El origen de Leo the Darker

En un bosque recargada en un árbol estaba sentada una muchacha hablando sola.

— Yo también te quiero— Era como si escuchara una voz en su mente y después se respondiera a sí misma en voz baja.

— será mejor que regreses si no ella se enojara—.

— ¿está bien, me acompañas?—.

— sabes que siempre lo hago— sonrió para después levantarse y empezar a caminar, después de un rato paso por un largo puente desde el cual se podía ver una mansión blanca en la que ella vivía, le gustaba y a la vez no pasar por ahí ya que la vista era hermosa pero habia mucha agua y era profunda, y ella no sabia nadar.

— oye mocosa en donde estabas— le dijo una mujer obviamente más grande que ella, esta era su hermanastra ella era alguien egoísta y avariciosa, al morir sus padres en un accidente arreglo todo para ser la heredera de toda la fortuna de su padrastro pues su madre también se había casado por esta razón, sin embargo él era un hombre de negocios y no le prestaba atención ni a su esposa ni a su hijastra, ni siquiera a su verdadera hija por lo que a esta no le dolió en lo más mínimo la muerte de ellos.

— Leonor te estoy hablando— dijo esta vez enojada.

— estaba en el bosque, iré a mi cuarto— le respondió subiendo las escaleras.

- Tengo que deshacerme de esa maldita mocosa, pero debo planearlo para que nadie sospeche – pensó para sí misma la mujer.

En su habitación estaba Leonor hablando “sola” otra vez.

— ¿Hoy tampoco vas a cenar?—.

— no tengo hambre, además odio estar cerca de esa zorra—.

— pero mírate te estas poniendo muy delgada y tienes anemia— escuchaba ella en su mente una voz algo preocupada.

— lo más probable es que no haya nada, sabes que manda a hacer las compras antes de cada comida para que yo no pueda comer nada después—.

— te ves algo triste si no vas a comer porque no mejor descansas –

— está bien - ella se acostó de lado en una posición de como si tuviera frio y se tapó toda a excepción de su cabeza, sintió un pequeño hormigueo en su cintura seguido de un escalofríos en toda su espalda y su cuello, era como si alguien la abrazara desde atrás pero estaba sola en la habitación lo único que la acompañaba era la oscuridad de la noche. Se despertó como a las cuatro de la madrugada se bañó y se puso una blusa blanca de manga larga con un suéter rojo y unos pantalones a rayas blanco y negro, a pesar de que ni siquiera había salido el sol ella ya estaba camino al bosque.

— ¿no desayunaras?—.

— no—.

— tendrás que comer tarde o temprano—.

— algún día lo hare — dijo en tono de burla con una pequeña sonrisa.

— oye y ¿cuándo te pondrás ese vestido?, nos gustaría verte con el—.

— quizá mañana— ella admiraba el paisaje del bosque era una de esas pocas veces en las que se sentía feliz, se pasó casi todo el día allí y volvió a su casa como a las 3 de la tarde.

— oye a dónde vas— escucho cuando caminaba hacia las escaleras.

— a mi cuarto— respondió cortante.

— oh no hermosa, tengo planes para ti— de repente alguien le tapo la cabeza a Leonor con un saco.

— ¡Suéltame!— ella forcejeaba pero sintió un golpe en el estómago que le saco el aire y la hizo caer al piso, sintió que le amarraban las manos y también las piernas.

— ¡Así ya no molestaras más!— le dijo su hermanastra y después comenzó a patearla dejándole moretes por todo el cuerpo además de romperle algunas costillas, tomo un cuchillo y comenzó a hacerle cortes rápidos que le rasgaban la ropa y cortaban su piel manchándola toda de sangre.

— no te preocupes linda esta no es la mejor parte— la tomo de las piernas y la arrastro afuera hasta llegar al puente, Leonor no podía hablar solo lloraba, le dolía demasiado y ni siquiera podía moverse.

— ¡Espero que sepas nadar!— grito para después aventarla al agua y ver como se hundía.

— haha oops creo que no sabías— dijo para voltearse e ir de nuevo hacia la mansión.

— Me duele— pensaba Leonor, ella estaba muy asustada le temía al agua gracias a que no sabía nadar siempre le aterraba el hecho de caer y hundirse en esa agua no cristalina, de cómo entraría el agua a sus pulmones y sentiría esa presión en su pecho, pero era justo lo que estaba pasando. El agua hizo que el saco comenzara a moverse hacia arriba dejando libre su cabeza, sus lágrimas salían pero se distinguían de todo el resto del agua, estas parecían tener un brillo como si fueran pedazos de vidrio reflejando la luz debajo del agua, comenzaba a perder la conciencia, cuando estaba a punto de cerrar los ojos vio muchos círculos brillantes de a dos juntos como si fueran ojos.

— pagara por lo que te hizo— dejo de sentir la presión de las cuerdas en su cuerpo, algo negro le cubría lentamente el cuerpo como si fuera tinta y se metió por su boca, ella sentía como le recorría dentro del cuerpo, era extraño.

— no te preocupes nosotros te protegeremos, te daremos poder, ya estas muerta pero te reviviremos, al hacer esto no envejecerás, no cambiaras físicamente pero podrás morir de nuevo solo si alguien lo suficientemente fuerte logra matarte aunque será difícil que alguien lo logre, tendría que ser un ser diferente a un humano algo mucho más fuerte, podrás controlar las sombras y materializarlas, podrás convertirte en una y tomar la forma que quieras solo mientras la oscuridad te cubra el cuerpo, si en algún momento no puedes hacer nada o estas demasiado débil y tus brillantes lagrimas tocan la sombra estas se materializaran solas y te protegerán incluso si estas inconsciente… haz pagar a esos humanos que tanto odias—.

Su cuerpo estaba cubierto totalmente de negro y ya no estaba su ropa desgarrada estaba desnuda, sintió como si algo saliera de su espalda parecían tentáculos o sombras muy largas, las estiro y las enrollo en los arboles sacándose bruscamente del agua.

— oye tengo hambre hazme algo de cenar— le ordeno la aparente asesina a su sirvienta sentándose en el comedor.

— si señorita Frank— la sirvienta entro a la cocina pero seguido de esto se escuchó un grito y un fuerte golpe.

— ¡¿Minerva que pasa?! — ella entro a la cocina pero al hacerlo vio el cuerpo de la sirvienta en el piso con un mueble detrás, la habían azotado tan fuerte que este se había roto y salía sangre de su cabeza. Ella miraba confundida ¿como había pasado? sintió un golpe en la espalda muy fuerte haciéndola caer de espaldas al voltear hacia arriba logro ver parte de su cara.

— ¿yo te mate, que haces aquí como escapaste?—.

— eso es algo que no te importa, ¡pero mira ya es hora de cenar!—.

— tu no vas a cenar nada maldita mocosa ha no hay nada que te pueda llenar— dijo burlonamente ya que siempre hacia las compras un poco antes de preparar la comida.

— ya me fije hay algunas verduras… pero ¿sabes? Ya vi un trozo gigante de carne, pero hay que ablandarlo antes de cocinarlo ¿no?— dijo con una sonrisa psicópata en su rostro, comenzó a golpearla con sus tentáculos como ella se lo había hecho antes solo que más fuerte le rompió varios huesos y la dejo tirada en el piso.

— a ver ¿qué parte probare?... ah ya se— tomo los brazos de Frank y los corto como si nada con sus tentáculos, ella gritaba muy fuerte luego de eso le encajo otro por las costillas e hizo un corte de manera que saco los huesos junto con la carne que los rodeaba dejando ver algunos de sus órganos.

— oye no mueras todavía, ah tendré que comer después de acabar contigo— tomo una ollita y puso a cocer las costillas con algunas verduras y puso a guisar la carne de los brazos la cual había cortado rápidamente en pedazos tirando por ahí los huesos.

— iremos al bosque, pero antes— metió sus tentáculos por el comienzo de sus huesos y comenzó a pasarlos por dentro de la piel haciendo que esta se abriera lentamente hacia afuera.

— ponte tu vestido, estas desnuda— escucho una voz dulce de su sombra, se cubrió totalmente incluyendo a Frank y se movió por las paredes hacia su cuarto, se puso su vestido blanco y negro con unas medias a rayas y unos botines, fue rápidamente al bosque y tiro a su hermanastra al suelo el cual estaba cubierto de una blanca nieve que se manchaba de carmesí por la sangre.

— ¿sabes? Aquí hay lobos y… a ellos también les gusta la carne— dijo para luego soltar una sádica carcajada, mientras ella se moría de la risa se oían gritos desgarradores pues los lobos eran rápidos y ya se la estaban comiendo ella seguía viva sentía como le arrancaban de a poco las partes del cuerpo pero murió cuando comenzaron a comerse sus órganos.

— ay es verdad mi comida— ella regreso a la mansión y termino su cena.

— pase mucho tiempo sin comer como para llenarme con solo unos brazos y algo de costillas… quiero más— días después comenzaron a reportarse personas desaparecidas en la ciudad que había cruzando todo el bosque, con más frecuencia eran niños de entre 9 y 11 años aunque también habían jóvenes o adultos, ningún anciano, prefiere la carne blanda o nueva sin embargo cuando eran bebes solo los encontraban brutalmente torturados ya que ella odia a los bebes o a las embarazadas, le dan “asco”. Ella vive en las sombras podría estar ahora mirándote, podría estar en cualquier parte, vamos mira hacia un lado ¿que ves? no importa que sea te apuesto a que tiene una sombra, ella puede estar planeando su siguiente cena o quizá tengas la suerte de que no le guste tu olor y te deje en paz pero ten cuidado si se molesta podrías desaparecer solo para ser torturado.