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Vivir Completamente Solo Como Elección Propia

Me resulta difícil la convivencia. El contacto con otras personas fué siempre un suplicio no buscado. Compañeros-as de colegio, familia, compañeros-as de trabajo, amigos más o menos íntimos, parejas, no ha habido una sola persona en mi vida, que de una manera o de otra no haya presentado en mi vida alguna situación problemática. Puede que mi caso sea un poco extremo, no lo sé. Pero creo que resulta difícil mantener una relación de convivencia con las personas, día tras día, a veces año tras año, sin que aparezca en algún momento algún conflicto, alguna dificultad (no siempre procedente de la persona con la que te relaciones, sino a veces, del entorno al insmicuirse o juzgar esa relación, por ejemplo).

Me sorprende encender la tele y encontrarme con cualquier reality show.. De hecho me producen angustia. Siento la necesidad imperiosa de cambiar de canal inmediatamente. Y no es por una cuestión “de que las personas cultas no ven estas cosas”. Es por comprobar de nuevo el mismo áxioma : junta a varias personas y aparecerá alguna forma de violencia. Entiendo que en muchos reality ciertos conflictos se maximizan y a veces son fruto de buenas interpretaciones. Pero creo que es parte de la naturaleza humana… y creo que tiene una función.

Recuerdo una broma que nos gastaba mi madre cuando eramos pequeños. Delante de nuestra casa pasaba cada día, un chico joven, vestido de manera andrajosa, y con el pelo muy muy largo y la barba, muy, muy descuídada. Siempre iba solo. Mi madre, se reía y nos llamaba para avisarnos de que iba a pasar “el anácoreta”. Luego nos explicaba que un anácoreta era un señor que se va a vivir solo a las montañas porque no quiere estar con otras personas.

Supongo que fué mi primera visión de que existía la opción de poder vivir sin la compañía de nadie. Aunque me parecía muy exótica y de personas algo desequilibradas.

Luego la ansiedad social (fobia social) forzó de forma no elegida, esa opción, de tal manera que comprobé como la soledad NO DESEADA y cierta forma de ostracismo social puede tomar la forma de trastornos de ansiedad y depresión mayor y por lo que sé de varios estudios, consecuencias mayores.

Creo que cuando las relaciones son amorosas y el deseo de convivir armónicamente y con limpieza es lo que domina, se puede vivir el paraiso en la tierra. El hecho de convivir con seres, capaces y deseosos de compartir amor, es sin duda la situación más sana que puede vivir un ser humano.

Pero, ¿Qué pasa cuando uno/a se vé rodeado/a de personas con las que no se puede comunicar, personas incapaces de amar, personas indiferentes a lo que te pueda pasar, o personas que a lo mejor si te valoran, pero que por sus dificultades de comunicación (combinadas a lo mejor con una falta de habilidades comunicativas tuyas), no pueden llegar a entenderte y reaccionan constantemente de forma que te hieren?. Pasa que uno se pregunta que porque narices hay que aguantar tanta convivencia dolorosa para cuatro días que vamos a estar aquí.

Luego reflexioné un poco más, y me acordé de lo que les pasa a los niños que se pierden en la selva y son críados por animalitos salvajes. Son niños a los que por el aíslamiento social vivido, les va a resultar extraordinariamente difícil desarrollar habilidades “humanas”, habilidades relacionadas con el mismo concepto de humanidad.

El contacto con otros seres humanos, para bien o para mal, produce evolución individual y social. Solo cuando contactamos con otros, aprendemos de otros, cosas que de otra manera, no sabríamos nunca. Si Joseph Wilson Swan (que no Edison) no hubiese conocido que otros habían inventado los fósforos, posiblemente no hubiese creído posible que pudiese “mejorarse” el aporte de luz de forma más constante y segura que la del uso de las velas, y por tanto imaginar primero y esforzarse después, en crear la bombilla.

Y a partir de la bombilla (y de otros inventos), a otros “se les ocurrió pensar” que se podían hacer muchas otras cosas con la electricidad.

Es muy curioso leer el artículo sobre descubrimientos de la electricidad de wikipedia, desde el punto de vista de como las creaciones de uno (que primero, recordemos surgen en su mente, como una idea no existente en la realidad) influyen en otros para dar forma a estas ideas o para inspirar otras muy diferentes.

Pero no me refiero solamente a cosas técnicas, cuando hablo de cómo necesitamos otras personas para tener un amplio acervo de información que nos permita crear y desarrollar nuestro potencial. Nuestra necesidad de desarrollarnos no solo está relacionada con la tecnología o ciencia, también necesitamos las habilidades relacionales para vivir y sobrevivir, necesitamos recibir lecciones de amor y odio (demasiado frecuentes las que recibimos de odio, sin duda).

Y en este último contexto, pensé que relacionarse con otros en un entorno de conflictividad, sobre todo con seres “queridos” (o que deseariamos querer), tenía varias y paradójicas “ventajas”:

Una, se desarrollan habilidades como la paciencia y una mayor sensibilidad para comprender al otro.

Dos, cuando te demuestran indiferencia, incomprensión, incluso rechazo, se aprende a valorar la importancia del amor y la valoración de otros en la vida, por encima de valores económicos y otros socialmente valorados, cuando no aprendes – y esto es muy importante- a darte cuenta de la forma en la que “no se ama”; esto te puede ayudar a tener buen criterio a la hora de seleccionar las personas importantes de tu vida.

Tres, aprendes a darte cuenta que la comunicación no es algo tan fácil, aprendes que supone un reto aprender a comunicarse correctamente, y si lo deseas, esto puede ser el aliciente que necesitas para mejorar tu capacidad de comunicación y de escucha y con ello tu calidad de vida.

Las mujeres en general, estamos especialmente programadas, para dar una excesiva importancia a la relación con nuestras parejas. Esto procede de la idea histórica de la mujer como “asistenta/secretaria para todo” del hombre.

Ayer me contaba mi pareja un chiste de esos que se reciben por email. Una mujer se encontraba con su pareja masculina e iba observando obsesivamente sus diferentes reacciones, asociando cada una de ellas, a algo que ella hacía (o no hacía), cosas que reflejaba en su diario. Si él reaccionaba “x” podría ser en la”mente enferma de ella”, porque ella había hecho “esto otro” de una determinada manera y si él reaccionaba “y”, seguro que era porque ella había hecho alguna cosa para generar tal reacción “y”. La explicación de su día, llenaba varias páginas, donde se mostraba como toda su vida giraba en torno a “él”, a como él reaccionaba a lo que ella hacía o no hacia.

En el diario de él, como descripción de lo que había pasado en su día, simplemente aparecía: “Perdió el Betis, vaya mierda, al menos eché un polvo”.

En realidad, esto refleja lo importante que aún siguen siendo las relaciones interpersonales para las mujeres, especialmente en sus relaciones de pareja, hasta extremos patólogicos (en este mismo blog reflejo las conclusiones de la psicóloga Robin Norwood sobre relaciones adictivo-patológicas de mujeres con hombres).

Esta dependencia se ve muy potenciada desde medios de comunicación y revistas femeninas, donde como relacionarse con hombres el monotema de la misma revista (el mismo fenómeno “moda”, se plantea como otra forma de mantener estas relaciones adictivas hacia los a hombres, la moda masculina, no tiene esta orientación tan hacia el otro sexo, es en mi opinión, como más narcisista)

El miedo a la soledad, puede ser muy superior en mujeres, que están programadas para creer que no es natural que “la mujer” esté sola. Es muy conocida esa frase para ligar ” ¿Qué haces por aquí tan sola?”.

Y a veces, por el miedo a la soledad, las mujeres aguantan y aguantan relaciones que no les convienen para nada.

Por ello es quizás más fácil, poder encontrar hombres que eligen vivir solos que mujeres, salvo mujeres ya de cierta edad, que han superado por madurez personal, programaciones sociales varías.

Porqué pienso.. que en ciertos casos de personas que se sientan especialmente a gusto consigo mismas, sin riesgo de depresión, la soledad ELEGIDA, en entornos enfermos, puede ser una buena opción; no de huída social, sino de ejercer el derecho a Vivir, sin interferencia de los desequilibrios de otros.
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