Venezuela: El legado autoritario de Chávez

La izquierda ensalza el legado de miseria y autoritarismo que ha dejado Hugo Chávez

DURANTE SU MANDATO CONVIRTIÓ A VENEZUELA EN ALIADA DE LAS PEORES DICTADURAS
Ayer Human Rights Watch publicó un informe, “Venezuela: El legado autoritario de Chávez”, que muestra la situación de Venezuela a la muerte del tirano: presos políticos, el poder judicial neutralizado, los derechos y libertades individuales cercenados desde el poder, y alianzas con las peores dictaduras del mundo. Sin embargo, la izquierda ensalza ahora a un individuo empeñado en convertir a Venezuela en una réplica de la Cuba castrista.




A modo de ejemplo, en el capítulo internacional el informe de HRW dice lo siguiente:
“El Presidente Chávez rechazó también los esfuerzos internacionales para promocionar los derechos humanos en otros países. Venezuela votó consistentemente en contra de las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas que condenaban las prácticas abusivas de Corea del Norte, Myanmar, Irán y Siria. Respaldó públicamente al presidente sirio Bashar al-Assad, al presidente libio Muammar Gaddafi y al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, y además distinguió a cada uno con la “Orden del Libertador”, la máxima condecoración oficial otorgada por Venezuela.”
Precisamente por ello la izquierda empezó anoche a rendir homenaje al fallecido cercenador de libertades, como se puede leer en el hashtag de Twitter #HastaSiempreComandante, que se convirtió en trending topic mundial. No cuesta encontrar ahí la parafernalia típica de la ultraizquierda totalitaria, cuyo rechazo a la democracia liberal y a la economía de mercado se ha venido traduciendo en un fanático apoyo a la Venezuela chavista, a la Cuba castrista y a todo régimen dictatorial que utilice las monsergas del antiamericanismo y del anticapitalismo como pretextos para usurpar los derechos más elementales a sus ciudadanos.
Cayo Lara falsea la realidad de Venezuela para ensalzar a Chávez
En medio de esa elegía ultraizquierdista, el coordinador de Izquierda Unida batía anoche todas las marcas de culto a la personalidad del fallecido déspota: Cayo Lara ha ensalzado a Chávez diciendo que “ha llenado el mundo de esperanza”. Que se lo diga a los venezolanos, que se debaten entre la falta de libertad y la miseria (a pesar de su enorme riqueza petrolífera, el PIB per cápita de Venezuela en 2012 fue de 11.114 dólares, muy por debajo de los 30.150 de España, según datos del FMI). De hecho, y a pesar de sus riquezas naturales, la pésima política económica de Chávez ha provocado un notable aumento de la inflación y del paro, debido a lo cual en 2011 Venezuela alcanzó el segundo puesto en el Índice mundial de Miseria publicado por The Economist, sólo precedida por Macedonia y seguida por Irán. ¿Cómo valora esto Cayo Lara? Pues diciendo que “Chávez ha hecho posible el reparto de la riqueza”. Más bien el reparto de la pobreza, que es la práctica económica por antonomasia de los regímenes socialistas.
¿Ganar elecciones legitima a un tirano que pisotea las libertades?
Lara no ha sido el único dirigente de esa formación que se ha hecho partícipe de la elegía ultraizquierdista hacia el déspota fallecido, por supuesto. Anoche el diputado de IU Alberto Garzón echaba mano de un torpe argumento electoral para blanquear la tiranía chavista:
Obvia decir que el mandatario venezolano no es el primer caso de tirano que llega al poder ganando elecciones, y que lo hace después de fracasar en un intento de hacerse con el poder mediante un golpe de Estado. Puestos a rebajar el listón electoral hasta donde cierta izquierda considera aceptable, en Cuba también hay elecciones, de partido único y con tantos candidatos -todo ellos afectos al régimen comunista- como escaños a cubrir. A pesar de estas circunstancias, Cuba, según el mandamás del Partido Comunista de España José Luis Centella, es “un ejemplo de democracia participativa”. Con estos planteamientos no es raro que la ultraizquierda española vea en el despotismo chavista algo digno de elogio.
Los favores de Carter a un régimen que financia su organización
Hay algo del tuiteo de Garzón que se merece una mención aparte: los elogios a Chávez del mayor defensor de dictadores que hay en Estados Unidos: Jimmie Carter. Según el diputado de IU, el expresidente más odiado de ese país afirmó que el régimen chavista es “el mejor sistema electoral del mundo”. Efectivamente, lo dijo Carter en septiembre de 2012, el mismo día que afirmó que “uno de los peores procesos electorales del mundo” son los de Estados Unidos, país donde las elecciones se desarrollan con medios libres, sin violencia política y con una justicia independiente. Curiosa la idea de la democracia que tiene este señor.
Supongo que Carter considerará inmejorables unas elecciones con los medios críticos cerrados o amordazados, con el poder judicial anulado y con la oposición hostigada en las calles por bandas de violentos al servicio del poder, entre otros ejemplos de cómo se han desarrollado las distintas convocatorias electorales bajo el mandato de Chávez, convocatorias que ha blanqueado la organización que dirige Carter a pesar de las descaradas irregularidades cometidas por el régimen. Obvia decir que Carter no hace eso por amor al arte: como denunciaba Alberto Franceschi en 2006, “el Centro Carter es financiado por el gobierno de Chávez”. En enero de 2007 desde la National Review Claudia Rosett apuntaba también que el Carter Center tiene entre sus donantes al régimen chavista.
Las negativas consecuencias del servilismo de Carter a Chávez
En mayo de 2005 el Center for Security Policy (CSP) señaló en un informe los resultados arrojados por un estudio de un equipo conjunto de la Universidad de Harvard y profesores del MIT en agosto de 2004, durante el referéndum presidental con el que Chávez continuó en el poder. Según el estudio, no había duda de la actividad fraudulenta en el proceso de votación electrónica. El informe del CSP denunciaba que las empresas contratadas para suministrar las máquinas de votación y el software para el referéndum se crearon en secreto y eran en parte propiedad del gobierno venezolano. El CSP también se mostró muy crítico con la actuación de Carter:
“Jimmy Carter ignoró las súplicas de la oposición y respaldó públicamente los resultados, a pesar de que el gobierno no cumplió con su acuerdo para llevar a cabo una auditoría de los resultados. Las acciones de Carter no sólo dieron al régimen venezolano la legitimidad que ansiaba, sino que también destruyeron la confianza del público en el proceso electoral y en la eficacia de los observadores internacionales.”
La vergonzosa actuación de Carter en Venezuela fue beneficiosa para los intereses del régimen chavista, según denuncia el CSP: “a pesar de que las encuestas muestran continuamente que la oposición tiene casi el 50% de apoyo del electorado, el régimen ha estado ganando las elecciones regionales por márgenes enormes ya que votantes de la oposición se abstienen de lo que ellos perciben como un proceso inútil y corrupto”.
Un tirano más a añadir a la lista de dictadores piropeados
Hay que decir que no es la primera vez que Carter piropea a un dictador de izquierdas: del yugoslavo Tito (2 millones de víctimas) dijo que era “un hombre que cree en los derechos humanos”; del comunista rumano Nicolae Ceaucescu (responsable de 80.000 asesinatos sólo para frenar -sin éxito- la revolución que acabó con su brutal dictadura) afirmó: “Nuestros objetivos son los mismos: tener un sistema justo de la economía y la política… Creemos en la mejora de los derechos humanos”; y en su visita a Polonia en 1977, afirmó sobre el dictador comunista Edward Gierek: “Nuestro concepto de los derechos humanos se conserva en Polonia”. El colmo llegó tras la visita de Carter a Corea del Norte en 1994, cuando dijo del brutal dictador Kim Il Sung que era un hombre “vigoroso” e “inteligente”, elogiando a su régimen con declaraciones que equiparaban a Pyonyang con su población natal, Americus (Georgia, EEUU).
Por mi parte, deseo al pueblo venezolano que tras la muerte de Chávez salga de la pesadilla totalitaria en la que se metió con él, que los presos políticos sean liberados y los pilares de la democracia, restituidos. Eso sí, veo muy poco probable que esto ocurra a corto plazo, teniendo en cuenta que el aparato represivo establecido por Chávez sigue intacto, y con el ejército como principal sostenedor de ese régimen socialista. Depende de la presión internacional que las cosas en Venezuela empiecen a cambiar, y por lo que podemos ver, no es exagerado concluir que la izquierda hará todo lo posible para que la tiranía continúe.