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El hombre que no me miraba



-Esta muerta, esta muerta!-

se oian las voces de la gente paseando en la acera muy temprano de mañana

-Aqui hay otro, otro muerto-

las veladoras se colocaron mas pronto que lo que se agolpaba la multitud y la policia se abria paso con sus vehículos por las calles angostas de Coyoacán, era muy temprano en la mañana, en Mexico D.F. a las 6, en todo los campanarios cercanos ya repicaba angustioso el diablo colgado del badajo mientras se hacian sonar las bocas musicales de las campanas para la misa matinal.

El rumor se corrio como polvora, una ciudad en crecimiento en los años 50`s a las 3 pm ya se sabia en toda la ciudad lo que habia ocurrido al sur de la capital, ¿porque tan veloz se supo d elas dos muertes? No fue en definitiva por se en coyoacan ni por las personas involucradas, fueron los hechos en si los que lo propiciaron.

Hacia dias atras que Rosalia frecuentaba una panaderia cercana a su hogar, gustaba acercarse al joven que tatendia por su gracia al platicar historias de sus vivencias en finales de la guerra cristera, habia uido de Guadalajara para refugiarse en el curato de Coyoacan cuando apenas contaba con 6 años, madre, hermana y el, los tres sobrevivientes de una fervorosa caceria de brujas organizado por el gobierno, restableciendo sus vidas, resurgiendo del pasado carnicero y santo que los envolvio.

era tanto su gusto que en varias ocasiones tuvo que huir en temor de que el patron de la panaderia la corriera por entorpeceer el trabajo de sus empleados, cosa que nunca paso, ya que el patron devoto de la Virgen, se ausentaba en las hora de visita de Rosalia, de las que esta nunca se entero; ella pasaba mucho tiempo con el, no le interesaba en absoluto, solo le agradaba su platica, no le interesaba si eran ciertas o no, le gustaba el hecho de que la hacia imaginar, soñar despierta algo inexistente,

En cierta ocasion entro furioso un hombre, vestido de capa negra, con baston y sombrero, se avalanzo al patron y de un golpe lo avento al horno encendido, entre gritos todos huian, Rosalia aterrada se petrifico mientras el intruso giraba la cabeza para mirarla, se acerco, la tomo del cuello y la arrojo al piso, el joven tendero en auxilio respondio con un fallido puñetazo a la sien del individuo y este respondio con un bastonazo certero que dejo al mozo tirado inonciente, y asi como entro salio y se perdio entre las calles perdiendose en la cercana noche.

El patron sobrevivio al ataque, muy mal herido, al intentar declarar no acertaba entender que habia ocurrido, era claro que algo era extraño: el hombre extraño pudo levantar a un señor de edad madura de unos 80 kilos y arrojarlo al horno encendido, eso era lo certero, el dato que resaltaba sobre todos los demas; la policia desestimo de entrada la informacion puesto que no aclaraba la causa asi que se acerco a Rosalia y preguntarle que habia ocurrido:

-era un hombre alto, de piel morena...-
-color de ojos señorita-interrumpio el oficial

Cierto, sus ojos, Rosalia lo vio... eran negros, eran azules... extraño, se vieron frente a frente y no recordaba sus ojos, recordaba su cejas, su bigote, su cicatris en la nariz, es mas teia un collar con una piedra azul... pero ¿sus ojos?, Rosalia estaba alterada, no pudo decir mas, el joven panadero no tuvo oportunidad de verle nada al intruso, se recuperaba lentamente en el piso mientras lo atendian por su golpe recibido.

Dos dias despues en la tarde encontraron al patron muerto dentro del horno: la puerta estaba atrancada desde afuera y el fuego a todo lo que daba, pegado en la pared una nota solo decia:

"... a usted que tomose de mi bien,
sabe entonces que soy su mal,
y mientras respira devocion,
yo sere su final perdicion..."

La policia no entendio el mensaje, en los antecedentes del patron de la panaderia no figuraba nada que lo involucrase con un testamento, un favor no realizado, parecia limpio el desafortunado dueño y tras su muerte la panaderia quedo a cargo del joven tendero que era la admiración de Rosalia.

Pasaron os dias y el ahora dueño de la panadería disfrutaba prosperidad, no por sus ganancias si no porque las cosas iban bien, la clientela era de admirar, era querido por todos tanto empleados como clientes, por lo que respecta a Rosalia ella seguia gustosa de oirlo charlar, ahora con mas calma puesto que con quien hablaba era el patron, pasaba hasta altas horas de la noche con el, al fin y al cabo ella vivia cerca y el... bueno, la panaderia era la parte baja de la vecindad donde el vivia, el ser el nuevo patron le quedo "como anillo al dedo", casa y trabajo en el mismo lugar. Rosalia nunca se intereso en que la dejase a su casa, ella no le interesaba y a el Rosalia era una clienta mas pero que gustaban platicar, a el le ayudaba en su trabajo porque le relajaba de la pesadez del oficio y a ella le hacia vibrar el alma con sus anecdotas.

Cierta noche decidieron visitar el centro de Coyoacan, muy cerca de la panadería, acordaron que por ser sábado cerrarían un poco mas temprano la producción y se dispondrían a platicar en la plaza frente ala Iglesia de la Conchita, tomaron sus cosas y despidiéndose de sus empleados caminaron a la puerta y salieron a la calle.

Dos cuadras mas adelante unos pasos hacian eco tras ellos y al viento se oyo:

-Rosalia-

Un murmullo intermitente

-Rosalia-

El joven la abrazo y aceleraron el paso y doblaron a la siguiente calle: al doblar el joven cayo al suelo, fue arrastrado del cabello a la esquina de la calle, ahi un golpe seco y un crujir indicaba que el joven tendria la cabeza desprendida la que rodo a los pies de Rosalia, ella corrio en direccion opuesta y se topo con en mismo individuo de la vez anterior:

-Rosalia-

No era una voz, era un susurro en su mente mientras observaba el rostro de su atcante:

Delgado y palido, la cicatriz en la nariz, los pomulos resaltados, poco cabello, color negro, un bigote ralo y bien arreglado. sus ojos... Rosalia entro en panico... dos agujeros negros como la noche que la cubria... por ellos al verlos alcanzo a contemplar los dias pasados, presentes y futuros, una vastedad y soledad indecible y tormentosa que le helo hasta el alma, las manos de su atacante estaban humedas de sangre, pero tenian la fuerza d elevantarle del suelo: si, no era humano, pero pese a su terror que le impedia gritar podia pensar que seria... imaginar... esa es la palabra... imaginar que o quien era... ella fue arrojada al suelo vigorosamente, su mente empezo a llenarse y ofuscarse de su nombre que la atormentaban en susurros:

-Rosalia, Rosalia, Rosalia...-

Al dia siguiente cuando los encontraron, sobre el cuerpo de Rosalia una nota rezaba:

"¿Tu que viste?
no viste nada,
¿tu que oiste?
no oiste nada
mato sin ojos innecesarios
"el hombre que no me ve" dices tú
pero al final los vi y los mate".
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