Check the new version here

Popular channels

Ventajas de ser HETERO + Consejos MegaPost



Imaginemos un mundo donde persiguen a los heterosexuales. En ese mundo, ser heterosexual es un motivo de burla, de rechazo familiar, de humillación. La iglesia te condena a arder eternamente en el infierno por algo que no pudiste decidir. Hay siglos de historia que narran hechos de extrema violencia, persecución, exclusión y muerte. En todas las sociedades y culturas. En todos los idiomas. Solo por ser heterosexual. Solo por eso.

*****




Elzie Granderson, de CNN noticias, publicó el año pasado una nota titulada “¿Por qué no hay un día del orgullo heterosexual?” donde dice “…en vez de preguntarte por qué no existe un movimiento o un mes del orgullo heterosexual, las personas heterosexuales deberían agradecer que no lo necesiten…”. Este escrito es una reflexión al respecto, a propósito de la celebración del día del Orgullo Gay en El Salvador, el 28 de junio.

Hablemos de cifras. Vivimos en un mundo donde en 77 países las prácticas homosexuales son condenadas penalmente. En 77 de los 198 países del mundo ser homosexual es un crimen. En al menos ocho de ellos, el castigo es la pena de muerte. En ocho países tienen el derecho constitucional de matarte por ser homosexual. En pleno año 2014.

Hablemos de historia. Siglo XX. Cinco mil personas fueron encarceladas en España a finales del franquismo por comportamientos homosexuales debido a la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, impuesta en 1970. Hace cuarenta y cinco años también sucedieron los disturbios en Stonewall, Nueva York. En 1978 asesinaron a Harvey Milk, primer político abiertamente homosexual de los Estados Unidos. Hace cuarenta años, en Argentina, en el llamado Proceso de Reorganización Nacional, durante la dictadura, se cometieron graves delitos contra homosexuales. Hace setenta años, en la Alemania Nazi, el campo de Dachau fue un campo de exterminio y re-educación de homosexuales procedentes de toda Europa. Se registraron 100 mil homosexuales alemanes. Tres mil 500 en total, incluyendo al resto de Europa. Solo 4 mil sobrevivientes. El llamado Párrafo 175 del código penal alemán fue utilizado hasta 1969 como motivo de encarcelamiento, tortura, trabajo forzoso y alteraciones hormonales. A los homosexuales en Dachau los diferenciaban con un triángulo rosa invertido. Las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial hacia homosexuales de toda raza y condición social fueron aceptadas por Alemania hasta el año 2000 y por Francia hasta el año 2001. Hace solo trece años.



Todo esto siendo extremistas, casi dramáticos. No hemos mencionado la discriminación sutil de todos los días, las miradas y los insultos; los comentarios homofóbicos en todos los círculos sociales; el acoso, las etiquetas, la presión familiar y religiosa; los sometimientos, las lágrimas a escondidas, los golpes en el pecho, etc. Podríamos también hablar de la discriminación laboral; despidos e injusticias en todos los niveles educativos, bullying escolar; los daños psicológicos, y emocionales; el deterioro de la personalidad y la impotencia de vivir una vida tranquila.

Es importante mencionar que no hay un día del “Straight Pride”, ya que dicha orientación sexual o identidad de género, “normal y única”, no implica la muerte o tortura de cientos de homosexuales y transexuales al año. Debido a que dicha orientación sexual o identidad de género no fue el motivo de la muerte de Daniel Zamudio, Wladimir Sepúlveda, Matthew Shepard, Jamey Rodemeyer, Juan Mata Juárez, Gustavo Flores Gutiérrez, Octavio Acuña, José García Torres, Rianna, Tania, Katerina, Betzaydaetc, ¿seguimos?

Tampoco tenemos a “hombres y mujeres así nacidos” marchando un día al año por el respeto de sus derechos, ya que su orientación sexual o identidad de género no fue considerada como una enfermedad sino hasta el 17 de mayo de 1990 por la Organización Mundial de la Salud. Porque el 29 % de heterosexuales no debe alejarse de su familia por razón de su orientación sexual; porque el 21 % de heterosexuales no debe preocuparse por no ser contratados en algún lugar por su orientación sexual.

Porque ser heterosexual no implica tener que escuchar insultos, chistes ofensivos u ofensas directas por cuestiones de tal orientación sexual o identidad de género. Porque ser heterosexual no inhibe derechos civiles que cualquier otra persona en plena igualdad sí posee. Porque amar a alguien de sexo contrario no significa que tu pareja te suelte la mano o que no te de un abrazo o un beso cuando se despiden en un lugar público por miedo a sufrir consecuencias físicas o emocionales por ello. Porque a los heterosexuales no se le han culpado por epidemias de enfermedades. Porque el ser heterosexual no quiere decir que la policía preste menos atención a los crímenes perpetrados hacia ellos. Porque un heterosexual no debe callarse cuando le gusta alguna persona o cuando se enamora de alguien por miedo a que lo consideren una aberración o un desordenado en lo moral y en lo sexual.

Sería totalmente lógico que uno, dos, cientos, miles de heterosexuales salieran a las calles un solo día al año. Claro, si fueran ellos los que son perseguidos, juzgados, condenados por un mundo que no los comprende. La causa heterosexual valdría el esfuerzo, el izar banderas, levantar carteles, hacer presencia, pedir igualdad de derechos. Si viviéramos en un mundo donde ser heterosexual es una condena, a ellos les tocaría emprender la revolución.

Pero no. Es a nosotros. Los homosexuales. A los 60 mil homosexuales en El Salvador, dentro o fuera del clóset. Aunque a la Marcha del Orgullo Gay usualmente asistan solo 5 mil. Es a todos. Esta revolución es de todos.

Si fuéramos heterosexuales, seguro todo esto no nos importaría. Quizá ni siquiera estaríamos leyendo esto. A lo mejor nos concerniría si conociéramos a alguien cercano que le toca vivirlo. Pero no somos heterosexuales. No sabemos por qué. No lo llegamos a decidir. Sin embargo, la revolución heterosexual existe desde el momento en el que un heterosexual está consciente de la suerte que tiene y del mundo en el que vivimos. El heterosexual revolucionario es el que no juzga, no etiqueta, no causa daño.

No pedimos que salgan a las calles con nosotros. Ahora solo queremos, con este escrito, reducir a la mínima expresión los comentarios ofensivos sobre la Marcha del Orgullo Gay como un gran desfile de locas emplumadas, una vergüenza nacional, un zoológico de fenómenos. La Marcha del Orgullo Gay es el único día del año donde las calles nos pertenecen para decirle al mundo que aquí estamos, que sobrevivimos. Que conocemos la historia. Que nos duele. Esta es nuestra revolución. Queremos cambiar el mundo para encajar en él porque nunca, jamás, fue decisión nuestra ir toda una vida contracorriente por el simple hecho de querer amar a alguien de nuestro mismo sexo.

Las razones sobran del porqué es importante un día, tan solo un día, del Orgullo Gay. Es claro que el orgullo permanece todo el año. Lo especial de celebrarlo un solo día es que la comunidad se reúne en grandes masas en las principales ciudades del mundo. Desde San Francisco, pasando por Sao Paulo y Madrid, hasta llegar a Sidney. El 28 de junio es una forma de expresar que la comunidad LGBTI existe y que está presente. Que no es una leyenda y que no debe ser más un tabú hablar del tema. Que la comunidad LGBTI está orgullosa de tener personas, tan solo personas, y que no tienen miedo de ser quiénes son. Es importante, debido a que se expresa el repudio de los crímenes por homofobia y transfobia; de la discriminación familiar y laboral; porque se expresa el repudio del principio de presunción de “heterosexualidad” que nos hace escondernos. Es importante, ya que es de las pocas veces que se puede alzar la voz para decir que en la comunidad LGBTI también somos personas libres e iguales, que no debemos ser perseguidos, ni aquí ni en cualquier otro rincón del planeta, en todos los tiempos, en todos los idiomas y en todas las culturas.




Aquí, los empíricos y humildes consejos de alguien que conoce y ha sido testigo de numerosas conductas heterosexuales de alto riesgo:



1. Si vas por la calle, trata de no cruzar la vista con otro hombre; y en caso de que ello ocurra, no la sostengas mucho tiempo. Pero sobre todo, NUNCA te des vuelta para mirarlo otra vez después de sobrepasarle.
2. Evita cualquier tipo de baño público, incluyendo los de las terminales de transportación colectiva, centros comerciales, estadios, cines y teatros; en caso de extrema necesidad, cuando ya estés en el urinario mantén la vista al frente, sin desviarla a los lados, ni siquiera con el rabillo del ojo. Ah, y no leas los grafitis obscenos en las puertas del retrete.
3. Cuando vayas solo al cine, no te sientes en las filas más apartadas de los pisos superiores o en las más próximas a la pantalla. Si entras a una sala donde las películas no son de estreno y te percatas de que el público es exclusivamente masculino, huye inmediatamente.
4. Bájate enseguida del ómnibus repleto donde “sin querer” te pegaste a los glúteos de otro hombre, este lo sintió y permaneció inmóvil sin ponerte mala cara, y a ti —para colmo— te excitó su proximidad (En el caso de que fueras tú a quien le rozaran el trasero y llegara a gustarte, entonces muy probablemente la única escapatoria a tu destino sería lanzarte debajo de las ruedas del mismo vehículo o del siguiente, pero no te lo recomiendo).
5. Ten cuidado con tu apariencia física y el gimnasio: si te enamoras de tu propia figura, casi siempre terminarás admirando otra mejor que la tuya. Bajo ningún concepto cedas a la tentación de toquetear los potentes músculos de tu colega de ejercicios, para apreciar cuánto volumen ganó en el último mes; si él te lo pidiera, cierra los ojos, pálpalo, y piensa solamente en lo fuerte que está, y no en lo buenísimo que se ha puesto.
6. No cambies camino por vereda, sobre todo si esta última es algún trillo o sendero apartado que frecuentan hombres solitarios. En caso de que obligatoriamente debas atravesar por sitios oscuros o andar por ciertas calles de madrugada, jamás te detengas y le preguntes a un extraño: “¿Qué haces, dando una vuelta?” o “¿Esperas a alguien?”
7. Aprende a conformarte con el sexo que te proporciona tu pareja heterosexual. Resulta muy feo eso de salir por ahí a procurar ciertos favores con otros hombres, y luego querer librarte del cargo de conciencia con la socorrida frase de “¡Ay, si mi mujer me hiciera o me dejara hacer esto o aquello, yo no estaría aquí”!
8. Asegúrate de tener la certeza interior, o sea, convéncete a ti mismo cueste lo que cueste, de que vas a las obras del grupo de Teatro El Público solamente porque le fascinan a tu novia o a tu esposa. Trata de no ir solo, sin que ella lo sepa, o con tus amigos varones: pues ya sabes que siempre hay hermosos desnudos masculinos y verlos puede crear hábito.
9. Muérdete la lengua si te entran ganas de gritar ¡Bravo! en medio de una escena de ballet. Solamente al finalizar el acto o la función, aplaude de manera moderada, con palmadas enérgicas y viriles. Si no crees poder conseguirlo, no vayas. (Esto sirve también para los conciertos de las divas y los cantantes de moda)
10. Concéntrate en el juego de béisbol, y no te fijes en ninguno de los peloteros (válido para cualquier deporte, pero más todavía en los casos de la natación y los clavados).
Y como recordatorio adicional, una adaptación libérrima de un precepto clásico del cine y la literatura cubanos, que no podía faltar:
11. Si hay chocolate en la heladería, no pidas fresa. O al menos opta por una ensalada mixta (Por suerte, el macho metrosexual —otro hombre nuevo— ya puede degustar todos los sabores, depilar su cuerpo, entresacar las cejas, lucir aretes, teñir su pelo, vestir de rosado y hasta enseñar el c…)







Los privilegios de ser heterosexual o lo injusto de vivir en minoría




Confieso que no logró averiguar autoría, pero imagino que es obra de algún grupo LBGT estadounidense*. The Heterosexual Privilege Chacklist es una lista creada para que los heterosexuales tomemos conciencia (¿lo intentamos?) de lo que implica no serlo en un mundo donde somos aplastante mayoría. ¿A qué se refieren cuando hablan de privilegio? Básicamente, a la presunción social de que todas las personas son heteros, al refuerzo positivo que recibe el comportamiento heterosexual frente al comportamiento que no lo es y a los derechos civiles básicos y privilegios sociales que una persona heterosexual recibe automáticamente, pero que se les niega sistemáticamente a las personas lesbianas, bisexuales, gays o transgénero (=LBGT) simplemente por serlo.

Creo que es importante que quienes formamos parte de la mayoría nos demos cuenta de lo difícil que es ser diferente a la masa y seguir con tu vida. Hace algunos años, viajando por Asia, llegué a una aldea donde un crío de poco más de un año huyo despavorido al verme. Aquello fue revelador. Vivo cómodamente instalada en mi verdad, ¿cómo será ser blanca en un país de gente no blanca, por ejemplo? ¿Cómo sería vivir en un mundo donde alrededor del 90 por ciento de las personas fuera homosexual y todo estuviera concebido a la medida de sus necesidades, no las mías? Ponte en sus zapatos. En fin, la lista dice así (la he traducido lo mejor que he podido, admito correcciones):

“En un día cualquiera, como persona hetero (en inglés, dice straight = recto/correcto/serio, en contraposición a quienes se salen de la línea)…

1. Puedo estar bastante seguro de que mi compañero de cuarto, de residencia (en referencia a los colegios mayores) y compañeros de clase se sientan cómodos con mi orientación sexual. (Aclaración: tener en cuenta que en inglés, la redacción no distingue femenino/masculino, dice: “I can be pretty sure” e incluye ambas posibilidades.)

2. Si cojo una revista, veo la televisión o reproduzco música, puedo estar seguro de que mi orientación sexual estará representada.

3. Cuando hablo de mi heterosexualidad (bromeando o refiriéndome a mis relaciones), no seré acusado de imponer/promocionar (el verbo utilizado es “to push” que puede traducirse de distintas formas) mi orientación sexual a otras personas.

4. No tengo que temer que si mi familia o amigos averiguan mi orientación sexual tenga consecuencias económicas, emocionales, físicas o psicológicas.

5. No crecí con juegos que atacan mi orientación sexual. Por ejemplo, la etiqueta de maricón o “smear the queer” (difamar al homosexual. Supongo que se refiere a esos juegos en que los críos se insultan/ningunean acusándose de ser gays. Ojo, he traducido literalmente la expresión, pero si alguien puede añadir luz, adelante.**)

6. No soy acusado de haber sido abusado, de ser un pervertido o estar confuso psicológicamente a causa de mi orientación sexual.

7. Puedo volver a casa de la mayoría de las reuniones, clases y conversaciones sin haberme sentido excluido, asustado, atacado, aislado, superado en número, no escuchado, dejado de lado, estereotipado o temido por mi orientación sexual.

8. Nunca se me pide que hable en nombre de todo aquel que es heterosexual.

9. Puedo estar seguro de que mis clases incluirán materiales curriculares que testimonian/reflejan la existencia de personas con mi orientación sexual.

10. Nadie me pregunta por qué elegí mi orientación sexual.

11. Nadie me pregunta por qué decidí hacer pública mi orientación sexual.

12. No tengo miedo a revelar mi orientación sexual a mis amigos y familiares. Se asume.
13. Mi orientación sexual no se ha asociado nunca con un armario.

14. La gente de mi género, no trata de convencerme de que cambie mi orientación sexual.

15. No tengo que defender mi heterosexualidad.

16. Puedo encontrar fácilmente una comunidad religiosa que no me excluya por ser heterosexual.

17. Puedo contar con encontrar a un terapeuta o un médico dispuesto y capaz de hablar de mi sexualidad.

18. Existen garantías de que encontraré textos de educación sexual para parejas con mi orientación sexual.

19. No tengo que preocuparme de que la gente me vaya a acosar debido a mi orientación sexual.

20. No tengo necesidad de calificar/matizar (la palabra usada es “qualify”) mi identidad heterosexual (nuevamente usan la palabra “straight”).

21. Mi masculinidad/feminidad no es cuestionada a causa de mi orientación sexual.

22. No se me identifica por mi orientación sexual.

23. Puedo estar seguro de que si necesito ayuda legal o médica, mi orientación sexual no me perjudicará.

24. Si mi día, semana o año va mal, no necesito plantearme si cada episodio o situación negativa tiene algo que ver con mi orientación sexual.

25. Independientemente de si voy a un teatro, alquilo un vídeo o voy al cine (literalmente dice: “I go to a theater, Blockbuster, an EFS or TOFS movie”), puedo estar seguro de que no tendré dificultad en encontrar representada mi orientación sexual.

26. Estoy seguro de que en mi lugar de trabajo hay personas con mi orientación sexual.

27. Puedo caminar en público con mi pareja sin tener que soportar la mirada clavada o reacciones por parte de la gente.

28. Puedo optar por no pensar políticamente sobre mi orientación sexual.

29. No tengo que preocuparme de comunicarle a mi compañero de piso mi sexualidad. Se asume que soy heterosexual.

30. Puedo permanecer ajeno/a a la lengua y la cultura LGBT, sin padecer sanción alguna por tal olvido.

31. Puedo pasar meses sin ser llamado hetero (nuevamente “straight” en inglés).
32. No se me agrupa a causa de mi orientación sexual.

33. Mi comportamiento individual no repercute en las personas que se identifican como heterosexuales.

34. En la conversación cotidiana, el lenguaje que generalmente usamos mis amigos y yo asume mi orientación sexual. Por ejemplo, cuando (inadecuadamente) decimos sexo solo nos referimos al sexo heterosexual o cuando decimos familia nos referimos solo a parejas heterosexuales con niños.

35. La gente no asume que tengo una gran experiencia en el sexo (¡o incluso que la tengo!) por el mero hecho de mi orientación sexual.

36. Puedo besar a una persona del sexo opuesto en el centro o en la cafetería sin que se fijen en mi o sin sentir que me observan o me clavan la mirada.

37. Nadie me llama hetero con malicia.

38. Las personas pueden usar términos que describan mi orientación sexual y que éstas signifiquen cosas positivas (es decir “recto/straight como una flecha”, “de pie con la espalda recta/straight” o “enderezar”) en lugar de términos humillantes (por ejemplo, “uf eso es gay” o “maricón”).

39. No se me pide que me plantee por qué soy heterosexual.

40 Puedo ser abierto acerca de mi orientación sexual sin preocuparme por mi puesto de trabajo.”





Acaba así, aunque creo que convendrás que esta lista se queda corta. Piénsalo.
Tolerancia. Respeto. Mejor algo más: ¡normalidad!


Cómo saber si eres heterosexual

Determinar tu orientación sexual puede ser una experiencia muy confusa. Si te has empezado a preguntar si eres heterosexual, estos consejos podrían ayudarte. Sin embargo, sólo tú lo sabrás. Podría tomarte años o incluso podría cambiar con el tiempo. Sólo recuerda que no importa cómo te identifiques, sigues siendo un ser humano valioso, sin importar lo que los demás digan. Eventualmente, tal vez termines aceptando que eres heterosexual, pero también podrías descubrir que sí eres homosexual después de todo. Tal vez incluso des el siguiente paso de aceptar que eres heterosexual, y eventualmente tendrás una relación heterosexual exitosa.



1 Conoce las muchas definiciones de Hetereosexual.

Hay muchas cosas que tienes que considerar dependiendo de con quién hables, pero sé honesto contigo mismo sobre lo que tú crees que define ser heterosexual. El debate normalmente se basa en el dilema de "naturaleza versus cultura" (¿Naciste así o el ambiente y tu crianza tuvieron algo que ver?)



2 Algunas personas creen que todos tienen el potencial de tener una relación sexual o romántica con un miembro del sexo opuesto.

Algunas personas creen que la heterosexualidad es una condición biológica o genética; que por naturaleza naces siendo heterosexual. Otros afirman que es posible que nazcas heterosexual, pero que en realidad el acto de tener relaciones heterosexuales es lo que te hace heterosexual. Y hay otras personas que piensan que la heterosexualidad es el producto del ambiente de la persona y las experiencias de su vida, es decir, que los eventos en su vida contribuirán a su orientación sexual.

Algunos creen que simplemente fantasear con tener sexo con alguna persona del sexo opuesto es prueba de que eres heterosexual, pero otros creen que meramente es una señal de que tal vez te inclines hacia esa dirección.



3 Comprende que fantasear con miembros del sexo opuesto no necesariamente te hace heterosexual.


Las personas gays ocasionalmente tienen "fantasías del sexo opuesto"; como una mujer que tenga un sueño extraño que involucre una experiencia heterosexual, o un hombre preguntándose qué se siente besar a esa chica ruda en el equipo de soccer, pero eso no significa que lo harían si tuvieran la oportunidad.


link: https://www.youtube.com/watch?v=dgC9c0pWbtU


10 señales de que eres "gay de closet"




1. Atacas a otros gays que sí son "chingones". Ya lo confesó Ricky Martin; cuando él ocultaba su homosexualidad mientras su carrera artística ascendía, participaba en el acoso contra otros gays declarados. Y es que por un lado tenemos a la presión social, que no todos son capaces de enfrentar con valor; por otro lado, los "gays de closet" tienen un claro sentimiento de "envidia" a los gays libres, pues ellos disfrutan de ser gays, son felices siéndolo, les da orgullo decirse gays y no les importa lo que otros piensen al respecto; algo que a ti, "gay de closet"... te arde.

2. Consigues una amiga sin dignidad que acepte hacerse pasar por tu novia. Es hilarante que mi basta cultura general (risas), me lleve de nuevo al caso de Ricky Martin, quien como todos sabemos utilizó a varias de sus amigas, la misma Rebeca de Alba lo aceptó. Yo tuve varios amigos que, de la forma más absurda, me presentaban a sus "novias" pero siempre estaban en antros gays y desaparecían misteriosamente luego de ligar con alguien. Chicos es obvio, no sé por qué les gusta causar lástima y ser la burla de todos ¡acéptenlo!

3. Te haces el muy macho pero eres un real "marica". Los homofóbicos utilizan el término "marica" de forma despectiva contra los gays, sin embargo a muchos de ellos, incluyendo los gays de closet, les vendría mejor ese termino. Los "gays de closet" siempre andan en el chisme, les gusta manejar a las personas que los rodean en su enorme esfuerzo por no ser descubiertos. Una vez uno de estos individuos me acusó con el director de la escuela de haber besado a un niño en la clase de deportes, y adivinen qué, nunca tuvo los "tamaños" (ya escribí muchas malas palabras y por eso no puse "huevos") para decírmelo de frente.

4. Tú y tu "mami" son uno mismo. Es claro que siempre estarás tras las faldas de tu mamá. De niño siempre escuché eso de los tipos abusivos mayores, la verdad más que ofenderme, sentía gran confusión. No entendía cómo ustedes que se juntaban en grupo para atacar a chicos indefensos (gays o no) de la forma más cobarde, afirmaban ser valientes. Luego, al conocer a sus madres, lo entendí, viven bajo el terrible control de sus madres y al no lograr reunir las fuerzas suficientes para cortar "el cordón umbilical", molestan a otros seres independientes, seguros de sí mismos, de los que probablemente se enamorarían.

5. Cuando alguien sugiere que eres gay enloqueces. Cuando un hombre completamente heterosexual se enfrenta a un rumor de que es gay o a una broma que lo sugiere, no le toma importancia y hasta puede llegar a reírse de ello. Pero cuando un "gay de closet" se ve acorralado por esta situación, todos sus miedos se desatan, no soporta la idea de que alguien lo descubra y arremete contra aquellos que crearon esa "farsa" para que se arrepientan por completo de su injuria.

6. Finges la voz. Ya sé que no todos los gays son afeminados, pero a un gran porcentaje de esta "comunidad" les gusta hablar en femenino y como se dice "jotear". Me sorprendí al encontrar que aún tengo varios amigos así. Uno de ellos cuando está en su trabajo habla con un tono muy grave y jamás pensarías que llegando a casa actúa como una "loca". Si bien no es un comportamiento adecuado "jotear" en un ambiente de oficina, tampoco quiere decir que debas transformarte y ser dos personas totalmente diferentes. Eso de hecho es una señal de que no eres una persona de fiar.

7. Odias a los "jotos". Eres el clásico tipo que dice todo el tiempo: "Entiendo que sean gays pero ¿por qué tienen que jotear tanto?", bueno aquí tu respuesta: "¿Qué te importa?". Hay gays muy varoniles y también los hay muy afeminados, ambos grupos son personas que merecen ser respetadas así como son. Pero lo que pasa, es que a los "gays de closet", estos "maricas" o "jotos" les recuerdan contundentemente lo que están ocultando.

8. Eres un absurdo fanático religioso. Todas las creencias tienen mi respeto y cada quien es libre de creer o no en lo que quiera. Pero hay "gays de closet" que incluso van en contra de sus creencias religiosas para demostrar a toda costa que no son gays. Por ejemplo, tengo un conocido "gay de closet", devoto católico, que asegura que lo mejor sería matar a todos esos "enfermos" (los hombres abiertamente gays). Uno de los mandamientos de su Dios prohíbe matar, y eso es sólo un punto. Pero eso sí, cuando está en la cama con uno de mis mejores amigos, lo que menos quiere es que muera. En general todas las religiones, profesan la paz y amor entre los seres humanos.

9. Frecuentas prostitutas transexuales. ¿Por qué si te gustan las mujeres, le pagas a un transexual para tener sexo? Si bien la sexualidad masculina es basta y no todos los hombres que se acuestan con transexuales son gays, hay otros que utilizan esta "rutina" para esconder su verdadero deseo: sexo con otro hombre. Los "gays de closet" piensan que éste es el escondite ideal, pues es socialmente aceptable. Incluso pueden contarlo a sus amigos heterosexuales que de hecho, lo celebrarán y así no corren peligro de ser rechazados.

10. Tienes cuentas alternas en redes sociales. Con la finalidad de ligar y llevar a cabo tu vida sexual sin que nadie se entere, te ayudas de la tecnología y abres cuentas alternas en Facebook o Twitter, con un nombre y foto que te hacen ver muy distinto a tu versión heterosexual. Un día un hombre así me envió un mensaje privado en Facebook, al principio se me hacía agradable, tenía una charla amena, comencé a revisar su cuenta y vi que no tenía amigos, no posteaba nada y nunca quería profundizar en datos de su vida, luego supe que era un nefasto "gay de closet".



link: https://www.youtube.com/watch?v=pjiyjYCwNyY
0
0
0
0No comments yet