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Puede la comunidad cientifica provocar el apocalípsis?

El problema de los nanorobots es que son capaces de convertirse en auténticos exterminadores de todos los organismos celulares, y podrían llegar a acabar en una sola noche con toda la vida orgánica. Eric Drexler, uno de los padres fundadores del concepto de nanotecnología, ha presentado varias teorías escalofriantes sobre el día del juicio final.



Los 5 peligrosos experimentos científicos que pueden llevarnos al Apocalipsis. Por lo general, confiamos en lo que dicen y hacen las personas que visten bata de laboratorio. Pero ¿qué pasa si uno de ellos decide poner el conocimiento y la ciencia por encima de todo lo demás y desencadenar acontecimientos que conducirían a una catástrofe global, incluso universal? Les presentamos cinco peligrosos experimentos que pueden llevar al Apocalipsis.


A continuación les presentamos los cinco experimentos científicos que podrían destruirnos a todos… o no.


1. Recreación del ‘Big Bang’

El ‘Big Bang’ no deja de interesar a los científicos, que, decepcionados por no haber presenciado el evento que significó el inicio de todo lo que existe, arden en deseos de que la Gran Explosión vuelva a ocurrir. Y ya están haciendo que ocurra, al reproducir in vitro un millón de tales explosiones por segundo.

Nos referimos al Gran Colisionador de Hadrones, nuestro posible asesino, puesto en marcha en septiembre de 2008. Es en esta máquina donde las mentes más brillantes del mundo de la física aceleran las partículas elementales por un anillo de 26 kilómetros para ver qué pasa.


El Gran Colisionador de Hadrones, GCH (en inglés Large Hadron Collider, LHC) es un acelerador y colisionador de partículas ubicado en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, sigla que corresponde a su antiguo nombre en francés: Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire); el LHC se encuentra cerca de Ginebra, en la frontera franco-suiza. Fue diseñado para colisionar haces de hadrones, más exactamente de protones, de hasta 7 TeV de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar, el cual es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del que se conoce su ruptura a niveles de energía altos.

Dentro del colisionador dos haces de protones son acelerados en sentidos opuestos hasta alcanzar el 99,99% de la velocidad de la luz, y se los hace chocar entre sí produciendo altísimas energías (aunque a escalas subatómicas) que permitirían simular algunos eventos ocurridos inmediatamente después del big bang.

El LHC es el acelerador de partículas más grande y energético del mundo.1 Usa el túnel de 27 km de circunferencia creado para el Gran Colisionador de Electrones y Positrones (LEP en inglés) y más de 2000 físicos de 34 países y cientos de universidades y laboratorios han participado en su construcción.

El principal problema es que ningún científico sabe exactamente cuáles pueden ser las consecuencias de estos experimentos. Quizás el descubrimiento más importante que permitirá el Colisionador será precisamente que este artefacto es capaz de pulverizar el planeta.




2. El efecto Zenón cuántico


Durante muchos años, los científicos han estado escudriñando el cosmos en busca de la antigravedad, que no saben si existe pero que se empeñan en llamar “energía oscura”. Pero lo más raro de todo es el efecto Zenón cuántico, una teoría que afirma que, con solo observar las partículas, las cambiamos (o más bien, cambiamos el nivel en el que se descomponen). ¿Cómo? Bueno, eso nadie lo sabe.

Desde que el gran filósofo Zenón de Elea mostrara las paradojas a las que podía conducir la
razón al pensar en un concepto, aparentemente, tan inofensivo como es el espacio, muchos
han sido los pensadores que han repasado el asunto,encontrando en el tiempo paradojas similares.La física contemporánea ha propuesto un equivalente cuántico a la paradoja de Zenón, llamado efecto Zenón cuántico, que ha sido analizado en profundidad, entre otros, por Home y Whitaker (1992).

Un reconocido científico, el profesor Lawrence Krauss, propuso una teoría según la cual la simple observación de la energía oscura puede provocar su destrucción, lo que a su vez provocaría la destrucción de nuestro Universo.

Krauss cree que el resultado no tardará en llegar, sobre todo teniendo en cuenta que a finales de los años 90, cuando los científicos tuvieron la suerte de detectar la energía oscura, se observó una serie de explosiones de supernovas.




3. Materia extraña

Es una sustancia hipotética compuesta de ‘quarks’, las partículas que construyen nuestra realidad.



En física nuclear, física de partículas y astrofísica, el término materia extraña se usa de dos formas, una más amplia y la otra más específica.

El significado más amplio es tan solo materia de quarks que contiene tres "gustos" de quarks: arriba, abajo y extraño. En esta definición, hay una presión crítica y una densidad crítica asociada, y cuando la materia nuclear (hecha de protones y neutrones) se comprime más allá de dicha densidad, los protones y neutrones se disocian en los quarks que los componen, resultando así materia de quarks (probablemente materia extraña).
El significado más estricto se refiere a la materia de quarks que es más estable que la materia nuclear. La idea de que esto podría pasar es la "hipótesis de la materia extraña" de Bodmer1 y Witten.2 En esta definición, la presión crítica es cero: el verdadero estado fundamental de la materia es siempre materia de quarks. Los núcleos que vemos en la materia que nos rodea, que son "gotas" de materia nuclear, son necesariamente metaestables, y dado el tiempo suficiente (o el estímulo externo adecuado) decaerían en gotas de materia extraña, los "strangelets".

Bajo la definición más amplia, la materia extraña podría ocurrir dentro de las estrellas de neutrones, si la presión en su núcleo es suficientemente alta (superior a la presión crítica). Al tipo de densidades que son esperables en el centro de una estrella de neutrones, la materia de quarks sería probablemente materia extraña. También podría ser materia de quarks no extraña, si la masa efectiva del quark extraño fuese demasiado alta. Los quarks encanto y más pesados solo ocurrirían a densidades mucho mayores.

Hay dos hipótesis sobre la materia extraña. La primera afirma que esta va a desaparecer inmediatamente después de ser generada. La segunda sugiere que esta materia se estabilizará y empezará a convertir en la misma materia extraña todos y cada uno de los átomos que encuentre en su camino.
Ahora imaginen, al menos en teoría, qué hará esta materia extraña en el supuesto de que aparezca en la Tierra.
Afortunadamente para nosotros, la materia extraña solo puede surgir como resultado de colisiones de alta energía de las partículas elementales, de modo que no hay peligro en absoluto. Pero, esperen… ¡Tenemos el Gran Colisionador de Hadrones! Al construirlo, los científicos esperaban descubrir qué se genera al colisionar los átomos en un enorme túnel subterráneo, y la materia extraña figura en la lista de posibles descubrimientos.




4. Viajes a través del tiempo

A las muchas maneras posibles de poner fin al universo con la ayuda del Colisionador podríamos añadir los viajes a través del tiempo. Que hasta ahora ningún científico serio esté desarrollado la tecnología para estos viajes no excluye que alguien pueda descubrirla por casualidad, como ocurrió con la penicilina.
El viaje a través del tiempo es un concepto de desplazamiento hacia delante o atrás en diferentes puntos del tiempo, similar a como se hace un desplazamiento en el espacio. Además, algunas interpretaciones de viaje en el tiempo sugieren la posibilidad de viajes entre realidades o universos paralelos.

Una de las sugerencias es que las continuas colisiones de alta energía de las partículas elementales en el Colisionador abran un agujero en el tejido del universo, y que las generaciones futuras aprendan a utilizarlo para viajar a través del tiempo… con todas las consecuencias y riesgos que eso conllevaría.




5. Nanotecnología

Las tecnologías modernas tienen como meta producir dispositivos cada vez más pequeños y complejos. En ese sentido, la nanotecnología, que permite crear robots del tamaño de una molécula, es justo lo que hace falta.

¿Y en qué nos beneficia eso a nosotros? Bueno, pues imagínense millones de máquinas microscópicas que viajan a través de los vasos sanguíneos de personas enfermas para atacar un tumor maligno, o para destruir el virus del sida con pequeños láseres, etc.

Pero, fantasías aparte, existe un problema real, que es cómo producir en masa estos diminutos aparatos. La solución es simple: hay que enseñarles a producirse a ellos mismos a partir de materiales sacados de su entorno.

El problema de los nanorobots es que son capaces de convertirse en auténticos exterminadores de todos los organismos celulares, y podrían llegar a acabar en una sola noche con toda la vida orgánica. Eric Drexler, uno de los padres fundadores del concepto de nanotecnología, ha presentado varias teorías escalofriantes sobre el día del juicio final. Por ejemplo, un escenario conocido como el ‘problema de la plaga gris’ sugiere que los robots, al autoproducirse, consumirían todo el material disponible en el planeta, junto con la propia Tierra. El resultado de este proceso sería que una masa gris formada de nanorobots acabaría flotando a la deriva en el espacio.



Mientras tanto, los científicos informan de que están trabajando en un nanorobot ‘reproductor’, una especie de ‘abeja reina de los nanorobots’ capaz de producir miles de millones de máquinas diminutas… y de controlarlas.

Aunque quizá nos salvaremos de este triste panorama gracias al Gran Colisionador de Hadrones… que ya nos habrá matado antes.


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