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Exorcismos reales en el mundo


No siempre es así. Pero detrás de toda película muchas veces hay una inquietante historia. Por ejemplo las películas del diablo: concretamente de exorcismos.

Recuerdo siendo niño cuando vi por primera vez en mi vida El Exorcista. Aquella noche, acostado en mi cama, pensé que estaba rodeado de auténticos demonios que rondaban en la oscuridad. Un ruido, fuera del cuarto, fue suficiente excusa para llamar a gritos a una señora que solía cuidarme.

Pero, lejos de tranquilizarme, la señora me dijo que rezara. Y que lo hiciera con toda la fe. Aprovechó mi desgracia para evangelizarme. Qué desastre darme cuenta ahora.

Y menos mal que no estaba enterada de que la historia de la película estaba basada en un caso real: el exorcismo de Robbie Mannheim.

Pero vamos a aclarar el episodio.
EL CASO DE ROBBIE MANNHEIM

Década del 40. Robbie Mannheim era un niño de 14 años igual a los demás. Su tía Harriet, ( como la señora que me cuidaba) era afecta al esoterismo y no pasaba un día en que le inculcara sus creencias místicas.

Al poco, le enseñó a jugar al Ouija, a invocar con aquel tablero espíritus. Y el niño, con la mente fresca y receptiva a dichas creencias, absorbió todo.

Un día la tía falleció y Robbie se sintió derrumbado. Por esas fechas comenzaron los episodios paranormales. Las voces en otras lenguas, los arañazos en las paredes a la medianoche, las violentas convulsiones.


Según dicen los reporteros del misterio se debió a que intentó comunicarse con la tabla Ouija con el espíritu de su tía y lo que vino fue algo mucho peor : el diablo mismo.

Sin embargo, lo que sucedió realmente no fue otra cosa que el estallido de su silenciosa creencia en espíritus conviviendo con el ser humano, inculcado por su tía.

El niño, desesperado ante la pérdida de un ser querido, manifestó su dolor a través de lo que se consideró un acto de posesión.

En realidad, sufrió un brote psicótico, del todo natural, en casos en que un niño ha dependido tanto de una persona (las entrevistas del investigador Marcos Opsasnick con sus amigos nos señalan que deseaba llamar la atención nada más).

Pero necesitó un sacerdote para resolverlo pues su enfermedad era mental, eran sus propias creencias.
EL CASO DE ANNELIESE MICHEL

Década 60/70. El caso de Anneliese Michel también comienza a temprana edad. Tenía 15 años cuando sus disturbios mentales ocasionaron que sus padres la llevaran a un médico para ser examinada.

Allí le diagnosticaron epilepsia. Y contrariamente a lo que cualquier persona razonable hubiera hecho, al continuarse los episodios descontrolados y violentos de su hija, decidieron recurrir a un sacerdote, convencidos de que su hija estaba poseída por el diablo.

Y es que ella, Anneliese Michel, decía ver rostros monstruosos en la noche, mientras rezaba algo la tocaba y se sentía invadida por algo extraño.


Las fotos que vemos son el resultado de la inanición de la joven. No se alimentaba porque, según su creencia, los demonios no la dejaban.

El problema no fue sólo de la niña, sino de sus padres: no la internaron, no hicieron lo que debían hacer, y las consecuencias no se hicieron esperar.

"Cuando nosotros íbamos a ver a Anneliese veíamos sombras en los pasillos, cerca de la habitación de nuestra hija".

El proceso de sugestión estaba alzado. Y los eventos no tardarían en demostrarlo. Al traer un sacerdote, era obvio el desenlace de esta historia.

Anneliese Michel murió.

CONCLUSION SOBRE LOS EXORCISMOS

Para muchos es real. Especialmente para los propios poseídos. Para ellos la realidad que viven es auténtica de igual modo que lo sería para un esquizofrénico que sufre alucinaciones.

Los responsables, en todo caso, son los que propagan la creencia. Tales como el sacerdote Carlos Alberto Mancuso y la propia religión cristiana.

Los demonios son una invención que data de los tiempos más primitivos y oscuros de la humanidad.

El hombre primitivo, indefenso ante las inclemencias del ambiente, aterrorizado ante los misterios que le rodeaban, no hizo otra cosa que crear rudimentarias explicaciones a lo que desconocía.

Hasta hace un tiempo atrás, antes de la llegada del microscopio, se pensaba que las enfermedades eran causadas por demonios. Cuando se vieron por primera vez las bacterias y virus entendimos qué clase de rostro tienen estos demonios.

Esperemos que en el futuro el resabio de esta creencia no siga confundiendo a las personas. La verdad está bajo un microscopio, y no en un libro de supersticiones para adultos.
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