Black Abyss- Slenderman el Origen




Su nombre era Ángela Leith, era parte de la corporación Black abyss (abismo negro) la cual se definía como una base investigadora de hechos paranormales, tanto en dimensiones y experimentos. La ubicación de este lugar era extremadamente difícil de encontrar, quien entrara no se le permite salir o en este caso, si lo hacía… su derivada rebeldía seria pagada cara, tanto en muerte o encarcelamiento.

No obstante, si se llegara a encontrar aquella ubicación, sería un peligro tanto al que lo encuentra como para ellos. Se les consideraba, crueles, barbaros y monstruos. Solo eran científicos, dispuestos a lo que sea para hallar solución a sus dudas.

La corporación fue construida alrededor del año 1990 en medio de un bosque perdido de cualquier civilización, crearon en teoría su propia ciudad donde nadie los pudiera encontrar. Habían estado por años, tratando de crear, por así decirlo. Un ser, el cual pudiera servirles a su beneficio tanto al país. Ese ser que los favoreciera en guerras. El ser perfecto.

Sus primeros pacientes 1 y 2 que fueron entre los años 1995 y 1997 contenían malformaciones, ataques epilépticos y continuos cambios de un humor (un fracaso más) pero no todo se quedó ahí, entre 2001 el paciente 9, tuvo otros síntomas y/o cambios.

Su físico contenía características iguales a las de un pulpo. Como otro fracaso se le dio muerte al instante. Creían que quizá había sido un fallo en las sustancias, aunque habían sido cuidadosos en todo. De esta manera podían determinar que el riesgo se encontraba presente por lo general durante todo el tiempo que se realiza la actividad experimental. Era muy importante siempre contar con todas las medidas de control y prevención en las actividades de aula y fuera del plantel.
Habían fallado en la mayoría de pacientes pero eso sí, concluyeron en que quizá, la dosis de suministros no era la correcta. Bajaron la cantidad de adrenalina, aunque querían que su ser fuera rápido y dinámico, esto parecía hacerlos desesperarse y hasta arrancarse la piel en los casos peores.

Otra sustancia, fue la droga. También conocidos drogas inteligentes, estimulantes de la memoria, que elevan las funciones mentales humanas (las funciones y las capacidades del cerebro) tales como la cognición, memoria, inteligencia, motivación, atención y concentración. Así el ser, tendría la suficiente capacidad para pensar y reaccionar por el mismo.

Aun así, todos eran iguales. Morían a los días, si no es que ellos mismo acaban con su vida. Mordiéndose hasta los huesos, golpeándose contra el piso o simplemente explotaban como un gran globo con mermelada. Asqueroso, pero cierto.

Hasta que, lo encontró.

Tras pasar unos minutos fuera de la base, caminando por los alrededor de aquel bosque, lo observo. Brincando la reja, la cual impedía que pasaran. Aquel chico la brincaba, desesperado. Parecía huir de algo. Un vagabundo, con solo harapos, en cualquier momento se quebraría y morirá. Pero al parecer era bastante fuerte, tras ver a Ángela con aire de tranquilidad. Soltó un suspiro y se dejó caer.

Tenía una herida en el hombro, seguramente. Los guardias lo habían querido matar, pero seguia vivo. La miraba cansado y con miedo. Por alguna razón, Ángela sentía que debía protegerlo.

—no… no me mates —lo escucho decir con gemidos—solo me perdí y… me iré ¡lo juro!

—tranquilo, estas bien. No te pasara nada. Soy Ángela.

—ángel, eso eres –dijo antes de desmayarse.

No tardo en descubrir quién era aquel chico, su base de operaciones tenía toda la información de casi todo el mundo, podían saber cualquier cosa de una persona en solo unos minutos.

Su nombre era Josep Sollispe, tenía 30 años, había perdido a su esposa Violett en un accidente automovilístico el año de 1980, había enviudado y quedado con su hija Lilia de tan solo 8, a los años la niña murió de cáncer. El joven Josep, sufrió depresión. Tan así que en febrero de 1987 trato de acabar con su vida. Pero fue impedido debido a que sus vecinos dieron fe a las autoridades al escuchar un disparo.

¿Había fallado o solo tenía miedo de morir?

Sin lugar a dudas Josep era un candidato perfecto para ser el siguiente paciente. Había pasado por todo, sabía lo que era sufrir. Quizá esta vez, su ser, no moriría.

Cuando Josep despertó no sabía dónde se encontraba, pero aquella habitación blanca con solo una cama y un baño parecía serle cálida. Lo primero que hizo fue ver a su alrededor, a las cámaras que lo observaban.

—hola Josep, espero estés bien —al escuchar la voz de Ángela por el micrófono inmediatamente se alertó, trato de buscarla pero solo observo el cristal por donde ella lo podía ver y el no.—estoy segura que te preguntas que pasa.

—¡¿dónde estoy?! ¿Qué hago en esta habitación?

—bueno, hasta yo me pregunto eso, lo primero Josep ¿Cómo encontraste esta base?

—¿la base? ¿Esta es una base militar? ¡Oh diablos!

—no has respondido, puedo ser buena Josep o sacarte lo que sabes a las malas y créeme me has agradado, no desearía hacerte eso. En todo caso, al que pide, se le da.

—espera, yo solo… me perdí.

—por supuesto —Ángela enmarco una sonrisa, mientras imaginaba la absurda situación que lo había traído aquí- ¿me crees idiota? Esta base, está en medio de la nada. Es imposible que te perdieras ¿a qué vendrías aquí? ¿Acaso eres un enviado? si eso eres.

—¡no! claro que no. Yo solo –trago saliva- durante años, pensé como morir. Lanzándome desde un edificio, ahogándome, trate de muchas formas. Pero siempre tuve temor, incluso para ir con mi hija y esposa, no soy lo suficiente valiente para hacerlo, pero… alguien me dijo que la forma más fácil de morir es viniendo aquí.

—¿podrías decirme el nombre de esa persona?

—El, ya está muerto. De qué sirve decírtelo, como yo. El solo buscaba la muerte.

—¿lo que tu deseas es morir?

—más que nada.

—estupendo, es solo de que firmes el trato. Si lo que tu deseas es morir, eso te daremos, pero con una condición sencilla. Servirnos.

—¿servirles? —En el rostro de Josep había confusión—¿A qué se refiere?

—sabes Josep, estamos tratando de hallar la cura a la enfermedad que mato a tu hija, pero para ello necesitamos a un paciente, por así decirlo. ¿Te gustaría ayudarnos?

—¿ayudarlos a acabar el cáncer? Ese maldito cáncer que mato a mi hija -josep metio la mano en la vieja chamarra la cual vestia, angela noto que era una fotografia—violett, lilia.



—sí, claro. Después, quizá. Te ayudemos en eso de, matarte. Ah no ser que ya no quieras.

—¡acepto! Por supuesto que acepto.

—bien, entonces comencemos…

Josep, había cavado su propio infierno. Espero de todo, desde pastillas, inyecciones pero nunca aquella agonía. Los primeros días, tras 11 inyecciones en todo su cuerpo, se sentía cansado y sin fuerzas, Ángela le había dicho que era normal, que habían inyectado en el la sustancia cancerígena para después contraatacarla.

—no te dolerá —le había dicho—solo son reacciones de tu cuerpo. Solo ello. Estarás bien.

Por alguna razón confiaba en ella, quizá porque le recordaba de alguna manera a su esposa y creía que tal vez, podía reiniciar su vida. Sin embargo, cuando empezó a notar que todo iba mal ya no podía dar marcha atrás.

El día 1
Josep Noto que su piel se estiraba como cuero, podía ver y sentir sus venas apretadas… guardo calma. Tanto como pudo.

El día 2
Su piel cambio ligeramente a amarillenta, gente entraba y salía de la sala sacándole sangre. No se preocupó Ángela le apoyaba, si ella lo hacía quería decir que había esperanzas.

El día 3
Mientras dormía sintió algo mojando su nuca, al incorporarse noto que su cabello caía con enormes chorros de sangre, con respiraciones aceleradas grito tanto como pudo, nadie le hizo caso.

—tranquilo Josep, está bien. Tus defensas estas actuando, no entres en pánico.

—¡que no entre en pánico!

—buenas noches —solo respondió tras el micrófono.

El día 4
Josep comenzaba a enloquecer, sentía ansias, hambre y sobre todo furia. Ángela no le hablaba, no escuchaba su melodiosa voz. Solo podía esperar en un rincón a que ella, le dijera que todo estaba bien. Pero nada, lo estaba.

El día 5
Josep golpeaba el enorme vidrio que lo dividía de Ángela, desesperado pedía escuchar su voz, golpeo hasta que sus puños comenzaron a sangrar y cuando estos se cansaron utilizo la cabeza para romperlo.

—¡alto Josep! Aquí estoy, soy Ángela. Tranquilízate. Todo va bien.

Josep sonrió, mientras la sangre escurría por su frente, cerró los ojos y abrió la boca, escupiendo algunos dientes.

—no te vayas… Ángela —murmuro riendo- por favor…

—aquí estoy…

El día 6
Josep reposaba en el suelo, viendo el techo seriamente. Podía ver manchas moverse, formando cosas, la primera mancha era una niña, su hija. Comenzó a reír mientras esta le sonreía. Ángela sabía que el proceso se acercaba al llegar el día 10, lo llevarían a la base subterránea para hacer pruebas, si el ser era hostil se le daría muerte pero si los obedecía, eso quería decir que habían logrado su meta.

—¿como está el paciente 15?… ¿va bien?

Ángela se giró, observando al jefe viéndola atentamente.

—s-sí. Él está bien, se está controlando. Pero… me preocupa.

—¿te has encariñado verdad?

—sí, no lo negare. Pero… si todo sale mal ¿tendremos que matarlo? ¿No hay otra opción?

—si todo sale mal, mi quería Ángela. Lo mataremos, sea como sea. Pero… si el ser se comporta, lo cuidaremos bien. He decidido que tú te hagas cargo de él. Ya sabes, como su niñera.

—eso, suena bien.

—¡Ángela! –la llamo Josep golpeando el cristal.

—¡sí! ¿Qué pasa?

—¿la miras verdad? ¿Miras a mi hija? ella me dice que no es, pero sé que es ella. ¿Verdad que si? ¿La miras? ¡Mírala! Está jugando, me invito. ¿Puedo ir a jugar con ella? Solo está lloviendo, no pasa nada. Bueno, si no me dejas iré yo. No me dices que hacer.

Josep señalaba el techo una y otra vez, con una mueca de alegría. Los ojos de Ángela se humedecieron al verlo reír y llorar al mismo tiempo. Josep tenía la fase de aislamiento social e inclusión hacia el mundo de fantasías de muerte y destrucción. En sus fantasías el había creado otra realidad, una en la cual tienen el control total y no se sentía amenazado, sino dominante.

—si Josep, la miro.

El día 7
Josep actuaba violentamente, atacaba el cristal sin piedad, con los ojos desbordados y a gritos. Maldiciendo una y otra vez, Había perdido el sentido moral que permite comprender fácilmente que los instintos no poseen freno alguno. Además de la ausencia de sentimientos éticos altruistas, Josep presentaba una gran irritabilidad.

—tranquilo, el proceso casi acaba —menciono Ángela por el altavoz mientras escribía en su libreta varios apuntes—aquí estoy yo.

—¡sácame de aquí maldita!

Josep tenía Desproporción entre los estímulos recibidos y las respuestas emitidas, es decir, el respondía en forma exagerada ante un estímulo mínimo, mientras que otras muestran una falta evidente de reacción ante estímulos importantes.

El día 8
Josep representaba Intolerancia psicofísica, es decir, se quejaba de todo, por incapacidad para soportar desde las pequeñas incomodidades, hasta el dolor, o fenómenos naturales como los cambios climáticos.

El día 9
Josep no se movía, permanecía en el suelo. Tenía Inadaptabilidad a la vida, ésta es la resultante de las características expuestas y que resulta de extrema importancia. En efecto, Josep no se encontraba a gusto en ninguna parte, porque no se sentia bien consigo mismo.

El día 10
Josep yacía en la cama, meciéndose hacia delante y atrás, con las uñas impregnadas en la piel, sin ningún tipo de diente o rastro de uno de estos. Sus ojos permanecían quietos rodeados de ojeras. Cuando lo vistieron y lo condujeron por un enorme pasillo lleno de luces, no protesto. Ya sabía el siguiente acontecimiento para su vida. Incluso aunque Ángela estaba a su lado… él tenía miedo. ¿Ya era su hora de muerte? ¿Volvería a ver a su hija?

El camino se hizo más largo, lo tomaban por los hombros y fue empujado dentro de una gran cabina, dentro Ángela le sonría.

—Josep, te ves bien. Ese traje te queda a la perfección. Les dije que no lo hicieran pero, dijeron que esto debía celebrarse a la altura.

Ni siquiera se había dado cuenta, que lo habían vestido. Un traje negro que claramente era muy caro, una corbata de un color carmesí y unos zapatos elegantes. Podría haberse visto galante y seductor hacia 10 días pero mientras Ángela le veía con lastima, podía verse reflejado en sus ojos aquel hombre demacrado y viejo. Todo por culpa del “Cáncer”

Josep trato de hablar, pero su lengua y saliva se movían sin siquiera sacar algún murmullo, sus dientes se había caído tras los días. Su boca estaba tan recesa que incluso una sola gota de agua, sería un manantial para él y su piel, seguia estirada hasta el punto que Josep pensó que esta se agrietaría. No obstante parecía estar divertido, quizá su cabeza ya se había roto mucho antes. Quizá, Josep ya no era el mismo. Y Ángela lo supo, miro la sonrisa en Josep y solo pudo sentir el escalofrió que la congelaba.

—Pronto iré… —Ángela lo escucho murmurar, se lo tomo a la ligera.

—Josep, ¿podrías acostarte?

El obedeció. Se inclinó y reposo su cuerpo en aquella fría mesa de metal, sus manos y pies fueron encadenados al instante. El aire comenzó a volverse denso.

—Josep, ¿miras esto? —Ángela alzo la mano frente a él. Pero la cercanía no importaba, Josep comenzaba a perder la vista. Como si una fina capa de tela cubriera sus ojos. El negó.

—No.

—Bien —Ángela hizo una señal hacia las cámaras que observaban el acontecimiento, detrás de estas todos los miembros de la corporación veían fascinados como niños con juguetes nuevos su nuevo ser. Nadie había llegado al día 10. Eso era una buena señal. Lentamente Ángela incrusto la jeringa en el brazo de Josep. Él no se inmuto, frunció el ceño y soltó un suspiro.



—Ya iré.

—¿Qué Josep?

—JAJAJA —el con los ojos posados en Ángela comenzó a forcejear—¿Por qué me engañas Ángela? ¿Por qué deseas matarme?

—¿Qué? ¿Josep? –una alerta se prendió en el pecho de Ángela, pero guardo calma sabía que si la veían asustada lo matarían y eso no deseaba- no digas eso. Yo no…

—¡NO MIENTAS! JAJAJA… por favor, ella me lo dijo. Me dijo que no quieres que la vea, por eso quieres matarme. ¿Verdad? ¿Eso es?

—¿Quién es ella? —murmuro.

—mi hija, ella me quiere ver, dice que debo salir de aquí… que deseas matarme. Ella esta fuera, ella me grita que vaya.

Fue entonces que todo se colapsó, las cámaras y aparatos electrónicos perdieron señal volviéndose opacos y apagados. Luego un estruendo. Ángela no supo cómo logro sobrevivir a aquella explosión, el ambiente se llenó de olor a fuego, sangre y gritos. La vista de Ángela se adaptó al humo y escombros. Ella capto la situación a la que se encontraba. El experimento había fallado, la corporación comenzaba a colapsarse y en lo único que no podía dejar de pensar era en…

—¡JOSEP! ¡JOSEP! –ella lo busco a gritos, nada. La mesa de metal yacía partida a la mitad, no había rastros de él. Con lentitud Ángela se levantó apretando contra si su libreta, lo único a lo que ella podía aferrarse. Se encamino hasta la salida, siguiendo el pasillo por donde Josep había caminado, ahora aquel largo camino estaba lleno de sangre… y… piel.

¿Piel? Algo vino a la cabeza de Ángela ¿mutación?

Era señal de un buen crecimiento, el ser había sido un éxito. Sin embargo, Josep había enloquecido, no tenía frenos. Ángela trato de guiarse, seguir el sonido a lo que podía ser Josep, un sonido ensordecedor, como un televisor sin señal, algo quemándose. Si bien estos sonidos no eran entendibles. Ángela podía escuchar claramente la voz de él.

—Ven. Por aquí.

Ella quería seguir la voz, una voz que la envolvía en pensamientos y movimientos que no podía parar. Su cuerpo se movía por sí solo. Como si alguien la controlara. Lucho. Trato de zafarse esas cuerdas mentales. Sin embargo, su cuerpo siguió moviéndose, rozando por centímetros el fino fuego, sus ojos se llenaron de cuerpos… sangre por montones…

—no… no —se repetía tratando de parar sus pies, pero el sonido seguia… ella lo seguia.

Su cuerpo se volvió ligero, como si no sufríera peso. Sus parpados comenzaron a temblar como si tuviera sueño de días. Su respiración se hizo lenta y pausada, no podía, hablar o moverse por sí misma. De repente estaba en un estado de silencio parada a mitad del bosque de la corporación, miraba en pausa el vacío… arboles a su alrededor. La voz de Josep la llamaba.

—ven.

Sus pies caminaron unos centímetros, y se pararon. El zumbido en sus oídos la rodeaba, después… algo moviéndose en los árboles. Una sombra, alta y encorvada, Ángela se tensó. Mantuvo los pies al suelo ordenándoles que corrieran, estos no la obedecían.

—Ángela —la voz de Josep venia de ¿aquella sombra?—No temas, ella dice que… debo buscarla, ¿me ayudaras cierto?

Ella negó, cerrando los puños con fuerza hablo.

—Si, por supuesto.

¿Qué? ¿Qué había dicho? ¡Esas no eran sus palabras!

La sombra se acercó más, en pasos largos y rápidos, como si se… teletransportara. En unos segundos, la sombra se inclinó… cara a cara a Ángela, aunque si bien, eso no podía ser un rostro, no tenía ojos, ni mucho menos rasgos. Solo una cabeza blanca y alargada. Tras de él, unos enormes tentáculos se movían al unísono, fascinada Ángela le observo.

¿Ese era Josep? ¿El ser?

—Anda, ve… —el hombre delgado alargo su mano hacia una vieja camioneta roja a unos metros del camino de tierra- Búscala, tráela. A mi niña. Mi pequeña.

Ángela acepto, con los ojos perdidos. No podía negar sus órdenes, deseaba ayudarlo y protegerlo. El camino fue rápido, en unos minutos Ángela conducía la camioneta, y cuando perdió de vista a Josep, su mente volvió. Sus sentidos, sus miedos, sus principios. Le dolía la cabeza y su nariz comenzaba a sangrar. Detuvo la camioneta bruscamente…

¿A dónde iba?
¿Qué buscaba?
¿De quién huía?

¡Josep! ¡La había manipulado!



Sabía que moriría, el vendría por ella. La mataría, o la controlaría. Debía advertir, debía avisar… desesperada Ángela tomo su libreta… sus manos temblaban, no podía escribir bien. La pluma se movió rápido, sin sentido y mucho menos coherencia, podía escuchar de nuevo el sonido… la voz de Josep, se acercaba.

“No no no no no” rápidamente Ángela, la colocó en un árbol. Tomando una linterna del camión Comenzó a correr.

A unos metros adelante, un par de autos impedían el paso… Ángela se detuvo respirando. Parecía que había perdido a Josep, otra vez comenzó a escribir.

"no lo mires, o te llevara" con toda la rapidez que pudo la coloco en uno de los autos y siguió su camino.
El corazón de Ángela bombeaba sangre, y por instante pensó que este se detendría, su linterna comenzaba a fallar, podía incluso sentir su vista, aunque él no tenía ojos. O rastro de ellos.

"él siempre está observándote... sin ojos" llegando al árbol que según el jefe, el cual ya debía estar muerto. Había estado ahí durante años. Ángela le temía los “seres fallidos” eran enterrados debajo de este. Coloco la nota y se alejó lo más que pudo. Sin embargo, Josep… la seguia muy cerca.

Si preguntas por Josep, solo podría decirte que… desde la muerte de su hija, el ya no tenía alma, amor por vivir. O coherencia. Nunca la tuvo. Pero ahora, Josep, era fuerte, poderoso, veloz e inteligente. Le gustaba su nuevo ser. Pero, si Ángela no cooperaba, tendría que…

Ángela tropezó y cayó de rodillas, estaba cansada, sus pies sangraban…

—Por favor… no —bañada en lágrimas Ángela se puso de pie, si su vida se acaba al menos ayudaría a los desafortunados que terminaran ahí. Entre árboles y arbustos, surgía a unos pies, la gran torre… la cual avisaba si había algún peligro en la corporación. No funcionaba. Mala señal.

"déjame sola" cansada Ángela coloco otra nota….

—¡déjame sola! ¡Déjame sola! —grito envuelta en pánico.

Así, ella fue colocando aquellas simples palabras…

"no puedes correr"
"te sigue"
"ayúdame"

¿Alguien podría ayudarla? Ya no.

Hasta que finalmente, Ángela cayó al suelo… sus pies no cooperaban y como espero, Josep estaba atrás de ella. Con sus enormes brazos estirados en un abrazo. Con su última fuerza, ella tomo la pluma y, lo dibujo…
Josep, rodeado de árboles… ni siquiera era un buen dibujo.

—Ven… —fue lo último que escucho, antes de ser alcanzada por sus brazos… dolor fue lo que sintió. Su cuerpo siendo rasgado, partido.

“Cuando la vi, en aquel hospital parecía un ángel, de cabellos rubios y ojos oscuros, debía ser mi ángel de la guardia, ya que… yo solo la podía ver. Sin embargo ella no tenía alas, sino una bata, parecía algo vieja y rota, manchada de sangre… pero ella decía que no era. Me hacia reír y sonreír, era muy divertida… Mamá, ella me visito hoy, traía su libreta de todos las noches, me dibujaba… y también a un hombre. Decía que yo le agradaría, que era parecida a Lilia, ¿Quién es ella? ¿La conoces mamá? Bueno, dice que me iré pronto. Pero no debo decirte, le dije que estaba bien pero eres mi mami, yo debo contártelo ¿cierto? Mi Ángel volvió, mira cómo te escribo esto… dice que no debo… espera…”

Lilia Sthadwes, se perdió el pasado 10 de noviembre, si tiene alguna pista sobre el paradero de esta pequeña póngase en contacto con las respetivas autoridades.

—¿A dónde vamos Ángel? —Lilia miro sobre su hombro a la mujer que la traía en brazos, la cual le sonrió.

—Es divertido pequeñita, si le agradas. El estará feliz.

—¿y si no? —el Ángel se detuvo y soltó una risa.

—bueno, te dolerá un poco… el proceso es lento y algo, repugnante, pero estarás con las demás.

—¿q-que?

—Lo hace con todas y todos, al parecer no son ella. Y eso lo enoja, pero… estarás bien. Soy tu Ángel, recuerda. Le diré que no te lastime mucho, ¿sí? oh mira, ahi esta.




Lilia abrió los ojos tanto como pudo, fascinada y con miedo. Observo lo último que vería. Mientras en su cabeza una y otra vez se repetía la melodía:

“dulce, pequeña, mi niña. Lilia de la flor, una flor que se pudrió, no temas, acercarte, tu padre está aquí. No te lastimare pequeña si dices sí. Pero si no eres ella, perdona. Lo lamento, pero tu vida ya no me motiva, adiós pequeñita, mi flor marchita. No fuiste ella, no te preocupes, la seguiré buscando, no digas que no, no corras por favor… papi quiere jugar, pero no sé si lo podre controlar”