Un extraño sueño, un cotidiano sueño.
Todo empezó un día normal me había levantado de un largo sueño, estaba sentado en mi cama cuando mi hermano llega y me dice que vayamos al trabajo de mi padre rápido a lo que yo me cambio y salgo de inmediato
a tomar el bus que nos llevaría hasta allá, pero cuando abrí la puerta de mi casa noté algo extraño
en todo el mundo; el cielo tenía un tono naranja, todo estaba nublado y las casas estaban
destruidas casi todo era basura en las calle montes tras montes de basura.
a tomar el bus que nos llevaría hasta allá, pero cuando abrí la puerta de mi casa noté algo extraño
en todo el mundo; el cielo tenía un tono naranja, todo estaba nublado y las casas estaban
destruidas casi todo era basura en las calle montes tras montes de basura.
No le tome mucha importancia y seguí caminando con mi hermano a tomar el bus y cuando subimos vimos a muchas personas en terno pero los ternos estaban sucios, llenos de polvo y basura. Cuando llegamos a nuestro destino el cobrador del bus nos dijo que debíamos pagarle el pasaje, inmediatamente respondí cuánto era lo que había que pagar y este nos respondió que era un millones de soles como si se tratase de un sencillo, entonces pensé que la moneda se había devaluado, mientras pensaba mi hermano le entregó al cobrador una bolsa de pan que se suponía sería nuestro sustento hasta llegar la hora del almuerzo, el cobrador extrañado acepta la bolsa de pan como paga.
Bajamos en el paradero de una avenida muy transitada que tenía en medio un arco metálico con puertas rotas y bisagras oxidadas como si estuviese a punto de colapsar
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Seguimos caminando con rumbo al trabajo de mi padre y por el camino nos encontramos a un grupo de niños jugando fútbol en la calle, entonces uno de ellos se nos acerca y nos dice que no nos dejarían pasar si no le ganábamos en un tipo de juego especifico, en "dominaditas" a lo que inmediatamente pensé que ya no habría caso intentarlo o que deberíamos ir por otro lado (cabe resaltar que soy pésimo con el balón) pero tampoco tendría caso porque ese es el único camino que hay para llegar al trabajo de mi padre. El balón era de color morado y se lo pasaban entre ellos que no eran más que cuatro niños. Iniciado el juego los niños dominan el balón a la perfección, sabía que si llegaba a mí iba a perder y tendría que buscar la manera de pasar. El balón llegó a mis pies y no tuve otra opción más que la de intentar ganar el juego, afortunadamente pasé el juego sin ningún problema, llega el turno de mi hermano que al igual que yo también es pésimo con el balón, sin embargo él no tuvo la misma suerte que yo y tropezó, perdimos, era la palabra que retumbaba mi mente. Pero a pesar de ello uno de los niños nos dijo que nos dejaría pasar, esto generó una discusión en su grupo ya que nunca habían perdido y por ende nunca nadie había pasado cuando ellos se encontraban presentes, pero al final desistieron y nos dejaron pasar. Retomamos el rumbo por la acera izquierda de la calle cuando repentinamente uno de los niños nos lanza un globo rojo y el resto del grupo se llena de risas y burlas, mi hermano en su enfado coge el globo y lo revienta.
Pasamos por lo que sería o fue un mercado y logro divisar que mi hermana y mi madre se encontraban en una de ellas, la vendedora era una de las viejas amistades de mi madre. Al final del único pasillo que tenía el mercado habían unas escaleras que dirigían a la casa de la amiga de mi mamá.
Subí las escaleras mientras mi hermano se quedó abajo con el resto mi familia, al estar arriba pude ver a mi amigo Luis, mi primer amigo de la vida, pero parecía que él no había crecido nada (cabe resaltar que a él ya no lo veo debido a que me mudé de mi viejo vecindario) sin embargo eso no me importó y le dije: hola, soy Mauricio ¿me recuerdas? Él respondió que sí se acordaba de mí y que estaba muy feliz de volver a verme, acto seguido le pregunté qué estaba haciendo a lo que me respondió que estaba jugando con sus juguetes y que me los iba a mostrar, mientras me los mostraba le pregunté de que si en verdad seguía jugando con juguetes a lo que él afirmó sin vergüenza alguna
mostrare algunos y empezó a mostrarme. En lo que me mostraba sus juguetes fue pasando el tiempo, entonces mi hermano gritó desde abajo que ya teníamos que irnos porque se le hacía tarde a lo que me despido de todos tanto de mi amigo como mi familia.
mostrare algunos y empezó a mostrarme. En lo que me mostraba sus juguetes fue pasando el tiempo, entonces mi hermano gritó desde abajo que ya teníamos que irnos porque se le hacía tarde a lo que me despido de todos tanto de mi amigo como mi familia.
Finalmente llegamos al trabajo de mi padre, mi hermano me informa que ya tenía que irse y me deja solo con mi padre, mi padre y yo fuimos a una galería donde cada piso era un circulo (este escenario ya lo había soñado anteriormente, sin embargo nunca lo he visto pero infiero que es la combinación de dos espacios que conozco). Todo estaba vacío no había nadie a excepción de los vendedores, subimos piso tras piso sin saber lo que mi padre estaba buscando hasta que llegamos a un puesto recóndito en una esquina del último piso, este puesto vendía juegos de mesa para niños y con mucho fervor pregunto si tenía rompecabezas a lo que el vendedor se confunde y saca un arma con una esfera llena de púas o mayormente conocida como rompecabezas y con el arma en mano la apunta hacia mí...
Mauricio Cabrera

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