Check the new version here

Popular channels

Mi hijo es un fanboy de Breaking Bad, ¿qué hago?





Si habéis estado atentos a las últimas entradas de varios de los blogueros habituales de este lado de la blogosfera (ya sean Moltisanti o Nahum por poner los dos ejemplos más significativos), os habréis dado cuenta de que de manera más o menos espontanea todos ellos han decidido hablar sobre las virtudes de una serie llamada Breaking Bad.

La serie en cuestión, un drama familiar disfrazado de comedia negra (negrísima), con pequeños y deslumbrantes arrebatos de novela policiaca tipo Cormac McCarthy, está teniendo una tercera temporada tan contundentemente buena, que no he podido resistirme a la tentación de unirme a todos ellos en su necesaria cruzada por promocionarla a bombo, platillo y post.

Los que ya la conocéis y la estáis disfrutando sabréis perfectamente de lo que estoy hablando. Por ello os animo a que os unáis a nosotros en este pequeño intento desesperado por fomentar su visionado, o simplemente a que alcéis bien alto vuestra voz a través de los comentarios, en una iniciativa que no pretende otra cosa que la de acercar a un mayor número de televidentes esta última maravilla catódica.

Por el contrario los que no la conozcáis o aquellos que todavía no os habéis podido acercar a ella por el motivo que sea, solo deciros que ahí van unas cuantas buenas razones por las cuales nos gusta tanto Breaking Bad……

Porque Walter White representa a la perfección lo que es capaz de hacer un tipo corriente en una situación complicada. Su desesperación nos seduce porque odiamos su manera de afrontar los problemas pero le comprendemos con una sinceridad que nos desarma.

Porque Jesse Pickman nos demuestra una y otra vez, con un grado de sutileza sin igual, que en todo ser humano hay un niño jugando a ser un hombre por muy perdido que éste se encuentre en la vida.

Porque sus hipnóticos comienzos de episodio suelen ser de los mejores momentos de la serie, moviéndose siempre entre esa fina línea que separa la realidad de los sueños y éstos de las pesadillas más inquietantes.

Porque cada personaje secundario se convierte en una pieza clave a cada paso firme que da la serie, formando un perfecto puzle de seres humanos que se necesitan, se complementan y hasta se incitan los unos a los otros para que todo acabe funcionando como un sincronizado reloj suizo.

Porque su puesta en escena es impecable, despiadada y árida. Un incómodo placer visual que embriaga y fascina a partes iguales por la imparable fuerza centrífuga de sus imágenes.

Porque sus guiones tienen la robustez de un luchador de Sumo y la delicadeza de una bailarina hecha con cristal y alabastro. Golpea y corta conciencias con la misma severidad y contundencia.

Porque cada temporada parece ser mejor que la anterior y la primera ya fue una auténtica pasada.

Porque después de cada episodio uno se queda mirando al infinito intentando asimilar en vano toda esa fantástica información que ha recibido, cuando en el fondo sólo hay que mirar en el corazón para darse cuenta que la intensidad de su contenido ha dado en el blanco.

Breaking Bad también nos gusta porque el desierto es un personaje más, tan arriesgado y desafiante como el peor de los asesinos. Nos gusta porque hay un tipo en silla de ruedas que solo se comunica a través de una campañilla tan peligrosa como un arma. Nos gusta porque un narcotraficante debe tener doble personalidad para poder ocultar mejor sus asuntos ilegales. Nos gusta porque hay dos tipos iguales por ahí que no se andan con chiquitas. Nos gusta porque hay un abogado que le vendería su madre al diablo. Nos gusta porque las mentiras de Walter acaban por convertirse en pesadas losas que uno tiene que llevar consigo para siempre. Nos gusta por la abrumadora vulnerabilidad de Jesse bajo esa fina capa de aspereza y egoísmo. También nos gusta por Skyler y su entereza y fragilidad contenida, por Hank y su obstinación capaz de llevarle a sus propias inseguridades, y hasta por la madre que los parió a todos que no es otro que Vince Guilligan.

En definitiva, nos gusta Breaking Bad porque Walter White hace una droga tan “jodidamente” buena que nosotros ya nos hemos hecho adictos a ella. ¿A qué esperas tu?

Si yo no he sido capaz de persuadirte para que comiences a ver esta maravilla, pásate por las entradas de estos tres grandes blogueros que hay enlazadas a continuación. Seguro que ellos te acabarán convenciendo.
s
0No comments yet