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Magnum .357

.357: El primer Magnum en armas cortas
Datos sobre el calibre y la recarga

por Rolando Mendez

Mencionar al .357 Magnum entre tiradores experimentados es hablar de un clásico. En mayor o menor medida estos tiradores conocen de que se les habla. La mayoría de ellos tuvo o tiene algún arma para este calibre. En cambio, muchos tiradores noveles, si bien lo conocen de nombre, no poseen los conocimientos que dan la experiencia, y en general atribuyen conceptos y prestaciones, a veces cercanas a la realidad, y la mayoría de las veces exageradas.

La siguiente nota no pretende ser algo así como: ".357 Magnum: El informe definitivo", sino la de dar algunos datos sobre lo que es el calibre y la recarga del mismo.

A principios de la década del 30, un buen número de usuarios norteamericanos de revólveres recamarados para el .38 Special comenzó a buscar la manera de potenciar a este cartucho, creándose dos tendencias para lograr este objetivo:
La primera, continuo utilizando los elementos propios del 38 Special, desarrollándose lo que hoy conocemos como munición +P.

La segunda que, no conforme con las prestaciones conseguidas con los elementos disponibles para el .38 Special, busco nuevos diseños que terminaron en el desarrollo del calibre que es motivo de esta nota.
Philip B. Sharpe, tirador y escritor especializado, utilizando un revolver Smith and Wesson con armazón N (el mas grande de la Smith) era uno de los que había logrado elevar las prestaciones del 38 Special. Sin embargo la manifiesta sobrepresión de estas cargas tornaba inseguro el manejo de las mismas, es por eso que Sharpe contacta a la Smith and Wesson para tentarla a producir un arma capaz de manejar a este cartucho.

Los estudios que hizo la fabrica determinaron que la munición desarrollada por Sharpe generaba una presión en recamara de aproximadamente 42000 psi, o sea mas del doble que la producida por una carga fuerte del 38 original.

También fue estudiada el arma con el cual se dispararon dichas cargas, no encontrando signos de deterioro apreciables. Es por eso que una vez aprobado el proyecto de crear un nuevo cartucho superior al 38, la Smith comienza el desarrollo del arma, y contacta a la Winchester para el desarrollo del cartucho.

La presentación tanto de arma como de cartucho se realiza finalmente el día 8 de abril de 1935. El nuevo diseño de la Smith es denominado modelo 27, cuyas características más destacables son poseer miras regulables, un caño de 8 3/8" de largo y un hermoso pavón azul oscuro, convirtiéndose en el top de la línea.



Le siguió el modelo 28, arma de similares características estructurales pero con una terminación no tan esmerada y con miras fijas. Este arma tenia como objetivo el acaparar el segmento de armas de servicio en manos de las fuerzas de seguridad.

A pesar de la difícil situación económica por la que atravesaba los Estados Unidos, y que el precio del modelo 27 excedía bastante a los demás modelos de la fabrica, el éxito tanto de arma como cartucho fue total. Las demás fabricas de armas no se quedaron atrás; en el caso de la Colt lanzó al mercado el modelo New Service y como top de la línea al Shooting Master.

A partir del esfuerzo de guerra que se impuso a las fabricas en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, estas dejaron de lado la producción de este tipo de armas.

Luego de terminada la guerra, se recomienza con la producción de estas armas. Para los primeros años de la década del 50, se hacia evidente que los exitosos modelos de antaño de la Smith estaban siendo superados por la de su competidora, Colt, quien lanzaba un arma con un frame mas pequeño, caño compensado y un muy trabajado sistema de percusión, además de una soberbia terminación: el Phyton.



A raíz de ello, la Smith percibe la necesidad de sacar al mercado un arma acorde a los tiempos que corrían. Por consejo de William Jordan, eximio tirador e integrante de la policía de frontera estadounidense y haciendo uso de las modernas técnicas en metalografía, la Smith pone en el mercado a uno de los revólveres mas exitosos de su línea, el que denomino modelo 19.



La particularidad del 19 radicaba en su tamaño, ya que estaba basado en el frame de tamaño mediano de la fabrica denominado K, manteniendo las miras regulables y la protección del extractor del tambor. Si bien no llegaba a tener la majestuosidad del Phyton, el 19 combinaba elementos como miras regulables en armas muy bien terminadas, apuntando a un segmento masivo del consumidor, y tal vez conseguir algún contrato a nivel policial. El 19 también se convirtió en un éxito, tanto entre los civiles como entre las fuerzas de seguridad, que comenzaban a sustituir a sus viejos revólveres 38 Special por este.

Tiempo después el modelo 19 compartió las preferencias de los usuarios junto a su hermano de acero inoxidable, el modelo 66 de la Smith, en tanto que la Colt continuaba produciendo al Phyton, apuntando a un segmento mas alto de consumidores. Una nueva fabrica, la Sturm Ruger and Co. salió a competir con estas dos grandes, con sus modelos Blackhawk de diseño retro, similares a los famosos Peacemakers del siglo pasado, apuntando a un mercado puramente civil.



Para fines de la década del 70, la Smith comenzó a recibir reportes de los usuarios de sus modelos 19 y 66, los que manifestaban que sus armas sufrían de un gran desgaste en el puente del arma, a la altura del cono de forzamiento.

Luego de los estudios correspondientes, se determino que el problema no se debía en sí a fallas de construcción, sino a la aparición de munición con puntas livianas animadas de altísima velocidad, las que en general eran cargadas con pólvoras del tipo esféricas de quemado lento que erosionaban prematuramente el material.

La respuesta de la fabrica fue la puesta en el mercado de la línea "Magnums Distinguidos", con un nuevo tamaño de armazón, intermedio entre el mediano K y el grande N. El mismo fue denominado armazón L.

El resto de las fabricas norteamericanas continuo con sus desarrollos, como en el caso de Colt con su King Cobra, mientras que las diferentes factorías a nivel mundial salieron a competir con las tradicionales manufacturas de los Estados Unidos.



Hoy en día, entre las más notables podemos citar a Manhurin y Taurus, mientras que en materias de pistolas recamaradas para un cartucho puro de revolver como este, encontramos a la Israelí Desert Eagle y a la canadiense Coonan.


¿Y el cartucho?

Winchester, con buen criterio, se baso en la vaina del 38 Special para el nuevo diseño, manteniendo todas sus dimensiones excepto el largo de la misma, la que ahora era 3.43 mm mas larga. Esto se hizo por tres motivos.

* La vaina mas larga puede contener mayor cantidad de pólvora en su interior.

* Por ser una cámara de combustión mas grande, las presiones logran reducirse, de los 42000 psi de la munición experimental a unos 40000 psi.

* El largo total del cartucho no permitía que esta munición pudiera ser introducida en revólveres 38 Special.

Las prestaciones de este nuevo cartucho lo ubicaban como él más potente de todos los cartuchos de arma corta existentes hasta esa fecha: Una punta de 158 grains con una velocidad que superaba levemente los 1500 pies por segundo, disparada desde el modelo 27 con 8 3/8" de caño.

Estas prestaciones se mantuvieron hasta el ingreso al mercado de los revólveres de armazón mediano, donde se hizo evidente que estas armas se resentían en mayor grado que los grandes modelos y se tornaba dificultoso el manejo de su retroceso y asimilación del gran ruido y fogonazo (que dirían los usuarios de aquella época de los nuevos desarrollos de calibres de hoy).



Se redujeron las cargas de pólvora y por consiguiente bajaron las velocidades. Hoy en día la presión máxima determinada por las normas SAAMI, es de 35000 psi. mientras que las velocidades de las mismas puntas de 158 grains se ubican en los 1330 pies por segundo.

En los primeros años de la década del 70, se comenzó a cargar al cartucho con puntas más livianas a la clásica de 158 grains; se eligieron pesos de 125 y 110 grains, en general todas ellas diseñadas para expandir sobre un blanco. Tal vez se trató de elevar la energía del cartucho tratando de mantener las presiones dentro de valores razonables. También puede encontrarse munición con puntas de 180 y 200 grains de peso de punta, sin embargo las velocidades caen bastante con respecto al diseño original.

Nuevos diseños tanto de fabricas como de usuarios particulares han convertido al .357 en un calibre que cumple varios roles; podemos encontrar cartuchos de supervivencia cargado con perdigones y de defensa a corta distancia, donde múltiples proyectiles son disparados al mismo tiempo elevando la posibilidad de impacto.

En armas largas, sobre todo en carabinas palanqueras, se consigue obtener un mayor rendimiento del .357, merced a poder disparar proyectiles mas pesados, o los tradicionales del calibre con un mayor volumen de carga. Eso lo hace un calibre apto para la caza de pequeños animales como el zorro, o si se anima la liebre.

Para lo que esta considerado como caza mayor en nuestro país, el calibre queda chico, porque en general se tira a animales pesados o bien a distancias largas, con el riesgo de dejar una pieza herida. Desde revólveres es una excelente arma de remate, combinando un reducido tamaño, en relación con calibres mayores, con la potencia suficiente.

Como calibre de defensa esta considerado como el mejor, siempre y cuando la punta sea la adecuada. En los tests realizados para determinar que calibre es el que puede incapacitar a un humano en el menor tiempo y con un solo disparo, la carga de .357 con punta expansiva de 125 grains consiguió el mayor porcentaje.

En mi opinión, esas cargas producen un estampido y quemado de pólvora fuera del caño tal, que solo pueden ser manejadas por personas con alto grado de entrenamiento para no quedar paralizadas por los efectos de dicho disparo, por lo tanto no lo considero como el calibre de defensa ideal para personas principiantes o que tienen un fierro solo "porque así me siento mas seguro".

Para tiro de precisión creo que es demasiado calibre. A pesar de que puede usarse con cargas reducidas, considero que su papá, el 38 Special, es mas indicado que este. Hay modalidades como el tiro al Jabalí o torneos de caza con arma corta donde se exige un calibre mínimo, en donde sí se lo puede utilizar como un .357 normal y obtener buenos resultados.

En este momento de nuestro país, recargar a este magnum es un medio para evitar el tener que olvidarse de nuestro revolver hasta mejores tiempos. Con relación a otros calibres de arma corta, no lograremos que la recarga sea barata y que al mismo tiempo entregue similares prestaciones al de un autentico .357, sin tener que resignar en invertir unos pesos más. Pero como el cartucho permite la modificación de muchas variables, podremos hacer una recarga que sea un compromiso entre barata y potente.

La recarga de este cartucho, por ser un derivado del 38 Special, comparte en general todos los aspectos atinentes a su antecesor, salvo algunas excepciones. De todas maneras, en contraposición al 38, debemos tener en cuenta que el .357 desarrolla una presión de trabajo, mayor al doble que el viejo 38.

Como mencione anteriormente, la vaina es similar a la del .38 a excepción de su largo, por lo tanto posee sus paredes rectas, terminando en un reborde, típico de un cartucho de revolver. Por la presión a que son sometidas, las vainas mas indicadas para recargar son las de latón, cuyo material es más elástico que las vainas níqueladas.

Esto no significa que las vainas con baños de níquel no puedan ser cargadas, sino que es probable que entre estos dos tipos de vainas, la primera pueda ser recargada mayor cantidad de veces. Por otro lado, puede suceder que ciertas vainas niqueladas necesiten de algún tipo de lubricación antes de proceder al resizing, esto a pesar de estar usando dies con inserto de tungsteno, ya que las mismas en ciertas condiciones pueden causar el rayado del die de recalibrado.

En general, las vainas del .357 acusan los primeros síntomas de envejecimiento en su boca, que es el primer lugar donde se rajan en forma longitudinal. Si bien esta rotura se debe a la presión a la que se ven sometidas, también tiene su origen en otro punto que tocaremos luego.

Las vainas que presentan este problema, de ser recargadas nuevamente, al producirse un nuevo disparo continuarán rajándose hasta perder la capacidad de sellado del alvéolo, lo que generara fuga de gases que pueden ser peligrosos para el tirador. Otro caso más peligroso es que la rotura de la vaina se produzca al momento del disparo en toda su longitud, lo que seguramente permitirá que los gases de la combustión se dirijan hacia la mano y la cara del usuario. Por lo tanto, es aconsejable que dichas vainas sean descartadas.

El otro lugar en que notaremos que la vida útil de la vaina esta llegando a su fin, es el alojamiento del fulminante. Cuando se perciba que la colocación del nuevo fulminante, o bien que la presión sobre la palanca de la prensa al momento de sacar al fulminante percutido sea pequeña, es un indicio claro de que dicho alojamiento ha aumentado su tamaño, y es conveniente descartar a la vaina. Además, el fulminante disparado que ha sido contenido por estas paredes expandidas, puede presentar formas fuera de lo común, y hasta puede hacernos pensar en que la carga disparada genera sobrepresión, cuando en realidad no es así.

Si bien, el calibre acepta ser cargado con una gran variedad de propelentes, los que mejor rendimiento le entregan son las pólvoras lentas de arma corta, especialmente cuando usamos las puntas más pesadas. Por la imposibilidad de conseguir en forma habitual y constante, pólvoras nacionales de quemado lento, si queremos producir recargas auténticamente magnum, deberemos recurrir a propelentes importados, los que están valuados en dólares, con lo que esto significa para nuestro devaluado bolsillo. Lamentablemente, la distribución de pólvoras nacionales más indicadas para el .357 no es todo lo eficaz que debería, para proveer a los recargadores de elementos adecuadas a buen precio.

Como todo calibre que puede contener gran cantidad de pólvora, para que esta pueda tener un buen rendimiento necesita de caños largos. Los caños cortos y la munición con pólvora lenta no son la mejor combinación para lograr buenas velocidades de la punta. Solo generan gran estruendo y mucho quemado de propelente fuera del caño.

Entre un arma con largo de caño de 4" y otra de 8" la merma de velocidad para una misma carga es considerable. Entre un caño de 6" y 8", si bien existe perdida de prestaciones, no es tan marcada, por lo tanto se puede decir que para un .357, el compromiso entre prestaciones aceptables y tamaño de arma se logra con cañones de 6 pulgadas.

¿Qué tiene que ver este tema de los largos de caño con la pólvora? En que para optimizar las recargas en nuestros revólveres .357, el largo de caño es importante. De nada vale cargar con la pólvora más lenta porque las tablas de recarga la indican como la mejor, si en nuestro revolver con caño de 2 o 4 pulgadas gran cantidad de la misma se va a quemar fuera del caño sin beneficio para el aumento de velocidad de la punta.

Tal vez sea conveniente utilizar una pólvora de quemado más rápido, logrando la misma velocidad de punta con un menor costo, ya que la carga de la pólvora será menor. Y si tenemos la suerte de encontrar alguna lata perdida de pólvora nacional de quemado lento, ahorraremos aún mas dinero por el menor costo de las mismas.

Los propelentes importados más adecuados para el .357 solo por citar algunos son:

* Alliant (Hercules) 2400:
Dentro de lo que se consigue, es lo mejor. No se caracteriza por su limpieza de quemado, pero si tiene una combustión pareja y le proporciona excelente velocidad a las puntas con caños largos.

* Hogdon 110:
Si bien es mas indicada que la 2400 para las puntas pesadas, es difícil de conseguir en nuestro medio.

* Winchester 296:
Por sus particulares características, esta pólvora no acepta cargas reducidas, ya que las mismas pueden producir lo que se denomina como contraexplosiones dentro de la vaina, aumentando los valores de presión a niveles intolerables para el arma. Sin embargo, en las cantidades recomendadas, proporciona altas prestaciones.

* Accurate 9:
Pólvora esférica de muy baja densidad. De características similares a la 2400, tiene la ventaja de que el quemado de la misma es muy limpio y se puede trabajar muy bien en la tolva.

A medida que se utilizan propelentes mas rápidos, el .357 comienza a perder rendimiento, hasta convertirse en un carga fuerte de 38 Special o menos. No soy partidario de cargar al .357 como un 38. Para eso recargo el 38. Pero existe mucha gente que disfruta de las cargas suaves y es aquí donde las pólvoras nacionales que se consiguen entran en escena.

Desde propelentes para escopeta hasta la línea A22, pasando por la A2, UW1000 y 2000 son indicadas para cargas reducidas. Es importante tener en cuenta que velocidad reducida no significa merma en la presión de trabajo, ya que una pólvora rápida que no imprima alta velocidad a las puntas, si puede generar igual o mayor presión de trabajo que una pólvora lenta.

Debido al uso mayoritario de gran cantidad de pólvoras lentas, los fulminantes más convenientes para las recargas son los Small Pistol del tipo Magnum, lo que nos asegura un correcto encendido del propelente. Puede utilizarse fulminantes del tipo Standard, pero creo que lo mejor es hacerlo con cargas de pólvora rápida, ya que la cantidad de las mismas será menor.

En general he tenido experiencia con los fulminantes Winchester, Federal, CCI y Remington. El encendido de estos es muy parejo. La única diferencia apreciable que encontré es en la dureza de la copa, siendo el Federal él mas blando de todos. Con los fulminantes de origen brasileño, he tenido algunos problemas de fallas.

Por suerte, en nuestro país tenemos la posibilidad de encontrar una buena variedad de puntas de calidad aceptable a un precio razonable. En general las mismas están confeccionadas en aleación de plomo, lubricadas, con baños electrolíticos de cobre, o recubiertas de teflón, son del tipo semiwadcutter, y con poca variación en el peso de las mismas, que rondan los 156 grains. Para disparar puntas más livianas se puede recurrir a la producción artesanal mediante el fundido de puntas.

Solo un fabricante nacional produce puntas encamisadas en una sola variante, la punta blanda con un peso de 148 grains Estas puntas son excelentes, pero también mucho más caras que las primeras.

Donde si tenemos variedad en pesos y forma de puntas es con los productos importados, por supuesto si puede pagarlos. Todas las principales fabricas extranjeras de puntas producen variantes para el calibre. Aun puede conseguirse en los comercios locales un buen surtido de estas, si esta dispuesto a caminar y si su bolsillo se lo permite. Lo más común es encontrar puntas de 125 y 158 grains, del tipo punta blanda o hueca.

En general todas son encamisadas. Las características de encendido del tipo de pólvora con que se carga a este magnum hacen aconsejable una sujeción firme de la punta en la vaina. El tipo de cierre mas usado es el llamado Roll Crimp, ósea doblar levemente la porción anterior de la vaina sobre la punta. Esta es la segunda causa del deterioro en el metal de la vaina y la consiguiente reducción en su vida útil.

Existe un die, que efectúa el cierre en forma similar a la que se utiliza en calibres de pistola como el 9x19 o el 45 ACP, así que lo que recomiendo es que para las cargas con propelentes lentos se sujete a la punta con este ultimo tipo de cierre, o bien con el menor roll crimp posible, mientras que para las cargas con pólvoras más rápidas, se trate en la medida de lo posible de evitar tal cierre.


Final

El .357 Magnum cubrió una necesidad al momento de su creación, reino como el cartucho de arma corta más potente hasta la aparición del 44 Magnum, y se mantuvo vigente hasta hoy merced a sus prestaciones. Muchas veces fue el compañero de los hombres de la ley, y lo sigue siendo de los actuales cazadores deportivos.

Aquellos tiradores que sienten que el 38 Special es poco, encontraran una mejor opción en este calibre. Por estas y varias razones mas, se ha ganado un buen lugar en el corazón de los usuarios, asegurándole un largo y benévolo futuro.

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