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Nahir Galarza. Nace una estrella

Después de matar a su novio, Nahir se alejó de la escena caminando con tranquilidad.






Hay, por supuesto, distintas maneras de matar a una persona. Pero a la hora de justificar el hecho, en general se coincide en quitarle a la víctima la calidad de humano: es más fácil matar a un “chacal”, a “una bestia”, a “una persona que no merece el nombre de tal”, etc., etc.



Cuando se mata por una ideología el proceso es similar: se mata a un símbolo, a un esbirro, a un cipayo, a un represor, a un terrorista, a un representante del patriarcado. Este mecanismo supone que el asesino (nunca se llamara a sí mismo de ese modo) es dirigido por las circunstancias a cometer el hecho: un robot manipulado por la cultura que no pudo sino matar.



El 29 de diciembre pasado Nahir Galarza, de 19 años, asesinó de dos disparos a su novio, Fernando Pastorizzo, de 20. Estuvo lejos de ser “un accidente” y, como calificó el fallo condenándola a prisión perpetua, fueron “tiros intencionados y dirigidos”.





La pareja tuvo una fuerte discusión en Navidad y días después la joven citó a su novio a un encuentro. Nahir llegó al lugar con el arma reglamentaria de su padre, policía, y le disparó por la espalda y –se supone que con Fernando ya en el piso- en el pecho.



Se alejó de la escena caminando con tranquilidad y declaró hace unos días que no llamó a una ambulancia ni informó a nadie “porque estar herido no significa que te vayas a morir”. Con las primeras luces del día, Nahir posteó en su cuenta de Instagram “Te amo para siempre, mi ángel”.



Grupos feministas convocan ahora a manifestarse frente a la Casa de la Provincia de Entre Rios pidiendo la libertad de Nahir bajo el lema “Te creemos porque sabemos”. Lo de Nahir fue, sostienen,una venganza justa contra el patriarcado. Como los grupos feministas no se identifican podemos caer en la injusticia de meter a todos en la misma bolsa. Sin embargo, debe notarse que no aparecieron, hasta ahora al menos, otros grupos feministas que digan que Nahir no es Robin Hood o Juana de Arco, para estar a tono.



Las feministas convocantes aseguran que Nahir sufrió una verdadera caza de brujas, un show mediático con la intención de estigmatizarla exponiendo su intimidad, etc., etc. Lo cual es cierto y deleznable, pero olvidan mencionar el detalle de que todo esto sucedió después de un asesinato a sangre fría.



”Buscan –las feministas convocantes no especifican quiénes buscan- generar un chivo expiatorio que cumpla la función de ocultar el inmenso daño que genera el amor romántico y la pareja heterosexual, sobre todo a las mujeres y corporalidades disidentes”.



“La violencia cruzada no existe –dicen en su comunicado las corporalidades disidentes –, la violencia construida y legitimada socialmente la ejercen los varones heterosexuales como Fernando Pastorizzo”.

Fernando Pastorizzo fue asesinado a los 20 años.

Hay miles de mensajes en la redes que le dan ánimo a Nahir y la felicitan.



En Instagram hay veintisiete perfiles con sus fotos y la cuenta @nahir.galarzaok, por ejemplo, tiene 22.400 seguidores. En Facebook hay un fan club que tiene más de 13 mil seguidores. La página se llama Nahir Galarza Fans. “No es un monstruo ni el demonio. Es una chica, con sentimientos, que está sufriendo y necesita nuestro apoyo #FuerzaNahir!!! #TeAmamos #NahirGalarza” , dice una de las publicaciones de la página.



La mayor crítica en las redes es la velocidad con la que la juzgaron. Dicen que los femicidios nunca tienen una sentencia tan rápida. Sebastian Wagner, el asesino y violador de Micaela García, también es de Entre Ríos y el caso fue hace un año. Micaela desapareció el 1 de abril de 2017. A Wagner le dieron perpetua el 17 de octubre de 2017.

Los mismos seis meses, y a nadie le pareció mal en ese momento.


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