Check the new version here

Popular channels

Quien no trampeo el Arcade alguna vez? Post-Choreo

Partidas gratis






En esta primera intervención me gustaría hablaros de una de las chiquilladas que todos nosotros o la gran mayoría hemos hecho alguna vez en los salones recreativos. Os hablo, como no, de conseguir partidas gratis. Normalmente siempre había un tío/abuelo/padre que nos preguntaba constantemente que por que pagábamos por algo que podíamos conseguir gratis y posteriormente nos mostraba algún sistema para obtener nuestra ansiada partida de la forma menos lucrativa para la parte afectada. No es que hubiera necesidad, pero siempre existía ese morbo por hacer trastadas.






Los cinco duros taladrados
Este sistema era el más complejo y además era con el que nos podían “pillar” más fácilmente. Consistía en un tubito por el que se enrollaba una vuelta de hilo. Por la otra parte colgaba una moneda de 25 pesetas en la que, a través de un taladro, estaba atado uno de los extremos del hilo. Si no recuerdo mal, el sobrante del hilo tenía que ser de dos vueltas y media alrededor de la moneda. Una vez hecha la manualidad, nos dirigíamos hacia la maquina en la que depositábamos la moneda dejándola caer.
El tubito hacía de tope y la máquina no se tragaba la moneda del todo, pero sí lo suficiente como para darnos un crédito. Subiéndola y dejándola caer repetidas veces conseguíamos varios créditos. El problema era que el tubito se quedaba fuera, haciéndolo visible, y en algunas ocasiones la moneda no salía, con lo que nos tocaba sacrificar el dinero que tanto rato y fatigas (no olvidaré el día en el que me tocó ir a comprar 8 kilos de fruta) nos había costado que el familiar de turno soltara.
El Magiclick del mechero
Este método era el más sencillo y el menos arriesgado, pero había que saber cuándo y con qué recreativas podías hacerlo. Para llevarlo a cabo, debíamos de conseguir un mechero de “botón”, abrirlo y extraer el mecanismo que provoca la chispa para encender la mecha, también conocido como Magiclick. Se procuraba guardar todo el cable posible, ya que había que introducirlo por la ranura y hacer un click (con el consiguiente calambre) y la recreativa daría de golpe 20 o 30 créditos.

Como ya apunté al principio, con este método había que tener extremo cuidado. Ciertas recreativas (por no decir todas) hacen un sonido al introducir la moneda. Al estar constantemente echando créditos, el sonido que se oía era solamente este, ya que tapaba el resto de músicas y efectos de sonido. El dueño, que se las conocía todas, podía percatarse provocando una expulsión que duraría una semana del salón de turno o del bar (Yo lo hice una vez estando el dueño al lado echando ambientador y me regó completamente. Tuve olor de ambientador-malo-de-los-veinte-duros durante cuatro días). Recomendado para sábados noche o domingos después de misa, cuando la sala de juegos estaba hasta arriba y, en consecuencia, su volumen acústico.
La Playstation Hackeada
En los últimos coletazos de la sala de juegos de mi ciudad, recuerdo que instalaron unas recreativas con una PSX, dentro la cual había un disco duro o similar que cargaba un juego al encenderla. Además, en el puerto trasero llevaba un controlador que daba diferentes órdenes a la PSX, esto es, si se tenía que reiniciar por tiempo o por otra condición. En este caso, el juego era el “Tekken 3″ y la condición que se imponía es que apareciese “Game Over”, lo que provocaba el bloqueo de los mandos.
Lógicamente, cuando echabas la moneda, el juego se ponía automáticamente en modo Arcade… o no. Para saltarse esta protección había que introducir la moneda de, ya por esa época, 20 céntimos, pulsar los cuatro botones del primer mando a la vez y empezar a girar el joystick de arriba hacia abajo de forma ininterrumpida. Misteriosamente, este método hacía que en el momento justo en el que el modo Arcade se elegía automáticamente, pudiésemos manejar el mando hacia cualquier opción de juego en el menú principal, para poder entrar al modo versus y estar jugando un buen rato hasta que el dueño se diera cuenta (con lo que te ganabas la ya comentada expulsión por una semana).
Otros sistemas
Recuerdo varios otros, pero que son un poco “pan aparte”.
Uno de ellos solo servía en el futbolín y consistía en pasar por debajo de la mesa si perdías la partida y querías recuperar el ansiado dinero. Vale, ni recuperabas el dinero ni te servía de nada, pero ¿y las risas que te echabas con el primo de turno? Entiéndase “primo” tanto en el sentido familiar, como en el otro.
Otro método era el de la luz verde, pero como ese sistema es legal no tiene cabida en este artículo.
El tercer método es el que quizás recuerdo con más cariño y es el que más me gusta de todos: el del primo que viene de la provincia. Acostumbrado a que las partidas en la gran ciudad fueran de 100 pesetas y no de 25 pesetas, tu le instabas a que echase los 20 duros en la de “Cadillacs & Dinosaurs” o similares, para que tú y otros dos amigos jugaseis de gorra.
Bueno, ha sido un recordatorio simplón pero que seguro le ha traído a alguien recuerdos y he levantado alguna sonrisa. A mí me ha servido como toma de contacto, pero no os vayais a pensar que soy/era un “quinqui”.
¿Y tú? ¿Qué sistema usabas? ¿Qué consecuencias te trajo?








0
0
0
0
0No comments yet