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Lo que CFK no te cuenta de Putin



Bueno, algo peor hizo esta semana la presidente Cristina Fernández de Kirchner. Conversó sobre “libertad de expresión”, “acceso democrático a la información” y “apertura de puntos de vista” nada menos que con un especialista en censura, ataques a periodistas, restricción a las libertades democráticas elementales y jefe de un régimen reaccionario y opresivo de las minorías sociales y los opositores políticos.

Gazprom… Gazprom… Ah, sí, Gazprom, la misma corporación en la que estaría pensando Cristina mientras lo miraba a Putin en la pantalla. Es la compañía con la que está negociando el gobierno argentino para la explotación de gas en Argentina.

La realidad indica que Putin es uno de los presidentes del mundo contemporáneo más sanguinarios, retrógrados y represores. Y uno de los ámbitos en los que más se expresa su política es en el de los medios y el ejercicio de la información.

Frente a los Juegos Olímpicos de Invierno realizados en la ciudad de Sochi en febrero de este año, dos centenares de intelectuales denunciaron públicamente a Vladimir Putin. A través de una carta publicada en el diario inglés The Guardian un día antes de que se inauguren los juegos, personalidades como Paul Auster, Günter Grass, Gioconda Belli y Margaret Atwood se pronunciaron contra el “estrangulamiento al derecho a expresarse libremente que se está produciendo en Rusia en los últimos 18 meses”. El período mencionado no es casual, ya que 2012 es el año en que Putin regresó a la presidencia de Rusia tras ocho años como primer ministro


La política de Putin para con la “libertad de expresión” y “el libre acceso a la información” no podía ser otra. Él es quien encabeza desde hace quince años una verdadera guerra sucia contra los movimientos separatistas de Chechenia, Daguestán e Ingusetia. Guerra que destruyó ciudades enteras como Grozni a principios de los años 2000, mató a decenas de miles de chechenos e instauró la opresión nacional sobre estas repúblicas independentistas, imponiendo gobiernos prorrusos y manteniendo la estabilidad y el orden con métodos de terrorismo de Estado.

Y sin dudas el ejemplo más brutal en este caso es el de la banda de punk feminista Pussy Riot, perseguida, procesada, sentenciada y deportada a Siberia como si hubieran cometido el peor de los crímenes. Sin embargo todo el crimen del trío de jóvenes mujeres consistió en blasfemar contra la Iglesia Ortodoxa y el presidente Putin. En febrero de 2012 ellas ingresaron en la principal catedral de Moscú y en medio de una acción totalmente pacífica realizaron una representación musical que llamaron “plegaria punk” donde le pedían a la Virgen María que proteja a Rusia de Putin. Inmediatamente Nadesda Tolokonnikova, de 22 años, Marina Alyojina, de 24, y Yekaterina Samuzevich, de 30 fueron detenidas y enjuiciadas con una acusación que buscó ser aleccionadora no sólo contra los sectores opositores al régimen sino contra quienes se atrevan a cuestionar la institución de la Iglesia Ortodoxa rusa, con un gran peso dentro de él.

Esto es una noticia que los medios oficialista no divulgaron y es del 2013

Reporteros sin Fronteras califica a Putin de “enemigo de libertad de prensa”
Un informe de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicado este lunes en Alemania advierte de la preocupante situación de los medios bajo el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien califican como “uno de los mayores enemigos de la libertad de prensa en todo el mundo” .

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Por eso Cristina se atrevió a hablar con Moscú desde Las Heras, Santa Cruz, la misma ciudad en la que se desarrolló durante su mandato uno de los juicios más escandalosos de la historia argentina contra luchadores obreros y populares. Un juicio armado con pruebas falsas, en el que terminaron con cadena perpetua trabajadores petroleros acusados de un crimen que no cometieron, y al que la misma presidente avaló como un acto de verdadera “Justicia”.



Más allá de los discursos con los que pretende todavía sostener el “relato”, el gobierno de Cristina a lo que más está abocado es a formar una corporación mediática propia con capitalistas amigos y un costoso aparato de propaganda gubernamental. Y en eso, vaya si se entienden con Putin.
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