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Me ofrezco para trabajar gratis, entra que te cuento

Queridos Taringos y Taringas,

Les comento que hace unos meses estoy sin trabajo, con 38 años, muchas experiencias acumuladas a lo largo de mi vida, pero con todas las ganas de volver a empezar a ser útil para mí misma.
Comparto esta condición con muchos argentinos y extranjeros que viven en este país, no me siento para nada especial, más teniendo en cuenta que muchos de los que no encuentran un empleo son muchos más capacitados que yo.


Imagen ilustrativa de mi condición actual.



Antes que todo, lo esencial:
Vivo en la zona oeste de Buenos Aires, pero no tengo drama en viajar hasta Capital. Siempre lo hice por motivos personales o laborales. Soy mujer, pero de esas que no rompen las pelotas, no botonean, no aman dudar sobre este u otro color de bombacha y no hablan de cortinas de baño. Igualmente SI tengo aspecto de mujer, pelo largo, rubio y todo, buena presencia, me maquillo y soy bastante elegante. Cuando la gente me pide la edad queda sorprendida, por suerte siempre aparente un poco más joven de lo que soy.



Soy re compañera, me relaciono siempre de manera muy profesional y amable con todos, puedo tratar con todo tipo de personas. Hablo italiano (porque soy italiana), castellano (obviously), inglés, estudio portugués. Pero si me hablan en francés, chino o ruso no hay drama, me da igual. Ya los voy a entender y hacerme entender, puedo ser muy comunicativa y para nada tímida. Lo aprendí con la docencia y las ventas.

NO TENGO HIJOS y no quiero tener hijos. Es algo que vale la pena aclarar, ya que en las pocas entrevistas que conseguí, siempre me preguntaron y aparentemente nunca entendieron porque no quiero o directamente no me creyeron. Con ustedes voy a ser un poco más sincera, clara y concisa: no quiero porque quiero ser libre, tranquila, no quiero quedarme despierta a la noche porque el nene tiene hambre o porque el nene se fue de joda, son las 4 de la mañana y no me contesta al teléfono. Obviamente, hubo una época en mi vida en la que me pregunte si quería o no quería, lo dude un poco, pero hace más de una década ya, todos los días, estoy muy, pero muuuuy feliz de no haber hecho ese paso. Por suerte mi marido piensa lo mismo.



Hace unos días, me topé con el comentario en un post que me abrió un poco los ojos y me mostro una alternativa, para mí, a la clásica búsqueda activa de un trabajo (inscripción a portales, patear la calle con el curriculum, difundir entre amigos y conocidos).


Toda la razón, este tipo expuso en unas líneas un problema, su porque y una solución más que abordable. @barrabas_fumado, estés donde estés, seas quien seas: me inspiraste.


Para que me conozcan un poco más, esto es lo que me paso en Argentina desde que llegue hasta el día de hoy. No es muy largo, pero si no les interesa pasen directamente al párrafo que sigue.
Soy italiana y cuento con residencia permanente hace unos años. Llegue a Argentina de casualidad, vine a vacacionar, pero resulta que termine encontrando laburo y novio en seguida. Corría el año 2011, viví esa época a pleno: aprendí castellano, me adentre en el laberinto de la cultura porteña, conocí la ciudad de Buenos Aires (el conurbano, el centro, las villas), hasta me sorprendí dando indicaciones sobre las paradas de los bondis a los mismos argentinos.



En un principio todo me pareció muy fácil, era “la novedad” en el barrio y todo el mundo se me acercaba con extremo cariño por el simple hecho de ser italiana. Yo sé exactamente cuál fue el momento en que mi vida, improvisamente, tomo un rumbo diferente. Después de un duro y satisfactorio año de trabajo, esforzándome teniendo una vida social, ahorrando la máxima cantidad de plata posible para poder vivir bien unos meses de vacaciones forzadas, alguien entro a mi casa y se llevó todo. Y si digo todo es TODO menos los muebles. Los zapatos, la ropa, hasta la bombacha rota, las Hawaianas chinas, las vinchas manchadas que usaba para maquillarme, la gorra que usaba mi padre fallecido…y la plata, la compu, la cámara de foto y toda la chuchería.



Sin poder pagar el alquiler, estaba prácticamente en la calle, contando con los pocos trapos que tenía puestos y un par de billetes de 100 pesos que tenía en el bolsillo. Por suerte hice bien las cosas y mi novio y unas cuantas personas muy generosas, me ayudaron a tener otra vez un techo y algo de ropa.
Volví a levantar la cabeza, seguí con mi trabajo y hasta emprendí con mi novio. Salía de mi trabajo más o menos fijo e iba a seguir trabajando en mi kiosquito hasta la madrugada. Nos fue bien, yo empecé a cocinar unas cositas rápidas aprovechando las enseñanzas de mi familia en la cocina. Las estrellas del menú eran mi sanguche de panfocaccia casero y la pizzeta italiana. Propuse el sushi mediterráneo, pero resultó ser un fracaso. Demasiado sano, extravagante y verduroso para mi humilde kiosquito y mi hermosa clientela, amante de las harinas. Volví a levantar tanta plata que no sabía ni dónde meterla y tampoco tenía tiempo para gastarla. Eso me dio miedo, quise abrir una cuenta para depositar, pero por un motivo u otro, ningún banco estaba dispuesto a aceptar mis ahorros.
Esta fue mi última época dorada. Después de un tiempo, el dueño del local se avivo y decidió sacarme la gestión. Cosas que pasan, pensé, sobreviví a cosas peores…



Pero no, no pude volver a emprender y para colmo perdí el trabajo más o menos fijo que tenía desde que llegue a Argentina. Sobreviví con varias changas: clases particulares de italiano, diseño gráfico, ilustración, traducciones, subtitulado de documentales. Muchas personas llegaron a pedir algún servicio desapareciendo a la hora de pagar. El trabajo bajo muchísimo cuando quise cobrar el 50% de anticipo por cada encargo.



Otra vez levante un poco cuando un abogado me pidió trabajar en su estudio para recepción, teléfono, redacción de escritos, archivo e interpretariado. El viejo era una masa, en pocos días ya lo quería como a un padre y nos cuidábamos como familia. El me dejaba caramelos en mi escritorio, yo le dejaba chocolatitos en los sobres. Trabajaba con mucha dedicación, le hacia la vida lo más fácil posible y le hacía ahorrar plata con algunos tips. Hasta me quedaba a charlar con el después del trabajo en un barcito. Lástima que le faltaba poco para jubilarse y sabía que eso iba a durar muy poco.



Necesitaba una revolución total, empezaba a ser grande y me quería acomodar de una vez. Ya estaba casada (con ese novio que me salvo de la desgracia y me ayudo con el kiosquito, que amo hasta la medula y me banca en todas) y empezaba a sentirme grande como para seguir improvisando. Me fui con mi marido a Italia para emprender. Si volví a Argentina es porque no me fue muy bien, pero tampoco me fue tan mal. La presión impositiva en Italia en fuerte, sumando las nuevas normas europeas, descubrí que hoy en día es casi imposible sobrevivir emprendiendo sin un capital inicial importante. Nos rompimos el lomo 12 horas por días 7 días a la semana, levantamos la máxima cantidad de plata posible y volvimos a Argentina antes de entrar en el temible segundo año fiscal. Vendimos los últimos productos, el furgón, las herramientas, cerramos la empresa y hace seis meses estoy de vuelta, pero con 38 años ya, parece que el panorama para mi cambio totalmente.



Igual, mirando hacia atrás, no veo una serie de fracasos, sino una serie de pequeñas, modestas victorias, porque a pesar de las tantas dificultades, siempre me volví a reinventar, siempre tuve el coraje de seguir adelante y hasta me di cuenta de que puedo aprender a hacer lo que sea con buenos resultados.



Ya hora…mi propuesta.
Los Taringos y las Taringas no son todos unos virgos fracasados y amargados. Entre ustedes encontré varias veces algunas mentes brillantes, personas de mucho ingenio e iniciativa, gente generosa, gente que realmente sabe sorprender para bien. Por eso espero encontrar entre ustedes alguien que pueda hacer llegar esta propuesta a algún interesado. A cambio van puntines y un frasco de morrones grillados con ajo, de esos que tienen ese saborcito a manitos de la nona, que les van a sacar una lagrima y una sonrisa.
Me ofrezco a trabajar ad honorem por unos meses, a cambio de una experiencia útil y una referencia. Estoy abierta a CUALQUIER TIPO DE PREPUESTA, de trabajo digno y honrado. Nada de propuestas sexuales ni ventas Amway, Avon y cosas por el estilo. Para obvios motivos de seguridad personal, acepto encontrarme con interesados en una oficina o en un local a la calle. Nada de viviendas particulares, Mc Donald’s o plazas.



Para que tengan una idea de mis habilidades, les paso algunas informaciones generales sobre mis experiencias previas. Para más información, puedo entregar mi curriculum vitae a la persona indicada en el momento indicado.
• Tengo experiencia en recepción, secretariado, manejo de conmutador, excelente manejo de PC, gestión de archivos, agendas, organización de viajes, reuniones empresariales, gestión de logística (cadetería, envíos nacionales e internacionales) administración básica, manejo de caja chica.
• Me dedique unos cuantos años a la enseñanza de la lengua italiana: en institutos, con clases grupales de nivel y conversación. Por mi cuenta, dando clases particulares a domicilio. Le saque provecho a mi bilingüismo haciendo traducciones, subtitulados e interpretariado. No soy traductora pública, no puedo traducir documentos a legalizar.
• Tengo pasión por la cocina y siempre soñé con trabajar de cocinera. Me arrepiento de no haber intentado cuando una chef italiana, la cual admiraba muchísimo porque era una verdadera amazona, me propuso trabajar en su cocina. Yo era muy joven y tenía miedo a dejar el trabajo de oficina para intentar en algo nuevo. En ese entonces no existía tanto Master Chef, y por cuanto me gustase la cocina, ni imaginaba cuanto podía llegar a crecer con esta profesión. Como ya les conté, solo cocine en mi kiosquito, amo reproducir platos clásicos de la cocina italiana o experimentar con algo totalmente nuevo. Tengo un límite: por problemas digestivos no como carne ni pescado…pero no tengo problemas con amasar albóndigas o partirle la cabeza a un chivito. Pero bueno…
• Cuando volví a Italia para emprender, vendí productos alimenticios típicos a turistas de todo el mundo. A mucha gente le molesta atender, vender, relacionarse con mucha gente. A mí me entretiene, será porque, sinceramente, me gusta ser el centro de la atención y lograr ganarme la confianza de las personas. Vender me emocionaba mucho. A cada venta se me inflaba el pecho, el autoestima y obviamente el bolsillo. Y encima conocía a miles de personas…que más quería?
• Estudie arte en Italia, amo el dibujo y la ilustración, soy fotógrafa amateur. Siempre trabaje de forma autónoma, pero no estaría mal llegar a tener una experiencia formal en algún estudio que necesite de una ilustradora. Aunque deje esto para lo último, trabajando en diseño gráfico e ilustración, cumpliría el sueño de los sueños. Si alguien me ayuda a conseguir algo por el estilo, prometo no uno, sino DOS frascos de morrones pelados grillados con ajo. Abajo, después del cierre de post, les dejo un par de ilustraciones. Algunos son dibujos los hice para entretenerme, otros me los encargaron.

UNA PROPUESTA QUE NON PUOI RIFIUTARE



Lo mío no es un grito de ayuda, no es un acto desesperado, esta no es mi última opción. Es una propuesta de negocio. Decido no quedarme con los brazos cruzados. Yo colaboro ad honorem a cambio de una valida experiencia que me permita volver a insertarme en el mercado laboral. Cuando esto se termine, yo no te debo nada y vos tampoco me debes nada, sino una referencia en el caso que la necesite. Invertir unos meses de mi vida en un trabajo ad honorem para mí representa un sacrificio, por eso no te voy a defraudar: habré perdido tiempo y no podría contar con tu referencia.


Gracias a todos, deséenme suerte, comenten, difundan! Un abrazo gigante a todos los que quieran contribuir, aunque sea con un simple consejo.

Acá van algunas ilustraciones:








































Yyyyyy ademaaasss:



Un logo que hice hace poquito


Afiches de bandas y discográficas independientes:
















Algunas fotos:
















No me denuncien por gore, no esta muerto, es un tipo que duerme por los parques de Chacarita.
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