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Putin a un paso de ganar elecciones en Francia!

Le Pen “está a las puertas del poder”, dijo el premier francés

Alarma en el gobierno de Hollande Las encuestas dan a la líder del xenófobo Frente Nacional a la cabeza de las preferencias.



" La extrema derecha está en las puertas del poder en Francia ”. La franca admisión fue lanzada ayer por el primer ministro francés, Manuel Valls, en la ciudad italiana de Bologna, durante una reunión de la izquierda europea. Junto a él estaba el primer ministro italiano, Matteo Renzi y los líderes socialdemócratas de la Unión.

En una semana negra para el presidente François Hollande, con la aparición del libro de su ex, Valérie Trierweiler, que destroza su reputación y ataca la investidura presidencial y con más llamados a dimisión presidencial o a la disolución de la Asamblea Nacional, la advertencia del premier está basada en las encuestas publicadas ayer por el diario Le Figaro. En ellas se ve a la cabeza al Frente Nacional y a su líder Marine Le Pen para las elecciones presidenciales de 2017.

Sin antecedentes en Francia.

“Nosotros debemos actuar de otro modo. Y hablar de otro modo. Para ser escuchados y entendidos. Nosotros sabemos cuál será el precio terrible de nuestro fracaso. En Francia, la extrema derecha y Marine Le Pen están en las puertas del poder”, dijo Valls, durante un discurso pronunciado en la Fiesta de la Unidad en Bologna.

“¿Cuándo en las encuestas de opinión, aun si la elección presidencial será en tres años, Marine Le Pen está con un crédito de 32% en la primera ronda de la elección presidencial? Cuando en una hipótesis (en caso de balotaje con François Hollande) ella podría incluso ganarla, ¿uno necesita una crisis institucional para tener en cuenta que mañana el Frente Nacional esté en las puertas del poder?” se preguntó Valls. E insistió en su discurso sobre la necesidad de “un profundo cambio” en la izquierda francesa, en una evidente modernización de su mensaje ante el avance del populismo de Le Pen. “Y como hombre de izquierda, no podré jamás resignarme a eso. Son los más débiles los primeros que van a sufrir, será un golpe terrible, puede ser fatal para Europa”, continuó.

Valls no escondió la gravedad de la crisis en Francia ante la amenaza del Frente Nacional y el debilitamiento de la figura de Hollande en Francia, donde el 85% de los franceses no lo quiere como candidato en las elecciones presidenciales del 2017. “Cada uno debe estar a la altura de su responsabilidad para evitar una crisis institucional”, dijo. Fue después de que los periodistas lo interrogaran sobre el posible escenario de una disolución de la Asamblea Nacional, ante el desprestigio de Hollande, su imagen y la división de la mayoría socialista por las diferencias con las políticas que él y Hollande quieren implementar, que sus pares del PS consideran “socioliberales”.

El premier está convencido de que “la izquierda moderna es la buena respuesta para nuestro país”. Es un deseo porque el partido socialista francés es el único que no se reformó en Europa al ritmo de la globalización, como el laborismo británico o el español. “Es por eso que no hay que detenerse, que no hay que dejarse impresionar. Todavía menos por aquellos que se proclaman gaullistas y ellos mismos proyectan poner abajo las instituciones de la república”, dijo. Una clara referencia a los gaullistas de la UMP. De Bologna a Túnez, en el mismo día. En su primer viaje fuera de la Unión Europea, Valls volvió a aprovechar una pequeña reunión ante la comunidad francesa para insistir en la necesidad de “reformar” a Francia.


Le Pen, más cerca de Putin que de la UE

La líder de la ultraderecha francesa promete “proteger a Francia de la globalización neoliberal”


Una gran pantalla muestra el eslogan del Frente Nacional para las Europeas del próximo domingo: “Sí a Francia. No a Bruselas”. Algunos carteles diseminados por la sala Ekinoxe, en el distrito XV de París, animan a los electores a acudir a las urnas : “Vota patriota”. Una música de timbales y fanfarrias anuncia la llegada de Marine Le Pen. Rodeada por media docena de guardaespaldas, y ataviada con una levita que parece del tiempo de Juana de Arco, la favorita para ganar los comicios europeos hace su entrada triunfal a paso ligero en una sala colmada de banderas francesas entre gritos de “Marine, Marine”.

Hace un día espléndido en París y en el auditorio hay solo unas 300 personas, pero Le Pen es un río desbocado de retórica antieuropeísta. En 30 minutos de discurso, a lomos de su feroz ironía y mezclando datos reales con algunas medias verdades, culpa a la Unión Europea y a los dos grandes partidos de todos los males, ciertos e imaginarios: déficit democrático, paro masivo, crecimiento cero, cero porvenir para los jóvenes, invasión de inmigrantes, desindustrialización, un euro concebido por Alemania y para Alemania, competencia fiscal desleal, una política monetaria “errática”, “una casta de gobernantes sometidos al poder de la oligarquía financiera”, y una Comisión Europea formada por “tecnócratas y burócratas”.

Su programa político se diría inspirado en el nacionalsocialismo de los años treinta, aunque Le Pen ha tenido mucho cuidado de limpiar su ideario de la carga antisemita que incorporaba el viejo FN de los tiempos de su padre. La propuesta se resume en una enmienda a la totalidad del proyecto europeo y una serie de improbables promesas para “devolver a Francia la soberanía perdida hace 30 años y protegerla de la globalización neoliberal”. La paradoja es que la ultranacionalista Le Pen se ha rodeado de estrategas especializados en geopolítica internacional y ha encontrado un nuevo enemigo —Estados Unidos y el Tratado de Libre Comercio “que negocian con toda opacidad Estados Unidos y Europa”—, y un nuevo aliado: el presidente ruso, Vladimir Putin. Ayer, antes del mitin de París, Le Pen tendió una mano a Moscú al afirmar en la prensa austriaca que Putin defiende “valores comunes” a los suyos, ya que ambos reivindican “la herencia cristiana de la civilización europea”.

“El señor Putin es un patriota”, dijo Le Pen. “Está comprometido con la soberanía de su pueblo. Y seguramente no encuentra estas cualidades de coraje, franqueza y respeto a la identidad y la civilización en otros movimientos políticos franceses”.

Su acercamiento a Putin, compartido con otros partidos de extrema derecha como el austriaco FPÖ, llega después de que Le Pen visitara la Duma hace tres semanas, y se completa con la venta en las mesas de mercadotecnia del Frente Nacional de una biografía de Putin titulada Vladímir Bonaparte Putin, escrita por el filósofo y militante del FN Yannick Jaffré. El libro acusa a las élites francesas de “vender el país al capital extranjero más peligroso, como el de Qatar”, y de plegarse a los intereses estadounidenses, y pone a Putin como ejemplo de presidente “autoritario y nacionalista, impulsor de una clase media patriota”.

A una semana de las elecciones, la eurodiputada Marine Le Pen sigue encabezando los sondeos codo a codo con Unión por un Movimiento Popular (UMP, centro derecha) y cinco puntos por delante del Partido Socialista. Y mientras tanto, trata de poner en marcha alianzas antieuropeas de largo aliento.

Corren tiempos de modernización, de aggiornamento y de pastiche ideológico en la muy dinámica extrema derecha francesa. Cada vez más intelectuales y diplomados en las altas escuelas del país militan en el FN. Y Marine Le Pen intenta hablar al mismo tiempo a las tripas de los electores y a sus cabezas, y contiene más que nunca las bravatas xenófobas o islamófobas. Ayer se dirigió un rato a los obreros, otro a los jóvenes en paro y a los estudiantes, y otro a los pensionistas, los empresarios y la clase media. Y acusó a Sarkozy y a Hollande de seguir el dictado de Alemania con una cita de Jean Cocteau: “Cuando algo nos desborda, finjamos que somos nosotros quienes lo hemos organizado”.

El telonero fue Aymeric Chauprade, al que Le Pen presentó como “el geopolitólogo del FN”. Cabeza de lista por la región de Ille de France, Chauprade basa su primera campaña electoral en una explicación muy didáctica de las consecuencias del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Europa. Licenciado en Sciences Po, autor de una decena de ensayos políticos y exconsejero del expresidente de República Dominicana Leonel Fernández, Chauprade, que asistió al mítin con su hija pequeña, explicó al auditorio los entresijos de la desregulación del sector servicios y de la suspensión de los aranceles tarifarios y no tarifarios. La vieja extrema derecha violenta de los cabezas rapadas ha pasado a mejor vida. Ahora sus candidatos propinan conferencias de macroeconomía.

Los votantes parecen contentos con el cambio. Noelie, una elegante parisina de origen español, dueña de una empresa de informática con 15 asalariados, dice que vota al FN desde que tiene 18 años: “La fama de xenofobia y racismo del Frente Nacional es un estigma que nos han puesto los medios. ¿Ha visto aquí a algún energúmeno? Nosotros somos católicos, tenemos una asistenta portuguesa y damos dinero para obras de caridad en el Tercer Mundo. Preferimos a los españoles que a los ingleses, eso sí. Pero nunca hemos sido racistas”.


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