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Me fui por unas caguamas y te lo cuento

Mil doscientos centímetros cúbicos de cerveza en una botella con supuesta forma de tortuga, la dosis adecuada para el estado etílico perfecto aunque mejor traigo dos por si me pico.



Aunque nunca traiga un envase cuando se me antoja tomar la prefiero antes que lo desechable, por eso es que ahora estoy así, al igual que muchos patios.



Sí, anteriormente canjeables por una nieve actualmente casi basura y dificiles de vender incluso a la mitad de lo que costó el deposito, pero cada vidrio es lo que quedó de una buena emoción etílica.



Antes de convertirse en sinónimo de medición para saber cuánta cerveza eres capaz de beber, la caguama tenía un objetivo: ser una presentación familiar ideal para compartir con tus amigos. Después de casi cien años de vida de este envase, la Cervecería Cuauhtémoc elabora en su planta de Monterrey 800,000 litros de cerveza Carta Blanca, un equivalente a 3.5 millones de caguamas al mes.



Este envase que originalmente se define como familiar, fue nombrado así por su forma (parecida a la de una tortuga) siendo la marca Carta Blanca, la primera que definió a esta botella de capacidad de 940 mililitros como lo que actualmente se conoce como caguama.



La popularidad y preferencia por este envase detonó en la década de los sesenta, etapa en la que la cervecera del norte del país comenzó con una serie de innovaciones en el empaque y envasado de sus productos.

“En 1960 aparece la Caguama de Carta Blanca, aunque esta presentación familiar ya la teníamos desde los años 20s o 30s, pero a partir de este momento se empezó a popularizar por lo mismo de su innovador concepto”, dice para Forbes México, Roberto Lara, especialista e historiador cervecero de la compañía Cuauhtémoc.

El motivo quizá que dio pie a esta apertura y comercialización de las caguamas de Carta Blanca fue que se convirtió en la favorita por la clase media. Era hablar de una cerveza para clases populares y sectores medios bajos. Esto implicaría un ahorro al momento de una recepción y que en vez de varias botellas hubiera una sola y grande para compartir.



En esta etapa la presentación familiar o caguama, solo se distribuía con Carta Blanca porque era la marca más antigua y la que en ese momento se vendía más.

“Actualmente Carta Blanca es una marca regional, siempre estuvo presente en el norte pero poco a poco, años después, empezó a entrar en otras ciudades como la Ciudad de México en donde tuvo su auge en los ochentas”, cuenta el historiador.

Posteriormente la cervecera incorporó este envasado en sus otras cervezas así como otras compañías comenzaron a ver atractivo este envase para vender su cerveza.

La cerveza que se produce en esta planta es exportada a México, Estados Unidos, Canadá y algunos países de Amércia Latina.

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