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Ser de izquierda y estudiar derecho en los Estados Unidos

Muy habitualmente, ex alumnos y estudiantes recién recibidos, con ganas de irse a continuar sus estudios en los Estados Unidos, preguntan (y también me preguntan) en qué Universidad seguir con su aprendizaje en derecho. El interrogante no es demasiado difícil de responder, salvo que fuera el caso -y en mi caso suele ser el caso- que quien lo presente sea una persona con vocación académica (antes que profesional) y, sobre todo, alguien con ideología de izquierda. Es este tipo de casos el que me interesa (y no, en absoluto, el del estudiante que llega a los Estados Unidos para luego volverse corriendo a hacer dinero en un gran estudio).

Algunos comentarios previos, antes de ir al tema. Primero, es posible estudiar afuera aún sin contar con muchos recursos (todavía hay algunas becas dando vueltas). Segundo, no es un contrasentido ser de izquierda y estudiar en los Estados Unidos. En verdad, muchas de las corrientes jurídicas más radicales y a la vez interesantes (aunque, seguramente, ni todas ni necesariamente las mejores), surgieron de los Estados Unidos. Pienso en el feminismo radical de Mackinnon y Andrea Dworkin; en la Critical Race Theory de gente como Richard Delgado; o en los Critical Legal Studies, de Duncan Kennedy, Mark Tushnet y cia. Tercero, claro que por aquí sigue habiendo profesores progresistas, si por esto entendemos, nada más, profesores que votan, y que votan al Partido Demócrata.

Yendo al tema, y como primera impresión, diría que en los E.E.U.U. cada vez hay menos lugares con capacidad para entusiasmar y motivar a los estudiantes de izquierda, lo cual es más grave porque hoy -más que ayer- hay más expectativas de encontrar estudios de derecho progresistas por acá arriba. Ocurre que muchos de nuestros estudiantes, que aprenden una mirada -creo, espero- crítica sobre el derecho, se generan esa expectativa, a lo largo de nuestros cursos. Y en este sentido, mi (segunda) impresión es que cada vez más, este grupo de estudiantes sale decepcionado luego de su paso por el derecho norteamericano (mucho más cuando advierten el horrible parroquialismo de la enorme mayoría de los profesores de acá).




Ok, todavía hay un núcleo de profesores progresistas en Yale (R.Post, Reeva Siegel and co.), pero también es cierto que el amigo Owen Fiss se retira, y que el buen progresismo de Yale no es el más excitante para el paladar progresista latinoamericano (digamos, se trata de una tremenda escuela de derecho, y una buena usina de pensamiento para el Partido Demócrata, pero no mucho más, en términos de "radicalismo jurídico"). Hay también algo en Wisconsin, gracias a la apertura que muestra la Universidad hacia los estudios de "Law and Society." Se trata, también, de la meca adonde suelen ir muchos de nuestros amigos colombianos. Hay algo en Stanford, puede ser, puede ser, aunque tengo mis (reversibles) dudas. Y algo se encuentra, sin dudas, en Harvard, Universidad que en su momento fue cuna del movimiento Critical Legal Studies. Sin embargo, creo, hoy ese núcleo progresista harvardiano aparece disuelto.

El amigo Duncan K reconoce en parte, y en parte no, esta afirmación. Me propone la siguiente lista:

Gerald Frug, David Kennedy, Janet Halley, Jon Hanson, Lucie White, Christine Desan, Jeanne Charn, y él mismo, como núcleo duro y persistente del movimiento de izquierda legal. La vieja guardia, que ya no se identifica con el grupo, pero mantiene posiciones progresistas, que incluiría a Unger, Horwitz, Tushnet, Fisher, Singer. Y alguna gente joven -la "nueva guardia"- como Jeanne Suk, Anne Alstott. Martha Minow y Michelman, mientras tanto, serían algo así como "progresistas a la Yale" (jiji).

Yo le digo, como le dicen otros estudiantes, que al grupo no se lo ve actuar como tal, aunque sea cierto que, individualmente, estos profesores tienen credenciales progresistas. Él no rechaza este punto, aunque acota que se van tejiendo algunas redes, muy de a poco.

Mi conclusión es la siguiente. Me parece que un abogado-a progresista necesita, sobre todo, ante todo, más que todo, tener herramientas para pensar críticamente el derecho. Y esas herramientas se siguen consiguiendo por acá, y muchas veces no en países como el mío, en donde el pensamiento crítico suele ser castigado (aunque habría que decir más cosas, sobre este punto). El problema es que esas herramientas son demasiado dependientes del "cómo se las use," y claramente cortan para los dos lados. Es decir, aquí también (y sobre todo) la derecha aprende (aún en esos mismos cursos) a argumentar. Faltan, entonces, cursos ideológicamente más definidos como y comprometidos con, la izquierda. Me dirán que el estudio del derecho no tiene que ser ideologizado, pero esto es claramente un verso, y quien no lo cree que tome, por ejemplo, un curso marcado por el "law and economics," de los que tanto abundan. Frente a este panorama, uno recuerda con nostalgia a los viejos movimientos jurídicos de izquierda (los cuestionamientos a la jerarquía del CLS; la original potencia del feminismo radical); y ansía encontrarse con versiones más radicales de grupos prometedores y algo apagados como los de "law and society." Hay individuos y grupúsculos de izquierda, pero falta la fuerza de un movimiento.


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