No importa lo que nos hagan. Sigamos adelante.

Pedro Bonifacio Palacios escribió:


No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza


Disculpen este deshilachado comentario que surge de la punta de mis dedos en forma irresistible y automática de un tirón y sin filtro. Lo hago porque he escuchado una cadena nacional transmitida en argentina pero proveniente de otro planeta y me ha molestado.




Mi país en medio siglo ha atravesado una guerra interna muy fea, otra guerra insensata contra las potencias mundiales y contra su vecino trasandino. Ha atravesado dos hiperinflaciones similares a las de países en largas posguerras, ha vivido sistemas y planificaciones de su economía (eso que nos afecta a todos después de obtener comida y sexo) tan variables conceptualmente como extremistas, de la libertad total al control stalinista, recorrimos desde Friedman hasta Keynes más rápido que EE.UU.

Nos hemos convertido en un fenómeno monetario mundial, donde la inflación ha sido el común denominador en todos los sistemas ensayados y somos campeones mundiales eméritos y únicos en el mundo en ese rubro con toda la destrucción del tejido social y moral que ella conlleva, excepto la deflación en una convertibilidad que no supimos aprovechar y tampoco salir decorosamente, como Ecuador ha hecho. Pero de eso no se habla.

Por acción y omisión instalamos una de las más repugnantes corrupciones visibles y desembozadas del mundo desde hace tanto tiempo como Perón tomó el control, tal vez no tan asquerosa como para traficar frecuentemente con vidas y armas (excepto en la invasión a Malvinas donde no perdieron la oportunidad), y estuvimos muy cerca de repetir ese desaguisado con Menem y su gavilla.

La vida de todos los días se ha convertido desde hace diez años en un peregrinar de sufrimientos colectivos e individuales: en lo personal he sido secuestrado una vez y asaltado 4 veces y mi mujer secuestrada con su auto en una calle muy concurrida.

Todo parece ir hacia el desastre. un gobierno incalificable del que hablar o analizar su conducta es como patear un caballo muerto, desgastante e inútil encabezado por una persona - en mi respetuosa opinión - ligeramente desequilibrada, que a pesar de encabezar una banda inmoral de variopintos políticos ahogados de vanidad puede llegar a derrotar a una oposición que es lo más parecido a la Armada Brancaleone.

Tal vez alguien recuerde a esos personajes de la maravillosa película italiana.

En las últimas 48 horas, lo juro por Dios y soy creyente, desde la ventana de mi oficina en un cuarto piso de una zona hiperpoblada de oficinas he VISTO EN 48 horas ( mientras sugería a uno de mis clientes por escrito que pensara como no hacer una inversión) un secuestro delictivo y quirúrgico y un tiroteo entre dos automovilistas enojados, hechos ambos desconectados entre sí en tiempo y motivo, y a menos de 180 metros de DOS PUESTOS DE POLICIA METRO Y FEDERAL que continuaron controlando documentación SIN ENTERARSE.

He llamado al 911 y en cinco minutos llegaron (sin culpa pero inevitablemente tarde) al secuestro y a los automovilistas los detuvieron.

Mis recursos económicos están congelado como consecuencia de la parálisis del mercado y mi flujo de ingresos se deteriora a razón de 0.44% mensual, es decir que no puedo ajustar mis ingresos al ritmo inflacionario y pierdo anualmente entre 6 y 7% de nivel de vida.

No puedo criticar al gobierno ni operar en el mercado porque mi familia se vería perseguida, no por los bomberos como decía Perón sino por un corrupta AFIP que castiga aunque no tenga nada que castigar al mas transparente de los contribuyentes que tengan la osadía de criticar a la actual administración.

Tengo una hija de nacionalidad y hábitos norteamericanos del noreste, que es también economista gerente de una gran empresa, multiple graduada en ese país y docente pero tengo que ir yo a ver a mis nietos porque ella y su esposo que ha vivido en argentina temen a mi ciudad más que a Caracas hoy o Cambodia y Vietnam en el 77, con o sin razón.

Es lo que la gente educada del mundo percibe y lo he escuchado en varios seminarios de mi especialidad a los que asisto en Europa y EE.UU.

Además River se fue a la B y perdió con Boca 5/0 hace una semana. Anoche empezó a mejorar.

No obstante no dilapido mi optimismo, busco la forma de ser feliz y seguir adelante en el medio que me toca vivir. Tengo mis amigos, mi deporte y mis afectos en medio de la turbulencia que hay que aprender a manejar si no se puede controlar.

Por eso y con todo sincero respeto, lo mío no es conformismo ni pensamiento mágico, es simplemente vivir con optimismo, con una sonrisa alerta y no idiota, mirando como hacer para disfrutar lo que me queda de vida y dando a mis hijos el ejemplo de la resistencia en un medio hostil.

Si toca vivir en un pozo del que no se puede salir recomiendo aprender a pensar entrenar lombrices y cascarudos hasta que aprendan a hablar.

Con todo respeto y afecto, no se dejen llevar por la desesperanza.

Sempre avanti!