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Mi hijo juega con muñecas ¿Que Hago?

Cuando un niño prefiere juegos femeninos los padres tienden a preocuparse. ¿Será un indicio sobre su identidad sexual? MDZ responde estas inquietudes de la mano de profesionales.



Cada vez que un hijo toma una muñeca, algún maquillaje o se disfraza de princesa, tiemblan los padres. En teoría y por determinación cultural pareciera que el niño está limitado a elegir, entre sus juguetes preferidos, solamente autitos y pelotas.

Hace unos meses atrás, la actriz argentina Florencia Peña se refirió al tema con humor, cuestión que indignó a los padres que se sintieron identificados.

"Mi hijo de 4 años ve películas de Barbie, juega con las Barbies. Todavía no me pidió la torta de Barbie pero estamos cerca", reveló en un programa de televisión. A lo que agregó: "El otro día se las escondimos y al rato me dijo: 'Ma, ¡no sabés lo que pasó! encontré las Barbies'”.

De esta manera descartó la teoría de que pudiera ser "mujeriego". "Me tira más la homosexualidad. Es una intuición de madre, pero como soy abierta, no me importa. Que sea lo que quiera", sumó.



Por su parte dijo que el mayor, Toto, toca la batería y quiere ser jugador de fútbol.

Aunque Florencia se lo tomó con humor y tildó a un hijo de gay y a otro de “machito”, está es la principal inquietud de los padres. ¿Elegir juegos o juguetes femeninos es un signo de la identidad sexual en el niño?

El que a una niña le gusten los juguetes de varón o que un niño se divierta alguna vez con muñecas no significa nada en particular, simplemente refleja un gusto por estímulos que le ayudan a desarrollar diferentes aptitudes.

Los profesionales aseguran que cuando una nena o un nene juegan con muñecas, realizan una representación de las conductas aprendidas del entorno, que de alguna forma quieren incorporar. Esto se ve porque los niños a los muñecos no solo le ponen voz, sino también gestos y actitudes.

“Si un infante juega con una muñeca, lo que puede pasar es que sea a futuro un buen papá, porque podría desarrollar aptitudes paternales, en relación con el cuidado de los niños”, asegura los especialistas.

Esto poco tiene que ver con la identidad sexual. La sexualidad de un niño se va definiendo mucho más adelante y no depende de algo tan trivial como elegir una muñeca o un autito, el color celeste o el rosado.

La psicóloga mendocina especializada en infantes Andrea Maroa, aclaró: “El desarrolla psicosexual se termina de completar en la adolescencia. Este fenómeno muchas veces, y desde el psicoanálisis, tiene que ver con el deseo de la madre y con la ausencia de la figura del padre”.



El complejo de Edipo -la teoría de Sigmund Freud- se refiere al agregado complejo de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores.

El niño tiene el deseo inconsciente de mantener una relación sexual con su mamá y de eliminar al papá. La teoría de Freud distingue en el desarrollo psicosexual de los niños tres etapas principales: la oral, la anal y la fálica. El período de manifestación del complejo de Edipo coincide con la llamada fase fálica –pregenital- del desarrollo de la libido, es decir aproximadamente entre los 3 y los 6 años de edad y se acaba con la entrada en el período de latencia.

De acuerdo con la teoría freudiana, el complejo se revive en la pubertad y esta reaparición declinaría a su vez con la elección de objeto, que abre paso a la sexualidad adulta.

“En este tipo de caso, según el psicoanálisis, no se cumplió la función llamada `nombre del padre´. El hijo continua siendo el objeto de deseo de la madre y se identifica con ese deseo”, aportó la Licenciada.

Por su parte, el psicólogo Óscar Urzagasti, explicó: “Hasta los cinco a seis años es normal que los niños compartan e intervengan en juegos sin importar que se etiqueten como 'de mujeres' o 'de varones'. Por ejemplo, las nenas disfrutan con las guerritas y los niños no tienen problema para jugar a tomar el tecito, porque en realidad sólo buscan divertirse e integrarse”, comenta el psicólogo.

El pensar que un niño será gay cuando sea grande solo porque juega con muñecas es un prejuicio de los adultos”.

“Si el padre ve que el niño juega con muñecas y no existe el `no´, permite de alguna manera que el pequeño siga con esa identificación. Es decir, con el deseo de la madre".



Además la psicóloga aportó: "Aquí no existe la función paterna o un modelo masculino con el cual identificarse, generalmente son padres ausentes”.

El primer caso de un transexual niño es argentino

Este mismo dilema se planteó cuando un niño argentino de seis años consiguió que las autoridades le otorgaran el DNI con la identidad femenina.

La menor, que desde ahora se llama oficialmente Luana, nació con genitales masculinos, pero su madre, Gabriela Mansilla, explica que desde los dos años se identifica con el sexo femenino. El Gobierno de la provincia de Buenos Aires, en manos del kirchnerismo, le entregó el DNI, de acuerdo con lo que establece la ley de identidad de género, que se aprobó en 2012.

El presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti, definió: “Este es el primer caso en el mundo, por la edad de Luana, que una persona transexual tiene su documento con su verdadera identidad de género sin judicializar el trámite”.

El cambio de documento de Lulú, como se hace llamar la niña, despertó un debate en la sociedad argentina, sobre todo por la temprana edad en la que se producía la modificación.

Su mamá, Gabriela, contó que “tenía un nene de dos años que tenía agujeros en la cabeza porque se le caía el pelo a mechones; no dormía, tenía pesadillas todo el tiempo, empezó a hacerse pis encima, no quería ir al baño, ni que la bañen, se hundía el pene hasta hacerlo desaparecer, se presentaba delante de mí y me decía: ‘Así quiero, mamá’. Tenía terror de que se lastimara. Se daba la cabeza contra la pared”.

La madre cuenta que su hija es feliz desde que a los cuatro años comenzó a ser tratada y vestida como mujer.

¿Se puede determinar la sexualidad de un niño a temprana edad?

Definitivamente no. La psicóloga mendocina, reiteró: “El desarrollo psicosexual termina en la adolescencia, es ese el momento crucial”.

A lo cual sumó: “Esa angustia que expresa la madre y ese sufrimiento es propio de ella y no del niño o niña".



“Son muchos los mecanismos personales que convergen en estas situaciones. Muchas veces tiene que ver con el deseo de la mamá. Por ejemplo, la aspiración de que su hijo sea nena o quizás la fuerte presencia omnipotente de la progenitora, desencadena este tipo de casos, aún antes de nacer”, resaltó Maroa.

“Si el complejo de Edipo se resuelve satisfactoriamente, el niño elige otro objeto de amor que no sea la madre”, sumó la Licenciada.

¿Qué deben hacer los padres en este tipo de casos?

"En primer lugar hay que acudir a un profesional para que la familia pueda volcar sus interrogantes, dudas y miedos”, resaltó Andrea Maroa.

Además, según el grupo de profesionales de Psicología Positiva, es importante que los papás miren a sus hijos cuando están jugando para entender que rol asumen. Si interpreta un personaje de varón o mujer lo ideal sería preguntarle por qué lo hace, quizás necesite aclarar roles de género y el juego resulta ideal para hacerlo.

Por otro lado, un papá jamás debe sancionar a un niño o niña por elegir algún juego especifico. Al hacerlo sí se crea un verdadero problema, pues desde pequeño asumirá que lo que está haciendo es malo, cuando en realidad es algo normal.

Además, es importante no obligar a los niños a desarrollar una actividad lúdica con aquello que no desean. Pero, es conveniente procurar al niño diferentes tipos de juegos y juguetes sin hacer diferencias del sexo, ya que cada tipo de distracción desarrolla una serie de habilidades y aptitudes.

Cuando el niño sufre bullying –burla por parte de sus compañeros- hay que ayudarlo a resistir y a aprender a poner límites a los demás sin violencia y con palabras. Siempre respetando al otro.

Antes de inquietarse, los padres deben estar cerca de los chicos y guiarlos para que entiendan que los géneros poco tienen que ver con el "autito" o la "muñeca". Todo pasa por el lugar que asumimos en nuestras acciones y en nuestros vínculos.
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