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4 escalofriantes castillos malditos


Castillo de Frankenstein, Alemania



En Darmstadt, una ciudad del centro de Alemania, encontramos el que se cree que es el auténtico castillo de Frankenstein en el que se inspiró Mary Shelley. Fue construido en 1252 y realmente perteneció a una familia apellidada Frankenstein. Está enclavado en lo alto de una montaña perteneciente al Odenwald en la que predominan los bosques sombríos y los valles estrechos. El paisaje colabora a rodear el castillo de un halo de misterio. Desde hace años en él se celebra una gran fiesta para Halloween.

Son numerosas las historias y leyendas entorno al castillo, pero la más reciente surgió en 2008, cuando un equipo del programa de TV Ghost Hunters Internacional grabó sonidos en él. Al parecer se oye una voz que, en alemán antiguo, dice “soy Arbo”. Los investigadores creyeron que era el fantasma de un caballero llamado Arbogast que habitó en el castillo.

Leap Castle, Irlanda




Los O’Bannon construyeron en el siglo XIII un castillo en Coolderry, Condado de Offaly. Los O’Carroll, señores de los O’Bannon se adueñaron del castillo y en el siglo XVI tuvo lugar un trágico suceso en la pequeña iglesia del castillo. El recinto se conoce como “la capilla sangrienta”. Los hermanos O’Carroll se enfrentaron por la herencia y cuando uno de ellos, sacerdote, estaba oficiando una misa para su familia, fue asesinado encima del altar.

Al parecer el castillo está habitado por varios fantasmas, incluyendo uno que emite un horrible olor a azufre y carne podrida. Muchos programas de televisión, dedicados a estos temas, han grabado episodios en él.

Castillo Moosham, Austria



El castillo de Moosham está situado en Unternberg, en la zona de Salzburgo. Se construyó sobre un antiguo castro romano en el siglo XII. En el siglo XIV se convirtió en sede judicial de la región y más tarde en palacio episcopal.

Entre sus paredes se celebraron varios juicios por brujería en los que mujeres inocentes fueron declaradas brujas y ejecutadas. Actualmente acoge un museo dedicado a los instrumentos de tortura de la época de las brujas. Se dice que muchas de esas desgraciadas aún vagan por sus pasillos, por eso se lo conoce como “el castillo de las brujas”.

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