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Materia prima para construir nuestro país

Se necesita materia prima para construir un país...

La creencia general es que Menem no servía, como así tampoco Alfonsín y De la Rúa. Hoy se dice que Kirchner tampoco servirá para nada.
Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en lo ladrón y corrupto que haya sido Carlos Menem, o lo autocrático que es Kirchner.
El problema está en nosotros, nosotros como pueblo, nosotros como materia prima de un país.
Porque pertenecemos a un país donde “la viveza criolla” es moneda valorada tanto o más que el dólar.Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana se valora más que formar una familia a largo plazo, basada en valores morales y respeto por los demás.
Pertenecemos a un país donde, lamentablemente, los periódicos jamás podrán venderse como se venden en otros países, es decir, poniendo unas cajitas en las aceras donde uno paga por solo un periódico y saca un solo periódico dejando los demás donde están.
Pertenecemos a un país donde los lugares de trabajo son, entre otras cosas, las papelerías particulares de sus empleados deshonestos que llevan a su casa, como propias, hojas de papel, lapiceras, bolígrafos, marcadores, y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos.
Pertenecemos a un país donde la gente se siente triunfante si consigue colgarse del cable del vecino.
Pertenecemos a un país donde la impuntualidad es un hábito, donde los directivos de las empresas no generan capital humano, donde las personas tiran basura en las calles y luego reclaman al gobierno porque las calles están sucias o se tapan las alcantarillas, donde no existe la cultura por la lectura y donde no hay conciencia ni memoria política, histórica o económica.
Donde nuestros congresistas trabajan la mitad del tiempo y cobran como altos ejecutivos para aprobar una reforma fiscal al vapor, que lo único que hace es hundir al que no tiene, joder al que tiene poco y beneficiar solo a unos pocos.
Pertenecemos a un país donde las licencias de conducir y los certificados médicos se pueden comprar, sin hacer ningún examen.Un país en el cual la prioridad de paso es para el automovilista y no para el peatón. Un país donde su gente está llena de faltas, a las que ignora, pero que disfruta criticando a sus gobernantes. Mientras más le diga rata a Menem, mejor soy como yo como persona, pese a que apenas ayer me consiguieron todas las preguntas del examen de matemáticas de mañana.Mientras más le diga autócrata a Kirchner, mejor soy yo como argentino, a pesar de que apenas esta mañana estafé a mi cliente a través de un fraude, lo que me ayudó a pagar algunas deudas.No, no y no. Ya basta.
Como materia prima para un país serio, tenemos muchas cosas buenas, pero nos falta muchísimo para ser hombres y mujeres que nuestro país realmente necesita.
Esos defectos, esa viveza criolla congénita, esa deshonestidad en pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en caos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que Alfonsín, Menem, De la Rúa, o Kirchner, es lo que nos tiene real y francamente mal, porque estos no han sido ni más ni menos que nuestros presidentes, óigase y entiéndase bien, nuestros presidentes, nacidos aquí y no en otra parte.
Lo siento. Porque, aunque Kirchner renunciara hoy mismo, el próximo que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo, somos nosotros mismos. Y no podrá hacer nada.
No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá.
No sirvió Alfonsín, ni Duhalde, ni De la Rúa, no sirve Kirchner, ni servirá el que venga. ¿O qué?...... ¿Es que necesitamos traer a un dictador, para que nos haga cumplir la ley por la fuerza y a los palos?
Aquí hace falta otra cosa, algo más que “cacerolazos” o “cohetazos”. Y mientras esa otra cosa no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los lados, o como quieran, seguiremos igualmente condenados, estancados, sumergidos!!!!
Es muy bueno ser argentino. Pero cuando esa argentinidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como nación, ahí la cosa cambia….. No esperemos que alguien nos mande un Mesías. Nosotros tenemos que cambiar, un presidente diferente, con los mismos argentinos, no podrá hacer nada.
Está muy claro….. Somos nosotros lo que tenemos que cambiar. Ahora, después de este mensaje, francamente he decidido buscar al responsable, no para castigarlo, sino para exigirle que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no entiende.
Si, he decidido buscar al responsable, estoy seguro que lo encontraré “apenas me mire al espejo” ahí estará, no necesito buscarlo en otro lado.

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