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{Creepypasta} Jane The Killer VS Janís The Killer

Hola chicos y chicas, amantes del terror y de las historias de terror, en especial las de Jeff The Killer. Hoy les traigo una buena Creepypasta o Leyenda Urbana llamada "JANE THE KILLER VS JANÍS THE KILLER", la página de obtención esta en la información, ¡visitarla! Bueno sin más peambulos los dejo con:

Comenzar a asesinar había sido fácil para ella, pues ella había perdido la cordura, su cara había cambiado por completo, y su identidad, había sido eliminada, dando paso a su nuevo nombre: Janís The Killer. Ella era una extraña, llevaba algún tiempo asesinando, pero matar, no le remordía la conciencia. Poco a poco, su cuerpo se había comenzado a acostumbrar a dormir de día, ya que vivía en la noche, como cazadora nocturna, ella a veces salía de día, pero no mataba, aunque era muy raro cuando lo hacía. La mayoría del tiempo descansaba en la casa de Jeff, pero a veces, estaba muy lejos y tenía que buscar otro lugar donde dormir un poco. La relación que ella tenía con Jeff, era amistad, después de que ella fuera transformada por completo, el tiempo dio a entender que ella y él, serían amigos asesinos, los dos compartían los mismos objetivos, los dos mataban, y los dos necesitaban en alguien en quien confiar, ellos convivían cómodamente en la casa de Jeff, la recamara de Liu, ahora le pertenecía a ella, Jeff se había quedado con su propia recamara, y los días pasaban tranquilos, ellos hablaban y compartían cosas, entonces, Jeff y Janís se dieron cuenta de que solo podían confiar uno en el otro. Ellos a veces se encontraban mientras mataban, otras veces mataban juntos, pero lo normal, era matar solitariamente. Los sentimientos de Janís, como el amor, la piedad, la pena, entre otros, se habían desvanecido, por lo que ahora, la controlaba la locura, y una pequeña voz en su interior, que le decía: ¡Hazlo, hazlo!... ¡HAZLO! La voz que terminaba por dar muerte a muchas personas inocentes, que terminaba por mancharle las manos de sangre.
Ese día, Janís se encontraba lejos de la casa de Jeff, en una de las orillas más alejadas, ella ahora estaba descansando en un sótano de una casa, ella se había escondido para que los residentes no la vieran, se encontraba cubierta con una toalla de baño grande, color purpura oscuro, ella estaba dormida en el suelo y en una esquina, tapada con cajas y debajo de un anaquel. La fatiga le invadía cada parte de su cuerpo, ella solo comía una vez al día, al final de hacer sus "juegos" en la noche.
Al anochecer, un ruido extraño en la casa la despertó, ella escuchaba a menudo esos tipos de ruidos, eran gritos ahogados, productos del temor al peligro. Janís retiró con cuidado las cajas y aventó la toalla lejos, luego salió arrastrándose del anaquel, sus ropas estaban sucias, llenas de polvo, ella se sacudió lo mejor que pudo con las manos, cuando sintió que todo ya estaba bien, se dirigió a la entrada, con las manos en los bolsillos y sin ponerse la capucha, ella abrió la puerta del sótano y salió por ella, subiendo los peldaños lentamente y en silencio, concentrada en su alrededor, cuando llegó a la primera planta, vio la luna, por una ventana, luego volteó a ver el reloj de pared en la cocina que se alcanzaba a ver, eran las nueve cuarenta y dos de la tarde, o en este caso, de la noche. Janís concentró su mirada en unas manchas de sangre que bajaban por las escaleras y seguían por la puerta principal hacia la calle, Janís sabía qué las había causado, esas eran pisadas, eran tenis, era una mujer, ella sabía distinguir a simple vista las pisadas de un hombre y las de una mujer, ella las había visto tantas veces, en sus asesinatos con Jeff.
Janís, se dirigió en dirección opuesta hacia donde iban las pisadas, subió las escaleras lentamente, atenta, al llegar a la segunda planta, vio las habitaciones, las puertas abiertas y con manchas de sangre, al acercarse Janís se dio cuenta de que unas manos delgadas y finas, como las suyas, habían hecho esas manchas, al recorrer el pasillo, Janís pudo apreciar la muerte en persona nuevamente, en la primera habitación, yacía una joven mujer muerta en la cama, las sabanas estaban manchadas completamente, ella insinuó una pelea, en la segunda, un niño pequeño, muerto en el suelo, con un charco de sangre rodeándolo, ella insinuó una muerte fácil y rápida, en la tercera habitación, un adolescente muerto junto a la puerta, ella insinuó un intento de escape, y en la última habitación, la cuarta, un hombre y una mujer, el hombre muerto en una pared recargado y la mujer junto a la ventana abierta, ella insinuó un ataque rápido y un intento de suplica y escape. Frente a Janís, estaba una ventana de cristal cerrada, ella vio a través de ella, pero solo vio la calle a oscuras y las luces de los faroles prendidos, iluminando todo lo que podían, pero sin llegar a alcanzar las oscuras sombras lejanas. Janís sonrió, la culpable que había causado ese asesinato, estaba muy cerca, tal vez los gritos que escuchó, fue el último aliento de la joven, la ultima en morir, y el tiempo que había tardado en salir del sótano, aproximadamente, eran tres minutos o menos. Janís se volteó y se puso la capucha, ella decidió salir de ahí, antes de que la policía llegara.
- Bueno, si es que van a llegar - pensó riéndose silenciosamente y salió de la propiedad. En el resto de la noche, Janís asesinó a una familia pequeña y joven, la pareja, solo tenían un hijo pequeño, pero cuando Janís se dispuso a terminar con la vida del último juguete, la madre, se dio cuenta de que esta estaba embarazada, ella calculó unos cinco meses.
- Por favor, no me mates, voy a tener un bebé - le había dicho la joven mujer acorralada en una pared de la habitación. El hecho de que la mujer estuviera teniendo una vida dentro de ella, un pequeño ser, la había inmovilizado por un momento, recordando cuando supo que su mamá, estaba esperando un hijo, que se convertiría en su hermanito, en Billy, pero eso no bastó. Janís le contestó sonriendo:
- Entonces, lamento que este en tu interior, tal vez, le hubiera perdonado la vida si ya hubiera nacido. Ahora, mis dos cariñitos, Sweet Dreams.
La sangre de la mujer fue derramada y el hijo en su vientre, fue alcanzado por su cuchillo, entonces la frase fue escrita en la pared.
Después de eso, Janís salió de aquella casa y se dirigió a un pequeño parque desolado, ella se decidió por lavarse un poco la sangre, pero una silueta sentada en un columpio, la distrajo, esa silueta era de una joven mujer, como de su edad, su vestimenta constaba en un vestido negro, corto, con tirantes, parecía una pijama y a la vez, un vestido de fiesta simple, el cabello de la mujer, era largo, rizado y negro, dándole un toque bello, como una chica que iba a ir a una fiesta, aunque ella traía unos tenis negros. Janís no pudo verle la cara, ya que la chica estaba de espaldas a ella, Janís volteó a ver la fuente, y se dio cuenta de que estaba manchada de un color rojo, era como pintura de agua, pero eso no era pintura, era sangre. Janís se lavó un poco, ignorando a la joven mujer y cuando terminó, se puso la capucha y se fue de aquel parque, buscando una nueva víctima.
La chica que estaba en aquel columpio, volteó a ver hacia su izquierda, y vio a una figura con una sudadera blanca con capucha y pantalones negros de vestir, desaparecer por una esquina más abajo, ella pudo notar que la sudadera de la figura, estaba manchada con rojo.
- ¿Sangre? Es él - pensó la chica, inmediatamente se levantó del columpio y fue tras aquella figura. Su nombre original, ella lo había cambiado, pero tenía conciencia, su apodo, era Jane The Killer, la enemiga del asesino serial más loco y peligroso que haya existido. Jane, había salido nuevamente en búsqueda de Jeff, había llegado a una casa común con el propósito de encuestar a los residentes, pero todo se había volteado. Jane había ido directo a las habitaciones de los padres, los había despertado y encuestado un poco, pero como no obtuvo respuestas, había decidido irse, pero el hombre le había apuntado con un arma, diciéndole que era policía, a Jane no le pareció, no tenía tiempo de ir a la cárcel, así que simplemente, pidió disculpas a los padres por lo que iba a hacer, y asesinó a toda la familia, con lágrimas cayéndole de los ojos. Luego había venido a ese parque, se había lavado en la fuente, y había terminado sentada en aquel columpio, mirando la luna, como si ella en algún momento le fuera a dar una respuesta. Ahora se encontraba persiguiendo a una figura que vestía como Jeff, ella estaba segura de que era él, ella continuó persiguiendo, hasta que la figura se detuvo en una casa, lejos del parque, Jane sabía lo que seguía, la matanza de inocentes, pero ella no lo permitiría, no permitiría que Jeff matara otra vez.
- Te mataré, Jeff - susurró Jane, y corrió hacia la figura, sacando su cuchillo, lista para asesinarla a como diera lugar, en el momento en que Jane iba a apuñalarla, la figura se dio cuenta de su presencia y se agachó, el cuchillo de Jane pasó rozando la capucha de la figura, y ella se detuvo como pudo quedando a solo dos metros de la figura agachada. Entonces Jane, pudo ver claramente a la figura, esa persona, tenía el cabello negro y largo como Jeff, tenía la piel blanca como Jeff, tenía los parpados quemados como Jeff y tenía las mejillas cortadas en una gran sonrisa como Jeff, pero no era él, no era Jeff, esa persona, era una chica, su cuerpo, su cara, sus manos, eran de una mujer, Jane se había equivocado. Su mirada se centró en los ojos de la chica, que la veían a través de su capucha y de su pelo negro y largo, esos ojos, eran verdes, eran como los suyos. La chica, estaba aún agachada, sonriéndole ligeramente, luego metió su mano en el bolsillo de su sudadera, y sacó un cuchillo de cocina bien afilado, manchado con un poco de sangre, la mujer se levantó lentamente, mirándola sin perderla de vista, Jane estaba confundida y a la vez paralizada por todo.
- ¿Por qué me atacaste? - le preguntó la chica sonriendo levemente - ¿Acaso te he hecho algo malo?, ¿haberme lavado un poco la sangre en aquella fuente del parque, te molestó? En ese caso perdóname, no lo sabía, chica del columpio.
Jane volvió en sí, y miró sorprendida a la joven, tanto por las preguntas que le daba con tanta paciencia, como por su físico.
- ¿Chica del columpio? Yo no me llamo así - repuso Jane un poco enojada - El nombre que ahora tengo es, Jane Everlasting, mejor conocida como, Jane The Killer.
- ¡Vaya! Así que eres una asesina serial, entonces, fuiste tú quien mató a esa familia ¿no? - dijo la chica jugueteando con su cuchillo.
- ¿Qué? ¿Cómo lo sabes? - preguntó sorprendida Jane.
- Yo en ese momento estaba durmiendo en el sótano, ¿no lo revisaste? Bueno, me despertaron los gritos de la chica, la última en morir - aclaró la chica triunfante, luego sonrió más - Creo que no me he presentado como debía, yo no tengo una identidad, fue destruida, pero me hago llamar, Janís The Killer.
- Así que realmente eres una asesina - recalcó Jane desconcertada, luego un recuerdo se le vino a la mente, ella recordó a sus vecinos de al lado, recordó a la familia Lasdrim, si su memoria no fallaba, ellos habían tenido una hija y un hijo, entonces, recordó el nombre del niño pequeño, Billy, el cumpleañero de la fiesta aquel día, luego recordó el de la hermana, que era la mayor, de doce años de edad, su nombre era... - Dijiste que te llamas Janís, ¿no? Yo tuve unos vecinos, hace mucho tiempo, ellos tenían un hijo pequeño y a una hija mayor, el nombre de la hija, era Janís Lasdrim si no me equivoco.
- Ese nombre a dejado de tener sentido para mí, yo ya no me llamo así – aclaró Janís seria, recordando nuevamente, a su difunto hermano Billy.
- Así que eres ella – recalcó Jane - Y dime, ¿quién te hizo eso en la cara?, ¿o acaso tú te lo hiciste?
Janís, se tocó su rostro con delicadeza, ella se estaba aburriendo.
- Este hermoso rostro, me lo regaló un buen amigo - dijo Janís un poco enojada, luego sonrió - Nada de lo que me ha pasado es gracias mí, siempre alguien más lo hacía. Pero mi querido amigo, mi querido Jeff, me ayudó, me dio lo que más necesitaba, así que...
- ¿Jeff The Killer? - interrumpió Jane sorprendida - ¿Hablas de Jeffrey Woods?
- Considérame como su única amiga en este mundo - recalcó Janís y apretó su cuchillo con fuerza.
- ¿Qué? – Jane quedó desconcertada – ¿Cómo puedes decir eso, cuando tú sabes que él fue quien mató a tu familia?
- Porque a mi verdaderamente no me importó – contestó sonriéndole – No, como a ti.
Dentro de Jane, una furia iba creciendo, esa chica que tenía en frente, anteriormente su vecina, era amiga del asesino serial que ella estaba buscando, sabía dónde estaba Jeff, su venganza, la torturaría si era necesario para conseguir respuestas, y luego, la mataría.
- Una tonta al servicio de Jeff, una tonta que aceptó asesinar con un demonio, una tonta que entregó su alma, Janís The Killer, compañera asesina de Jeff, su fiel sirviente, que vaga por las calles de esta maldita ciudad en busca de la muerte... - dijo Jane furiosa - Tú, debes de morir, alguien como tú no es necesaria, lo único que realmente necesitarías, es morir, y yo te cumpliré eso. Te rebanaré, te descuartizaré, quemaré tus restos y se los mandaré a Jeff en una vieja caja de cartón, luego, lo mataré, cumpliré mi venganza, y libraré a esta ciudad de la maldita muerte.
Janís la miró indiferentemente, enojada y a la vez incapaz de creer lo que sucedía. La chica que estaba frente a ella, era tal vez una víctima de Jeff, que sobrevivió, pero la máscara blanca que traía, esos ojos negros, esos labios dibujados en negro, claramente ella escondía su rostro, su verdadero rostro detrás de esa linda máscara, se preguntó, si Jeff se la había destruido. Las palabras de Jane, esas amenazas, esos insultos, ella los podía soportar, pero insultar a Jeff, desearle la muerte a su único amigo en este mundo, y querer asesinarlo, eso era otra cosa, eso era algo que no podía permitir. Jane la estaba amenazando con un cuchillo, Janís sonrió y levantó su cuchillo apuntándola. ¡Hazlo, hazlo!...
- Tratar de matar al único amigo que me queda en este mundo, al amigo que quiero tanto, eso es... Imperdonable - dijo Janís furiosa- Cualquier persona que se atreva a tratar de herir a Jeff, se convierte en mi enemigo por toda la eternidad, y tú, Jane The Killer, ahora lo eres, tu nombre quedará en mi lista de objetivos, no te preocupes, solo te daré unos dulces sueños.
Las dos asesinas se quedaron en silencio, mirándose fijamente, Jane atacó primero, se abalanzó hacia Janís, con el objetivo de alcanzar su corazón. ¡HAZLO! Janís retrocedió, esquivando los movimientos de Jane, esperando una oportunidad para atacar. Los ataques de Jane eran elegantes y rápidos, pero los ataques de Janís, eran meticulosos y rápidos, cada asesina tenía su forma de matar, pero igualmente, las dos eran tan letales como Jeff, o Liu. Janís continuó retrocediendo, agachándose, parándose, haciéndose aun lado, retrocediendo de golpe y debes en cuando fallaba el movimiento, obteniendo como resultado, una ligera cortada en su cuerpo, pero le devolvía el favor a Jane, haciéndole un corte ligero en sus piernas o en sus brazos con su cuchillo. Sin darse cuenta, Janís entró en la propiedad, donde se suponía que ella asesinaría nuevamente, Janís esquivó un ataque de Jane, y aprovechó para entrar en la casa, metiéndose por una ventana abierta que se encontraba en la parte trasera de la casa, al entrar, Janís se dio cuenta de que se encontraba en la cocina.
- ¿A dónde vas Janís?, ¿acaso quieres escapar?, ¿tienes miedo de mi? - dijo Jane sonriendo asomándose por la ventana. Janís le sonrió.
- No, simplemente, pienso jugar con mis juguetes - contestó y se fue corriendo al primer cuarto que estaba en la primera planta, Jane enojada, entró a la casa y fue tras Janís, ella la vio entrar en una habitación y cuando entró, vio que Janís, tenía en sus brazos a un niño pequeño, ella le tapaba la boca, el niño tenía lagrimas en los ojos y la miraba implorándole ayuda.
- Te pareces a Jeff, no solo en la cara, también en la forma de ser, ahora veo porque eres su amiga, y porque él no te ha matado - dijo Jane con desagrado, mirando a través de su máscara, la escena.
- Así es, es por eso que siempre vuelvo con él, porque es mi amigo - contestó Janís sonriendo satisfactoriamente - Y en cuanto a ti pequeño, Sweet Dreams.
Janís se dispuso a matar a el niño, Jane reaccionó y corrió hacia Janís, para evitar que ella lo asesinara, pero no funcionó, Jane, intentando apuñalar a Janís, apuñaló al niño, Janís lo había tomado como escudo, y como respuesta al ataque, Janís le clavó su cuchillo en su cadera, Janís dejó caer el niño casi muerto y se alejó hacia la puerta.
- No me permitiste darme el lujo de matarlo, pero... Jane, tú lo mataste - dijo Janís y salió corriendo por la puerta. Jane comenzó a llorar y vio al niño desangrándose.
- Perdóname pequeño – le dijo Jane, luego se limpió las lágrimas y enojada, sacó su cuchillo del pecho del niño, entonces, como pudo fue tras Janís, ella entró a la otra habitación de la primera planta y encontró a una niña casi muerta en el suelo, Jane se llenó de odio y furia, no le importó que estuviera herida, no dejaría que Janís asesinara a más personas inocentes. Ella corrió a la segunda planta, siguiendo las manchas de sangre y cuando llegó, vio a Janís salir de una habitación, dentro estaban una adolescente muerta.
- Lamentablemente no tengo mucho tiempo para divertirme matando, ya que tengo a una asesina detrás de mi - le dijo Janís sonriendole, sus mejillas formaron una gran sonrisa y a través de su boca, se alcanzaron a ver sus dientes. Jane la miró con odio.
- Tú... - comenzó a decir Jane – Tú... Maldita matona, ¿crees que puedes hacer lo que quieras sin que nadie te lo impida? Pues bien, Janís The Killer, mi venganza también recaerá en ti, no solo me vengaré con Jeff por lo que me hizo, también me vengaré contigo, por lo que estás haciendo, te buscaré y trataré de asesinarte donde sea que te encuentres.
Jane corrió hacia Janís, el corto espacio del pasillo, no le dio tiempo a Janís para que esquivará el ataque, Jane enterró su cuchillo en el estómago de Janís, lo sacó y la lanzó contra una puerta, esta se abrió por el choque y Janís cayó dentro de la habitación, sus ocupantes, un hombre y una mujer, se despertaron asustados, mirando horrorizados la pelea que se estaba llevando a cabo en su habitación. Janís esquivaba y atacaba a Jane, esta también lo hacía, dos seres invadidos por el odio, luchando hasta la muerte, Janís recibió una puñalada en su pierna y Jane en su brazo, la lucha continuaba, la mujer tomó el teléfono y llamó a la policía, en el momento en que ella estaba dando la información, Janís cayó arriba de la cama y las dos asesinas se detuvieron para mirar a la pareja, la mujer se paralizó y su esposo la cubrió con una abrazo, la señora al otro lado de la línea, le gritaba que respondiera, hundida en el pánico. Janís sonrió y aprovechando que Jane estaba distraída, la aventó apuñalándola en el estómago y corrió hacia la pareja, el hombre se interpuso entre el cuchillo y su esposa y como resultado, el cuchillo se le clavó en el pecho, tocándole un pulmón, el hombre gritó de agonía y la mujer comenzó a llorar y a gritar, Janís sacó su cuchillo y se dispuso a apuñalar a la mujer, pero recibió una puñalada en la costilla por parte de Jane, Janís cayó sobre la mujer, el teléfono se cayó al suelo. Janís utilizó a la mujer como escudo, cuando Jane se dispuso a apuñalarla nuevamente, el cuchillo de Jane, entró por el pecho de la mujer y le llegó al corazón.
- Gracias, Jane - le dijo Janís desde atrás de la mujer y aventó a esta contra Jane, la mujer cayó arriba de Jane y las dos quedaron en el suelo. Janís aprovechó para ir a la siguiente habitación, en donde se encontraba la última víctima, pero cuando salió al pasillo, vio a su víctima, un joven hombre en pijama, mirándola desde la puerta de su habitación. Janís se dispuso a entrar y el chico cerró con llave la puerta. Jane apareció en la puerta de la habitación de los padres.
- ¿Piensas asesinar al último miembro de esta familia? - le preguntó entre jadeos Jane.
- - respondió Janís, y pateó con fuerza la puerta de la habitación, esta se abrió de golpe, entonces, vio al joven a punto de salir por la ventana del cuarto, hacia la libertad. Janís enojada corrió hacia la ventana, pero Jane la agarró y la aventó contra la cama, la costilla apuñalada de Janís dio contra el borde de la cama y un fuerte dolor le invadió. Janís vio al chico salir por la ventana.
- ¡No dejaré que mates a más, ni siquiera a uno más! - le gritó Jane en la cara a Janís y levantó su cuchillo para matarla, en ese momento, Janís hundió su cuchillo en la pierna de Jane y la empujó, Janís se paró y salió por la ventana por la que el joven había salido. Janís vio al joven correr en la calle, con las ropas sucias por la tierra, ella vio el lugar donde había caído el joven y se lanzó, el dolor al caer se incrementó, pero ella se paró y corrió tras el joven. Jane salió corriendo por la puerta de la casa, tras Janís, pero después de unos momentos la perdió de vista, Janís estaba más dañada que ella, pero era más resistente. Jane resignada, se dirigió a un pequeño hospital.
Janís continuaba detrás del joven, persiguiéndolo, su determinación, no dejaría que se escapara, no lo haría, ella no tardó en acorralar al joven en un callejón sin salida.
- Cariño, Sweet Dreams - le dijo Janís.
La sangre del joven, fue derramada en aquel oscuro y frio callejón, esa vez, Janís no escribió su frase, estaba muy débil, ella salió cojeando del callejón, entonces, vio a un hombre encapuchado observándola desde la calle a oscuras, inmediatamente, él se dirigió hacia ella corriendo, Janís lo vio y sonrió, ese hombre era, Jeff. Una hora después, Janís se encontraba en recuperación en un hospital, recobrándose de sus heridas graves, Jeff la había ayudado a llevarla ahí, y la había dejado en el hospital. Unos días después, en la madrugada, Janís salió de él y se dirigió hacia la casa de Jeff, con un único pensamiento en su mente:
- Jane The Killer, Sweet Dreams.
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