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[Creepypasta] Los Presentes

Mi nombre no importa, la historia sí, y aunque comienza mucho antes, cuando el problema comenzó a ser grave, es donde lo recuerdo bien.

Tenía 11 años, 81 años menos que los que tengo ahora. Cada día, despues de ir a la escuela, me iba a clases de música con mi guitarra. El problema, eran aquellos seres que siempre estaban presentes, detrás míos.

Cómo los podía describir, no podía al momento. Mi principal importancia eran las clases. ¿Cómo llegaron a ser un problema? Pues bien, cuando yo comentaba de estos personajes con mis compañeros, siempre recibía insultos, así como cosas que no deberían haberme importado, porque no eran verdad.



Ellos SIEMPRE estaban allí. Y por alguna razón, cada vez que tropezaba, me daba un golpe, me cortaba o me sangraba la nariz, ellos reían. Sus risas eran ecos, resonaban en mi cabeza y tan solo servían de molestia.

Cuando quería hablar de ellos a mis padres, me entraba un miedo, en el que me llamarían cosas parecidas a mis compañeros. Era jóven, e inseguro. Ahora sé que mis padres habrían intentado ayudarme por cualquier método necesario. Aunque tanto el yo del pasado como el yo del futuro pensabamos lo mismo. Terapías y psicólogos no ayudarían este problema.

Esos seres no eran parte de mi mente, almenos, no creía que lo eran, y sigo sin creerlo. Aunque quizás debería pensarme un poco el hecho de que hasta el más mínimo sonido que hacían solo sonaba en mi cabeza.

Pasaron los años, con 20 conseguí mi propia casa, y aunque pensaba que mi oficio ideal sería músico, abandoné la idea, y me dediqué a vender hortalizas.

Noté que por más trabajo hacía y más sano me ponía ellos comenzaban a cambiar, perdían sus negros ropajes y reducían sus cuerpos. Incluso siendo más maduro que en antaño, me eran desagradables. Especialmente cuando yo quería comer y ellos se comportaban como crías de animales.



Pasó más el tiempo, 20 años más tarde, me volví más vago y holgazán de lo normal, vivía de practicar por la calle con la guitarra que había preservado todos esos años.

A diferencia de lo que pasó en mis años juveniles los seres ya no eran pequeños y de comportamiento infantil. Eran gigantescos. Más grandes que la casa que había alquilado.



A veces me hablaba con mi amigo, el vecino de la izquierda, Pablo. Cuando le decidí hablar de mis problemas de estos curiosos seres él simplemente me dijo:
"Tú tienes problemas."

Así que me decidí alquilar otra casa, perdida en el bosque en una isla en medio de un pantano. La paz que me daba la naturaleza me dio vida para ignorar a los demonios durante una larga temporada.

Y aquí estoy. Narrandome mi vida, conteplando lo miserable que ha sido en gran parte, mi absoluta y casi insuperable tortura por parte de los seres macabros indefinibles.

En mi mesa está mi antigua guitarra. No recuerdo haberla puesto ahí. Me situo, intentando levantarme y mantenerme derecho. Tengo 92 años, despues de todo.

Estoy en frente de la guitarra. Me vienen dulces y infernales recuerdos. Me es imposible no mirar fuera de la casa por la ventana delante de la mesa. Y ahí están. Más imponentes que nunca. Rodeados por una niebla grisácea.



Los terribles seres vienen a por mí. ¿Me habrá llegado la hora?

¿Es esto el fín?
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