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Grimorios, 2 parte







Daemonolatreiae libri tres: Nicolás Remy

Daemonolatreiae libri tres es un tratado demonológico y ocultista de Nicolás Remy, aquel implacable cazador de brujas francés, publicado en 1595.
El libro fue reeditado en 1929 por Montague Summers -autor de El Vampiro (The Vampire: his kith and kin)- y bajo el título: Demonolatría (Demonolatry)
Junto con el abominable Malleus Maleficarum, el Martillo de las Brujas, el Daemonolatreiae es uno de los compendios más importantes sobre brujería y demonología. Casi la totalidad de sus afirmaciones fueron basadas en los 900 juicios realizados en la ciudad de Lorena a lo largo de quince años, en donde una amplia mayoría pagó con su vida el ilusorio, y a menudo inocente, crimen de brujería.
Algunos detectives judiciales aseguran que Nicolás Remy jamás devolvió los archivos en los que basó sus afirmaciones, de modo que resulta imposible confirmar o negar los comentarios que vierte en el Daemonolatreiae.
Pero el Daemonolatreiae no sólo se ciñe a los procesos judiciales contra las brujas, también encara un estudio fascinante sobre los demonios e híbridos infernales que, al menos en la mente de Nicolás Remy, asolaban a los buenos cristianos franceses. Gran parte del libro se encarga de exponer las falacias del demonio, así como sus atributos, disfraces y engaños.
A falta del libro completo, citamos un inquietante pasaje dedicado a Abrahel, la reina de los súcubos, en donde se menciona una de sus cualidades menos deseables por los adeptos al celibato:
"...pero todos los que hablaban de haber tenido trato carnal con un demonio, afirmaron que no podían imaginarse nada más repulsivo. En Dalheim, Petronio de Armantiere afirmó que tan pronto como abrazaba a Abrahel, los miembros se le volvían rígidos.”

(Daemonolatreiae libri tres, Nicholás Remy)

Aelfwine.





Filosofia oculta: Cornelio Agrippa


La Filosofía Oculta es uno de los libros esotéricos más célebres de la historia, aunque de hecho su esoterismo sea cuestionable. La obra está dividida en tres volúmenes, su nombre original en latín es De Occulta Philosophia; y su autor es Heinrich Cornelius Agrippa. Cornelio, para los amigos.
La Filosofía Oculta es el libro de Agrippa más estudiado, quizás debido a lo inescrutables que resultan sus otras obras, con títulos tan seductores como: De incertitudine et vanitate scientiarum atque artium declamatio invectiva; algo así como: Declamación que ataca la incertidumbre y la vanidad de las ciencias y las artes. Pero volviendo a la Filosofía Oculta, digamos que el primer libro fue impreso en París, en 1531; y que reúne una suma del pensamiento oculto.
Los tres volúmenes hablan sobre lo que Agrippa denomina magia elemental, magia celestial y magia ceremonial. Dentro de estas categorías se tratan temas relevantes como los ángeles, astrología, los nombres de Dios, kabbalah, alquimia; generalmente con bases en el hebraísmo, helenismo y algunas referencias a los caldeos. Hasta aquí, nada diferencia la Filosofía Oculta de otros libros esotéricos; pero al contrario de lo que sucede con muchos grimorios, el estudio de Agrippa se destaca por su claridad, y una intención de ahondar en el pensamiento esotérico sin hermetismos.
Claro que este saludable estudio sobre las artes mágicas y el ocultismo tuvo su costado siniestro. A pesar de que la Filosofía Oculta fue escrito doscientos años después de la caída de los templarios, sus páginas sirvieron para consolidar el halo de misterio que rodeaba la leyenda de estos caballeros. Muchas historias ridículas sobre cultos satánicos articulados por la orden deben su origen al bueno de Agrippa.





De praestigiis daemonum


De praestigiis daemonum (De Praestigiis Daemonum et Incantationibus ac Venificiis) es un tratado de demonología del médico y ocultista holandés Johann Weyer, publicado en 1563. El título de la obra podría traducirse como: De la ilusión de los demonios, encantamientos y venenos.
Las páginas del De Praestigiis Daemonum contienen uno de los diccionarios demonológicos más interesantes del período: el Pseudomonarchia daemonum, sobre el cual hablamos recientemente.
Esta obra resulta curiosa por dos motivos: el primero tiene que ver con una paradoja en torno a la brujería. Si Dios es omnipotente -razona Weyer- entonces los demonios no lo son, de modo que sus actos están vinculados a la omnipotencia de Dios. Nada de lo que hagan excede la voluntad del Creador, es decir; aún la maldad más abyecta tiene su origen en el deseo de Dios.
El segundo punto, bastante más terrenal, postula la improbabilidad de algunas proezas endilgados a las brujas. Según Weyer, las confesiones de las brujas sobre demonios, aquelarres, espíritus y pócimas, están relacionadas con la decepción y no con la realidad. En este sentido, Johann Weyer es uno de los primeros en argumentar un origen psicológico a las declaraciones fantásticas de magos y brujas.
Las intenciones del libro no se limitan a la mera exposición del arte diabólico, ni razonan a favor de su existencia; sino en exponer a quienes pretenden poseer tales artes.
Cabe la aclaración de que no todas las elucubraciones de Weyer poseen este grado de audacia. En ciertos pasajes nos asegura severamente la existencia de las entidades infernales. Incluso realiza un riguroso censo para determinar la cantidad de demonios en el infierno: 7451926 entidades menores, divididas en 111 legiones al mando de 72 príncipes.





De Umbrarum Regni Novem Portis


De Umbrarum Regni Novem Portis es el título latino de uno de los libros esotéricos más abominables, y apócrifos, de los que se tenga noticia.
De Umbrarum Regni Novem Portis significa Las Nueve Puertas del Reino de las Sombras. El libro se basa, en parte, en las aberraciones sugeridas en el Delomelanicon (Sobre la Invocación de la Oscuridad) aquel libro escrito por Lucifer tras su derrota inapelable contra las huestes de alcahuetes angélicos. Posee muchas similitudes con el libro maldito creado por H.P. Lovecraft, el Necronomicón, y con su autor apócrifo, el árabe loco Abdul Alhazred.
Tal como el Necronomicón, el De Umbrarum Regni Novem Portis fue escrito por un demente, Aristide Torchia.
Torchia nació en 1620. En Leyden fue discípulo de la familia Elzevir, misteriosa estirpe de nigromantes. Al retornar a Venecia, su ciudad natal, publica algunos tratados ocultistas que pasan desapercibidos por el clero. En 1666 publica su obra cumbre: De Umbrarum Regni Novem Portis; basado en el Delomelanicon, un libro que reune todos los ritos, hechizos y rituales necesarios para convocar a los demonios y someterlos a la voluntad del oficiante.
Como si esto fuese insuficiente, Aristide Torchia se la rebuscó para conseguir un colaborador inestimable en la confección de las ilustraciones del libro: el Príncipe de las Tinieblas en persona, Lucifer, para los íntimos.
Pletórico por sus logros, Torchia fue condenado por la Inquisición y quemado vivo en 1667. Apenas tres copias del De Umbrarum Regni Novem Portis se salvaron de la hoguera.
En simultáneo con el Necronomicón, de H.P. Lovecraft, el De Umbrarum Regni Novem Portis fue creado por Arturo Pérez-Reverte; basándose parcialmente en el libro maldito de Alhazred, pero también en otros más concretos y aterradores. Incluso el mismísimo Aristide Torchia está basado en alguien real, Giordano Bruno, quien, al igual que su eco literario, fue quemado en la hoguera debido a sus publicaciones esotéricas en el año 1600.






Diario de una iniciada


El conocido satanista Francis Barney ha transcrito en una de sus obras el diario de una mujer, Helen, con fecha del 3 de abril de 1952, dónde se narra cómo ésta joven se convirtió en adoradora de las tinieblas.
En el primero se relata cómo se produjo el Pacto Satánico, y en el segundo su iniciación en el Sabbath y los misterios de Magia Negra.





Diccionario infernal: Collin de Plancy


Dictionnaire Infernal (Diccionario infernal) es un tratado de demonología del escritor y ocultista francés Jacques Auguste Simon Collin de Plancy -más conocido como Collin de Plancy-, editado en 1818.
La obra reúne información sobre 69 demonios y sus jerarquías infernales. El tratado pasó por una celebridad discreta, hasta que en 1863 Louis Bretón publicó una edición del Diccionario con ilustraciones: 69 imágenes para los 69 demonios de Collin de Plancy.
El Diccionario Infernal está dividido en dos libros -582 impenetrables páginas-.
Es evidente que, al menos al principio, Collin de Plancy no creía demasiado en las supersticiones demonológicas que citaba. Algunos dicen que Voltaire lo influenció -como a cualquiera que lo haya leído-, sin embargo, a medida que el Diccionario Infernal va adquiriendo volumen, sus leyendas se van acomodando lentamente a la doctrina católica.
Nosotros hemos publicado un pequeño tratado de demonología clásica, y otro dedicado a los demonios femeninos. Mucha de aquel material proviene de este notable Diccionario infernal de Collin de Plancy.
El libro es relativamente fácil de adquirir en bibliotecas. No creo que haya ediciones digitalizadas en español





Directorium Inquisitorum


El Directorium inquisitorum (Manual de inquisidores) es un tratado sobre brujería de Nicolás Aymerich, escrito alrededor de 1376.
El Directorium inquisitorum es una especie de análisis de la brujería medieval, cuyo fin era instruir al inquisidor con las herramientas necesarias para descubrir a las brujas, hechiceros, y similares. Para redactar su estudio, Nicolás Aymerich utilizó libros y textos confiscados a muchos acusados de brujería.
El libro instruye sobre algunas prácticas esotéricas, ritos, más bien modestos, por cierto, tales como el bautizmo de imágenes, echar sal al fuego, incinerar cuerpos de animales, convocar espíritus, someter mágicamente a las personas mediante el uso de sus nombres al revés, confundir los nombres de ángeles y demonios en oraciones sin sentido, etc.
Nicolás Aymerich señala que la brujería es la forma más escandalosa de herejía, y, por lo tanto, el principal enemigo de la Iglesia. Todavía orgullosos de la bula de Alejandro IV, por la cual se declaraba que el poder del inquisidor estaba por encima de las artes macabras de la brujería, los esbirros de la iglesia recibieron gozosamente los consejos vertidos en el Directorium Inquisitorum.
Lo cierto es que el Directorium Inquisitorum ofrece una sola novedad con respecto a otros tratados: la clasificación de la brujería en tres grupos:
La primera condena severamente la adoración del demonio (latría), la cual incluía el uso de elementos del rito católico en misas negras y otras tertulias. La segunda castigaba la adoración de santos (dulía). Esta segunda clasificación, la más polémica de todas, incluía el uso de nombres santos asociados con el de ciertos demonios, detalle que colocaba inmediatamente a todos los sarracenos, es decir, musulmanes, en enemigos de Dios; convirtiendo la veneración a Mahoma en una herejía. La tercera categoría condena a todos los que buscan la ayuda del demonio, ayuda que involucraba mancias, oraciones paganas, etc. Para argumentar este punto, Nicolás Aymerich se apoya en Inocencio V, el cual aseguró que quien reciba la ayuda del demonio previamente debió vender su alma, o al menos realizar alguna clase de pacto.
Este punto causó cierta polémica en los círculos académicos. Hasta el momento, el pacto con el diablo no era considerado una herejía mayor. Por el contrario, incluso algunos santos, como san Teófilo, habían realizado pactos con entidades demoníacas en beneficio de la humanidad, en el caso de Teófilo, para ascender en la escala eclesiástica.
Bajo la mirada del siglo XXI el Directorium Inquisitorum resulta muy extraño. Uno casi espera hallar en él un manual de tortura, de persecusión, y, en parte, lo es, al menos en lo que refiere a lo segundo. La tortura, según Nicolás Aymerich es fallaces et inefficaces, "mentirosa e ineficaz", y conmina al inquisidor a utilizar sutiles herramientas psicológicas, tales como la manipulación por el miedo a la tortura y no tanto a la tortura en sí misma. Por otro lado, elude la prohibición papal de que no se debe torturar dos veces a la misma persona, considerando esta negativa como una errata inocente, y estimula al inquisidor a efectuar tantas torturas como cargos de herejía pesen sobre el procesado.
En este sentido, el Directorium Inquisitorum es un precursor de Malleus Maleficarum, el abominable Martillo de las brujas.





Dogma y ritual de la alta magia: Eliphas Levi

Dogma y ritual de la alta magia (Dogme et Rituel de la Haute Magie) es un tratado esotérico del ocultista francés Eliphas Levi, publicado en 1855.
Se trata de una obra que mezcla, involuntariamente, algo de ficción con la severa creencia que Eliphas Levi sostenía sobre el ocultismo.
Sus páginas incluyen rituales, conjuros, talismanes, y una traducción del Nuctameron, obra del siempre misterioso Apolonio de Tiana.





El cielo y el infierno: Allan Kardec


El cielo y el infierno (Le Ciel et l'Enfer) es un libro de espiritismo del ocultista francés Allan Kardec, publicado en 1865.

Se trata de su cuarto libro sobre el espiritismo, especialidad que lo obsesionó profundamente. El título está inspirado en la obra homónima de Swedenborg, y está subtitulado siguiendo las severas revelaciones fundamentalistas de Allan Kardec: La justicia divina según el espiritismo (Divine Justice According to Spiritism)
El cielo y el infierno está dividido en dos partes: La doctrina (The Doctrine) y Los ejemplos (The Examples).
La primera parte expone los diferentes puntos de vista del espiritismo sobre la existencia del Cielo y el infierno. Allan Kardec no niega la existencia de tales reductos, pero los describe de un modo diferente al de las religiones populares, a las que acusa de negar la verdadera perspectiva sobre estos asuntos. Allan Kardec señala que el estado de los espíritus después de la muerte no es definitivo, y que la esperanza está siempre presente, aún en los casos de espíritus perversos. Acto seguido, pasa a describir algunas cuestiones relacionadas con el karma, sobre el porqué del sufrimiento de algunos individuos particularmente marcados por la tragedia.
El cielo y el infierno, según Allan Kardec, son estados mentales o estados de vibración que se corresponden con la evolución del espíritu desencarnado. Básicamente, el cielo y el infierno son autoimpuestos por el propio espíritu. En su visión no existe un dios que castiga, sino un dios que sostiene el libre albedrío aún después de la muerte, momento en que el espíritu, despojado ya de sus vestiduras materiales, elige el su propio castigo y recompensa.
La segunda parte de El cielo y el infierno es una serie de entrevistas realizadas a varias almas desencarnadas, siguiendo un procedimiento mediúmnico, que sirve de apoyo para sus anteriores lucubraciones. Allan Kardec se vale tanto de espíritus benévolos, es decir, que disfrutan de las mieles de ultratumba, como de los más bajos ejemplos del mundo espiritual.





El Culto de la Brujería en Europa Occidental: Margaret Murray

El culto de la brujería en Europa occidental (The Witch-cult in Western Europe) es un tratado sobre brujería de la antropóloga británica Margaret Murray, publicado en 1921.
La obra plantea una hipótesis que, si bien ya era popular en el siglo XIX, revolucionó a la antropología y la visión que ésta tenía sobre el tema de la brujería.
Margaret Murray sostiene que la brujería -especialmente en la edad media- es el residuo de un antiquísimo culto, anterior a la entrada violenta del cristianismo, reunidos por Murray bajo el concepto de Cultos Diánicos, Dianismo -rama de la brujería con un fuerte sentido feminista-, o Religión de Diana.
Este culto sería la esencia de lo que entendemos como Brujería. Nada tiene que ver con los principios del bien y el mal que manejan las religiones invasoras. Su espíritu está vinculado a la naturaleza y la relación del hombre con ella.
La teoría de Margaret Murray ha sido largamente discutida y, en muchos sentidos, refutada en duros términos. No obstante, gran parte de sus razonamientos son aceptados. El principal es el siguiente: El cristianismo llega a Europa y comienza a convertir a las clases altas. El pueblo continúa con sus viejos cultos. La iglesia absorbe muchas fiestas, tradiciones, deidades, y leyendas populares, trasladándolas a santos y mártires, muchos de los cuales, ni siquiera intentan disimular su origen. Pero existe un margen de sabiduría popular, de creencias espirituales y folklóricas, que la iglesia no logra fusionar con su visión del mundo. Estos aspectos rebeldes son lo que conocemos como Brujería.
El resto es conocido. Todo lo que involucre a estas tradiciones y creencias será minuciosamente asociado al mal, conducido por una figura que, curiosamente, es rechazada por la judería: Satán.
Para los interesados, el escritor escocés John Buchan escribió una notable novela basada en las hipótesis de Margaret Murray, llamada: El bosque de las brujas (Witch Wood).





El Delomelanicon


El Delomelanicon (Delomelanicon) es un libro apócrifo cuyo autor, igualmente apócrifo, es nada menos que el Príncipe de las Tinieblas.
El título del libro, Delomelanicon, significa: Sobre la convocatoria de la oscuridad. Proviene de las raíces griegas Delos (convocar), Melas (Negro, ocuro) e Ikos, una partícula sin significado que sirve para formar los adjetivos.
La leyenda del Delomelanicon asegura que Lucifer, luego de su derrota contra las huestes angélicas y su posterior expulsión de los círculos celestes, cayó en algún paraje remoto de la Tierra, donde aguardó la llegada de su primer creyente.
La leyenda bíblica ubica la batalla entre Lucifer y sus aliados contra Dios y su ejército de ángeles en algún momento previo a la creación del mundo. Analistas audaces afirman que esto es una contradicción flagrante, ya que para ser exiliado y caer en la Tierra es necesario que la Tierra exista, de modo que su caída debió tener lugar en algún instante posterior a la creación del universo, presumiblemente mientras el Señor dormía la siesta en aquel primer domingo sabático.
Otros, menos impresionables por las contradicciones bíblicas, señalan que la Caída es, en realidad, simbólica; y que el descenso de Lucifer al mundo es una metáfora para su pérdida de la dignidad angélica y el paso repentino al mundo material.
Cualquiera sea el caso, la mayoría (salvo Milton) coinciden en que Lucifer se mantuvo inactivo, enviando a sus esbirros a tentar a la inocente Eva, y con poca o nula participación en los siglos siguientes. En este estado latente concibió la idea del Delomelanicon.
En realidad, el Delomelanicon es un reflejo de aquel primer libro escrito por Lucifer, perdido en las fauces del tiempo. En resumen, se trata de un manuscrito que detalla el culto y los rituales que pretendía recibir el Príncipe de las Tinieblas. Para otros, el Delomelanicon es apenas un recetario de hechizos y pócimas, más afín al boticario indiscreto que al estudioso del ocultismo.
Lo cierto es que el Delomelanicon, al igual que el Necronomicon, han pasado por libros reales, concretos, cuando en realidad son una ficción magnífica y necesaria para dar un contexto razonable a otras lecturas menos inocentes.





El Dios de los Brujos: Margaret Murray

El Dios de los Brujos (The God of the Witches) es un libro sobre brujería escrito por la antropóloga Margaret Murray, y publicado en 1931.
Como otras obras de Margaret Murray, El Dios de los Brujos se aleja del lenguaje académico (no siempre con eficacia) e intenta analizar y explicar el complejo tema de la brujería mediante un lenguaje coloquial, ameno, lo cual la posicionó como un blanco vulnerable para sus detractores.
El Dios de los Brujos plantea una hipótesis de trabajo, una línea teórica para explicar la brujería como residuo, o degeneración, de un antiguo culto pagano anterior a la llegada del cristianismo a Europa.
En resumen, Murray señala que las brujas medievales, y las posteriores, adoraban a Cernunnos, el Dios Cornudo, una antiquísima deidad con fuerte arraigo en Europa, y que poco tiene que ver con la idea del mal planteada por el cristianismo. Es interesante señalar que Margaret Murray admite que Satán, la imágen del Satán medieval, es una representación tardía de Cernunnos utilizada por las brujas en un sentido más amplio, menos maniqueo, si se quiere, pero que de algún modo las llevó a pagar el precio más alto bajo las botas de hierro de la inquisición.
Esta hipótesis, planteada anteriormente en El culto de la brujería en Europa Occidental (The Witch-Cult in Western Europe), amplía sus conceptos en El Dios de los Brujos, analizando los orígenes de este extraño Dios Cornudo, Cernunnos, y su asociación con la mujer y la naturaleza, convirtiéndolo en el vehículo por excelencia de la adoración femenina.





El Evangelio según el espiritismo: Allan Kardec

El Evangelio según el Espiritismo (L'Évangile Selon le Spiritisme) es un tratado sobre espiritismo y religión escrito por el ocultista francés Allan Kardec, publicado en 1864.
El Evangelio según el Espiritismo es un intento de relacionar las enseñanzas de Jesucristo con el espiritismo, tarea que Allan Kardec encaró con verdadera obsesión; ya que fué él mismo quien instaló las bases morales de la práctica espiritista, de manera que estaba particularmente interesado en reconciliar esa visión con las ideas católicas dominantes.
Como era de esperar, El Evangelio según el Espiritismo arrastró terribles críticas de la comunidad eclesiástica, pasando a engrosar rápidamente su lista de libros prohibidos.
El Evangelio según el Espiritismo consta de veintiocho capítulos. Veintisiete están dedicados a diseccionar un verso en particular de los Evangelios, asociándolos con las enseñanzas del espiritismo. El último capítulo, acaso el más extraño, contiene plegarias sugeridas a Kardec y sus médiums por ciertos espíritus desencarnados.
Allan Kardec fue, sobre todo, un católico ferviente. Sus intentos de reconciliar la Iglesia Católica con el espiritismo, su pasión, fueron tan loables como impotentes. Su conocimiento de la Biblia hizo que la batalla fuese interesante, al menos para el observador imparcial, pero esto no le evitó ser masacrado por el brazo académico de Roma.
Inspirado o no por los comentarios y enseñanzas de los espíritus, lo cierto es que Allan Kardec no estaba completamente equivocado. El Evangelio según el espiritismo señala que las traducciones de los Evangelios son imperfectas, y que resultan ininteligibles si no los asociamos correctamente con la cultura y el contexto histórico de los pueblos de medio oriente. Acto seguido, elabora una serie de teorías descabelladas pero muy interesantes. Finalmente, Allan Kardec propone un cambio de enfoque en relación con Jesús, y sugiere que sus enseñanzas verbales son apenas un matiz menor de su esencia, cuyo significado absoluto se encuentra en sus acciones, reflejos simbólicos de una verdad más noble y alta.
La segunda parte de El Evangelio según el espiritismo compara la moral cristiana y asegura que el espiritismo es su descendiente más acabado, incluso lo ubica más cerca de las enseñanzas de Jesús que la propia iglesia. Para ello, Allan Kardec apunta a la poca o nula contradicción existente en el espiritismo, ya que los todos los espíritus elevados que fueron convocados a través de médiums y sesiones espiritistas dan una sola versión del mensaje, lógico, consistente y coherente con las ideas cristianas primigenias.
La tercera parte de El Evangelio de los espíritus es un rápido recorrido por los Evangelios, explicando el significado perdido de algunos conceptos y palabras que sólo se encuentran allí.
A continuación resumimos las conclusiones de El Evangelio según el espiritismo, las cuales explican por sí solas la controversia que generó el libro en su época.
La revelación de Dios en continua, no se limita a los textos sagrados. Existieron tres revelaciones directas: Moisés, Sócrates -fallida por cierto- y Jesús.
Los espíritus son inmortales y reencarnan para perfeccionar su moral e inteligencia y de este modo ser dignos de estar en presencia de Dios.
La religión debe ser libre, flexible.
La moral debe estar basada únicamente en el amor.
Todos los espíritus son salvados, aún los más perversos, conocidos como demonios; aunque luego de un tiempo que excede la capacidad humana para concebirlo.





El Grimorio de Honorio

El Grimorio o Libro de Conjuros de Honorio el Grande es considerado por los escritores de ocultismo como la obra de magia negra más diabólica de todos los tiempos, así como la más odiada, ya que pervierte fórmulas y plegarias cristianas, empleándolas para invocar a los demonios.
Como su título indica, el libro se presenta como salido de la pluma del papa Honorio III, algo que los escritores católicos suelen considerar una falsedad, pero que tal vez podría no ser tan descabellado, teniendo en cuenta la clase de individuos que se han sentado en el trono de San Pedro a lo largo de la historia (sin ir muy lejos, sólo hay que pensar en un tipo tan siniestro como Alejandro Borgia…). De hecho, leyendo el Grimorio uno llega a la conclusión de que una obra tan elaborada sólo puede haberla escrito un auténtico experto en la liturgia cristiana, por lo que un papa sería el candidato ideal. Por cierto que Honorio III fue el mismo papa que ordenó que se quemara el De Divisione Naturae del filósofo panteísta irlandés Juan Escoto Erígena, obra en la que, acertadamente, creyó ver reminiscencias de la antigua doctrina de los druidas… Esto no es contradictorio: si algo detestan los practicantes de magia negra es la magia blanca.
Honorio III fue papa a comienzos del siglo XIII, cuando la cruzada contra los herejes cátaros (gnósticos practicantes de magia blanca) estaba en su apogeo. Pero, por lo que se sabe, el Grimorio no se hace de uso corriente entre los magos hasta el siglo XVII. Originalmente fue escrito en latín, al parecer. Esto apoya de nuevo la teoría de que lo escribió alguien perteneciente a la Iglesia de Roma.
Para añadir más confusión al asunto, existen otras obras esotéricas que llevan el mismo título, pero cuyos contenidos no guardan relación con el auténtico Grimorio. Son obras impresas en el curso del siglo XIX, con el objeto de engañar a los compradores, haciéndoles pensar que se estaban haciendo con ejemplares de la obra original.
¿Cuál es entonces el verdadero contenido del Grimorio de Honorio? Bien, como ya he señalado, la característica más notable de esta obra es que está plagada de fórmulas y plegarias sacadas de ritos cristianos, de ahí que sea tan odiada. En la introducción de la obra se habla de la existencia de una Bula Papal auténtica, por la que se daban instrucciones para que el Grimorio o Libro de Conjuros fuese utilizado para invocar espíritus, añadiendo a las funciones de los sacerdotes ordenados la de controlar los demonios, por disposición apostólica.
A esta bula le sigue el Ritual de Honorio, que contiene una oración cristiana. Pero con la notable diferencia de que, tras invocar el nombre de Jesucristo y decir Amén, se sacrifica un gallo negro. Después, se celebra una Misa de los Ángeles, a la que sigue un Oficio de Difuntos (todo esto sin que el brujo deje de trazar símbolos mágicos de todo tipo). Después, el oficiante tiene que sacrificar un cordero, entonar varios salmos, recitar los 72 nombres de Dios, debidamente enumerados, y proceder a la lectura de una parte del Evangelio de San Juan. Tras esto, viene el Gran Conjuro, mediante el cual el brujo invoca a un espíritu para que acuda al Círculo de Evocación y haga su voluntad.
El Ritual de Honorio se complementa con varios conjuros específicos para invocar a los reyes de los demonios, de ahí que el Grimorio también sea conocido como Libro de Conjuros. Hay un conjuro para Magoa, el Rey del Este; otro conjuro para Egym, el Rey del Sur; otro para Baymon, el Rey del Oeste; y otro para Amaymon, el Rey del Norte. Si los Reyes no pueden acudir a la llamada del oficiante, por el motivo que sea, éste puede solicitarles que envíen a sus subalternos. Por supuesto, también hay un conjuro para Lucifer, al que sólo se puede conjurar los lunes (se ve que el resto de la semana está muy ocupado). Otros conjuros notables del libro son aquellos que sirven para invocar a Frimost (los martes), Astaroth (los miércoles), Silcharde (los jueves), Bechard (los viernes), Guland (los sábados) y Surgat (los domingos). No reproduciré ninguno aquí porque no quiero que los irresponsables, que son legión, hagan mal uso de ellos.
El Grimorio también indica las horas más adecuadas para invocar a cada demonio, facilitando una tabla astrológica, y cuáles son los días afortunados e infortunados del año, los demonios y ángeles que están asociados a cada planeta, y sus talismanes correspondientes. Lucifer, por ejemplo, es el demonio de la Luna, según esta obra (aunque lo más corriente en otras obras de brujería es que se lo relacione con Venus, el Lucero del Alba).
Como curiosidad, señalar que el guitarrista del grupo Led Zeppelin, Jimmy Page, célebre aficionado a las artes ocultas (entre otras cosas, compró la mansión del brujo Aleister Crowley), cogió su símbolo, que aparece por primera vez en el disco sin título de la banda y que algunos fans suelen llamar Zoso creyendo erróneamente que es una palabra, del Grimorio de Honorio. Dicho símbolo se trata en realidad del Sello de Miguel, asociado al dinero, la sabiduría y la larga vida. También sirve para protegerse del demonio Surgat.





El grimorio de los vampiros vivos: magia vampírica y sociedades secretas


Magia vampírica: el grimorio de los vampiros vivos examina la historia de los vampiros en el arte y el mito, rastreando sus raíces culturales en la noche de los tiempos.
Desde los albores de la civilización los vampiros han ocupado un rol protagónico en los sueños y pesadillas de casi todas las culturas. A partir de allí, se han expresado en el folklore, en las leyendas, en la literatura, perdiendo algo de su magia intrínseca en favor de una popularidad que a menudo enmascara su verdadera naturaleza.
Magia vampírica: el grimorio de los vampiros vivos sostiene que detrás de esta fachada de ficción, cada vez más banalizada por obras que ridiculizan la esencia arcana de estas insospechadas criaturas de la noche, existe una especie de mundo subterráneo, oculto para la mayoría, donde los vampiros vivos desarrollan su cultura con absoluto desapego de las leyes que regulan nuestra civilización.
Este libro maldito propone, además, que que los vampiros vivos poseen un complejo sistema social, donde los más ancianos gobiernan sobre los espíritus más impetuosos, gestando un orden tribal que ha logrado mantenerlos en un prudente anonimato, y cuya cifra, estima el autor, se prolonga hacia un pasado tan remoto que fácilmente podríamos confundirlos con otra variante del mito y la leyenda.
Magia vampírica: el grimorio de los vampiros vivos, revela, o al menos eso sostiene, algunos rituales y ritos de los vampiros vivos (Living Vampires), cuya liturgia fue admitida, en parte, por la Orden Hermética del Alba Dorada, o Golden Dawn, entre cuyos miembros se contaba el tenebroso Aleister Crowley.






El libro de Abramelin

El libro de Abramelin es un libro prohibido que narra la historia de un nigromante egipcio llamado Abra-Melin, quien le reveló su extraño sistema esotérico al mago Abraham de Worms (1362-1458).
Este "sistema" cobró una notable popularidad durante el siglo XIX y parte del XX luego de la cuestionable traducción de S.L. MacGregor Mathers: El libro de la magia sagrada de Abramelin (The Book of the Sacred Magic of Abramelin) se transformó en una especie de biblia de la Orden Hermética del Alba Dorada, o Golden Down, y más adelante del sistema místico de Thelema, creado por Aleister Crowley en 1904.
Desafortunadamente Samuel Mathers utilizó un manuscrito poco confiable como base para su traducción, que de hecho contiene numerosos errores y omisiones. Posteriores ediciones corrigieron las fallas de Mathers, aunque tampoco están libres de polémicas y controversias.
El libro de Abramelin es, sobre todo, un grimorio, pero también una suerte de novela autobiográfica en donde Abraham de Worms detalla su viaje de Alemania a Egipto, sitio en el que finalmente conocería los secretos cabalísticos de Abramelin. El texto se data a sí mismo en el año 1458 y funciona como una bitácora, un diario en el que Abraham de Worms pretente trasladar sus conocimientos ocultistas a su hijo.
El libro comienza narrando su encuentro con Abramelin en un desierto a las afueras de un pueblo egipcio llamado Araki. Abramelin vivía sobre una colina rodeado de árboles, una isla verde en medio de un océano de arena y desolación. Durante el primer encuentro Abraham de Worms promete abandonar sus dogmas a cambio de conocimiento. Abramelin accede, y rápidamente lo pone al tanto de la Ciencia Divina, la Verdad Última que vendrá a reemplazar a los viejos paradigmas. En el camino se informa sobre criaturas abominables, entes sin nombre y sin tiempo que habitan los espacios siderales buscando una puerta para acceder nuevamente a las delicias de la carne.
Pero quizás el ritual más interesante del Libro de Abramelin es aquel que describe como entrar en contacto directo con el ángel de la guarda, aunque su nombre y oficio distan mucho de ser los de un vigilante tradicional. La preparación del ritual dura unos once meses, y está saturada de ascetismos, castidad y genuflexiones, pero el resultado -anuncia el libro- es notablemente alentador. Una vez que se contacta con el ángel de la guarda este asistirá al iniciado incluso en actividades clandestinas.
Más aún, el Libro de Abramelin explica cómo a través del Ángel de la Guarda es posible evocar a los doce reyes y duques del infierno para que operen en el mundo sensorial, desde luego, cumpliendo todos los deseos del oficiante. En algunos pasajes del libro incluso se explica como invocar mentalmente a los demonios sin que estos tengan influencia en la vida real, ofreciendo en el campo onírico toda clase de respuestas y secretos mágicos, tales como la confección de anillos mágicos, amuletos que permiten volar y talismanes que obtienen el amor incondicional de cualquier persona.
El libro de Abramelin se divide en siete manuscritos. La edición más antigua que se conserva data de 1608, escrita en alemán y hallada en una biblioteca de Wolfenbüttel. Ulteriores copias fueron encontradas en Dresden en 1700 y 1750 respectivamente. El erudito Georg Dehn asegura que el libro es obra del rabí Yaakov Moelin (1365-1427), un talmudista alemán con fuertes conocimientos de la ley hebraica, erudición que no le impidió acceder a conocimientos poco reconciliables con la fe monoteista.





El libro de la ley: Aleister Crowley

El libro de la ley (Liber AL vel Legis) es una obra ocultista del mago y escritor inglés Aleister Crowley, concebido durante tres noches del mes de abril de 1904.
La historia de este libro es demasiado curiosa como no decir algo sobre ella.
Estando en la ciudad egipcia de El Cairo, Aleister Crowley, acompañado por su esposa, Rose Kelly, comenzó a recibir un extraño mensaje de una entidad que se hizo llamar Aiwaz, o Aiwass. Esta entidad le dictó a Crowley los tres capítulos que conforman El libro de la ley en tres noches consecutivas: 8, 9 y 10 de abril de 1904.
Ahora bien, ¿quién era Aiwass? Los detalles de su identidad se aclaran oportunamente en otra obra de Crowley que pronto citaremos. Baste decir que en El libro de la ley, Aiwass se presenta como enviado de una entidad superior llamada Hoor-paar-kraat, un nombre muy similar al egipcio Har-par-khered, que en griego deriva en la palabra Harpócrates, y significa Horus niño:
El libro proclama el inicio de la Ley de Thelema -que en griego significa: Voluntad, transliteración al inglés del sustantivo griego: θέλημα- que entraría en vigencia al iniciarse, ese mismo año, La era de Horus, o Eon de Horus.
El espíritu brutal de El libro de la ley se resume en una frase que Aleister Crowley convirtió, rigurosamente, en la única ley que rigió su vida:
Haz lo que tú quieras será toda la ley.
El libro de la ley es una especie de panfleto de cuestionable filosofía, aunque escrito con verdadero sentido estético. Alguna vez se dijo que si Aleister Crowley no se hubiese visto empapado por las incongruencias del ocultismo habría sido un poeta de primera clase. En lo que respecta a El libro de la ley, su contenido fomenta la libertad sexual, la experimentación de drogas, la meditación, el yoga, el orientalismo; y todas aquellas banderas que sesenta años después levantaría el movimiento hippie.
Pero Aleister Crowley estaba lejos de ser un modesto amante de la paz. Fue satanista, ocultista, poeta, multiplicó su identidad sexual hasta el límite, y escandalizó una y otra vez a la conservadora sociedad que le dio origen. Crowley luego afirmaría que todo el sentido de su vida estaba dirigido a recibir aquel mensaje de Aiwass, y a ser el medio que impulse los excesos, maravillas y aberraciones de El libro de la ley.





El libro de la magia negra: Arthur Edward Waite



El libro de la magia negra y los pactos es una especie de recopilación de grimorios y libros malditos. Arthur Edward Waite intenta refutar la mayoría de las leyendas que giran en torno a estos textos, discutiendo teológicamente los fundamentos detrás del ocultismo tradicional, por ejemplo, la idea medieval de que los ángeles y demonios pueden ser invocados para cumplir los propósitos del oficiante, casi siempre nefastos.
Arthur Edward Waite fue un erudito en esoterismo y fenómenos paranormales. Escribió extensamente sobre ocultismo, aunque desde una óptica más bien científica, intentando agrupar y sistematizar la historia del ocultismo occidental. En otras palabras, Arthur Edward Waite analiza la tradición espiritual de Occidente y la valora como una especie de proto-ciencia.
No obstante, para realizar sus estudios Arthur Edward Waite participó de las tertulias más siniestras de la época; por ejemplo, en las reuniones de la Orden Hermética del Alba Dorada (Hermetic Order of the Golden Dawn), de la francmasonería, de la Societas Rosicruciana in Anglia, e incluso fundó su propio cónclave místico: La comunidad de la cruz rosa (Fellowship of the Rosy Cross).
El libro de la magia negra fue bien recibido por los círculos académicos, como casi todas las obras de Arthur Edward Waite. Hasta entonces nunca se había intentado sistematizar la sabiduría de los antiguos grimorios, lo cual generó una gran ansiedad en torno a su publicación.
Tras el éxito inicial, Arthur Edward Waite continuó con sus estudios sobre esoterismo, magia, cábala, alquimia, y en especial sobre las leyendas del Santo Grial, fuertemente influenciados por su amistad con el escritor Arthur Machen.
Arthur Edward Waite conoció a Aleister Crowley -autor de: Simon Iff, El libro de la ley (Liber AL vel Legis), El libro de las mentiras (The Book of Lies), El libro de Thoth (The Book of Thoth),- en aquellas legendarias reuniones en la Golden Dawn. El mago se llevó una fuerte impresión, a tal punto que lo imaginó como el villano de su única novela: La hija de la luna (Moonchilde), donde Arthur Edward Waite aparece bajo el nombre de Arthwate.
Otra participación interesante de Arthur Edward Waite en la ficción se produjo en el relato de terror de H.P. Lovecraft: El ser en el umbral (The Thing in the Doorstep), donde interpreta a un malévolo nigromante llamado Ephraim Waite.





El libro de las mentiras: Aleister Crowley


El libro de las mentiras (The Book of Lies) es un tratado esotérico del ocultista inglés Aleister Crowley, publicado en 1912.
El libro de las mentiras consta de 93 capítulos. Cada capítulo es apenas una página, e incluyen poemas, preguntas, rituales, instrucciones y oscuras alusiones a diversos criptogramas y enigmas. El contenido de cada capítulo está determinado por la correspondencia cabalística de su número y ubicación.
Varios capítulos de El libro de las mentiras hacen referencia a Leila Waddell, Laylah, según Crowley, su misteriosa Mujer Escarlata (Scarlet Woman), quien lo acompañó e inspiró durante el proceso de creación del libro.





El Libro de las Sombras

El Libro de las Sombras (The Book of Shadows) es un libro esotérico perteneciente a la tradición Wicca.
Existen dos clases de Libros de las Sombras. El primero, y más arraigado en la cultura wicca, es una especie de libelo o manuscrito que el iniciado en la religión wicca deberá llenar con sus propias experiencias, para luego trasladarlo a sus discípulos, permitiendo así una continuidad en los errores y aciertos de su práctica esotérica.
Por otro lado, El Libro de las Sombras es un libro que contiene instrucciones, rituales, trabajos esotéricos, y todos los ingredientes de la religión Wicca. Fue recopilado por Gerald Gardner entre 1940 y 1950.
Cada Coven, o aquelarre, es decir, grupos de practicantes de magia Wicca, tienen su propio Libro de las Sombras copiado a mano, aunque también existen textos individuales con el mismo nombre, cuyo contenido es general: hierbas, hechizos, velas, fechas propicias, astrología, etc.
Si dejásemos de lado la cuestión esotérica, El Libro de las Sombras es un ejercicio bibliográfico muy interesante, ya que todos los practicantes de un grupo dejan sus notas y observaciones para que otros puedan aprender de sus errores y aciertos. En resumen, el libro es un legado, una herramienta para dejar constancia e información para las futuras generaciones de practicantes de la Wicca.
El verdadero Libro de las Sombras.
Existe, de hecho, un Libro de las Sombras anterior a la tradición Wicca moderna, y que proviene del más antiguo pasado hindú de la magia práctica. Este Libro de las Sombras, cuyo nombre inspiró a Gerald Gardner para su recopilación wiccana, es un viejo manual esotérico que instruye al iniciado en el manejo de las sombras, tanto para efectuar adivinaciones como para moldearlas y crearlas a gusto.
Poco se sabe sobre este documento, cuyo contenido ciertamente parece interesante.
Ya en nuestra época, El Libro de las Sombras se ha multiplicado en casi todos los practicantes de la Wicca. En tiempos pretéritos, cada comunidad Wicca tenía un libro, hoy, en cambio, casi todos los adeptos a la Wicca tienen su propio Libro de las Sombras, el cual funciona como una especie de bitácora esotérica, un diario donde se deja constancia no sólo de ritos, rituales, y trabajos mágicos, sino de impresiones de orden emocional, psicológica y personal.
El Libro de las Sombras debe enmarcarse dentro de estas características:
Su tamaño debe ser cómo de transportar.
Su estilo debe ser oscuro para el profano, pero claro y evidente para el iniciado en la Wicca.
Sólo se deberán escribir temas relevantes al culto.
El iniciado debe escribir impulsado por una profunda y sincera fe, ya que quien lea el libro en el futuro lo considerará sagrado y sabio.
El libro de las sombras no debe ser escrito sobre un formato tradicional. Debe crearse desde cero.
Las hojas del libro deben ser confeccionadas por el practicante.
La decoración, tanto interior como de su portada, deben ser realizadas por el dueño del libro.
Algunas ramas de la religión Wicca permiten que se agreguen ritos y rituales al Libro de las Sombras que, por la razón que sea, haya caído en manos de un nuevo iniciado. Otras, en cambio, incitan a un completo respeto del libro, conservándolo como material de consulta, más nunca como diario o bitácora para la comunidad entera.
Los intentos de la Wicca por conservar su tradición comienzan a flaquear en sus miembros más jóvenes. Muchos utilizan formatos digitales para sus Libros de las Sombras, ignorando el propósito original de tal bitácora. Pensado en una era oscura donde los libros mataban y los hombres mataban por prohibirlos, El Libro de las Sombras funcionó como un depositario de conocimiento, una reserva de sabiduría, de una fe íntima, privada y generosa, donde los errores eran valorados tanto como los aciertos, y las pequeñas mezquindades del saber quedaban bellamente suprimidas.





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