Check the new version here

Popular channels

Pena de muerte en Argentina, que opinas?

La pena de muerte a debate en Argentina




El río está revuelto en la República Argentina. Cada vez más voces empiezan a expresar abiertamente su acuerdo con la pena de muerte, en foros anónimos habilitados por los medios, y en los mismos medios, a través de caras conocidas de la farándula. Y es que, ciertamente, en la actual Argentina cada vez es más inseguro caminar por la calle.

No es algo de ahora, hace ya tiempo que la inseguridad hace estragos en una sociedad cada vez más descontenta con el actual gobierno y con su proceder en temas muy sensibles al ciudadano, como es el de la seguridad.

Buenos Aires, y sobre todo la provincia, son lugares inseguros, de eso nadie tiene duda. Pero frente a ello, a la realidad existente desde hace ya tiempo, se produjo una novedad, en la última semana ya no son sólo anónimos ciudadanos los que mueren. Por casualidad, si es que la casualidad existe, dos muertes cercanas a personas famosas se sucedieron; por un lado, el decorador y amigo íntimo de Susana Giménez, icono de la farándula argentina, por otro, el entrenador personal y amigo de Guillermo Coppola, ex manager de Maradona.

Y es que en esta gran ciudad y en su provincia conviven abruptamente los más ricos con los más pobres. Uno puede observar un barrio como Puerto Madero, réplica de la Villa Olímpica de Barcelona, y junto a él, una villa miseria, la 31. Porque aquí, junto a la modernidad más flamante y la fastuosidad del que tiene, existen las villas miserias, asentamientos de gente que no tienen nada y que construyen, muchos, sus casas con techos de chapa. Y no digo que sean esas villas la causa de la actual inseguridad, sólo son una muestra más del excluido social. Y está claro, el que no está dentro, está fuera, y el que está fuera, poco o nada tiene que perder.

La diva Giménez, en un brote de amargura entendible se atrevió a decir públicamente algo que muchos piensan: "el que mata tiene que morir", y ahí se inició la polémica. A partir de ese momento voces doloridas, hartas, desesperanzadas, exaltadas, empezaron a pedir la muerte del que mata. Y no digo que no lo entienda, digo que de nada sirve. El que mata con la saña que se ha usado en los últimos crímenes no va a parar porque se les despoje de su propia vida; porque a ellos la vida en general, y la propia en particular, no les importa. La pena de muerte es sólo una venganza, un placebo inútil contra el dolor. No detiene a la violencia ni al violento.

Cuando una sociedad llega a este punto, sus políticos, que para eso cobran, deberían hacer catarsis y empezar a buscar soluciones concretas y efectivas. Y no son penas más duras, y bajar la edad penal, y no son tampoco, más policías e inversión. Aunque eso, momentáneamente, pueda calmar la ansiedad social. La solución sólo es una y es muy costosa: incluir al excluido. Que ese joven que mata por "nada", valore la vida, porque valora la propia, porque tuvo niñez, tiene presente y tendrá futuro.


0
0
0
0No comments yet