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El muerto que vive en Facebook

A sus 58 años, Pipo vive en Facebook. Hasta hace cuatro años este onubense afincado en Sevilla lo hacía en el mundo de los mortales. Desde entonces lo hace en el mundo virtual, mantenido con vida por muchos de los que tuvieron la inmensa felicidad de vivir y trabajar con él. Escriben en su muro de Facebook y le envían privados, pensando que tal vez le lleguen allá dónde esté. Frases dirigidas a él que se quedan en el limbo de la red social esperando ser leídas por su destinatario.

Fue en mayo de 2010 cuando el camarógrafo José Manuel Navarro Gil, Pipo, comenzó a sentirse débil. Para entonces, el cáncer había invadido gran parte de su cuerpo. Cuando entró en quirófano poco se podía hacer: certificar el foco principal y esperar que los cuidados paliativos le hicieran más leve su tránsito.


Antes de morir, dejó dicho dónde quería que fueran esparcidas sus cenizas. En tres puntos de su lugar de origen, Isla Cristina (Huelva): el cementerio, junto a sus padres, una finca familiar y la playa. Un lugar donde año tras año se siguen reuniendo los más cercanos todos los 28 de junio, día del aniversario de su muerte.

Pero su desaparición física no supuso su muerte digital. En su muro en Facebook su hija y sus amigos le cuentan sus experiencias y le hacen partícipe de su día a día: «Querido Pipo, no te lo vas a creer, hace unos días me robaron del maletero del coche la cámara, un trípode y una mochila con baterías, micros, etc... Me puedo imaginar la cara que pones mientras te cuento esto. Si, ya sé que me dabas una colleja por dejar el equipo en el coche... pero Pipo, coño, para diez minutos que me bajo del coche, tampoco es necesario que cargue con el equipo... no sé, es cierto que tú para esas cosas siempre has sido y eres mucho más cuidadoso... aprendí y me acuerdo de las cosas que me decías... como si fuera ayer. Pipo, si desde ahí arriba has visto algo del mamón que nos ha hecho esto a los dos, esperaré una señal tuya... anda... enróllate. Un abrazo muy fuerte. Cuídate», le escribe su compañero Mariano Valladolid.

El 29 de marzo, fecha de su cumpleaños, su perfil alcanza su momento culminante. Los mensajes se suceden año tras año: «Tíooooo muchisimaasss felicidades!!!! Un beso muy grande!!!!!», le desea Sofía Cabet del Castillo o «Amigo precioso te mando un gran abrazo, segura estoy que vas a recibirlo, te recuerdo con mucho cariño, me hace falta platicar contigo, siempre te recuerdo, feliz cumpleaños!!!», escrito por Marcela Camberos Delgadillo.

«No fue una decisión premeditada, fue algo espontáneo, que surgió del cariño que le tenemos todos. Nos dimos cuenta que los mensajes reconfortaban a su familia, les ayudaban a llevar mejor la pérdida», afirma en entrevista telefónica Nuria Sánchez-Gey, que como tantos amigos continúa hablando de él en presente.

Esta periodista de Canal Sur asegura: «Él sigue vivo entre nosotros: en la fiesta de Navidad que organizamos todos los de la profesión, en la Feria, en los cumpleaños... Él era el alma de esas fiestas y queremos seguir contando con él... Algunos días le digo: "Mira, Pipo, que falda más corta me he puesto hoy". Cuando me echan un piropo por la calle, se lo cuento», dice entre risas.


Mónica Fernández es una de sus amigas más activas. «...Hoy quiero haceros un regalo, con tu permiso gordi, con algo que a él siempre le encanta hacer, que es ponernos una sonrisa en la cara», escribe mientras muestra una foto del cámara bromeando con una máscara.


«Es una forma de desahogo, la única manera de comunicarte con una persona que ya no está entre nosotros», afirma esta periodista. «La escritura te permite expresar cosas que no saldrían de otra forma. Yo le digo a mi madre que cuando muera quiero que la incineren. Y tirar sus cenizas al Guadalquivir y en la Feria, los sitios donde ella es más feliz. Yo no soy de ir a visitar una piedra a un cementerio. Sin embargo, me siento en contacto con Pipo, pensando que esos mensajes le llegan a algún sitio».

Una de sus compañeras de trabajo, la periodista Desiré García-Escribano, le acompañó en sus últimos momentos. «Dos días antes de morir le visité en el hospital. Estaba muy malito, pero siempre tenía espacio para una broma. Cuando recobraba la lucidez, entre delirio y delirio, me comentó un chismorreo de la profesión entre risas. Incluso en aquellas últimas semanas quiso aparecer un rato por la Feria».

Jovialidad desbordante

Desiré da fe de su jovialidad desbordante: «Siempre tenía una palabra amable para todo el mundo. Amí, como soy muy presumida y me maquillo mucho antes de aparecer en cámara, me llamaba Pantojita. Más que una persona es un personaje».

Todos los 29 de marzo, en el mundo físico, Pipo organizaba una memorable fiesta de cumpleaños. Su gran poder de convocatoria lograba reunir a toda la profesión de la capital andaluza. La cita ya no se celebra pero ese día su perfil alcanza el momento culminante del año.

De su pasión por la vida habla Desiré Arana: «No tenía ganas de irse». Y, de alguna forma, sigue entre ellos. «Yo no soy creyente, aunque me gustaría», asegura Desiré Escribano. «A alguien le puede parecer morboso, pero es un consuelo para quien le seguimos queriendo, una forma de mantenerlo vivo».

Su hija le recuerda mientras las lágrimas resbalan por su rostro. Para Verónica seguir contando con esa forma de contacto es un consuelo y una forma de desahogo. «Cuando tengo necesidad, cuando me hace falta en un momento determinado, me alivia soltarlo ahí pensando que le pueda llegar... A veces incluso le escribo mensajes privados para soltar lo que en ese momento necesitaba decirle. En esos momentos me alivia que esté ahí, detrás de ese Facebook y puedan llegar hasta él esos mensajes».

«Sí, se podría decir que vive en Facebook». añade. «Mil gracias a todos x mantenerlo vivo!!!», escribe su hija en la red social

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