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Me robaron unos motochorros y te cuento mis reflexiones

Hola, maquilinces, mostronolas, fieras del espacio, fanes de los motochorros y del Gran Ivo. Hace un par de horas me afanaron a media cuadra de casa y, tras reflexionar, escribi algo que subi al Facebook. Quisiera compartirlo en T!. Ahi va: (pido disculpas por ciertos errores de puntuacion; el teclado esta en otro idioma y da paja modificarlo)


Me robaron. Eran las seis de la tarde, estaba a media cuadra de casa (escena repetida; las tres veces que me sucedió, me hallaba a media cuadra de mi destino). Llegando a la esquina, vi que paró una moto, pensé “acá me afanan”. Se bajó un flaco con una pistola en la mano, ni me apuntó. Lo miré, levanté mis brazos, le dije “llevate todo”. Me sacó morral y celular; pidió billetera. Le mostré que estaba vacía y la llevó igual. “¿Tenés algo más?”, “Nada, la llave, el documento.”. Se llevó, también, el DNI. Eso me pareció de mala leche. Dijo “Quedate quieto, tirate al suelo”. Se fueron. Huyeron. Luego, caminé hasta casa, entré. Sano. Triste; algo frustrado.

Lo material fluctúa. La sensación de sentirse despojado, duele. En el momento de mayor desamparo de mi vida, esto es un nuevo revés. ¿Por qué suceden las cosas? A veces, no lo sabemos. Sin embargo, ante todo, incluso ante lo aparentemente más negativo, podemos ser optimistas. En el análisis, en la aceptación, en la elección de nuestros actos.
Fluir, como lo material, nosotros también.

Deseo hacer hincapié en algo: en ningún momento sentí miedo, ni impulso por huir o luchar. Me entregué a lo que sucedía. Pasó y ya.

Llevo días entre debates, acalorados, en un contexto de inicio de campaña electoral: presión inflacionaria, insistencia amarillista sobre la inseguridad, personajes pseudoextremistas con ideas anticuadas. Un público que consume. Y un Estado que, bajo la definición que yo le otorgo, como ente perverso nunca conjunto de personas, va calando en el imaginario de cada uno, generando confusión, angustia, miedo… y violencia. Entonces, violencia engendra violencia, nos volvemos partícipes de esta bola. Todos. El periodista mala leche, el político corrupto, el jefe ratón, la vieja chismosa, el empleado vago, el policía coimero, etc. Todos estamos en la acción. Aquí no hay bueno o malo. Elijo una descripción peyorativa de cada personaje, para luego poder recalcar: no creo en la maldad, creo en la ignorancia y la confusión. No puedo concebir que, en el más puro de sus pensamientos, un hombre desee realmente el mal al prójimo. Creo, insisto, que está confundido. Que tiene miedo.

Escribo todo esto como descargo e intentando redondear un mensaje: más allá de las circunstancias, creo que todos podemos reflexionar como individuos, sobre qué deseamos. Qué deseamos creer, cómo deseamos vivir. Podemos reflexionar y, quizás, no hacer más que ello. Sólo dejar que algunas ideas pasen, alguna vez, por nuestra mente.
Decidamos cómo pensar, cómo actuar, cómo vivir. Decidamos cómo amar, desde lo más puro. Hasta donde podamos. Buscando, siempre, la Libertad.

Quiero proponer (propongo) eso, que podría sonar a nada. Sólo que, para mí, algo significa.

Gracias por haber llegado hasta acá en tu lectura y, por favor, si hay algún tergiversador suelto, evite comentar. No me agrada que pongan en mi boca palabras que no dije.

Julián; 23/09/14


Abrazo de diamond para todos!!
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