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Menores delincuentes¿victimas o victimarios?



Menores delincuentes ¿victimarios o víctimas?



"Cada vez son más los jóvenes violentos. ¿No lo has visto por la televisión? Tienen 12 o 13 años y ya andan armados. ¿Cómo puede ser que no lo duden ni un instante? Te matan sin pensarlo por un par de zapatillas o un reloj. Se aprovechan de la ley porque no pueden hacerles nada. Habría que encerrarlos a todos y se acabaría el problema".

No es el extracto de un libro ni el guión de una película de ficción. Palabra más, palabra menos, eso es lo que escuchamos en muchísimas charlas entre amigos y vecinos, y es la respuesta que más abunda en las encuestas que se hacen sobre el tema.

Si a quienes piensan así se les pregunta si están de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad y llevarla a 14 años, la mayoría contestará que sí.

Nuestro presente está marcado por la crisis económica y social. Gran cantidad de jóvenes son excluidos del mundo laboral. Los medios de comunicación incitan a "tener más para ser más". Los menores en situación de riesgo se hallan en un dilema: ¿Cómo comprar la felicidad material sin dinero?

La familia tradicional se disgrega dejando a muchos adolescentes sin referentes.

¿Nos hemos puesto los cordobeses a pensar que relación existe entre estos factores y la delincuencia infanto - juvenil?

Los niños y la calle, una mezcla explosiva

Para Eduardo Bazán -docente de la Policía Juvenil desde hace 23 años- la situación económica "no obliga a que los chicos salgan a la calle", sino que ésta no permite que la familia pueda darle al los hijos el "estándar de vida adecuado". Con esta expresión, Bazán se refirió principalmente a la educación que reciben los pequeños de las familias más afectadas por la crisis.

"Como los padres no pueden darle lo mínimo e indispensable para vivir, los chicos empiezan desde pequeños a habitar la calle y luego a pedir. Empiezan una carrera con pasos muy cortos, que la mayoría de las veces termina en el delito", expresó el docente.

Del mismo modo opinó Alfredo Diaz -docente del área correccional del Consejo- al decir que "con la crisis social los padres no les llevan el apunte, están todo el día ocupados en lo suyo".

El delito de consumir

Los chicos pocas veces roban para comer. Roban para conseguir droga, para ir al baile, para comprarse las zapatillas de moda y la ropa. La actual cultura masiva ejercería una considerable presión en el comportamiento de los jóvenes, incitándolos al consumismo.

La mayoría de la gente no se explica porqué en lugar de robar un pedazo de pan, muchos adolescentes roban un par de zapatillas de marca. Para comprender este fenómeno es necesario considerar el hecho de que los chicos que delinquen en Córdoba, son "chicos urbanos". Así lo aseguraron desde el Servicio Estadístico del Consejo.

Que vivan en la ciudad significa que tienen acceso a los medios de comunicación, lo cual, según Díaz, provoca en los adolescentes "deseos de obtener y disfrutar determinados elementos de la cultura material o inmaterial". De este modo Díaz explicó que los jóvenes tienen necesidades creadas por los medios, por lo cual "en lugar de usar unas zapatillas 'cucha-cucha' quieren las Nike" expresó.

Osvaldo Hepp - desde su rol de Psicólogo social- está de acuerdo con lo anterior: "A veces, una necesidad culturalmente creada, como el nombre de una zapatillas es más fuerte y produce mayor malestar en el corazón humano que la carencia de una necesidad fisiológica", manifestó.

Por otra parte, no pueden dejar de tenerse en cuenta las características sociológicas de la comunidad. Es decir que "si la sociedad valora los modelos transgresores a través de sus medios de comunicación, no se puede pretender que los chicos no los imiten", concluyó Díaz.

Sin trabajo no hay dinero

El problema de la exclusión de los jóvenes del mundo laboral es, sin dudas, preocupante. La falta de trabajo ataca desde dos frentes a los menores en situación de riesgo.

Por un lado, la falta de empleo trae aparejada la falta de dinero, motivo por el cual muchas veces los jóvenes se ven envueltos en situaciones delictivas para poder sobrevivir.

Por otro lado, la falta de trabajo aumenta la reincidencia de los menores en situaciones de delito.

"El problema fundamental que tenemos para los jóvenes que tienen un proceso penal abierto o cerrado es conseguir los medios suficientes para que se mantengan en el afuera. Mantenerse en el afuera significa trabajo", opinó el abogado del Consejo del Menor, Marcelo Sabbadín.

Sabbadín aclaró además que la problemática de la delincuencia necesita un "conglomerado de soluciones sociales" que no pasan por el Consejo, sino por la sociedad, por la acción del gobierno y "por algo que todos estamos esperando: la reactivación económica", aseguró.

¿Víctimas o victimarios?

De acuerdo a las opiniones expuestas con anterioridad podría concluirse en que, si bien es cierto que menores cada vez más pequeños se han convertido en los protagonistas de violentos episodios, también es real que la sociedad actual se encuentra ante una crisis de sus valores tradicionales.

"Son víctimas y victimarios. A veces cuando ya han perdido su propia estimación, su autovaloración y el respeto por su propia vida es cuando ya no respetan la vida de nadie. Una persona que mata por matar, se está matando a si mismo o puede hacerlo en cualquier momento", finalizó Hepp.

En una sociedad civilizada y democrática, todos somos responsables de velar por la equidad y la justicia. Si queremos ciudades más seguras para todos, debemos tener presente que:

A veces una necesidad culturalmente creada es más fuerte y produce mayor malestar en el corazón humano que la carencia de una necesidad fisiológica





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