Como es el trabajo de sereno de cementerios!

Bienvenidos Taringeros este es un laburo poco comentado.



Por el contrario de lo se podría pensar, al trabajar en un campo santo no debes preocuparte tanto de los muertos como de los vivos. Robo de lápidas, drogadicción, vagabundos que duermen en los mausoleos y hasta ritos de brujería son parte de las amenazas a las que se enfrentan día a día los veladores del Cementerio.


No es lo mismo trabajar resguardando una multitienda que un campo mortuorio. Esto es porque las amenazas cambian; mientras que en las grandes tiendas y supermercados lo más frecuente son los “mecheros” que esconden comida y prendas entremedio de la ropa, en el cementerio deben estar atentos a los ladrones que llegan en vehículos a robar los grandes mármoles y de los mismos contratistas, que hurtan las lápidas para cambiarles las inscripciones y vendérselas a nuevos clientes



Hay que estar pendiente de los posibles disturbios. No faltan las personas que llegan tarde, tras el horario de cierre y quieren entrar casi a la fuerza. Como el cementerio es un terreno muy amplio, con numerosas calles y recovecos -que por la noche permanecen en penumbras-, los guardias transitan sobre bicicletas y llevando linternas.
Es muy frecuente encontrarse con ebrios, drogadictos y vagabundos que saltan las murallas para buscar donde embriagarse, drogarse o simplemente para dormir entre medio de los mausoleos. Los rituales de brujería son otro caso frecuente. El Patio Disidente es uno de los más solicitados para ese tipo de actividades, llega gente a realizar actos de brujerías que a veces involucran el sacrificio de gallinas y la manipulación de su sangre.


¿Y los muertos? Ni apariciones fantasmales ni raros sucesos paranormales. Eso está en la mente de cada uno. “(…) A veces me toca trabajar en el crematorio y quedo solo ahí. Ahí están las cenizas, están las ánforas de todos los fallecidos (…). Es un lugar oscuro, sí, hay poca iluminación (…).. De repente, cae una hoja, siento cualquier ruido y me asusto solo… Porque como no hay nadie, no hay ruido. O de repente, piso un trozo de madera y asusta porque es psicológico”


Al fin y al cabo, ser velador del cementerio requiere al igual que otros trabajos de seguridad, tener más cuidado de los vivos que de los muertos.


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