Check the new version here

Popular channels

Qué Le Pasó a La Economía Argentina???



Hace un siglo, sólo siete países en el mundo eran más prósperos que la Argentina (Bélgica, Suiza, Gran Bretaña y cuatro ex colonias inglesas, entre las cuales se incluye a los Estados Unidos), según la base de datos de ingresos históricos de Angus Maddison. En 1909, el ingreso per cápita en la Argentina era un 50 por ciento más alto que el de Italia, un 180 por ciento superior al de Japón y casi cinco veces mayor que el de su vecino Brasil. En el transcurso del siglo XX, la posición relativa de la Argentina en los ingresos mundiales bajó drásticamente. Para 2000, los ingresos del país eran menos de la mitad que los de Italia o Japón.

El siguiente gráfico muestra la relación entre los ingresos de 1909 y los de 2000 (en dólares del año 1990); aquí la Argentina se encuentra en un extremo. La brecha entre los ingresos de 2000 y el éxito económico pronosticado, basado en los ingresos de 1909, es mayor para la nación sudamericana que para cualquier otro país.



¿Por qué le fue tan mal a esa nación que alguna vez fue tan rica?

En su apogeo previo a la Primera Guerra Mundial, la Argentina prosperó como gigante del comercio, exportando carne vacuna y cereales al extranjero. Después de la Segunda Guerra Mundial, países que antes fueron pobres, incluyendo a Japón, Corea e Italia, siguieron un modelo impulsado por exportaciones para obtener riqueza. Una combinación de choques externos (dos guerras mundiales y la Gran Depresión) y el proteccionismo hicieron que el país se volviera hacia adentro.

El peronismo no sólo fue proteccionista, sino que también impulsó a grandes empresas estatales y a una importante regulación de la economía. Ninguna de las dos estrategias ha sido especialmente favorable para el crecimiento. El sistema bancario innato de la Argentina ha tenido históricamente problemas a la hora de soportar fuertes impactos. Décadas de inestabilidad política han hecho que los derechos de propiedad sean inseguros y que la inversión resulte poco atractiva.

La Argentina fue maldecida por malas políticas responsables, en gran parte, de los problemas del país, pero ¿por qué resultó tan problemático el sector público?

Esas malas políticas no fueron sólo mala suerte. Para comprender los problemas políticos de la Argentina durante el siglo XX, debemos echar una mirada atrás a la Belle Epoque y tratar de entender por qué, a pesar de su riqueza, este país se diferencia de otras naciones ricas, como por ejemplo los Estados Unidos.

En muchos aspectos, las dos ciudades resultan ser sorprendentemente similares. Chicago creció muchísimo en el siglo XIX como conducto para la riqueza agrícola del interior de los Estados Unidos. En 1816, el costo de trasladar mercancías a través de 32 millas por tierra y el costo de enviarlas al otro lado del Atlántico era el mismo. El enorme costo del transporte por tierra hizo que la población de los Estados Unidos se ubicara sobre la costa este ya que dependía del Atlántico. Durante 1800, una gran red de transporte de canales y rieles hizo que las ricas tierras agrícolas fueran accesibles. Ciudades como Chicago crecieron como nodos de esta red.

La fortuna de Chicago fue construida gracias a dos canales: el canal Erie y el canal de Illinois y Michigan, los cuales convirtieron a Chicago en el eje central de un gran arco acuoso que va desde Nueva York hasta Nueva Orleans. Los ferrocarriles complementaron las vías navegables y permitieron a las ricas tierras agrícolas de Iowa transportar su maíz a los mercados del este a través de Chicago. La industria más famosa de Chicago en el siglo XIX fue la de sus mataderos, la cual prosperó gracias a vagones refrigerados que transportaban la carne vacuna hacia el este. La industria textil empleaba aún más habitantes de Chicago, quienes confeccionaban prendas para miles de clientes rurales, suministradas por Marshall Field, Montgomery Ward y Sears, Roebuck.

La historia de Buenos Aires es muy similar. Al igual que Chicago, la ciudad se encontraba rodeada por un vasto y fértil territorio interior. Buenos Aires creció como centro para el transporte de productos agrícolas hacia el este. Los buques frigoríficos aumentaron considerablemente su capacidad para transportar carne vacuna. La industria textil también fue la más grande de Buenos Aires.

Pero también hubo diferencias importantes entre los dos lugares.

Chicago era sustancialmente más rica, aun hace un siglo. El capital por trabajador era más de dos veces mayor en la Ciudad del Viento. Chicago fue un semillero de innovaciones tecnológicas, incluyendo el rascacielos, el cierre y la lavadora eléctrica. Los empresarios de Buenos Aires, como Torcuato Di Tella (dedicado a la industria), a menudo lograron el éxito a través de la importación de tecnologías desde Estados Unidos (Di Tella importó las bombas de gas y refrigeradores).

Los mayores niveles de innovación tecnológica en Chicago probablemente reflejaron los niveles más altos de educación en Estados Unidos. A lo largo del siglo XIX, Chicago estaba casi completamente alfabetizada, porque quienes llegaron desde las áreas rurales hacia la ciudad habían recibido una buena educación en las escuelas comunes que se encontraban en el interior rural de los Estados Unidos. En contraste, más de la quinta parte de la población de Buenos Aires era analfabeta hasta 1900, lo cual refleja los niveles mucho más bajos de educación en la Argentina rural.

Como indica la figura siguiente, no hay ninguna variable de 1900 que explique mejor el éxito del año 2000 que la inversión en educación.



La escolarización se mide por la proporción de poblaciones importantes que se encontraban cursando estudios primarios, secundarios o terciarios. La Argentina pudo haber sido rica, pero no estaba tan bien educada. En 2000, a la Argentina le estaba yendo tan bien como se podría esperar en función de su nivel de educación en 1900. El éxito nacional a largo plazo se basa en el capital humano, tanto por la relación entre la educación y la tecnología como por la relación entre la educación y el buen funcionamiento de la democracia.

¿Y qué hay que hacer?
La Argentina viene perdiendo competitividad de manera sostenida debido a que la inflación, no reconocida por el Gobierno, supera la depreciación de la moneda. Desde 2007, la inflación acumulada supera el 140%, mientras que el peso se depreció 40% contra el dólar. Somos el país de América Latina que tuvo más inflación en dólares desde 2007. Desde 2010 se aceleró el problema: la inflación fue 60% y la depreciación 16%.

En segundo lugar, debido a una política energética errática, la Argentina se ha convertido en un importador neto de hidrocarburos. En 2003 casi no importábamos combustibles, mientras que en 2011 tuvimos que comprar más de US$ 9.000 millones en el exterior.

En tercer lugar, la incertidumbre monetario-cambiaria, un pésimo clima de inversión producto de la arbitrariedad del Gobierno en sus intervenciones micro-económicas y una creciente carga tributaria llevaron a las empresas e individuos a refugiarse cada vez más en el dólar como reserva de valor. Mientras que en 2003-2006 salían US$ 1.500 millones por año en promedio del sistema, en 2007-2010 salieron US$ 48.000 millones y en 2011 US$ 21.000 millones.

Estos tres factores (pérdida de competitividad, necesidad de dólares para importar energía y una creciente “caminata” contra el peso) llevaron al Gobierno a imponer fuertes restricciones a las importaciones y a las compras de dólares. Estas medidas nos llevan al estancamiento con inflación. Las trabas al dólar han paralizado el mercado inmobiliario, y las restricciones a las importaciones redujeron la inversión. Cayó 35% interanual la importación de bienes de capital en abril, y la inversión total cayó 16%. El PIB cayó 2% desde su pico de octubre. El índice de demanda laboral de la UTDT en Capital y GBA cayó 38,5% interanual y el índice de confianza del consumidor, también de la UTDT, descendió 17% interanual en mayo.

¿Qué hay que hacer?

El problema es de diagnóstico: el Gobierno cree que con más controles, más intervención de Moreno y mintiendo sobre la inflación va a resolver el problema. Está comprobado que no es así. Moreno intervino el mercado de la carne y lo destruyó. Hay 10 millones de cabezas de ganado menos, y la carne está más cara que nunca. Se metió a manejar la papelera Massuh y la terminó de fundir. Se metió con los granos y creció la sojización. Se mete ahora con el dólar y complica al mercado inmobiliario y a las Pymes.

Si para sostener el modelo es necesario frenar la economía y violar cada vez más libertades: trabar la importación de libros, decidir qué podemos hacer con nuestros ahorros y complicar la salida del país, entonces hay que cambiar el modelo. El cambio empieza por combatir de frente la inflación, como hicieron Chile, México y Brasil, con un esquema de metas de inflación, dándole previsibilidad y tranquilidad a las familias y a las empresas, para que todos podamos organizar nuestras decisiones económicas.


Hay que desencadenar el potencial productivo de la Argentina: tenemos grandes oportunidades en sectores diversos como agroindustria, turismo, industrias creativas y muchos más, que hoy se ven ahogados por los controles arbitrarios del Gobierno. Hay que confiar más en la capacidad y creatividad de los argentinos, y menos en la coerción.



0
0
0
0
0No comments yet