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Prometheus y su filosofia oculta.



 Prometheus y su filosofia oculta.
   


    FICHA TÉCNICA DE ‘PROMETHEUS’



    + Dirección: Ridley Scott
    + Guión: Damon Lindelof y John Spaihts
    + País: USA
    + Año: 2012
    + Duración: 123 min.
    + Interpretación: Noomi Rapace (Elizabeth Shaw), Charlize Theron (Meredith Vickers), Michael Fassbender (David), Guy Pearce (Peter Weyland), Idris Elba (Janek), Logan Marshall-Green (Charlie Holloway), Rafe Spall (Millburn), Sean Harris (Fifield), Emun Elliott (Chance), Benedict Wong (Ravel), Patrick Wilson (padre de Shaw).
    + Producción: Ridley Scott, David Giler y Walter Hill
    + Música: Marc Streitenfeld
    + Fotografía: Dariusz Wolski
    + Montaje: Pietro Scalia
    + Diseño de producción: Arthur Max
    + Vestuario: Janty Yates

      
    Dallas (Tom Skerritt), Lambert (Veronica Cartwright) y Kane (John Hurt) se adentraron en una misteriosa nave, una estructura enorme con forma de media luna, un pecio embarrancado en un planeta desconocido.



    En lo que podría ser el puente de mando, descubren el cadáver de una figura alienígena, sentada en su puesto de control, fosilizada como si ella misma fuera parte de la nave.



El tórax reventado desde dentro.



¿Qué era eso?



¿Quién era ese piloto, el ‘Space Jockey’?.



    Prometheus es una película realizada para dar conclusión a la pregunta que quedó ligada a aquella escena de Alien, el octavo pasajero: cerrar el círculo empleando una fea palabra: precuela.



    Pero en el arte no es necesario dar todas las respuestas, ni mucho menos, sino que se debe abrir la obra, dejar huecos que en realidad son ventanas para que la imagen respire y para que el espectador ponga de su parte.



    Alien, el octavo pasajero, película de 1979, dirigida también por Ridley Scott (el círculo lo cierra el que lo abre).



    Tenía esa cualidad de partir desde un origen desconocido del que surge un monstruo impío y salvaje (diseñado por el artista suizo H. R. Giger).



    Un destructor total, tan fiero en la pantalla como seductor para el público, una cucaracha del espacio que se convertiría en estrella de cine instantánea.



    Pero que apenas aparecía en la cinta: sutileza, crear una atmósfera sobrecogedora, llena de pasillos oscuros donde el mal acecha implacable detrás de cada compuerta.



In space no one can hear you scream.

      

    En 1986 James Cameron dirigiría la segunda parte, Aliens, el regreso.
Aliens, en plural, un montón de ellos luchando contra un grupo de marines espaciales: barro, sangre y acero: de nuevo un ambiente oscuro y opresor, cargado de tensión a la vuelta de cada esquina.



    Y qué decir de ese penal perdido en la galaxia, jaula sin posibilidad de evasión para criminales, que nada menos que David Fincher (grandes firmas para la saga) puso en escena en 1992 con Alien 3.



    Jean-Pierre Jeunet hizo la cuarta en 1997, Alien resurrección, campo de pruebas adecuado para las distopías que acostumbra a filmar el director francés.



    De lo sutil poco a poco se va pasando a lo obvio y así, llegó en 2004 Alien vs. Predator de Paul W. S. Anderson, bastante entretenida, a la que siguió una segunda parte que no he visto.



    Parecía que el alien se estaba empezando a ganar la jubilación, pero el bicho tiene lo mismo de feo que de rentable.



    De cualquier modo, que se rodara Prometheus era una buena noticia para los fans, más aún si el propio Ridley Scott era el encargado de dirigirla.



    Si además el reparto lo encabeza Michael Fassbender, uno de los mejores actores de la actualidad, la promesa toma cariz de certeza: será buena: tiene que serlo.



    No desvelo nada que no se vaya a saber nada más empezar la película si digo que Fassbender hace de David, el sintético de esta nueva aventura espacial, el tipo de personaje robótico que solía acompañar a Ripley, a Sigourney Weaver, para bien o para mal, en sus desencuentros con la bestia extraterrestre.



    Si digo que la actuación de Fassbender es de lo mejor de Prometheus, tampoco debería sorprenderse nadie.



    Se recubre a la perfección con una piel cibernética y domina cualquier encuadre que le enfoque.



    Además, el guión le proporciona un guiño genial a la película Lawrence de Arabia de David Lean, al papel mítico de Peter O'Toole.



¿Y eso otro no es 2001: una odisea del espacio de Stanley Kubrick?



Fassbender hace valer el precio de la entrada.

     

    Muy buena primera mitad de la cinta, mantiene mi atención en todo momento: qué explicación nos van a dar, dónde desembocará esta entrega para enlazar con aquella antigua película de marcianos, de terror, una de las mejores de la Historia.



    Pero después, a partir de la primera noche que pasan en el planeta...



¿Qué mencionaba de sutil, de agudeza, de ingenio?


   
    La feria del efecto especial creado por ordenador se pone en marcha (en los créditos aparece un ejército de nombres en ese apartado).



    Una característica necesaria para el cine de ficción científica moderno, faltaría más, un aporte de espectacularidad al que difícilmente se renunciará, pues tiene una consecuencia directa en el volumen de la recaudación:



    Transmitirle emociones al espectador se puede lograr de muchas maneras pero la más sencilla es la montaña rusa.



    Sin embargo la parte más floja se encontrará en la trama, al dotarla de un punto de partida basado en una serie de Oopart (Out of Place Artifact) arqueológicos.



    Pinturas rupestres de equívoca interpretación, detalles extraños (figuras geométricas que pretenden ser astronaves, humanoides con antenas que sin duda son extraterrestres:



   Hay un extenso catálogo que lleva décadas haciendo las delicias de los ufólogos: the truth is out there) sobre los que apoyar las hipótesis más descabelladas.

      

    Pero si la solidez argumental ya era escasa, también se incluirá un potente componente religioso que convertirá el guión en un debate velado entre darwinismo y creacionismo.



    Al parecer los crucifijos venden bien en taquilla y si no, fíjense en cuántas películas modernas norteamericanas tienen alguna referencia ‘espiritual’ en sus guiones (la película es de la 20th Century Fox, que, por cierto, tiene una división llamada FoxFaith para producciones de temática cristiano-evangélica: misa subliminal en el canal conservador).



    Eso sí, si se encuentran con un alien del tipo de los que aparecen en estas películas, recen lo que sepan.

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