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Top ten: Rockeros actores

Actuar como un rockero De Sting en Quadrophenia a Tom Waits en La Ley de la calle, los diez papeles más memorables de las estrellas de rock en la pantalla grande.


Sting. Ace Face en Quadrophenia.

El líder de los reaparecidos The Police dejó de actuar hace casi diez años con un papel digno: JD, un cantinero pesado en Juegos, trampas y dos armas humeantes. Pero su mejor rol fue el primero que encarnó: Ace Face, el rey de los mods, en Quadrophenia, un personaje que casi no habla y tiene el mejor scooter, tan tuneado que E.T. podría haberlo confundido con su nave. De la mano del desdibujamiento de su carrera musical, vinieron roles imposibles, como el de un Víctor von Frankenstein enamorado en La prometida. El Feyd-Rautha de Dune es una anomalía en un lento declive.

David Bowie. Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo.

Bowie declaró que le encanta la idea de hacer cine, pero no el trabajo. Acaso por eso abandonó los protagónicos para concentrarse en roles pequeños como el del extraño Nicola Tesla en El gran truco o Poncio Pilatos en la vida de Jesús según Martin Scorsese. Las dotes actorales de Bowie, quien empezó como, ejem, mimo en la compañía de Lindsay Kemp, siempre fueron puestas en tela de juicio. Sin embargo, hay ciertos roles, como el alien de su debut en El hombre que cayó a la Tierra, el vampiro centenario de El ansia, el ambiguo soldado de Furyo o éste, en el que su imagen y personalidad transmiten al personaje algo indefinible que excede la actuación.

Debbie Harry. Velma von Tussle en Hairspray.

Acaso el rol más recordado de la vocalista de Blondie en el cine es el de la presentadora de tevé sadomasoquista que seducía a James Woods en Videodrome. Sin embargo, ésta es su actuación más extravagante: la madre de una estrella de rock en la comedia de culto de John Waters, donde comparte cartel con Ric Ocasek de The Cars.

Flea. Kieffer, el nihilista en El gran Lebowski.

La última de las grandes películas de los hermanos Coen presenta, entre otros disparates, a un trío de delincuentes autoproclamados nihilistas, que se volcaron al crimen tras fracasar en la música con un grupo de tecno pop llamado Autobahn. Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers, es uno de ellos. El platinado tiene un fino gusto para elegir roles, ya que le tocó participar en varias películas extraordinarias como Mi mundo privado, Pánico y locura en Las Vegas y hasta en las secuelas de Volver al futuro.

Mick Jagger. Turner en Performance.

El debut del director Nicolas Roeg, quien luego dirigiría a David Bowie en El hombre que cayó a la Tierra, es un extraño thriller en el que el stone interpreta a una estrella de rock recluida en una mansión que sirve de refugio a un gangster asesino encarnado por James Fox. Mick interpreta "Memo for Turner", la primera canción que grabó sin los Stones. Tras este excelente debut en el cine, tuvo mala suerte: un rol secundario fue eliminado de la magistral Fitzcarraldo de Werner Herzog pero, poco después, dejaron toda su actuación en Freejack, engendro futurista en el que encarna a un policía que persigue a Emilio Estevez. ¿Necesitaba Jagger hacer algo así?

Bob Dylan. Alias en Pat Garrett & Billy the Kid.

En este último western dirigido por el gran Sam Peckinpah, Dylan interpreta al extraño aliado de Billy the Kid en su fuga de México. Poco tiempo después, acaso entusiasmado por la buena recepción de este papel, Dylan se animó a escribir y dirigir Renaldo and Clara, una película con una actuación en vivo y sketches improvisados por el cantante, su esposa Sara, Joan Baez y el poeta Allen Ginsberg. Esta película fue universalmente defenestrada y retiró a Bob del cine por mucho tiempo.

Madonna. Susan en Buscando desesperadamente a Susan.


La ex chica material, ex estudiosa de la cábala y futura ex de Guy Ritchie se muere por ser reconocida como actriz. Pero nunca pudo dar una actuación menos afectada que la de su debut, donde interpreta a alguien que probablemente se pareciera un poco a ella antes de ser famosa. Todo lo demás, incluida una participación en una de las películas menos graciosas de Woody Allen y hasta su flirt con Willem Dafoe, puede ser soslayado.

Elvis Presley. Danny Fisher en King Creole

En apenas quince años, entre 1955 y 1970, Elvis Presley protagonizó treinta películas. Los fanáticos que vieron todas coinciden en que apenas dos valen la pena: El rock de la cárcel y ésta, de Michael Curtiz (el director de Casablanca), en la que el legendario cantante interpreta un chico con excesiva facilidad para meterse en problemas con la ley. Ambas películas muestran a Elvis antes del proceso de pasteurización al que fue sometido en los 60 y del que recién pudo recuperarse en el especial del "regreso" que grabó para la televisión en 1968.

Ringo Starr. Youngman Grand en El cristiano mágico.

Peter Sellers es el hombre más rico de Inglaterra y un lunático bien intencionado dispuesto a reventar su fortuna para probar que la gente haría cualquier cosa por dinero. Ringo es su hijo adoptivo, un hippie rescatado del parque público. Escrita por Monty Python y Terry Southern, esta comedia delirante es la mejor participación de un beatle en una ficción.

Tom Waits. Benny en La ley de la calle.

Aunque Tom Waits debutó en el cine con un personaje llamado Mumbles ("murmullos") en la primera película como director de Sylvester Stallone, el primer papel que valió la pena en una carrera plagada de aciertos (como lo son sus colaboraciones con Jim Jarmusch) fue como el cantinero Benny, que sólo sirve leche malteada y detesta que se use lenguaje profano en su local, en esta obra maestra de Francis Ford Coppola.

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