recóndito de referencias sólo puede acceder su propio creador. Pese a ser consciente de ello, espero poder ofrecer un aceptable inventario de las alusiones que esta colección posee a nivel histórico, literario, mitológico y folclórico. Iniciaremos el catálogo con un apartado dedicado a las dos iniciales para proseguir con las dos postrimeras. Y como final al texto, habrá un pequeño espacio dedicado ciertos “aspectos históricamente discutibles” –no me atreveré a decir fallos– en dicha colección. Sólo puedo avanzar que hay un tema demostrablemente errado que atañe directamente a la sensibilidad de los españoles. Pero cada cosa a su tiempo.
#01: El sueño de los justos (Sleep of the Just). Ya desde su primera entrega, la serie The Sandmandeja bien patente que el uso de elementos históricos perfectamente ensamblados al guión iba a ser un elemento tan crucial como recurrente en la fórmula que compuso la materia prima de esta colección. El primer acontecimiento que encontramos es la 1ª Guerra Mundial (1914 – 1918), este gran conflicto se originó en Europa aunque, debido a que muchas de las participantes eran potencias coloniales, se extendió a lo largo de gran parte del mundo. Como contendientes tenemos por una parte el bando oficialmente ganador, constituido por Francia, el Reino Unido, Rusia, Serbia, Bélgica, Canadá, Portugal, Japón, Estados Unidos (a partir de 1917) e Italia; contra la facción derrotada que formaron los imperios austrohúngaro, alemán y otomano, apoyados por la nación de Bulgaria. Una descomunal catástrofe tras la cual se erigió un nuevo orden mundial; y cuyas heridas mal curadas darían consecuencia a la 2ª Guerra Mundial (1939 – 1945), un conflicto todavía más sangriento y terrible aún por venir. Además del principio del siglo, diversas épocas del pasado s. XX transcurren por el cómic, como los años 20 o el irrepetible 1968 (año con notables acontecimientos como la cúspide para el movimiento hippy, la Primavera de Praga, el mayo del 68 de París, el asesinato del candidato a presidente Robert F. Kennedy o el estreno de 2001: Una odisea del espacio). Otro elemento histórico real es la enfermedad del sueño (encefalitis letárgica). Se trata de una extraña epidemia que afectó millones de personas de todo el mundo a principios del S. XX. A nivel de personajes ilustres, en este primer capítulo tenemos una referencia a Aleister Crowley (1875 – 1947), polémico demonólogo y ocultista. Otra alusión más a este hombre la encontramos en la página 23, donde un muchacho lleva una camiseta que reza “Do What Thou Wilt”, que es la parte inicial de una célebre frase de Crowley: “Do What Thou Wilt, and that shall be the whole of the Law” (Haz lo que quieras, y ésa será la única Ley). Más personajes insignes aparecen en este número en sueños, como es el caso figuras del cine como Marilyn Monroe (1926 – 1962), John Wayne (El Duque, 1907- 1979) yJimmy Durante (1893 – 1980). También encontramos al cantante y actor Elvis Presley (1935 – 1977), o al Coronel Harland Sanders (1890 – 1980), fundador e icono de la cadena de restaurantes KFC. Y para terminar, en el apartado literario el cómic nos muestra las obras A través del espejo (segunda parte del cuento Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, escrito por Lewis Carroll en 1871) e IT (1986) de Stephen King. Todas estas referencias no están mal para empezar –por algo a Gaiman le llevó seis meses escribir el guión del #01– , pero todavía nos encontraremos en adelante con capítulos de la serie como el #13, donde las fuentes históricas y literarias serán aún más cuantiosas.
#04: Una esperanza en el infierno (A Hope in Hell). En el número en que se narra el primero de los viajes de Sueño al infierno al que asiste el lector, se habla de El Bosque de los Suicidas. Este es un territorio que aparece en Inferno (1304, primera de las tres partes de La Divina Comedia), obra sumamente célebre escrita por Dante Alighieri, poeta florentino del s. XIII. Un nuevo guiño histórico y literario más. El demonio Chorozon es un ente que nombraba y describía el antes mencionado ocultista Aleister Crowley (1875 – 1947) en sus anotaciones.
#06: 24 horas (24 Hours). En esta cruda historia Judy, una de sus protagonistas, luce una insignia que reza Rude Girl (chabacana). Esta proclama supuso un lema dentro de la cultura gay/punk del Reino Unido a finales de los años 70 y principios de los 80 del siglo pasado. Por cierto, el elemento homosexual está muy presente en la colección. A lo largo de la colección aparecen trece personajes entre gays y lesbianas, entre ellos varios transexuales, más dos bisexuales.
#13: Hombres de buena fortuna (Men of Good Fortune). Aviso a los navegantes: este número es posiblemente uno de los mayores logros de todo Sandman en materia histórica. A lo largo de sus 24 páginas el autor consigue contar una historia aparentemente simple, mientras que por su trasfondo no dejan de fluir referencias a la contemporaneidad de cada año en el que la trama se detiene. La amalgama resulta tan natural y efectiva que se podría considerar como el ejemplo ideal en el manual del perfecto cómic histórico. De entrada decir que la trama transcurre en una taberna de Londres a lo largo de seiscientos años, desde 1389 hasta 1989. Como referencias en 1389 tenemosla muerte negra, nombre con el que se conocía la peste bubónica que azotó el reino en el siglo XIV. Continuamos con la mención de dos personajes históricos como son el sacerdote John Ball y el agitador herrero Wat Tylerlíderes de la revuelta de los campesinos acontecida en 1381. La disputa de los dos papas a los que se hace referencia es el conflicto entre Bonifacio IX (regidor del Vaticano desde 1389 hasta 1404) y el antipapa Clemente VII. Esta discordia se originó a raíz del traspaso de la sede papal desde Avignon (Francia) de nuevo a Roma. Tal efecto causó que hubiera dos pontífices que se auto reconocían como papas, uno en la nueva y otro en la antigua sede. También se nombra al papa predecesor de Bonifacio IX, Urbano VI. En este capítulo se comenta además que Hob Gadling, protagonista absoluto junto al propio Sueño, sirvió a las órdenes de Buckingham en Borgoña. Se refiere a Tomás de Woodstock (1355 – 1397) conde de Buckingham, duque de Aumale y duque de Gloucester. Hijo del rey Eduardo III de Inglaterra. Como apariciones ilustres este capítulo cuenta con la de Geoffrey Chaucer (1340 – 1400) autor de los famosos Cuentos de Canterbury. Y terminamos con una alusión literaria. Se trata del poema Piers Plowman (William Langland, 1360), una oda medieval inglesa. Pasemos ahora al siguiente siglo. En la reunión de 1489 Hob habla de La Guerra de las dos rosas, conflicto ocurrido durante 1455 y 1485. En esta guerra civil se enfrentaron la Casa de York y la de Lancaster. Tras finalizar surgió la dinastía de los Tudor, que se inició con el reinado de Enrique VII (1491 – 1547), mencionado también en el número. Pasemos a 1589. En este año se nos habla del monarca Enrique VIII de Inglaterra (1491 – 1547), muy mediático gracias a la reciente serie de TV Los Tudor. Sobre este rey se habla de su reforma religiosa de 1534, cuando tras proclamarse cabeza de la iglesia en Inglaterra hizo gran fortuna expoliando monasterios y fusionando estos bienes a la corona. Pero el acontecimiento más relevante de esas páginas es sin duda la primera aparición en la serie del dramaturgo William Shakespeare (1564 – 1616), acompañado por el también escritor Christopher “Kit” Marlowe (1564 – 1593). En 1689 se habla de la Guerra del Parlamento (1642 – 1646), donde Oliver Cromwell proclamó una república que duraría hasta 1660. En 1789, como es lógico, se habla de la Revolución Francesa (14 de julio de 1789). Supongo que poco habrá a estas alturas que explicar del alzamiento popular que causó la abolición de la monarquía en Francia, así como la institución de la república. Tendremos además ocasión de repasar en profundidad este acontecimiento más adelante. Y para acabar este año están las alusiones a la actrizSarah Siddons (1755-1831), muy popular en su época; y a la “Reina Bess”, que no es otra queElizabeth I de Inglaterra (1533-1603), última monarca de la antes mencionada dinastía Tudor. Un siglo más tarde, 1889, se nombra a Jack el Destripador, el asesino que sembró el terror por todo Londres en esa época y que tan bien conocen los lectores de From Hell de Alan Moore. Y terminamos en 1989, donde se hace referencia a Margarett Thatcher, gobernante desde 1983 a 1987. También encontramos comentarios hacia sucesos de ese periodo en el Reino Unido como la huelga de mineros de 1984 y 1985, o la aparición del SIDA. Como se puede ver, se trata de número muy aprovechado a la hora de mencionar algunos de los acontecimientos más relevantes por los que transcurrió la sociedad a la Hob Gadling ha pertenecido en cada momento.
#14: Coleccionistas (Collectors). En este capítulo dedicado a una ficticia convención de asesinos en serie, el guionista Neil Gaiman nos habla del origen del cuento tradicional de Caperucita Roja, una fábula del folclore tradicional recopilada por el escritor Charles Perrault (1628 – 1703) en 1697. También aclarar que Corinthian, o Corintio tal y como nosotros lo conocimos en castellano, se trata (además del gentilicio de Corinto) de un vocablo del argot del siglo XVII que simboliza algo así cómo “libertino aprovechado”, algo muy similar a lo que era para nosotros sería un “crápula”.
#17: Calíope (Calliope). Se trata de un número que entremezcla magia con literatura, por lo que las referencias históricas giran en torno a estos temas. En primer lugar se comenta que la reina Isabel I(1533-1603) poseía un bezoar, un objeto mágico, como regalo del alquimista y espía John Dee (1527 – 1609). En otro orden de cosas, también se nombran a escritores como al francés Jean Cocteau (1889 – 1963) o al inglés Clive Barker (1952).
#19: Un sueño de una noche de verano (Midsummer Night’s Dream). Este capítulo está protagonizado, entre otros, por William Shakespeare (1564 – 1616). La segunda aparición del famoso literato inglés nos narra la más singular de las representaciones que obtuvo la obra El Sueño de una noche de verano. Esta se trata de una pieza teatral que data de 1593. A lo largo de la historia vamos conociendo a miembros reales de la cuadrilla de actores que acompañaban a Shakespeare, tales como Will KempHenry Condell o Bob Armin. Asimismo se vuelve a nombrar al íntimo amigo de Shakespeare, Christopher Marlowe, en esta ocasión para aludir a los acontecimientos de su muerte ocurrida en 1593 a manos del espía Ingram Frizer. Otro personaje real que hace aparición en el relato es Hamnet Shakespeare (1585 – 1596), hijo del dramaturgo que murió por causas desconocidas. Además, como público bajo la ladera de Sussex Downs vemos el regreso a nuestro mundo de seres mágicos como Oberón, Titania o Puck. Respecto a tales figuras folclóricas, igualmente personajes de la obra, aludió Gaiman en el #13 que abandonaron nuestra realidad allá por el siglo XIV.
#29: Thermidor. Capítulo dedicado a la Revolución Francesa, de la que se ofrecieron algunos datos más arriba. Comenzaremos por el propio título. Tras proclamarse la República Francesa en 1792, se decidió institucionalizar el cambio político y social de la forma más profunda posible, por lo que se llegó incluso a cambiar el calendario. Thermidor era el undécimo mes del calendario de la nueva república, y comprendía del 18 de julio al 18 de agosto de nuestro calendario gregoriano. En concreto, esta historia transcurre en el 6 de Thermidor del año II del calendario post revolucionario, el 24 de julio de 1794 para nosotros. Entre los personajes destacados, encontramos a Maximilien Robespierre (1758 – 1794). Este fue uno de los capitales protagonistas en el estallido de la Revolución, así como su dirigente durante el periodo conocido como Reinador del Terror (1793 – 1794), donde aconteció una purga social que sentenció severamente a la guillotina tanto a la corona como a la nobleza francesa. Dentro de este entorno también se presenta a otro personaje real,Antoine Louis Leon de Richebourg de St. Just (1767-1794). Antoine fue un miembro activo del llamado Comité de Salvación Pública, que terminó por ser el principal órgano de gobierno del país. También tenemos la aparición de Thomas Paine (1737 – 1809), liberal, político e teorizante escritor americano que viajó a Francia entusiasmado por este trascendental levantamiento nacional y no terminó la aventura demasiado bien. En Thermidor también se nombra a otro político, William Pitt el Joven (1759- 1806), Primer Ministro de Gran Bretaña desde 1783 a 1801; y de 1804 a 1806. Se comenta también que el actor y escritor Fabre d’Églantine (1750 – 1794) es el diseñador del calendario post revolución y que muere guillotinado en Germinal (abril) acompañado por Georges-Jacques Danton (1759 – 1794), abogado y político del mismo modo crítico con el régimen de Robespierre. Se nombra por otra parte a Francis Dashwood, fundador de los Monjes de Medmenham (más famosos como The Hellfire Club) como progenitor secreto de Lady Johanna Constantine. Y tampoco podemos olvidar la aparición de Monsieur Sanson (Charles-Henri Sanson, verdugo de París que ejecutó entre otros al monarca Luis XVI). Con todos estos elementos se compone una historia que muestra de manera excepcional la situación que se vivía en París durante aquellos convulsos y referenciales años, donde apuntaban las miradas de Europa entera. Un nuevo acierto en cuanto a fusionar historia con ficción mágica por parte de una colección que por aquella época ya contaba con la admiración de público y crítica.
#30: AVGVSTO (August). En esta ocasión el lector es transportado a la época de la Roma Imperialpara conocer a César Augusto (Cayo Julio César Augusto 63 a. C. –14 d. C.), emperador que asciende al cargo tras suceder a su tío abuelo y padre adoptivo Julio César (Cayo Julio César, 100 a. C. – 44 a. C.). Este mandatario rigió el destino del vasto imperio romano desde el 27 a. C. hasta su muerte en 14 d. C. Precisamente el relato transcurre aproximadamente en el año 7 d. C., porque sabemos que Augusto tiene casi 70 en ese momento. Aunque realmente todo está narrado más de 50 años después, dado que el lector asiste la lectura de las memorias escritas por el enano Lycius; que cuenta 23 años cuando conoce a su emperador y ahora es viejo. En resumidas cuentas hablamos de alrededor del 65 d. C. Y ya que tratamos a Lycius (o Licio), el historiador Suetonius (s. I después de Cristo) habló en su crónica Los Doce Césares de la existencia de este actor. Volviendo a Augusto, el lector conoce a elementos del entorno del emperador, como ciertas leyes o templos que alzó; o su famosa reflexión de que encontró Roma de ladrillo y la dejó revestida de mármol. Así pues también sabemos de su madre Atia, su segunda mujer Livia, su abuela Julia, su deshonrosa hijaJulia, y su promiscua nieta del mismo nombre. Oímos además contar al emperador que asistió a lacampaña de Hispania acompañando a Julio César (46 a. C.). Y como parte de su biografía se nombra al político Cicerón (Marco Tulio Cicerón 106 a. C. – 43 a. C.) quien el propio Augusto mandó matar. Tenemos además al miembro del segundo Triunvirato, Lépido (Marco Emilio Lépido, S. I d. C.), Gran Sacerdote al que Cayo Octavio sustituyó. Otros personajes que se presentan además son el poeta y vidente Aristeo de Marmora (siglo VI a. C), transmutado a cuervo de Morfeo. Y para terminar, apuntar que en la última página del cómic tras un Lycius ya en el ocaso de su vida vemos los retratos de aquellos que fueron los sucesores de César Augusto: Tiberio (Tiberio César Augusto, emperador del 14 al 37), Calígula (Cayo Julio César Augusto Germánico, emperador del 37 al 41), Claudio (Tiberio Claudio César Augusto Germánico, etapa 41 – 54) y Nerón (Nerón Claudio César Augusto Germánico, etapa 54 – 68 y último emperador de la dinastía Julio-Claudia). A nivel literario, se nombra al actorPílades y su exilio, así como la obra Menaechmi (216 a. C.) de Plauto. Finalmente, el capítulo se encuentra repleto de alusiones a deidades de las que daremos debida cuenta más adelante.
#31: Tres septiembres y un enero (Three Septembers and a January). Y terminamos el repaso a la trilogía histórica que Neil Gaiman tituló Distant Mirrors (Espejos Distantes) hablando de Joshua Abraham Norton (1815 – 1880). Básicamente, este hombre fue un excéntrico de la ciudad de San Francisco (EEUU) que tras arruinarse en un negocio de especulación de arroz, el 17 de septiembre de 1859 de buenas a primeras decidió autoproclamarse Primer Emperador de Los Estados Unidos; adoptando el nombre de Su Majestad el Emperador Norton I. “Gobernó” hasta el 8 de enero de 1880, fecha de su óbito. Además de este personaje, el cómic cuenta con la aparición de Mark Twain(1835 – 1910), periodista y escritor de inmortal fama gracias a obras como Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y Las aventuras de Huckleberry Finn (1885).
#32: Asesinato en la 5º avenida (Slaughter on Fifth Avenue). El personaje de Thessaly está basado en la brujas de la región de Tesalia (cuya capital Larissa es adoptado como nombre por este personaje más tarde) en la época griega y romana. Thessaly es muy, muy vieja, ya que según Gaiman nació en el Neolítico, entre el 7000 a. C. y el 4000 a. C.
#36: Sobre el mar hacia el cielo (Over the Sea to Sky). Varios apuntes literarios para este número:El señor de los Anillos (J.R.R. Tolkien, 1954), El mago de Oz (Lyman Frank Baum, 1900) y alguna de las entregas de La Crónicas de Narnia (C. S. Lewis, 1949 – 1954) aparecen en la habitación infantil de Bárbara.
#39: Lugares blandos (Soft Places). En esta ocasión la figura histórica invitada es el mercader veneciano Marco Polo (1254 – 1324). Este hombre es famoso por sus diversos viajes transitando Asia, los cuales aportaron a occidente importantes avances en diversas materias. El relato tiene lugar en 1273, cuando Marco cruza el desierto en compañía de su padre Nicolo y su tío Maffeo Polo. En la historia también aparece Rustichello de Pisa que a causa de coincidir en prisión con el Sr. Polo, trascribe las memorias que éste le dicta y son publicadas posteriormente con el título de Los viajes de Marco Polo alrededor del año 1300. Fuera del ámbito del mercader, el cómic también nombra aKublai Khan (1215 – 1294), caudillo del Imperio Mongol desde 1260 a 1271 y emperador de China desde 1271 hasta 1294. Este poderoso mandatario devino protector de Marco Polo a causa de su inquietud intelectual hacia occidente. Además se cita a Gautama Buddha (566 – 478 a. C.), fundador del budismo; y a San José de Cupertino (S. XV), patrón de los estudiantes del cual se alude a su don de la levitación. Otras referencias históricas son Hwen T’sang (605 – 664), monje budista; y Abu Abdullah ben Battuta Lahuati (1304-1378), homónimo musulmán de Polo, dado que recorrió durante 25 años el mundo islamita.
#41: Vidas Breves capítulo 1 (Brief Lives – Chapter 1). La referencia capital de este número es lagran plaga de Londres de 1665. Esta implacable enfermedad mató a 70.000 de las 500.000 personas que habitaban Londres en esa época, lo que representa el 14% de su población total.
#43: Vidas Breves capítulo 3 (Brief Lives – Chapter 3). Tenemos aquí dos referencias a personajes con historia. El primero es Donatien Alphonse Francois, el Marqués de Sade (1740-1814), de este polémico escritor ya hablemos en el anterior artículo a tenor de su aparición en Los Invisibles. El segundo referente es el doctor Sigmund Freud (1856-1939), padre del psicoanálisis y tal vez el psicólogo más famoso de la historia. Curiosamente, este nombre también es nombrado en la colección de Grant Morrison.
#44: Vidas Breves capítulo 4 (Brief Lives – Chapter 4). En esta ocasión se nombra Bubastis, ciudad del antiguo Egipto que suponía el primordial punto de adoración de la diosa Bast.
#50: Ramadán (Ramadan). El personaje central de esta ficción, Harún al-Rashid (766 – 809), es una figura históricamente evidenciada. Su fama y leyenda fueron inmortalizadas en los cuentos de Las mil y una noches (s. IX), donde el califa, su esposa Zobeida y varios de sus cortesanos protagonizan numerosas historias.
#53: El Leviatán de Hob (Hob’s Leviathan). La historia del grumete chica transcurre alrededor de 1913, porque Jim cita el poema The Golden Journey to Samarkand de James Elroy Flecker (1884 – 1915) fechado en 1913.
#57 Las Benévolas 1 (The Kindly Ones). En el inicio de la penúltima saga de la colección, la historia nos nombra nuevamente a un escritor. Se trata de John Webster (1580 – 1633) dramaturgo inglés coetáneo de Jacobo I. También se nos nombra nuevamente a Aristeo de Marmora, quien ya se mencionó en el #30.
#68: Las Benévolas 12 (The Kindly Ones). La actriz que se apunta como lesbiana, Miss Jane Hathaway, se trata de Nancy Jane Kulp (1921 – 1991). Esta intérprete encarnó a este personaje en la serie de TV de los años 60 Rusticos en Dinerolandia (The Beverly Hillbillies). El mismo personaje de Vixen alude a la homosexualidad declarada tanto del escritor Oscar Wilde (1854 – 1900) como del actor Rock Hudson (1925 – 1985).
#73: Domingo de luto (Sunday Morning). Pasemos ahora al Velatorio (The Wake), definitivo arco argumental de The Sandman. En este episodio hay una referencia a Catalina de Aragón (1485 – 1536), primera de la notable lista de consortes del rey Enrique VIII de Inglaterra. Como su título bien indica, Catalina era española. Fue hija de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla. También fue la tía del Emperador Carlos V. Otra referencia del número es respecto al tráfico de esclavos, una inhumana práctica que tuvo su apogeo durante los siglos XVII y XVIII. Debido a la falta de mano de obra en las colonias americanas tras el vertiginoso diezmo de la población indígena, se capturaba a personas de África que eran transportadas contra su voluntad y vendidas en las Américas como meros animales. Esta industria la iniciamos los españoles, pero la mayor explotación vino de la mano de ingleses y holandeses. Y cambiando a temas más agradables, en este capítulo también encontramos una cita del famoso escritor Joseph Rudyard Kipling (Bombay, 1865 – Londres 1936).
#74: Exiliados (Exiles). El Maestro Li, el consejero del emperador chino que protagoniza este relato, tal vez merezca una aclaración. Aunque el cuento está muy documentado respecto a la mitología y el folclore chino, la figura de Li no obedece a ningún personaje real. Tal hecho está confirmado por Neil Gaiman en la extensa entrevista llevada a cabo para el libro The Sandman Companion (Hy Bender, 1999).
#75: La Tempestad (The Tempest). La colección termina con un capítulo dedicado nuevamente aWilliam Shakespeare, ya de regreso a su pueblo natal. En esta ocasión también conocemos a su mujer Anne Hathaway (1582–1616) así como a su hija Judith Quiney. El famoso dramaturgo comenta diversos aspectos de su actualidad como el reinado de Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra (1566 – 1625). También hace referencia a la llamada Conspiración de la pólvora, un complot organizado por un colectivo de provinciales católicos ingleses entre los que destacabanRobert Catesby y Guy Fawkes para asesinar al rey Jacobo I, así como su familia y a la mayor parte de la aristocracia protestante, haciendo explotar la Casa del Parlamento durante la Apertura del Estado, el 5 de noviembre de 1605. Los conspiradores planeaban secuestrar a los infantes reales, ausentes en el Parlamento, así como dar inicio a una rebelión en las Midlands (al este de Inglaterra). Y terminamos con un escritor más. Se trata de Benjamin Jonson (1572 – 1637), este amigo de Shakespeare fue un dramaturgo, poeta y actor inglés del Renacimiento. Ben hace una sonada insinuación a que las obras de Shakespeare eran plagios de otros autores; o que directamente no estaban realmente escritas por él. Esta acusación por cierto no es baladí, dado que hay un número considerable de estudiosos de la literatura inglesa que son escépticos a la hora otorgar la autoría de las obras al dramaturgo inglés.



http://www.zonanegativa.com/referencias-y-personajes-historicos-en-the-sandman/







Planetary es una organización clandestina cuyo objetivo es indagar y catalogar los misterios, los mitos, y la historia oculta del planeta, así como encargarse de asuntos relacionados con poderosos seres y fuerzas que escapan a toda lógica y comprensión humana. Para ello se valen de recursos económicos que parecen ser ilimitados, de una infraestructura con sedes en todo el mundo (Tokyo, Hong Kong, Gotham City…), y un equipo de campo formado por Jakita WagnerElijah Snow y The Drummer (o El Batería), dirigidos desde la sombra por el misterioso Cuarto Hombre, del que poco a poco vamos conociendo más datos. Asimismo, cada uno presenta una serie de habilidades: Jakita posee fuerza, velocidad y sentidos superlativos; Snow es capaz de manipular la temperatura y envejece a un ritmo muy lento; y The Drummer tiene el don de comunicarse con las máquinas. Si tuviésemos que decidir un género para Planetary sería triple: ciencia ficción, intriga y acción superheroica.



La serie comienza en el momento en que Jakita recluta a un amnésico y apático Elijah Snow en un café perdido en medio del desierto. Aunque en un principio podría parecer que la serie se compondrá de números autoconclusivos, cada uno dedicado a la exploración de un mito o un fenómeno extraño, pronto nos daremos cuenta de que hay una subtrama (claramente enfocada desde el punto de vista del nuevo miembro, Snow) que enlaza todos los cabos sueltos y que intentará responder a cuestiones como a qué se dedica realmente Planetary, quién es el Cuarto Hombre, cuál es el pasado de Elijah Snow, o quién compone el misterioso grupo opuesto a nuestros protagonistas.



La inspiración, motivación y razones últimas que llevaron a Warren Ellis a idear Planetary son cuestiones cuyo análisis debe circunscribirse al campo de las especulaciones, suposiciones y teorizaciones varias, pues tan sólo el barbudo guionista inglés sabe a ciencia cierta qué tenía en mente cuando decidió empuñar la pluma, o tal vez aporrear el teclado de su ordenador, en busca de los primeros párrafos de esta colección. En este sentido, las declaraciones del incansable creador de mundos tan improbables como atractivos pueden resultar esclarecedoras, aunque tomadas siempre con cautela y escepticismo, habida cuenta de su acusada personalidad, caracterizada por un cinismo innato, y un sentido del humor inconfundible, no exento de cierto grado de provocación. Pero la red de redes trae a nuestro alcance dos textos realmente esclarecedores a la hora de comprender en toda su extensión el proceso creativo que derivó en la génesis de Planetary: The Old Bastard Manifesto yPlanetary Proposal.

El Manifiesto del Viejo Bastardo levantó en su día una intensa polvareda, no en vano en dichas líneas Ellis, publicadas en la web especializada en cómics Comic Books Resources, reconocía pública y abiertamente su animadversión por el género superheroico (“francamente, que le jodan a los superhéroes”), motor del cómic norteamericano, pregonando a quien estuviera dispuesto a “escucharle” las poco halagüeñas circunstancias que afectaban a la industria del cómic a principios de esta década, muchas de ellas todavía vigentes. A lo largo de este decálogo, donde saca a relucir su más ácido y socarrón tono, Ellis enuncia muchos de los males que impiden la construcción de un medio adulto, serio y con una esperanza de vida razonable, tales como la publicación masiva de cómics de género superheroico, circunstancia que impide dar salida, o prestar la atención debida a otro tipo de historias y géneros, el paulatino abandono de las tiendas de cómics por parte de los sectores más jóvenes de la población o la sobredimensionada importancia que adquieren los comentarios vertidos por el fandom en Internet, no necesariamente representativos del sentir generalizado de los lectores.
Pero también propone soluciones: la utilización de la novela gráfica, en detrimento de las series regulares, como medio más óptimo para publicar historias en forma de cómic, la incitación a los lectores adultos a hacer caso omiso a prejuicios y estigmatizaciones derivados de concepciones reduccionistas acerca del sector demográfico destinatario de los cómics, la necesidad de que estos mismos lectores reclamen historias acordes con la pluralidad de gustos e intereses inherentes a la condición humana, o la defensa a ultranza de los autores frente a las editoriales, personajes o colecciones, como baremo indicativo de la calidad de los tebeos. Como no podía ser de otro modo, este manifiesto tiene sus defectos y sus virtudes, pero hay que reconocerle a Ellis el mérito de considerarse parte del problema, eso sí, de una forma tan contundente como provocadora. En sus propias palabras: ”I am part of the problem. Fuck you.” Genio y figura hasta la sepultura.
Por otra parte, resulta de lo más interesante y revelador la propuesta original de la serie, probablemente ideada como línea de defensa de su nuevo proyecto frente a los editores de turno. El completísimo documento describe con detalles el planteamiento, las características y los derroteros por los que discurrirá la colección, concebida para analizar el Universo Wildstorm de forma más profunda de lo que hasta entonces se había hecho desde otros títulos de la editorial. La intención era la de dotar a esta parcela del Universo DC de su propia continuidad, empleando para ello como recurso argumental la existencia de una organización internacional dedicada a la investigación de maravillas y misterios a escala planetaria, topándose durante el proceso con serios indicios de teorias conspiratorias, invasiones alienígenas, un mundo superheroico oculto, de reminiscencias clásicas, dioses, templos faraónicos, extrañas naves, fantasmas, guerras frías libradas en la oscuridad… 100 años de Historia inexplorada.
Tras leer con cierto detalle la propuesta, saltan a la vista las innatas dotes comerciales de Ellis, pues se antoja casi imposible que el producto expuesto no termine por ver la luz. Pero… ¿Encaja esta propuesta con las máximas enunciadas en El Manifiesto del Viejo Bastardo? En nuestra opinión, no cabe ninguna duda: Planetary pertenece vocacionalmente y por propio derecho al género superheroico, pero abordado desde la más sana intención de recuperar el sentido de la maravilla, el misterio, la diversión, la sorpresa y, por qué no decirlo, la ilusión perdida durante décadas. Sin necesidad de alargar las tramas, sin recurrir a golpes de efecto artificiales, o cruces con otras colecciones. Y contando para ello con los más cualificados profesionales. Precisamente un remedio “frente a”, utilizando herramientas que se antojan arcaicas, no por su falta de validez, sino (lamentablemente) por haber caído en el más absoluto de los desusos. Abierto el debate, invito a los lectores de este artículo que acudan a los enlaces que encabezan las líneas precedentes, para extraer sus propias conclusiones. Unas conclusiones que, tal vez, contribuyan a un análisis más enriquecedor de una obra ya de por sí sobresaliente: Planetary.

Una de las más evidentes características de Planetary es el aluvión de referencias a la cultura popular (en sus diversas manifestaciones) que Warren Ellis y John Cassaday plasman en cada entrega de la colección. Moviéndose siempre entre la fina línea que separa el homenaje de la parodia, este equipo creativo propone al lector un inteligente juego de deducción, adivinación y reconocimiento, con la finalidad última de que, sumido en una suerte de placentero dejá vù, colabore en la reinterpretación de algunos de los más grandes personajes de ficción jamás creados, con independencia de que éstos procedan de novelas pulp, cómics, o películas de serie B o ciencia-ficción, trascendiendo la categoría de mero homenaje para convertirse en toda una reivindicación de la cultura “alternativa” del último siglo. Y, de entre la ingente cantidad de información que destilan las páginas de esta serie, siempre abierta a múltiples interpretaciones, destacan las continuas alusiones al noveno arte. Unas veces de forma velada, otras más evidente, Ellis disecciona etapas, periodos, géneros, tendencias, editoriales, y personajes con la precisión propia de un cirujano y el cinismo inherente a quien a estas alturas de su carrera ya está de vuelta de todo. Así, podemos encontrarnos con indisimulados guiños a las revistas pulp publicadas por editoriales como Street and Smith Publications, Condé Nast Publications, o Popular Publications, representadas por versiones ligeramente modificadas de algunas de sus más populares creaciones, como puedan ser Doc Savage oThe Shadow.

Personajes más convencionales, y que dicho sea de paso han logrado mantener niveles de popularidad más constantes, también tienen una presencia significativa en este cómic, pues no resulta difícil atisbar entre las preciosas páginas ilustradas por John Cassaday, emotivas, irónicas y sarcásticas referencias a las llamadas Edad de Plata y Edad de Oro del cómic norteamericano: especial importancia adquieren las versiones bastardas de supergrupos míticos, como puden ser Los 4 Fantásticos (villanos de la serie), Nick Furia o La Liga de la Justicia, sin olvidarnos de algunos de los más célebres personajes de DC Comics: Superman, Green Lantern y Wonder Woman. Incluso tiene tiempo para dar un soberano repaso a las creaciones de sus afamados compatriotas y colegas generacionales, en un desternillante episodio (Planetary #7) centrado en la explosión de producciones británicas que durante la década de los ochenta inundó el mercado editorial norteamericano bajo elsello Vertigo, de DC Comics: John Constantine, La Cosa del Pantano, Sandman o Spider Jerusalem son algunos de los personajes que se dan cita en esta, la que con toda probabilidad es una de las más brillantes entregas de la colección.
Pero la orgía referencial de Warren Ellis no se circunscribe al mundo del cómic, pues determinadas situaciones planteadas de forma reiterada en el mundo del cine también tienen su reflejo en la serie, no siendo de extrañar que el lector cómplice disfrute con pasajes propios del cine de acción hongkonés, las sempiternas historias de maldiciones, fantasmas y espectros, tan sobreexplotadas en largometrajes de terror y misterio, las cintas de serie B centradas en ataques e invasiones protagonizadas por los más variopintos monstruos y criaturas procedentes de otros mundos, o revolucionarias epopeyas de ciencia-ficción. Tampoco sería extraño toparse con trasuntos de James Bond, Fu Manchu, Tarzán, El Llanero Solitario…¡incluso Neo, protagonista de The Matrix! todo tiene cabida en este delicioso pastiche. También abundan las referencias a la literatura: desde Sherlock Holmes, hasta el Dr. Frankenstein, pasando por Drácula, Tarzán o El Hombre invisible (aquí incluso se percibe un homenaje a The League of Extraordinary Gentlemen, de la línea ABC), Ellis juega a su antojo con las creaciones de Edgar Rice Burroughs, Bram Stoker o Mary Shelley, abordando a estos personajes, pertenecientes al imaginario colectivo, desde ópticas tan sorprendentes como inspiradas.
Tampoco podemos olvidarnos a las alusiones a diversas novelas encuadrables dentro del género de la ciencia-ficción, con mención especial para Arthur C. Clarke (2001: Una odisea espacialCita con Rama), ni del protagonismo que cobran algunos personajes históricos, como Thomas Edison, Julio Verne, H.P. Lovecraft o H.G. Wells, involucrados en esa suerte de puzzle gigante viene siendo Planetary. Por último, y para finalizar con los referentes encuadrados dentro de las referencias en otros medios culturales, cabe destacar la alusión a series de televisión como Los límites de la realidad, todas lasdaikaiju eiga (las películas y series de monstruos grandes como Godzilla, en el número 2) y, más concretamente, Expediente X (en el número 14 a través de la introducción de la frase “La verdad está aquí dentro”), serie que marca argumentalmente la subtrama que aúna toda la serie: ese aire conspiratorio, mitad ciencia ficción y mitad serie de espionaje, con un “nada es lo que parece” que recuerda a algunas de las mejores películas basadas en obras de Philip K. Dick (como Desafío Total oMinority Report).
ero la serie también recoge gran parte del imaginario popular del siglo XX: el área 51, los experimentos nazis y la fuga de los científicos alemanes a EE.UU. tras la guerra, el mito perdido de la Atlántida, la actual hegemonía de macrocorporaciones industriales, los avances científicos y técnicos (el multiverso explicado a través de variaciones cuánticas, las teorías matemáticas de Fischer-Griess), los movimientos New Age (en clave ‘Grant Morrison’ en el número 21)… Todo ello junto con lo anterior se justifica en base a dos niveles de lectura: por una parte, la misión de Planetary es (o parece ser), recoger la historia oculta del mundo, cualquier suceso extraño que acontezca y que la humanidad ignore para ilustrar a futuras generaciones. Y por la otra, la voluntad de Ellis para con la serie es mostrar toda esa historia oculta del siglo XX y amalgamarla de forma bizarra para que tenga cierto sentido. Vemos así que la ficción (la elaboración de crónicas históricas), se mezcla con la realidad (la escritura de un cómic como si fuera una crónica falsa), en un juego que atrapa al lector y lo sumerge en cada número deseando saber más acerca de la subtrama y, al tiempo, queriendo ver el próximo mito revisitado.

La composición de página de Planetary es deudora clara del mejor Jim Steranko y está dedica por completo a dos funciones: satisfacer perfectamente la narratividad y vehiculizar el eclecticismoreferencial del tebeo. Con un número de viñetas por página que usualmente suele ser de 4-5, no hay ningún tipo de viñeta que sea preponderante, si bien si podemos decir que todas ellas son cuadrangulares, que no se entregan a experimentos formales y que no se opta por un uso funcional del espacio interviñeta; esto es, que o bien no aparece o bien es un clásico fondo monocromo que enmarca las unidades funcionales del tebeo.
Sin embargo, este análisis es sólo válido cuando hacemos una aproximación muy general. Hemos dicho que Planetary se estructura como una serie de números unitarios (con la notable excepción del #19-20) cada uno de ellos presentando una historia más o menos autoconclusiva, con una subtrama de fondo que se desarrolla paulatinamente. Cada número obedece a su vez a las reglas más clásicas de la narración: planteamiento (se expone el misterio a investigar), nudo (que puede estar destinado a la acción o la explicación del misterio), y desenlace (destinado a la acción o a una serie de conclusiones). El nudo y el desenlace suelen ser alternantes, es decir, si uno desarrolla un pasaje de acción, el otro es el discursivo y viceversa. El planteamiento generalmente se compone de dos tipos de viñetas: panorámicas, de distinta altura, que permiten enmarcar a los personajes junto a extensas líneas de diálogo en sus respectivos bocadillos; y la clásica viñeta cuadrada o muy proporcionada, compartiendo protagonismo con la anterior. A veces tenemos que Ellis, muy juguetón y cinematográfico, da un golpe de efecto rompiendo el esquema con una página de viñeta única, pero siempre con carácter expositivo y no narrativo (muestra sin estar dedicada a acción alguna), con el fin de sorprender al lector.
El nudo, si está dedicado a la acción, será justo lo contrario: primacía de lo narrativo y espectacular frente a lo expositivo. Las viñetas suelen superponerse entre sí, y sobre una imagen mayor más espectacular; es frecuente que los personajes se salgan de las viñetas, creando ilusiones tridimensionales; segmentación en viñetas verticales; apenas hay líneas de diálogo; zooms sobre acciones muy específicas, etc… Todo ello en pos de una sola palabra: dinamismo. Empero, como veremos más adelante, el nudo también puede usarse con otro tipo de fines. La conclusión vuelve a los esquemas del planteamiento, aunque suele ser más corta y casi siempre finaliza con una viñeta de planos generales, a modo de final soberbio y épico o para potenciar el efecto cliffhanger. Si se dedica a la acción será muy similar al nudo, pero finalizando abruptamente en una página cuyas viñetas nos enseñan a nuestros héroes después de la batalla, descansando y comentando algo al respecto

Pero como dijimos al principio, el aspecto formal también busca potenciar la sensación de eclecticismo, de fusión de toda la cultura pulp del siglo XX. Para ello Ellis altera el aspecto del tebeo en algunos números a placer, intentando semejar la estética del mito que se explora en el ejemplar. Así por ejemplo tenemos que las primeras páginas del #3 (dedicadas a la acción en este caso) se componen exclusivamente de viñetas panorámicas en sucesión, refiriendo a las películas hongkonesas (como las que John Woo rodaba con Chow-Yun Fat en su mejor época) que se intentan emular. O las páginas expositivas del #6, cuando empequeñece las viñetas sobre un fondo negro para similar una sesión de briefing de la II Guerra Mundial. O cuando en el #5 elige un formato más propio de la novela ilustrada que del cómic para contar la historia de Doc Brass. O cuando…

El dibujo de Cassaday sigue unas reglas similares. Dejando aparte su sentido de la proporción anatómica, su estilo oscila entre un dibujo ligeramente esquemático o de corte neoclásico, basado en la línea de trazo preciso, cuando deben primar la composiciones estáticas o los diálogos; cierta aproximación al realismo cuando quiere captar matices faciales expresivos (elevando el nivel de complejidad del trazo); y un barroquismo muy profuso en detalles cuando se enfatiza la acción o la epicidad (sólo hay que observar las distintas interpretaciones del personaje de Snow un poco más abajo). Esa capacidad de saltar entre estilos según la situación y su dominio de las sombras gradadas y no gradadas, es la que más lo distingue de otros dibujantes como por ejemplo Phil Jimenez (crossover Planetary/Authority), que mantiene siempre en cualquier situación el mismo nivel de detalle.

Y para terminar, es preciso hablar del magnífico color de Laura DePuy. En manos de otro profesional el dibujo de Cassaday probablemente habría perdido puntos; sin embargo, el uso de una paleta de colores muy variada y luminosa pero casi siempre usando tintas planas proporciona un aire contemporaneo y actual, desenfadado y algo pop, que resulta el tono idóneo para tratar una serie que revisita todos los mitos del siglo XX y su imaginería pulp. Otro tipo de color más gradado o minucioso probablemente habría redundado en una imagen demasiado hiperrealista y estática que le habría quitado frescura al cómic.

http://www.zonanegativa.com/planetary-el-asombroso-espiritu-del-siglo-xx/








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