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Musica comercial, ¿porqué gusta? ¿tiene calidad?




Durante los últimos días gracias a cierta comunidad que realiza/ó muchas comparaciones entre grupos y artistas consagrados y cierto ídolo juvenil de la música pop, me replanteé la distinción entre MUSICA COMERCIAL Y NO COMERCIAL. Así que me puse a investigar argumentos acerca de que es la música COMERCIAL y si es que esta o no peleada con la CALIDAD.






Es muy común hoy en día utilizar la expresión “música comercial”. El hecho de usarla presupone que existe también, por contraposición, la “música no comercial” (también llamada “alternativa”). El debate está en la calle, y a veces el no plantearnos a qué nos referimos al emplear estas expresiones nos puede llevar a cometer errores o imprecisiones.

La principal crítica que realizan, tanto el público como los críticos, al uso de esta denominación es que lo alternativo o “No comercial, en cuanto es asumido por el sistema, se convierte en un producto de masas.

Además del hecho de que por lo general la música se vende, incluyendo música Alternativa.






Pero definamos COMERCIAL: Son aquellas canciones que son fácilmente “vendibles” o que, directamente, se crean con el objetivo de conseguir un éxito de ventas. Esto englobaría la mayor parte de manifestaciones conocidas como música pop. No obstante, cualquier pieza musical de cualquier estilo podría ser denominada “comercial”. Pero, ¿cómo podemos estar seguros de que una canción es o no comercial?




A Finales del siglo XIX se establecieron algunas escuelas de composición de canciones, como la famosa “Tin Pan Alley”, de Nueva York; vieron la canción popular como una forma de negocio.

¿Podemos decir entonces que existen fórmulas musicales que funcionan comercialmente?

Sí, pero no siempre. Quizás en determinadas épocas funcione una estructura musical concreta, y en otras no tanto. Si la letra del estribillo es corta y repetitiva, y su fonética es musical, mejor. Pero quizás no sea suficiente para conseguir un gran éxito de ventas. Las grandes empresas hoy en día saben que les es más seguro crear un nuevo artista que financiar a uno ya existente. Si la discográfica le paga una composición a un escritor de canciones que trabaje a sueldo, y se la da a cantar a un cantante que dé la imagen y tenga la voz adecuadas para su época, su estilo y su “target comercial”, seguramente logre un hit.






Podemos pensar que quizás la música como forma artística se puede ver afectada.
Y esta el caso de hace unos días:




http://www.youtube.com/v/myq8upzJDJc?fs=1?version=3&fs=1

Link: http://www.youtube.com/watch?v=myq8upzJDJc

En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.

Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.

Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un promedio de $ 100.

Todo como parte de un experimento social, bajo las premisas: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?







Ahora nos venden la imagen del talento y generalmente lo compramos. No cuestionamos y es mas INVENTAMOS razones más que subjetivas acerca del talento de X o Y artista, por lo general POP.





Si una canción consigue llegar a más personas que otra, podemos pensar que algo mejor tiene. Pero regresamos al punto anterior, posiblemente fue creada con ese fin y lanzada a través de un artista creado para hacerla hit. El “llegar” a un número mayor de gente viene dado más por la promoción y el alcance mediático de una determinada propuesta que por su calidad intrínseca.

Cuando logra conectar con el mayor número de gente posible, debemos analizarla con un RESPETO EXTREMO, y valorar muy positivamente el hecho de que consiga llegar de esa manera al alma colectiva. No nos engañemos: la música la hacen las personas para las personas.


Pero en ocasiones las disqueras se aprovechan y lanzan “artistas” tras “artistas”, canción tras canción por un “INTERÉS POR IDENTIFICACIÓN”: cuando una canción te gusta nada más oírla porque se parece en algo, que no terminas de reconocer, a otras tantas que te gustaban anteriormente.









Las nuevas generaciones, que nacieron en los años noventa, en muchos casos sólo conocen la vertiente comercial de la música. La entienden sólo como producto, la compran troceada en piezas de 3 ó 4 minutos desde su terminal de telefonía móvil, sin preocuparles quién la escribió, o qué le motivó a hacerlo.






Pero por otro lado, todos conocemos miles de ejemplos de canciones que artísticamente son muy reseñables y que han sido también grandes hits de la música moderna. Y es que la comercialidad y la calidad no tienen porque estar reñidas.
De hecho, podríamos afirmar de una manera simple y seguramente ingenua que cuanto más calidad tenga algo, más DEBERÍA ser consumido por la gente.




Así que la MUSICA es eso y debe ser abordada de acuerdo con el gusto particular de cada quien, sin olvidar que existen géneros, bandas y artistas cuya CALIDAD estética es considerada mejor organizada en cuanto a Métrica, Melodía, Armonía y Ritmos.














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