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Se te nota la envidia papu? disimulá que este es tu post



Mal que nos pese, la envidia es uno de los motores que mueven nuestras acciones, aunque no está igual de desarrollada en todas las personas.



Expertos entrevistaron a 900 voluntarios de entre 18 y 80 años, preguntándoles por su resentimiento hacia los éxitos de los demás. Después les pidieron a 800 individuos en el mismo rango de edad que les contaran cuándo y cómo habían suscitado envidia en alguien de su entorno.



La primera conclusión es que poca gente es ajena a este tipo de resquemor: el 79,4% de las mujeres y el 74,1% de los hombres confesaron haberlo experimentado en el último año. Pero si se centraban en las edades de los entrevistados, los psicólogos ya detectaban diferencias importantes: mientras que el 80% de los menores de 30 años decían haber envidiado a alguien, el porcentaje entre quienes habían cumplido más de 50 caía al 69%.



La brecha generacional también se percibe en los aspectos que miramos con envidia. Al 40% de los más jóvenes, por ejemplo, les molesta el éxito ajeno en el amor, mientras que eso solo les repatea al 15% de los cincuentones para arriba. Los veinteañeros, además, admitían con más frecuencia que no soportaban a otras personas con mejor aspecto físico y que triunfaban socialmente o en los estudios.



Otro resultado llamativo del estudio es que los entrevistados sentían “pelusilla” principalmente por los individuos de su mismo sexo. Esto ocurría incluso en el entorno laboral, donde el género, teóricamente, debería tener menos relevancia.



Las mayores diferencias entre hombres y mujeres se observaron en la envidia por el éxito laboral (el 41,4% de los varones admitían sentirla, frente al 24,5% de las féminas) y el aspecto físico (13,5% frente al 23,8% entre las mujeres).



La envidia es un sentimiento que con diferente intencidad, todos hemos sentido alguna vez, en alguna oportunidad en nuestras vidas. Pero esto no significa que todos debemos ser considerados “envidiosos” por haber sentido en alguna oportunidad envidia por algo.



La admiración a determinadas personas, no significa tenerles envidia; es un sentimiento diferente, ya que se puede admirar, a la vez de desear lo de otro para uno, pero de una forma positiva, constructiva, sintiendo auténtica alegría por el otro,sin desvalorizar, sin criticar, sin desearle mal, y sí tomándolo como ejemplo y referente para superarme.



“Ser envidioso” es una forma de ser, sentir y vivir constante; es una triste actitud ante la vida. Es aquella persona que en vez de intentar lograr ella algo, se dedica a criticar, desvalorizar, menospreciar lo que sí logran los otros con actitudes positivas. El envidioso se provoca daño a sí mismo y lastima a los demás. La energía que emana de este sentimiento es muy fuerte, negativa y destructiva.



Napoleón dijo “la envidia es una declaración implícita de inferioridad”.



La persona envidiosa tiene un gran complejo de inferioridad y siempre expresará su envidia hacia los demás criticando y desvalorizando ya sea en aspectos físicos, intelectuales, emocionales, posibilidades de éxito, posesiones materiales de los demás o de alguien puntualmente.



El envidioso por lo general comienza a perfilarse en los primeros años de vida, cuando comienza a relacionarse familiar y socialmente. La persona puede empezar a sentirse amenazada, insegura en su terreno, y si no se canaliza y contiene este sentimiento adecuadamente, dando confianza y enseñando que absolutamente TODOS tenemos aspectos buenos y otros no tan buenos, aspectos
fuertes y otros no tanto; si no se trasmite confianza que nadie es mejor que nadie por poseer algo, sino que felizmente somos todos diferentes en cuanto a talentos y virtudes, para así justamente complementarnos, ayudarnos, solidarizarnos en lugar de competir y desear lo que los demás
tienen; si no se comienza a actuar cuando comienza a reiterarse y hacerse recurrente el sentimiento de inferioridad, esa persona podrá ser infeliz en su vida, ya que siempre habrá personas que posean cosas, talentos, cualidades, que ella no posee.



Qué hacer, cómo actuar ante la persona envidiosa

En lo posible, hay que tratar de mantenerse alejado de las personas envidiosas, y tratar de no rodearse de aquellas personas que no pueden resistir el impulso de compararse con los demás.

La mejor fórmula contra la envidia es formar un círculo con gente que quiere auténticamnte lo mejor para uno y que se alegra ante cada buena noticia.

Es bueno confiar en la intuición, ese tipo de personas generalmente crea un tipo de ambiente energéticamente desagradable.

El círculo de amigos lo elige uno, pero hay ámbitos, como el laboral y el familiar que a veces no es tan fácil escapar de él, y si en ellos hay personas envidiosas, que no podemos evitar, en este caso lo más aconsejable es tratar de no manifestar de manera abierta nuestras cosas; tanto lo malo que nos puede suceder (para no alegrarlos), ni mucho menos lo bueno, los éxitos, los logros, para no provocar y enardecer su energía negativa, y reservar esos temas para los que estamos convencidos que nos desean el bien.




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