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Las amantes de Hitler



La perversa personalidad del dictador genocida Adolf Hitler, sus fanáticas teorías políticas y sociales, contrastan enormemente con el carácter afable y seductor que tuvo con las mujeres que pasaron por su vida.

Confesó en la intimidad que en sus conferencias podía dominar a las masas, ya que las mismas eran un elemento femenino:

Por eso hay que trastornarles el seso, como se le hace a las mujeres que se entregan.


La fascinación que ejercía Hitler sobre las mujeres les hacía olvidar a muchas de ellas que el programa nazi dejaba claramente reflejado que la mujer era un ser inferior, no capacitado para la vida intelectual y destinado a tener y criar a los hijos. Existían eslóganes nazis como “El hombre y la mujer son desde que el mundo es mundo dos seres distintos, con funciones separadas” y “El mundo de la mujer es pequeño, comparado con el del hombre”.

La ideología racial y la concepción de la mujer de Hitler dio lugar a la creación de las Fuentes de la Vida de Himmler, un programa de reproducción de hombres nórdico-germánicos. Realmente, este programa consistía en la creación de prostíbulos legalizados en los que mujeres seleccionadas acudían a acostarse con miembros de la SS.

Himmler le comentó en una ocasión a su médico:

Cuando creé las Fuentes de Vida […] de manera discreta, hice saber que toda mujer soltera que estuviera sola y deseara tener un hijo, podía dirigirse con toda confianza a la Fuente de la Vida. El comandante general de las SS apadrinaría al niño. Como auxiliares para la concepción sólo se recomendaría a hombres racialmente irreprochables


Hitler sabía manipular magistralmente a las mujeres, también a los hombres, y hacerlas caer rendidas a sus pies. En ocasiones, su intención era conseguir apoyo económico. Se ha registrado cómo Hitler empleaba objetos de enorme valor de sus admiradoras:

Como garantía de un préstamo, el señor Adolf Hitler deposita un colgante de esmeraldas con platino y brillantes, un anillo de brillantes (solitario), una boquilla veneciana con incrustaciones y una mantilla española en seda roja.


En otras ocasiones, su intención era mantener una relación sexual con jóvenes y bellas mujeres, algunas de ellas casadas. Él no era partidario de que el hombre fuese fiel, sino de que tuviera el mayor número de relaciones posibles. Sus conquistas fueron interminables. En este artículo hablaremos sólo de algunas de ellas.

En el verano de 1925 Hitler alquiló un castillo en Obersalzberg, Berchtesgaden. Invitó a su hermanastra Angela, que era viuda, para que le llevara la casa. Hitler se enamoró perdidamente de la hija de su hermanastra, Angela Raubal o Geli, 20 años más joven que él.



En 1931 la joven se suicidó. Se cuenta que quizás debido a un embarazo no deseado, pero no existen claras evidencias de que fuera ese el motivo. Rudolf Hess impidió en el último momento que Hitler se pegara un tiro, desesperado por la pérdida de su sobrina.



También se convirtió en su amante durante mucho tiempo Magda Goebbels. Parece ser que Goebbels llegó a enterarse de las infidelidades de su esposa pero prefirió asumirlas y sacar provecho de la situación dentro del partido. Incluso existen ciertas evidencias para afirmar que uno de los hijos de los Goebbels, Helmunt, nacido en 1935, era hijo del Führer.



En la imagen de arriba, el matrimonio Goebbels con sus seis hijos y con Harald Quandt, hijo que ella tuvo en un primer matrimonio. Como es sabido, los niños fueron asesinados por su madre en el búnker porque ella consideraba que no tenía sentido seguir viviendo tras la muerte de Hitler. Les administró un somnífero y una inyección letal. La mayor tenía doce años, la menor, cuatro.

En julio de 1939, Hitler conoció a Sigrid von Lappus, que tenía 20 años. Hitler la instaló con mucho lujo en Berlín y la visitaba con frecuencia. A finales de febrero de 1940, Sigrid se quedó embarazada. El doctor Hans Lubrecht, célebre tocólogo alemán, vigiló el embarazo. Sin embargo, el 23 de septiembre del mismo año Sigrid falleció a consecuencia del parto de una niña, que también murió a las pocas horas de nacer.

Unity Walkyrie Mitford, una joven inglesa, hija de lord Redescale y cuñada de sir Oswald Mosley, el fundador del partido Fascista Británico, admiraba profundamente a Hitler. Antes de conocerlo, conducía un automóvil con una enorme esvástica pintada en el techo. Unity Mitford asistió al Congreso de Nuremberg y logró por fin conocer al Führer. Cuando Inglaterra declaró la guerra a Alemania fue obligada por las autoridades alemanas a regresar a su patria. Terminó pegándose un tiro cuando los dos países entraron en guerra. No murió en ese momento pero los daños ocasionados por la bala en su cerebro terminaron con su vida en 1948.



Mientras el Führer coqueteaba con Unity también lo hacía con Eva Braun y con otras muchas mujeres.



La actriz Inga Ley, que estaba casada, también se convirtió en amante de Hitler


Sin duda Eva Braun ha sido la compañera más conocida de Hitler y la única que contrajo matrimonio con él. Eva trabajaba en la tienda de aparatos fotográficos de Heinrich Hoffman, el fotógrafo personal de Hitler. En ese establecimiento se conocieron. Pronto surgió una relación pseudoconyugal. Eva, una chica poco brillante, sentía por el Führer un amor obsesivo, que no era correspondido. En su Diario, escrito en 1935, llegó a reconocer que Hitler “sólo la quería para una cosa”.



A principios de 1945, Hitler la envió a Munich, porque consideraba que allí estaría más segura. Sin embargo, a mediados de abril Eva se trasladó a los sótanos del Reich.





El 28 de abril, Hitler dictó su última voluntad a una de sus secretarias y manifestó su deseo de contraer matrimonio con Eva Braun. Hitler nunca estuvo realmente enamorado de Eva, pero quiso casarse con ella para premiar su lealtad incondicional. Una de las secretarias de Hitler, que le acompañó en el búnker, cuando se enteró de la noticia afirmó “si se casa con Eva realmente ya todo está perdido”. Como matrimonio, dos días después, Hitler y Eva se suicidaron en el búnker. Ella ingirió veneno y Hitler se pegó un tiro en la cabeza.

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