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Un loco viajó con nosotros en el bondi

(PRIMER POST)

¿Cómo andan linces?

Les vengo a contar una historia que me sucedió a mi y a unos amigos el otro día en el colectivo.



El jueves un amigo mío, me hablo al wpp y me dijo que el viernes, nos íbamos a juntar con otros pibes en el predio del Club Banfield, (Lomas de Zamora). No tenía muchas ganas de ir, pero me dijo que íbamos a hacer patys, entonces recordé que mi sueño es ser diamond, y acepté.
Nos encontramos todos a las 11 AM en el colegio, y partimos hacia el club. El viaje fue común y corriente. Llegamos, comimos, tomamos unos vasitos de fernet y fuimos a la pileta. Al ser un día de semana, casi ni había gente, era todo el predio para nosotros, salvo por los niños ratas de la colonia. Mas o menos lucía así.



Pasamos el día en el predio, tranquilos, pelotiamos un rato, y a eso de las 8 pm partimos para nuestras casas en el colectivo.
Era todavía bastante de día, pero vivíamos lejos de ese lugar, así que fuimos a la parada, nos subimos al colectivo y acá empieza la historia...

El bondi empezaba su recorrido en esa parada, así que cuando entramos, no había nadie, nos dirigimos a los asientos del fondo y nos ubicamos así...



Lo que estoy mostrando allí es como se vería nuestras ubicaciones desde el lado trasero del colectivo, osea, que esos 5 rectángulos son los asientos de atrás, a la izquierda está el último asiento de la fila individual y a la derecha los últimos asientos de la fila doble.
(Cabe destacar que la lincesa se bajó bastante rápido y el loco entró cinco minutos después de que el colectivo haya arrancado).

El recorrido que hacía el bondi ese, era todo por adentro, (plena villa), y nos dejaba en la estación de Banfield.
Cuestión que el colectivo arranca y todo es normal, hasta que pasado un breve lapso de tiempo, entra un hombre mas o menos parecido a él, (no es joda):



Tenía una camisa celeste un poco sucia, pelo relativamente largo, y tenía una mochila si mal no recuerdo. Entonces el loco, (así lo llamaré de ahora en más), se ubica justo adelante mío, pero lo raro es que en todo el momento que estuvo caminando hacia nosotros, nos miró desconfiadamente, como si le fuésemos a robar, (todos blancos y dos rubios).
Antes de sentarse me clavó la mirada, por 15 segundos, fija, sin disimular. Luego, se sentó mirando para adelante, con la mochila entre sus piernas.
En absolutamente TODO el viaje, con un intervalo de 10 segundos promedio, el loco se daba vuelta momentáneamente y nos miraba a los ojos, bien directo. Esto sucedió en los 30 minutos que estuvimos viajando.
Al principio, yo me estaba re cagando de risa, porque la situación lo provocaba, encima hacía reír a Lince, y él era el que peor la pasaba, porque yo miraba por la ventana y me hacía el gil, y Diamond y Maquinóla hablaban entre ellos, (Maquinola le daba la espalda a Lince).

(Así se reía Lince, encima cada vez que el loco se daba vuelta, se tenía que poner serio porque sino miraba con más intensidad).

Pasaron los primeros cinco minutos, el loco seguía repitiendo el proceso para observarnos detalladamente, luego de un tiempo, ya empezó a ser molesto, Diamond le clavó la mirada en numerosas ocasiones, pero luego la desvío ya que el flaco tenía realmente cara de loco...
Luego de 10 minutos del loco mirando para atrás, personalmente yo tenía mucha bronca, me daban ganas de decirle al flaco que carajo miraba o si tenía algún problema, (porque era realmente irritante).
En mitad del trayecto hubo un ruido extremadamente fuerte, como si se hubiese reventado o desencajado alguna parte de la rueda que estaba abajo nuestro... Ya para este momento tenía bastante cagaso yo, aunque tenía la suerte de que el loco no me miraba porque estaba justo detrás de él, Lince estaba re incómodo, Maquinola estaba serio y con una cara de trauma tremenda, y Diamond seguía intentando hacer que el loco baje la mirada, pero por momentos desviaba su atención mirando por la ventana.

(Así estaba Maquinola).

Ya era de noche. En el colectivo habían ocho personas, (incluyéndonos nosotros cuatro, el loco y el colectivero). La tensión aumentaba y el chabón seguía mirando como si nada, exactamente con la misma cara e intensidad de los primeros cinco minutos).
Por suerte ya estábamos cerca de la estación, Lince ya se había bajado. Y faltando seis cuadras para destino, el loco se bajó, dos cuadras más y se bajó Maquinola, (después nos enteramos que se tomó un remís porque estaba todo cagado jajajaja). Finalmente, cada uno llegó a su casa, (yo me fui a dormir de Diamond).

Pero tengo que admitir que fue realmente muy raro todo lo sucedido, lo más aterrador de todo esto, es que el loco se bajó en la esquina de mi colegio, a cuatro cuadras de mi casa...
En 30 minutos pasé, (y seguro todos), de risa, a ira, a desconcierto, a miedo.

Bueno, eso fue todo, espero que les haya gustado mi primer post, saludos máquinas de guerra soviéticas!

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