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Señales de una amistad toxica



El término ‘amistad tóxica’ está muy extendido en la sociedad, pero ¿sabemos realmente en qué consiste? Una amistad tóxica es aquella que, básicamente, hace de nuestra vida un lugar peor. Tener a una persona al lado que saca lo peor de nosotrxs mismxs; que nos hace sentir solxs a pesar de estar acompañadxs. Una amistad tóxica es aquella que, lo mejor, sería no tenerla. El problema es que no siempre es fácil detectarlas, por lo que hoy os dejaremos unos cuantos puntos que os pueden servir de guía para saber si una amistad es tóxica o no.




Falta de reciprocidad




Aquí el problema es que tú das mucho… y ellos no te dan nada (o casi nada) a cambio. Siempre tienes la mano tendida para tus amistades, pero estas, en ningún momento, se ofrecen de forma activa para ayudarte en lo que sea. Puede que no sea algo demasiado evidente, pero se hará latente cuando más lo necesites.

Puede que, además, estos amigos reclamen más atención, pero que se aparten o te ignoren cuando tú lo hagas. Son una especie de sanguijuelas emocionales que lo único que quieres es robarte tu energía para hacérsela suya y luego desecharte.

No puedes confiar en ellos




Aquello de que los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una sola mano suele ser bastante cierto. Es verdad que hay excepciones, pero lo normal es que nuestro círculo más íntimo y de confianza solo esté conformado por tres o cuatro personas a lo sumo. En estos amigos podrás confiar de forma completamente segura; a ciegas. Pero luego hay otra serie de personas a las que consideramos nuestras amigas… pero solo de una manera muy superficial.

No hay la implicación emocional necesaria para que esa persona se sienta realmente comprometida a guardarte un secreto. El morbo de contarlo le podrá y traicionará tu confianza. Puede que un amigo de nuestro círculo cercano también pueda irse de la lengua alguna vez, nadie es perfecto. Pero si pasa de forma repetida…

Cuidado con las burlas




Entre amigos es normal hacerse bromas. No se trata de estar siempre serios y si hay confianza, lo normal es saber reírse los unos de los otros. Pero cuidado: no todo vale. No es lo mismo hacer chanzas en momentos determinados y puntuales, que estar constantemente burlándose de los ‘defectos’ del otro. Si ves que uno de tus ‘amigos’ se focaliza especialmente contigo y te humillan en público para provocar risas entre los presentes… algo va muy mal.

Consejos perjudiciales




Es importante que un amigo sepa estar contigo en los momentos en que más lo necesites. Pero es igualmente importante que sepa darte buenos consejos que, al menos, velen por tu bien. De nada sirve que, con tal de ayudarte, empeore conductas que para ti son perjudiciales, como el alcoholismo, las drogas o comportamientos dudosos en general.

Falta de respeto hacia los tuyos




Es verdad que un amigo debe ser franco contigo y hablarte con sinceridad en los momentos que toque, pero siempre desde un punto de vista constructivo. Si cree que tu pareja o alguien de tu familia está ‘haciendo algo mal’, puede decírtelo, pero siempre con respeto. El problema es que empiece a meter cizaña o se sobrepase en sus valoraciones personales. ¿Quiere hacer que rompas con tu pareja? ¿Quiere que te alejes de tus padres? Míratelo, porque algo no está bien.

Decepción tras decepción




Una relación de amistad puede tener unas bases muy parecidas a las de una relación con una pareja sentimental. Un amigo que constantemente te decepciona dejándote plantado o llegando tarde, puede implicar que no valora tu tiempo ni tu esfuerzo. Una cosa es que, puntualmente, se retrase e, incluso, tenga que cancelar una quedada. Pero si lo hace de forma reiterada o en situaciones que para ti son importantes… háztelo mirar.

Tu amiga o amigo quiere algo más… y tú no


Esto suele pasar cuando, por ejemplo, intentamos mantener una relación de amistad con alguna pareja. Esto puede sonar muy bien, pero también es arriesgado. Donde hubo fuego, suelen quedar ascuas y, como no se controlen, el incendio puede causar estragos.

Por otro lado, puede que una amiga o un amigo íntimo quiera algo más y que la tensión se haga insostenible. ¿Qué hacer en ese caso? Si nosotras o nosotros sentimos lo mismo… pues eso, pero si no… es mejor cortar por lo sano y no empeorar la situación.



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