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"Una vacuna contra la alienación mediática por favor"

"Una vacuna contra la alienación mediática por favor"








El miedo y la histeria se propagan más rápido que el ébola en Estados Unidos, mientras el tema se mete definitivamente en la campaña electoral con vistas a elecciones legislativas del próximo martes 4 de noviembre.


Luego de la muerte del enfermo de ébola procedente de Liberia, la semana pasada se conoció la infección de dos enfermeras que lo atendieron en el hospital de Dallas, capital de Texas. Pero este domingo se supo que 50 de las 150 personas aisladas están fuera de peligro de tener la enfermedad, entre ellas la familia directa del liberiano y los otros enfermeros que lo habían atendido.


Sin embargo, el miedo se sigue propagando muchísimo más rápido que la enfermedad. En mi clase de la Universidad de Wisconsin les pregunto los alumnos si tienen miedo y todos responden al unísono que sí. Y eso que estamos lejos de Texas. Pero la segunda enfermera había tomado un avión desde Cleveland, estado de Ohio, en el norte del país. Las propias autoridades sanitarias reconocieron que fue un grave error dejar que la mujer abordara ya enferma y con síntomas un avión con otras 132 personas. Entonces, el miedo se hace incontrolable y la gente empieza a temer subir a un avión, a un colectivo, y hasta salir a la calle para ir a trabajar.


El presidente Barak Obama tuvo que suspender sus actividades de campaña para dedicarse de lleno al tema del ébola. Y una de las determinaciones que tomó en los últimos días fue firmar una orden ejecutiva para movilizar a reservistas de la Guardia Nacional al África Occidental, para garantizar la cuarentena de las personas infectadas. Es decir, nada de mandar médicos ni instrumental, sino botas y fusiles.
El Premio Nobel de la Paz ha destinado 4.000 soldados a la zona de Sierra Leona y Liberia y también ha creado una nueva unidad “médico-militar” para actuar dentro de Estados Unidos con casos de eventuales infectados.
Mientras tanto, los republicanos le achacan al gobierno principalmente negligencia e incompetencia por los contagios autóctonos, por ahora circunscriptos al estado de Texas.
Pero además, le endilgan a Obama inseguridad en las fronteras del Imperio. El precandidato a presidente para 2016 por el Partido Republicano, Ted Cruz, acaba de proponer cerrar los aeropuertos a todos los vuelos provenientes de África Occidental. El presidente le respondió ayer que “intentar cerrar una región entera, aunque eso fuera posible, sólo empeoraría la situación”.
 




No hay que abrazarse más


Otro candidato a senador por Dallas (la ciudad más afectada hasta ahora), el independiente Eric Williams, llegó esta semana a proponer una “política de no abrazos y no apretones de manos”. Y eso que aquí no son de tocarse mucho.


Los casos ridículos pululan. En una escuela primaria del estado de Maine, el consejo escolar obligó a una maestra a permanecer bajo cuarentena durante tres semanas simplemente porque había viajado a Dallas. En otro caso, la Universidad de Siracusa suspendió una conferencia del fotoperiodista de The Washington Post Michel de Cille, porque en setiembre pasado estuvo en Liberia cubriendo la crisis del ébola. En el estado de Misisipi, los padres de una escuela primaria no dejan que sus hijos vayan a clases porque el director de la escuela viajó hace poco a Zambia, país del sur de África, a miles de kilómetros de las zonas afectadas por la enfermedad.


Los simulacros en las grandes ciudades se repiten cada día, cosa que aumenta la histeria de la gente, mientras se acerca el frío y con él, la temporada de gripes. Esto tiene un doble análisis. Por un lado, racionalmente el ébola por ahora es mucho menos letal que la gripe, como en todo el mundo fuera del África Occidental.


En un país como éste, de 300 millones de habitantes, hasta ahora hay 3 casos y un fallecido, aunque el bombardeo informativo nos haga creer que estamos a las puertas del infierno. Como contraste, por año se producen unas 200 mil internaciones por casos de gripe, y las muertes varían entre 3.000 y 40.000 cada año.


Pero el problema es que con la histeria por el ébola, decenas de personas sanas o con síntomas de gripe, están yendo todos los días a los hospitales diciendo que tienen ébola. Y esta situación se agravará en las próximas semanas poniendo realmente en peligro de colapso el sistema sanitario estadounidense. Es que los síntomas de la gripe y el ébola son muy parecidos: fiebre, malestar general y dolor de músculos. Y afectan a una parte de la población, sobre todo los que no se vacunaron contra la gripe. Pero los síntomas de la alienación mediática son mucho más potentes, afectan a la inmensa mayoría de la población y todavía no se ha descubierto una vacuna contra esa alienación. A no ser el propio pensamiento crítico, algo cada vez más escaso por estos lares.
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