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Perdí una gran oportunidad. No la pierdas vos

Gracias a todos por sus comentarios, mensajes y por compartir.



Año 1996.
Tenía 16 años. Toda una vida por delante. Los días transcurrían en Buenos Aires. Hacía un par de meses habíamos vuelto de Neuquen porque mi vieja estaba tratandose el Cancer en el Hospital Oncologíco Marie Curie en Buenos Aires:



Ella estaba internada ahí. Todos los días, a la tarde, iba a verla y me quedaba con ella hasta la noche. Es extraño, no recuerdo mucho de esos días. Solo algunas cosas puntuales, como limpiarle la herida a mi mamá, verla muy dormida por las drogas, o despierta y mimandome. Mi mamá era una grosa, sin dudas.


Los días transcurrían. Recuerdo que siempre volvía o iba caminando y me ahorraba las monedas del colectivo para ir a jugar después a los video juegos en la Nazca y Rivadavia.



Y así se pasaban los días. Yo, no recuerdo que sentía. Miraba mucha tele, había dejado 3º año porque flasheaba que los porteños eran todos unos creídos (esto no era verdad, tenía muy buenos compañeros, pero muy baja autoestima), andaba en rollers, mientras seguía escuchando música en Walkman. Recuerdo que participe de un concurso en la FM Hit y me gané otro Walkman por responder una pregunta sobre Magic Jhonson.



Pero un día, me canse de vivir en Buenos Aires. Quería volver a Chaco. Solo. Ya que toda mi familia estaba en Buenos Aires, pero la casa donde vivía en Chaco la cuidaban unos amigos de la familia. Así que hable con mis abuelos, con mis tías y les comunique la decisión que había tomado. Ellos accedieron. Solo me faltaba hablar con mi mamá.

No recuerdo como fue. Pero hable con mi mamá. Ella accedió. Así que estaba contento. Saben? Yo no se que pensaba. No lo recuerdo. Solo quería volver a Chaco. Así que llegó el día de volver. Me habían dicho que viajaba el domingo, justo el día de la madre. Así que ese sábado fui a despedir a mi mamá y le lleve una rosa. Pase mucho tiempo con ella. Hablamos, nos reímos. Después la bese y me despedí.
Es todo muy borroso, no recuerdo si lloró. No recuerdo mucho.



Ese domingo, no pudieron conseguirme pasaje, pero si lo consiguieron para el Lunes. Entonces mi familia insistió en que vaya a pasar el día de la madre con mi vieja. Pero yo no quise...
Hoy, ridículamente, recuerdo que me daba vergüenza ir, después de que me había despedido de todos los que estaban junto a mi mamá. Así que me quede y al otro día viaje a Resistencia.

Fue una mala decisión la mía. Pero yo nunca pensé que no iba a verla. Pensaba que pronto nos veríamos en Chaco. Pero no fue así. Mi mamá falleció esa semana. No recuerdo que día. Cuando me lo contaron no llore, pero me quede mudo. Viaje ese mismo día para Buenos Aires.
La última vez que vi a mi mama estaba como dormida, su rostro reflejaba paz... puse un bon o bon en su cajón. A ella le gustaba mucho.
Y después cerraron el cajón. Yo no lloraba. Todo el mundo sí. Pero yo no.
No recuerdo mucho lo que sentía. Era dolor. Sí. Pero no podía llorar. Y me lamentaba de no haber ido a verla y decirle cuanto la amaba.



7 meses después, estaba en Chaco mirando Dragon Ball Z. Era la media noche. Cuando terminó el capítulo me quede inerte ante la tele. Y recordé todo. Me di cuenta que extrañaba a mi mamá y llore...
Me di cuenta de que no iba a entrar más por la puerta, que no iba a escuchar más su voz y lloré.

Saben porque les cuento esto? Porque a veces creemos que somos eternos y desaprovechamos oportunidades para decir que amamos a nuestros seres queridos.

El tiempo pasó y superé todo eso. Pero aún hoy recuerdo con cierto dolor el no haber ido a ver a mi mamá ese domingo.



No tiene porque haber un momento drástico para que cambiemos nuestra forma de vivir.
A veces simplemente perdemos el tiempo peleando por giladas... y cuando nos damos cuenta quizás ya no estamos con ese familiar querido (sea porque viajamos o nos mudamos).
De eso se trata este post.
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