Por que las biromes son azules

¿Por que los boligrafos son azules?
¿Si la tinta de los libros es negra, por qué la de los bolígrafos es azul? A esta pregunta llega casi toda persona de la especie Homo sapiens al menos una vez en su vida. La mayoría no trata de averiguarlo. Y hace bien, porque la respuesta no es nada sencilla.

En muchas ocasiones de mi vida me he hecho esta pregunta y he tratado de investigar sin llegar a ningún resultado. Hoy sin embargo, estoy ante la verdad.

La búsqueda
La información no me ha resultado fácil de encontrar. Uno espera muchas páginas que se titulen "por qué los bolígrafos son normalmente azules", pero parece ser que no la hay. Tras patearme todos los buscadores posibles, acabé dando con el correcto: Google Groups. Y con uno de esos lugares bizarros de Internet: Un grupo de coleccionistas de plumas y bolígrafos. Sorprendentemente el grupo es bastante numeroso. Afortunadamente para la búsqueda, gran parte de sus miembros son personas de mucha educación y de avanzada edad.

El invento del bolígrafo
Para decepción de muchos, no hay una causa concreta por la que los bolígrafos sean azules. Hay un cúmulo de circunstancias que combinadas han desembocado en la situación actual.

Comencemos con los orígenes del bolígrafo. Cuenta la Wikipedia que el inventor del bolígrafo, Laszlo Biro, trabajaba en un pequeño periódico. Biro estaba frustrado con la cantidad de tiempo que perdía rellenando las plumas estilográficas y limpiando las manchas de tinta. En 1938 comenzó en su país natal, Hungría, el desarrollo del que sería el moderno bolígrafo.
En 1944 se trasladó a Argentina, donde finalmente comenzó a fabricar su invento. Este acabó llegando a los Estados Unidos; en Octubre de 1944 se vendieron los primeros bolígrafos en Nueva York, por lo que serían unos 10 euros actuales.

Un aspecto fundamental de la cuestión es que la tinta de los bolígrafos azules y la de los bolígrafos negros es completamente distinta. En la actualidad nos resulta rutinario pensar que cualquier producto se puede realizar del color que se desee, sin mayores problemas. Pero no siempre es así. En el caso de los bolígrafos, ambas tintas tienen orígenes completamente diferentes. En particular, la tinta negra contiene carbono, lo que la hace más difícil de fluir.

No fue trivial inventar el bolígrafo; una patente relativa a un invento similar al de Laszlo Biro data de 1888 y expiró porque no se comercializó ningún producto. En realidad, el mismo Biro había sido incapaz de fabricar los mejores bolígrafos. Muchos otros sin embargo reconocieron el mérito de su invento y pagaron los cánones necesarios para poder fabricar sus propios bolígrafos. Parte de los problemas estaba en la tinta a emplear. Simplemente tenía que ser un tipo de tinta muy especial; una viscosidad inadecuada y se podría secar dentro del bolígrafo. Tenía que fluir con una consistencia concreta, muy difícil de reproducir.

El éxito del azul sobre el negro, sin embargo, proviene de antes de que se inventara el bolígrafo. Aunque ahora cualquier escolar utilice un bolígrafo, a comienzos del siglo XX el uso de estilográficas se limitaba a los trabajos administrativos de cierta importancia. La principal causa por la que se usaba el azul entonces era porque resultaba más sencillo distinguir un original de una copia. ¿Copias en 1920? Antes de que proliferaran las fotocopiadoras y hasta hace no mucho tiempo, el papel carbón era muy común. Es una hoja de papel que se interpone entre el texto que se va a escribir y una hoja en blanco que queda detrás. Gracias a él se pueden escribir múltiples copias de un mismo documento. Con el papel carbón, era importante distinguir originales de copias y el azul resultaba un color muy adecuado para ello.

Otra de las ventajas del azul es que resultaba más fácil de limpiar. Las manchas de tinta son bastante severas y en una época en que había que recargar manualmente los cartuchos de tinta, el riesgo de mancharse estaba a la orden del día.

Así, antes de que se inventase el bolígrafo, el azul ya reinaba sobe la Tierra. Sin embargo, justo al tiempo que nacía el bolígrafo, el negro tendría su gran oportunidad. Laszlo Biro se marchaba de su país al comienzo de la II Guerra Mundial. En esta guerra, en que se inventó casi todo lo bueno y lo malo que conocemos hoy en día, el Ejército de los Estados Unidos había creado un sistema de correo realmente ingenioso: El V-Mail.

V-Mail
La idea fue muy original. Sabiendo que la II Guerra Mundial podía durar muchos años, el ejército norteamericano necesitaba disponer de un sistema de correo entre los soldados que estaban luchando en el viejo continente y sus familiares en América. Dado el volumen del contingente estadounidense, tener que enviar cientos de miles de cartas cada semana suponía un trabajo demasiado costoso por el peso de las cartas. Así, que adaptando tecnologías ya existentes, decidieron hacer una especie de Winzip del correo, llamado el V-Mail. Fotografiaban todas las cartas - que no podían tener una extensión superior a una página - y enviaban por correo los negativos de estas fotografías, que ocupaban mucho menos espacio. En Estados Unidos recibían los negativos y un equipo se encargaba de descomprimir estas fotografías, pasándolas de nuevo a papel. La diferencia de peso era sorprendente. De unos 1.700 kilos de correo se pasaba a tan solo 45.

Para hacer las fotografías, sin embargo, era preferible que las cartas estuvieran escritas en tinta negra. De lo contrario el proceso de descompresión podía hacer que la carta no se viera bien. Durante la II Guerra Mundial se vendieron muchos miles de cartuchos de tinta negra.

El problema de la tinta
Aún así, el azul siguió venciendo por mayoría. Como cuentan en el grupo de coleccionistas de plumas estilográficas, en los años 50 se vendían por lo menos cuatro veces más bolígrafos azules que negros. El azul se había establecido cómodamente y la técnica no ayudaba. Aún hoy en día, los bolígrafos azules son más confiables que los negros.

Hablando de la tinta de una serie de plumas de lujo, Pelikan nos da la siguiente recomendación:

Recuerde siempre que cuando se usa tinta de color, especialmente negra, que ésta contiene más sedimentos que la azul. La pluma debe ser limpiada con agua fría cada dos o tres recargas para evitar que se bloqueen los conductos por donde sale la tinta.
Todos conocemos el descrédito de Sony con las baterías de ordenadores portátiles . Tuvieron que cambiar de forma masiva sus baterías en portátiles de diferentes fabricantes por un grave error de fabricación.
Una situación similar ocurrió hace muchos años con la el gran gigante de la fabricación de tinta, la empresa alemana Pelikan.

Pelikan fabricó una gran partida de cartuchos de tinta negra. Y un importante fabricante de plumas y bolígrafos, Cross, se disponía a comercializar muchos de sus productos con esta tinta. Sin embargo, tras escribir un par de líneas, la mayoría de los bolígrafos dejaban de funcionar. Este problema, que ocurrió a millones de cartuchos de tinta, afectó tanto a la reputación de Cross, como a la de Pelikan...como a la de la tinta negra.

Aún hoy en día Pelikan sigue teniendo problemas con sus repuestos de tinta negra. Para muchos es sorprendente cómo una empresa tan importante y tan antigua (tiene más de 140 años) que se dedica a fabricar tinta y colorantes industriales, puede seguir comercializando cartuchos de tinta para estilográfica que se atascan.

La fotocopia y la última oportunidad
El invento de la fotocopiadora daría una última oportunidad de imponerse a la tinta negra. Si las fotocopiadoras actuales se atascan y fallan, imaginemos cómo eran los primeros modelos. En particular, había problemas con la calidad de las copias. Y de nuevo, como en el caso del V-Mail, si el original era en azul, las copias que se obtenían no eran muy claras.

Así, el negro tenía su nueva opción para recuperar el mercado perdido. Sin embargo, para entonces el bolígrafo era un instrumento común que se usaba también fuera de las oficinas. Gran parte del éxito se debe a la empresa francesa Bic, que consiguió comercializar un modelo de bolígrafo tirado de precio. Estaba claro que el futuro de la tinta no podían dictarlo ya tan sólo los oficinistas, cuando se usaba en el hogar, en los colegios y en definitiva, en todas partes.

Además, el tiempo no operaba a favor de los bolígrafos negros. Los avances en las fotocopiadoras fueron sorprendentes. En poco tiempo se hacían copias casi idénticas. Ya no importaba si el original era azul, es más, se necesitaba de nuevo que fuera así, para poder distinguirlo de las copias.

Conclusiones
En determinados puestos de trabajo, se exigía rellenar los formularios oficiales con bolígrafos de un color concreto. Recuerdo haber rellenado los papeles de la beca con bolígrafo negro y en letras mayúsculas. Con el tiempo, todo eso ha ido desapareciendo. En el éxito del azul sobre el negro cuentan muchos factores: la falta de buenas lavadoras a comienzos del siglo XX, que el bolígrafo tardara tanto en inventarse, o que la fotocopiadora no se inventase antes.

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