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Nuevo coloso de Rodas, megalomanía en la Grecia poscrisis

En torno al año 226 a.C. un enorme sismo destruyó lo que se conocía como el coloso de Rodas, una estatua de aproximadamente treinta metros que se erguía sobre el puerto de la isla homónima, de frente al mar Egeo que baña las costas del archipiélago del Dodecaneso. Reza el dicho que no hay mal que por bien no venga o, de otra forma, que hay males que vienen para bien.



La alarmante crisis económica por la que atraviesa Grecia ha dejado a un 50% de la población joven sin un empleo pero, por muy alarmante que esto parezca, un grupo de arquitectos, ingenieros y arqueólogos de ese país encontró en esta crisis el pretexto ideal para proponer la reconstrucción de la otrora maravilla del mundo – aunque esta vez es algo mucho más grande, más poderoso, más brillante y con mucho más dinero de por medio.

Se estima que esta nueva versión del coloso de Rodas tenga unos 120 metros de altura y se levante en el mismo sitio que el original. Al interior de esta estatua, además de una estructura contra terremotos (dicen que prevenir es mejor que lamentar), se tendría una biblioteca y un enorme museo con tesoros de la historia griega, una de las más ricas e influyentes del mundo. Sobre la cabeza del gigante habría un faro en forma de corona.


El coloso de Rodas fue una representación de Helios, el dios griego del sol, motivo por el que su cara externa estará recubierta con paneles solares, propiciando que la construcción sea autosuficiente en cuestiones energéticas. Se estima que el costo total de la obra alcance los US$ 286 millones.




La inspiración para esta nueva estatua es precisamente la crisis económica por la que atraviesa Grecia. ¿Cómo? Una de las formas más sencillas de salir bien librado de una crisis económica, además de la austeridad, es “reactivando la economía” y la experiencia nos ha enseñado que esto se hace generando empleos y atrayendo algo de capital extranjero (en este caso turismo).

En el sitio oficial del proyecto puede leerse: “mientras el desempleo crece destruyendo sueños y ambiciones de toda una generación, ellos intentarán trabajar como equipo para un propósito en común”. De acuerdo con las personas tras esta idea, el costo de la obra “no recaerá en los habitantes” de la ciudad. La idea es que instituciones nacionales e internacionales puedan financiar la construcción – otra posibilidad, aunque remota, es el buen y viejo financiamiento colectivo: las personas que contribuyan podrán ver sus nombres plasmados en las columnas del coloso.

Puede parecer una megalomanía tal y como lo sugiera el título de la publicación, pero si analizamos el costo (muchos estadios de categoría mundial cuestan el doble de esto), el beneficio que traerá al contribuir con el mejoramiento de la economía griega y el significado para un lugar histórico como este, realmente parece una muy buena idea.
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