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Terminator 2: El verdadero genesys



Terminator 2: El juicio final



"Sayonara, baby."



Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.



Dos terminators son enviados al pasado, uno con la misión de matar a John Connor, otro con la de protegerlo.



 El destino de la humanidad depende del que cumpla su objetivo.



La fecha del juicio final se aproxima.



Este mes el terminator volverá una vez más, lo que brinda una oportunidad genial, para recordar esa obra maestra del cine de acción que es Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgment day, 1991).



EL COMIENZO DEL JUICIO FINAL

Tras el exitoso estreno de Terminator (1984), James Cameron y Arnold Schwarzenegger hablaron de la posibilidad de realizar una secuela de la película, pero sin llegar nunca a concretar nada.



No fue hasta que pasaron varios años que esa idea se hizo realidad, pero existían dos impedimentos para llevarla a cabo.
 


El primero, los efectos visuales, los que Cameron había ideado era tan complejos que tuvo que esperar a que la tecnología avanzase lo suficiente para poder plasmar en pantalla lo que quería, el T-1000 de metal líquido de forma fotorrealista y no fue hasta que realizó Abyss (1989), que creyó que había llegado ese momento.



La escena de la sonda alienígena compuesta por agua fue la responsable de ello.



"Nos dimos cuenta con Abyss que era un proceso viable y que podría hacerse a tiempo y para una sabida cantidad de dinero sin mucho drama," explicaba Cameron.



"Así que llamé y le pregunté a la gente de la Industrial Light and Magic como de lejos podría llegar con ello."



 Una vez comprobó que la tecnología permitiría llevar sus ideas a cabo sólo le quedaba un escollo por sortear.


  
El segundo problema eran los derechos de la franquicia, cuya mitad pertenecían a Hemdale Film Corporation (productora de la primera entrega) y la otra mitad eran propiedad de Gale Anne Hurd (productora de Terminator y ex mujer de Cameron).



Los primeros fueron reticentes durante años en deshacerse de su parte de los derechos sobre la franquicia, pero cuando tuvieron problemas económicos, fue el momento que Cameron y Schwarzenegger estaban esperando.



El actor habló con Mario Kassar y Andrew G. Vajna de la Carolco (con quienes estaba realizando Desafío total), para que se hiciesen con los derechos, al final la Carolco pagó 5 millones de dólares a cada una de la partes implicadas para conseguirlos.



El que Schwarzenegger iba a protagonizar la película era un sí o un sí, además el actor tuvo de incentivo un cheque de 14 millones de dólares (que incluía un avión Gulfstream III) por encarnar de nuevo al T-800.



Pero antes de firmar ningún contrato, Cameron y Schwarzenegger se reunieron en un restaurante y el primero le expuso al segundo lo que había ideado para la segunda parte, ahora el actor interpretaría a un terminator bueno que ayuda a los humanos.



Esta idea inicialmente no gustó a Schwarzenegger, quien temió que el estudio quisiera hacer la película más accesible para todos los públicos, como habían hecho con Conan, el destructor (1984), que había "matado" a la saga y no quería que eso volviese a suceder.



Cuando supo que la calificación por edades iba a ser una "R" se tranquilizó.



Para garantizar la escritura del guión, Cameron necesitaba que Linda Hamilton, repitiese su papel de la primera parte.



Cameron llamó a Hamilton justo cuando la actriz estaba a punto de aceptar un papel en otra película, pero el director le pidió que en su lugar hiciese Terminator 2, cosa que la actriz aceptó.



Aún así llevó un tiempo acordar su contrato (Hamilton cobró 1 millón de dólares por su participación) y no fue hasta que la actriz firmó para hacer la película, que Cameron se puso manos a la obra para escribir el guión.



Para ello llamó al guionista William Wisher Jr., quien ya había colaborado de forma no acreditada en el guión de la primera parte.



Ambos se reunieron y realizaron una lluvia de ideas para escribir el primer borrador del guión en un plazo de 4 semanas.



"Todo lo del tío de metal líquido era realmente parte de la historia original.



Toda la primera película es realmente el primer acto de la mitad de mi concepción original de la historia.



Y la segunda película, aunque enormemente elaborada, era la segunda mitad de la historia original.



" Inicialmente Skynet enviaba al pasado dos terminators secuencialmente.



El primero, el T-800 que en esta versión del guión, destruía Reese.



Entonces llegaría el segundo terminator, uno mucho más peligroso que el anterior, de metal líquido.



Pero Cameron se dio cuenta que el proyecto era demasiado grande y que no conseguiría financiación para él, además la tecnología no estaba lo suficientemente avanzada en la época para llevar a cabo sus ideas, de modo que aparcó esa idea para el futuro y se centró en contar la primera parte de la historia, que daría pie a Terminator (1984).



Para Cameron lo importante de la historia eran los personajes, la acción la hace más atractiva, pero al final ésta siempre depende de los personajes.



"En Terminator 2, me preguntaba si podría llevar a la audiencia a un lugar emocional donde ellos podrían llorar por el terminator," declaró el director.



 Esa es la razón por la que hice la película.



Aprovechando el viaje de Schwarzenegger y la gente de la Carolco al Festival de Cannes para promocionar Desafío total, James Cameron viajó con ellos para mostrarles por primera vez el guión terminado.



"[Cameron] lo repartió después de despegar," recordaba Schwarzenegger.



"Todos lo habíamos leído cuando aterrizamos y saltábamos por todo el avión, entusiasmados por lo maravillosa que era la historia y por su sofisticación tecnológica.



 [...] Cuando llegamos a Cannes los distribuidores extranjeros se abalanzaron sobre el guión y no veían la hora de firmar con nosotros."



Todo iba viento en popa y Cameron comenzó la búsqueda del que sería el gran villano de la película, el T-1000.



Inicialmente Cameron quería que lo interpretase el músico Billy Idol, pero al sufrir un accidente de moto, quedó excluido de la película.



Cameron pensó después en ofrecerle el papel a Michael Biehn, el Kyle Reese de Terminator, haciendo de esta forma una inversión de la primera parte, con Schwarzenegger y Biehn intercambiando sus papeles de héroe y villano.



Al final Cameron lo desestimó porque consideró que sería demasiado confuso para el público.



Cameron quería crear un gran contraste entre los dos terminators, por eso para el T-1000, "quería alguien que fuera extremadamente rápido y ágil.



Si el T-800 es un tanque Panzer humano, entonces el T-1000 es un Porsche.



" El actor elegido para darle vida, fue un desconocido por aquel entonces, Robert Patrick.



El actor preparó a conciencia su papel.



"Observé animales e imágenes de insectos para desarrollar la falta de sustancia y movimiento desperdiciado que mi terminator tiene," declaraba el actor.



"Traté de aprovechar el instinto asesino inherente a los animales, donde ellos fijan un objetivo y caminarán a través de cualquier cosa que se interponga entre ellos y su objetivo previsto."



 Además se sometió a un duro entrenamiento para no mostrar signos de agotamiento, en las secuencias que tenía que correr a gran velocidad y también aprendió a disparar sin pestañear.



Por su parte, Linda Hamilton se sometió a un duro entrenamiento con el que consiguió la imagen musculosa que luce en la película.



Para ello se puso en las manos del ex-comando israelí Uzi Gal y del entrenador personal Anthony Cortes.



"Aprendí sobre armas, algo de judo y un montón de tácticas militares," afirmaba la actriz.



Entrenó durante 3 horas al día, 6 días a la semana durante 13 semanas antes del rodaje.



Tuvo que mantener una dieta carente de grasa durante el rodaje (que recordemos duró 8 meses) y llegó a perder aproximadamente 5,5 kilos.



Fue esa estricta dieta por lo que rechazó participar en Terminator 3: La rebelión de la máquinas (2003).



El papel de John Connor se le ofreció a Charlie Korsmo (Hook, el Capitán Garfio), pero tuvo que rechazarlo, por haber firmado para trabajar en ¿Qué pasa con Bob? (1991).



Al final el papel recayó en el desconocido Edward Furlong de 13 años, quien fue descubierto por la directora de casting en el "Boys and Girls Club" de Pasadena.



El actor se presentó a las pruebas y tres audiciones después, ya era el salvador del mundo.



Por ello Furlong cobró 30.000 dólares.



El resto de actores que completaron el reparto fueron, Earl Boen (repitiendo su papel del Dr. Silberman de Terminator), Joe Morton (quien interpretó a Miles Dyson, creador de Skynet), S. Epatha Merkerson (como la mujer de Dyson), Castulo Guerra (dando vida a Enrique Salceda, amigo de Sarah), Danny Cooksey (en el rol de Tim, el amigo de John), Jenette Goldstein y Xander Berkeley (como los padres adoptivos de John).



Michael Biehn hizo un cameo como Kyle Reese, en una escena eliminada en la versión estrenada en cines, pero recuperada en el director's cut.



CREANDO EL FUTURO

De su enorme presupuesto, 17 millones se emplearon en trucajes, lo que incluyó tanto los efectos generados por ordenador, escenas con especialistas y efectos físicos.



La película contiene más de 300 planos con efectos visuales, que suman cerca de 16 minutos de metraje.



Varias compañías se repartieron la creación de los sofisticados efectos de la película.



La Industrial Light and Magic, bajo el liderazgo de Dennis Muren, se encargó de los efectos generados por ordenador (centrados en el T-1000).



Los animatronics y el maquillaje fueron obra del Stan Winston Studio, con la leyenda de los efectos Stan Winston a la cabeza.



Fantasy II Film Effects, con Gene Warren al mando, creó mediante miniaturas y efectos ópticos, la batalla inicial del futuro y la escena del camión estrellándose contra la acería.



También fueron suyos los láseres y efectos de rayos para la llegada del terminator a nuestro tiempo.



4-Ward Productions fue la responsable de la explosión nuclear del sueño de Sarah, además de los planos del acero fundido que se derrama en la acería y mediante el uso de mercurio (empujado con secadores de pelo) mostraron las gotas de metal líquido moviéndose y juntándose por el suelo.



Video Image se encargó de los planos que muestran la visión subjetiva del T-800.



Pacific Data Images fue la responsable de correcciones digitales (se encargó de borrados de cables, la inversión de una señal de tráfico para ser vista correctamente y la restauración de un plano cuyo negativo había sido rayado en la cámara).



Los efectos visuales de la película supusieron todo un salto de gigante, decir que estaban adelantados para su época es quedarse corto.



Los efectos eran tantos y tan complejos, que la ILM tuvo que hacer una inversión superior a los 3 millones de dólares en hardware y software, para hacerse cargo del proyecto.



Se sumaron 20 nuevas personas a la compañía, en la unidad de gráficos de ordenador, que estuvo formada finalmente por 35 personas. Necesitaron 8 meses para crear todas sus escenas, que sumaron 3,5 minutos de película.



El gran reto técnico fue la creación del T-1000, que se convirtió en el primer personaje principal de una película generado por ordenador.



Nunca antes se había mostrado en un film a un personaje CGI, que simulase el movimiento humano de forma realista.



El ganador de 9 Oscars, Dennis Muren, fue el responsable de crear al T-1000 digital, dándole vida mediante imágenes CGI y mostrando sus transformaciones con el uso de efectos "morphing".



Gracias a una tecnología de escaneo láser llamada Cyberscan, se consiguió un modelo de la cara de Robert Patrick en tres dimensiones.



Y se pintaron marcas rojas sobre el cuerpo del actor, para capturar sus movimientos al caminar.



Así se creó al T-1000 y literalmente puede decirse que fue lo nunca visto, el personaje causó sensación, como pocos lo han hecho.



No sólo se crearon efectos digitales para dar vida al T-1000, también se usaron efectos físicos, por ejemplo, para mostrar los daños sufridos por el terminator, cuando el T-800 le dispara en la cabeza en Pescadero.



Stan Winston Studio creó dos animatronics articulados que mostraban sus increíbles deformaciones.



Uno fue usado en el plano de espaldas del T-1000 tras recibir el impacto y otro para el plano frontal.



Este segundo animatronic era más detallado que el primero, sus ojos se movían de forma independiente y además la cabeza tenía un mecanismo que hacía que se cerrase, mostrando los inicios de la recuperación del terminator, que eran culminados con efectos digitales.



También se recurrió al uso de animatronics para realizar el más espectacular de los efectos físicos de la película, el conocido como el "hombre pretzel", que se produce cuando el T-800 le dispara con un lanza granadas al T-1000, quedando convertido en una abominable deformación.



Para crear ese asombroso efecto, Stan Winston y su equipo crearon tres animatronics distintos.



El primero se usó para mostrar las consecuencias del disparo, el segundo para los planos en los que el terminator camina tambaleándose y el tercero (y de mayor peso) para mostrarlo cayendo al hierro fundido.



Para rodar el plano en el que el T-800 abre con una barra de hierro al T-1000, se creó un falso cuerpo de gomaespuma con un mecanismo que se abría conforme la barra bajaba.



Además a la gomaespuma se le sometió a un tratamiento para que al abrirse su interior pareciese de metal.



Y al colocar la cámara en un ángulo determinado, obró la magia y se creó el efecto del T-1000 abriéndose ante nuestros ojos.



Para mostrar los impactos de bala en el cuerpo del T-1000, el equipo de Stan Winston creo unas "camisas escopeta" de goma, que tenían unos mecanismos de resorte que se abrían rápidamente y mostraban goma espuma cromada con forma de agujero, lo que simulaba un impacto de bala.



Stan Winston también se encargó de los espectaculares maquillajes, que muestran los daños sufridos por el T-800.



Para maquillar a Schwarzenegger al final de la película, eran necesarias cinco horas y otra hora adicional para retirarle el maquillaje.



Robert y Dennis Skotak de 4-Ward Productions, crearon la pesadilla nuclear de Sarah, usando miniaturas, composición óptica y marionetas.



Para llevarla a cabo, estudiaron horas de metraje de auténticas explosiones nucleares para hacer que la escena fuera lo más realista posible.



Su perfección fue tal, que recibió los elogios de miembros de laboratorios de pruebas nucleares.






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